viernes, 30 de enero de 2015

Agustín García Malla, el torero de Vallecas


  Agustín García Malla, matador de toros nacido en Vallecas el día 28 de agosto de 1886, fue labrador en la hacienda de sus padres y aunque sintió interés por la fiesta siempre, se aventuró a los ruedos más bien tarde para la costumbre de la época. Sus primeras actuaciones datan de septiembre de 1907, actuando en su pueblo junto con su paisano Tomás Fernández, El Alfarerito, y resultó con una herida en la boca. El 27 de marzo de 1910 toma la alternativa en la plaza de toros de Carabanchel, de manos de Lagartijillo Chico, el toro respondía al nombre de Mirando y era de Manuel García Aleas. Confirma en Madrid el 25 de mayo de 1911, con reses de Miura, siendo el padrino Machaquito y los testigos Vicente Pastor y Rafael El Gallo, pues se trataba de un festejo de ocho toros. De ahí en adelante toreó en las plazas más importantes de España e hizo varias excursiones a las repúblicas americanas. Desde 1912 figuró en el abono madrileño en todas las temporadas en las que estuvo activo, pero sus éxitos no pasaron de ser muy medianos.

En Madrid tratando de parar al toro (archivo ABC)

  Fue Agustín un torero de los llamados de valor, que destacaba por su empuje, amor propio y sobriedad en sus maneras. Toreaba con soltura de capa y solía estar oportuno en quites. Banderilleando destacaba al quiebro. Y de muleta era un torero defensivo.
  Fruto del valor que en ocasiones rozaba la temeridad, Mallita recibió numerosas y graves cornadas a lo largo de su carrera.

En Madrid el 16 de mayo de 1915, pase de la muerte (archivo ABC)

  Donde destacaba nuestro torero era a la hora de matar, y probablemente gracias a ello se mantuvo en el candelero, llegando a ser considerado uno de los mejores estoqueadores de su época, certero, con estilo y marcando minuciosamente los tiempos. Si bien, José María de Cossío dice que le costaba mucho igualar a los toros.

Recogiendo una ovación en Valencia, el 22 de junio de 1913 (archivo ABC)

  Fue un torero habitual en las plazas del sur de Francia y en uno de sus cosos encontraría la muerte. El 4 de julio de 1920, en la plaza de Lunel, alternando con José Gárate, Limeño. Los toros pertenecían a la torada francesa de Lescot. La corrida resultó mansa en parte y casi todos llegaron reservones a la muerte. Agustín recibió una ovación al finiquitar a su primero de una corta. El quinto toro, negro zaino, tomó cuatro varas codiciosamente y mató dos caballos, quedando reservón en la muleta. El torero vallecano lo citó de rodillas tras el brindis, no acudió el animal y se acercó el torero temerariamente, y de repente derrotó el toro sobre el espada, lo enganchó por el pecho y lo corneó bárbaramente. Expiró un momento después en la enfermería, ya que la cornada, situada en el pecho, de abajo hacia arriba, interesaba el corazón.


  El cadáver fue trasladado a Vallecas, donde recibió sepultura arropado por su familiares, vecinos y toreros de la época. El infortunado matador fue una persona modesta, de trato afable, muy querido por su pueblo. Tres años antes de recibir la cornada mortal contrajo matrimonio con una mujer de Vallecas, tras siete años de noviazgo, con la que tenía el propósito de vivir en una retirada que ya planificaba puesto que la mella de las cornadas que había sufrido no eran en balde.

  El archivo de Baldomero y Aguayo da fe de la magnitud del cortejo fúnebre que dio la última despedida a Agustín García Malla en su pueblo de Vallecas. Por la calidad de las imágenes e intensidad que trasmiten reproducimos varias de ellas.

Entierro de Mallita en Vallecas










  La historia no termina aquí, porque Agustín García Malla ha recibido justo homenaje de la localidad que lo vio nacer, hoy una barriada absorbida por la gran urbe madrileña, y tiene una calle a su nombre entre las estaciones de tren de Vallecas y Santa Eugenia. Aquí las fotos que lo atestiguan, de cosecha propia.




Gloria a todos los toreros que entregaron su vida en las astas de un toro

miércoles, 28 de enero de 2015

Los valores de la Fiesta

El toreo es la fiesta que más enardece a las muchedumbres, porque es una fiesta de pasión. Y la pasión es una de las virtudes creadores de la raza española. Pasión no quita conocimiento. Tampoco sensibilidad. El toreo es una fiesta de sensibilidad y de entendimiento; de pasión y de concepto. Fiesta de ver, de sentir y de entender. De este entendimiento pende y depende el arte. Y, sobre todo, es fiesta de valor, de ese valor que triunfa de la vida con la muerte y crea el tipo clásico del héroe. También es un juego, un juego inteligente, valeroso y diestro; pero un juego trágico y mortal, porque en él se arriesga la vida y se arriesga de verdad. Por el amor y por la gloria, el hombre juega con la muerte; y juega bellamente, graciosamente, porque le importa más la gloria que la vida. Solo un pueblo tan fecundo y pródigo en heroísmos como el español podía crear el tipo perfecto del héroe y, con el héroe, un arte de tan recia, opulenta y viril hermosura como el del toreo. Un arte puro, despojado de todo artificio, dotado de las más hondas calidades dramáticas que han conocido los hombres. Espectáculo de fascinadora y fascinante belleza, cuyo atributo más señalado es vivir de la muerte; pero de una muerte bella y heroica -heroísmo de belleza y belleza de heroísmo-, cual corresponde a un artista tan singular, tan genuinamente español como el torero

Federico M. Alcázar


domingo, 18 de enero de 2015

Cuando los toros del Marqués de Domecq dejaban caballos para el arrastre


Los toros del Marqués de Domecq lidiados en Cádiz fueron toros-toros. Fueron aplaudidos en el arrastre y dieron lugar a caídas como la del picador de la fotografía, y escenas tan desusadas como la del caballo arrastrado por las mulillas. ¡Enhorabuena!

  Así se referían en la revista El Ruedo a la corrida jugada por la ganadería del Marqués de Domecq el 14 de julio de 1963 en la plaza de toros de Cádiz. Eran otros tiempos, no cabe duda. A los "críticos" de hoy no se les pasaría por la cabeza felicitar al ganadero que echara una corrida de este estilo, las exigencias del guión son las que son. Diego Puerta, El Cordobés y El Caracol fueron los espadas que dieron cuenta de tan bravo encierro, cosechando triunfos de diversa índole.

Momento del arrastre de un caballo

  La ganadería del Marqués de Domecq, tradicionalmente una de las ramas más encastadas del tronco Parladé que yo atribuyo a ese goterón de sangre Pedrajas, con el tiempo fue perdiendo esta grata diferencia respecto a los demás, adaptándose a los tiempos del toro dócil, obediente y de carril al que muchos ganaderos tienen que rebajarse, antes de ser estigmatizados como ganadería torista, para que los toreros no rechacen sus productos. También fue una rama de acusada diferencia morfológica respecto a otras del mismo tronco, destacando por lo cornalón de sus ejemplares, su tipo basto, piel gruesa y mayor capacidad torácica. 


Ejemplares del Marqués de Domecq

 En 2011 vendieron la vacada, una mitad a Daniel Ramos, siendo la primera ganadería de la Unión situada en la Comunidad Valenciana, y la otra fue a parar a manos del matador de toros retirado, Ángel Teruel. Afortunadamente hay numerosas vacadas procedentes de esta sangre, algunas de ellas con buena reputación entre los aficionados.

D. Pedro Domecq Rivero, Marqués de Domecq

miércoles, 7 de enero de 2015

Argelón, de Dolores Aguirre


Argelón
lidiado en Madrid, el 9 de mayo de 2010. Número 49, cinco años y medio y 597 kilos en la báscula. Negro con bragas, bien puesto y tocado del derecho. De gran tamaño y pechos prominentes.
Manso, huidizo, avisado, con un poderío descomunal; entró tres veces a los jacos, derribando como si tal cosa en dos encuentros, encelándose y apretando a caballo derribado, al cual lo dejó inútil para el oficio. Apretó a tablas en banderillas y llegó muy enterado a la muleta de Joselillo, quien recibió una cornada de 20 centímetros cuando intentaba pasarlo al natural. Lo despena Rafaelillo de un golpe de verduguillo después de varios pinchazos con apuros. Al arrastre fue despedido con pitos.




Lo picó Plácido Sandoval, Óscar Alba hacía puerta, colocándole una vara en una de las huidas. Sobre Argelón, Plácido Sandoval comentó en un número de Tierras Taurinas: "No hay tantos toros que arreen de verdad... Este año ha habido toros que han empujado, pero no me han hecho pasar miedo. Fíjate que yo he picado las corridas más duras... ni en esas corridas sale un toro de verdad. Un toro que recuerdo fue uno de Dolores Aguirre hace dos años... iba con Joselillo y me pegó dos caídas... pero dos hostias. Me cago en la leche. De hecho, reventó al caballo, no ha vuelto a picar en su vida. Era de estos toros que decían "te vas a enterar"... pero lo piqué en toda la yema. Si salieran toros como ese todos los días, la mitad de los picadores se quedarían en casa y la gente daría importancia a los picadores que quedásemos".


Afortunadamente el bravo torero vallisoletano se recuperó de la cornada y pudo seguir poniéndose frente a encastados ejemplares de Dolores Aguirre, convirtiéndose por aquellos años en ídolo de la afición pamplonica en las corridas que tradicionalmente lidia esta divisa sevillana en la feria de San Fermín.

lunes, 5 de enero de 2015

Feliz año de toros 2015

 ¿Qué le pedimos al año taurino 2015?

A los ganaderos: Respeto al toro. A su integridad, a su manejo, a su selección y a su condición de animal semisalvaje, cuasi totémico, que debe imponer respeto y nunca dar lástima.
A los toreros y en especial a las llamadas figuras: Competencia y vergüenza torera (esto es orgullo, amor propio que tiene un torero para no defraudar a los aficionados), especialmente en los puertos de primera categoría.
 A los empresarios/apoderados/ganaderos: Que se vayan. Por oligarcas y por el terrible daño que le están haciendo a la tauromaquia.
A los políticos: Que no nos usen de instrumento arrojadizo. La fiesta es del pueblo, ni de izquierdas ni de derechas.
A la crítica: Que no se deje sobornar. Que enseñe. Y que critique alabando lo bueno y censurando lo malo.
A la afición: Que no abandone y no renuncie a sus ideales, exigiendo el máximo a ganaderos y toreros. Que no se deje embaucar por el sistema y luche unida por sus intereses.

Eugenio Lucas Villaamil


Feliz año 2015