Mostrando entradas con la etiqueta Alonso Moreno de la Cova. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alonso Moreno de la Cova. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2015

Crónica de una muerte anunciada

  Ya ven, un nuevo estudio viene a decirnos algo que de un modo o de otro, sin entrar en las profundidades de la ciencia, ya sabíamos. El toro bravo, patrimonio genético único en el mundo, científicos y genetistas no salen de su asombro, dándose el caso de que es más lejana la diferencia entre los encastes del toro de lidia que entre las propias razas de bovino. La riqueza genética del toro de lidia maravilla al mundo de la ciencia.

  Todo esto es muy bonito y suena fenomenal. Pero la realidad es la que es y los encastes en peligro de extinción seguirán en la misma situación sin que el sector mueva un dedo por ellos. Si no han tenido arrestos, en pleno siglo XXI y con la fiesta de los toros sufriendo ataques constantes, para formar una estructura que se dedique enteramente a la defensa de la tauromaquia, no vamos a pedirles que defiendan al toro de lidia, pues muchos de los que forman parte de ese poder se posicionan en contra del mismo, de la variedad de encastes y tienen demonizados a muchos de ellos. 

  Otro día hablaremos tranquilamente sobre el ridículo espantoso que están haciendo los grandes empresarios taurinos de este país, junto con algún que otro colectivo, ante el ataque vil que sufre la fiesta día tras día, abandonada completamente a su suerte. Hoy vamos a tratar otras cuestiones. 


El último representante del mítico hierro de la puya. Caperucito

  La peña taurina Agüelachos de la localidad castellonense de L`Alcora ha adquirido el último ejemplar de la ganadería de Alonso Moreno de la Cova. Desde hace años sabemos el funesto destino que le espera a esta gloriosa divisa, siendo una de las pocas representaciones que había del encaste Urcola. El ganadero, por diferentes razones, prefirió acabar con este hierro y centrarse en la otra línea que posee, encastada en Saltillo. Antes de vender y ver sus toros en posesión de otro ganadero prefirió su extinción, lo cual en los tiempos que corren no deja de ser una decisión romántica a la par que controvertida. Hablamos acerca de la ganadería de Alonso Moreno en esta entrada, una de las más exitosas de este blog. 

   El dia 1 de septiembre, en la calles de L`Alcora verán el último ejemplar de alonsomoreno; número 9, guarismo 1, atiende al nombre de Caperucito.

Sánchez-Cobaleda destinado a La Pobla Tornesa, Castellón

  Se ha hablado mucho de los toros de Sánchez-Cobaleda, otra ganadería con personalidad única, maltratada por autoridades sanitarias y administración, y marginada por los taurinos y los que se ponen delante. Parece que esta vez sí, ha llegado el triste momento, y los seis últimos ejemplares ya tienen destino, con ellos se nos va otro pedazo de historia del toro bravo.

  En este reportaje publicado por Paco Moya en Terra de Bous se pueden contemplar los últimos toros de Sánchez-Cobaleda. Algunos de ellos se encuentran con los pitones manipulados por lo que han dado en llamar fundas, advertidos quedan.

  Es una crueldad que dos ganaderías como Alonso Moreno y Sánchez-Cobaleda acaben sus días en las calles de algún pueblo recóndito de la Comunidad Valenciana, sin poder demostrar su bravura en lidia ortodoxa, sin la solemnidad de un día de toros, en presencia de miles de aficionados y con todos los honores. Es la última puñalada. Sin menospreciar los festejos populares, auténticos apasionados del toro bravo, donde en muchos casos se cuida más la liturgia que en las plazas españolas. Pero la lidia a pie, con sus tres tercios y la suerte de matar, es la cúspide de la tauromaquia, lo máximo.
   Como decía Enrique Tierno Galván: El espectador supone, con mayor o menor exactitud, que el toro vive en el ruedo una gloriosa aventura coronada por la mayor concesión que el hombre puede hacer al animal: la lucha franca e igualada.

Toro de Monteviejo para L´Alcora

  La pérdida de Sánchez-Cobaleda debería servir para fijarnos en algunas ganaderías que aún tenemos con sangre Vega-Villar, ya saben, con una información genética única en el mundo, como son Barcial o Monteviejo. En sábado 29 de agosto, en el mismo pueblo donde se correrá el último alonsomoreno, se van a soltar varios ejemplares de Monteviejo. Uno de ellos lo vemos más arriba, el resto en este reportaje del blog Enfoque Taurino.

  Me pregunto qué pinta la Unión de Criadores de Toros de Lidia, una organización nacida para la defensa de los intereses de los ganaderos y, por ende, del toro bravo, contra los pleitos y las marginaciones que sufrían algunos de ellos. Me pregunto qué ha hecho la Unión para aplacar está sangría de encastes y ganaderías de estirpe singular que padecemos; o qué hacen contra esos carteles que vemos repetidamente en los que solo aparecen hierros de una sola sangre, y poco a poco van minando la paciencia y el bolsillo de esos ganaderos que han cometido el pecado de luchar por algo que no le gusta a las figuras. Me pregunto si la Unión mantiene el mismo espíritu que la vio nacer y lo cierto es que no encuentro ningún motivo para creer en ello.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Estudiante, de Alonso Moreno de la Cova


  Lidiado y estoqueado por Francisco Marco en la Plaza de Madrid, en festejo celebrado el 24 de agosto de 2008. El resto de la corrida dio mal juego, otro fue devuelto al corral, pero sobresalió este ejemplar, cinqueño, con un trapío representativo del encaste Urcola y 502 kilos en la báscula, apodado Estudiante. Recibió una fuerte ovación en el arrastre.
  Se trata de la última corrida completa que el legendario hierro de la puya lidió en Madrid.

  El libro de crónicas de la temporada que edita la Asociación El Toro de Madrid, dice: "El segundo, que le tocó a Francisco Marco, fue el mejor de la tarde. Bien en el caballo, aunque pésimamente picado. Debió entrar por tercera vez, ya que tenía casta, bravura y fuerza suficientes. La pena fue que nada más empezar la faena dio una aparatosa voltereta a cámara lenta que creo le dañó de alguna manera. Aun así le hizo una faena decorosa que fue empañada por el acero, con los cinco ya mencionados pinchazos y sus dos avisos. Con sus 502 kilos puso la plaza en vilo".


  Como saben esta ganadería ha desaparecido por una serie de circunstancias y el encaste Urcola se encuentra reducido a un número exiguo de reses, en peligro de extinción. Lo poco que hay se encuentra en tierras salmantinas. Ojalá los aficionados franceses se interesen por este encaste y le concedan alguna oportunidad antes de que lo poco que queda sea eliminado definitivamente. Hablo de los franceses porque aquí, en España, dependemos del sistema empresarial y las modas que impongan los taurinos, o las demandas del público como ellos dicen, por lo tanto es improbable que se acuerden de los urcolas. Una vez más lo digo y no me cansaré: El toro de lidia es un patrimonio que todos estamos obligados a preservar.

Bajo, manos cortas, morrillo prominente, bien colocado de defensas. Un alonsomoreno característico

lunes, 3 de diciembre de 2012

Don Alonso Moreno de la Cova y el toro que se nos va


Don Alonso Moreno de la Cova

 

Seis estampas de toros 


  Don Alonso Moreno de la Cova es un sevillano jaranero, en el buen sentido de la palabra, no juerguista, sino optimista y parlanchín, y fantasioso, pero hombre serio que ha heredado su afición al toro y, por consecuencia de ella, es ganadero que lucha en las tientas y estudia los sementales en busca del renombre y el prestigio para su hierro. Mas para obtenerlo no lo persigue para lo que se ha dado en llamar el toro comercial. Lo rastrea con el fin de alcanzarlo simplemente con el toro de hechuras de tal y, a ser posible, con hechos de bravura. Ejemplo de esto ha sido la corrida de hoy.
  Por el chiquero han salido seis estampas de toro. Regordíos, pero finos de línea. Regordíos, pero no cebados. A la figura de su línea se unía la finura de sus cabezas, la hermosura de sus corpachones. Casi todos fueron ovacionados de salida. En la boca de los espectadores se agolpaban los piropos. Pocos animales existen que provoquen el requiebro encendido, ardoroso, rendido, como el que se dirige a una estupenda mujer. De ella se dice como resumen de nuestra pleitesía: "¡Eso es una mujer!". El elogio de la corrida de don Alonso Moreno también se contiene en la exclamación entusiasta: "¡Eso es un toro!".
  Don Alonso es de suponer que haya traído a Madrid la flor de su ganadería. Los toros de más esclarecida reata. Los hijos de madre de alta nota. Hasta ahí es adonde puede llegar un ganadero con respecto al comportamiento de sus toros. Este no depende enteramente de él. Múltiples e intrincados misterios se reúnen para que su bravura y su nobleza sea una incógnita imposible de anticipar con aproximada certeza. Lo que sí puede hacer, y tantos ganaderos no hacen, es cuidar la presentación de su corrida. Que sean toros cuajados y no lombrices disfrazadas con cuernos. El ganadero concienzudo puede pintar estampas de toro. Lo que no puede es animar las estampas con la vida de la bravura y de la nobleza. Cuando la estampa gallarda de un toro se ofrece a la pública aceptación, el ganadero ha cumplido con su deber no por elemental menos trascendente.
  Me interesa recalcar el contento de la gente ante la aparición de cada una de las seis hermosas estampas. El ruedo lo llenaba el toro. Palidecían los trajes de luces. No parecían negros los toros. Brillaban en el dorado de la arena con el fulgor de su belleza, que deslumbraba los ojos habituados a las lombrices, a los gatos, a los borregos y demás animales que pasan por toro sin serlo. Resplandecía la majestad de su presencia. ¡Eso es un toro!
  [...] La corrida la llenaron seis estampas de toros. Seis estampas que ojalá sirvan de modelo para toda clase de ganaderos y para que el público vaya dándose cuenta de que habiendo toros en el ruedo la fiesta adquiere lo que el torito no puede proporcionarla. Hermosura.

Antonio Díaz-Cañabate


***


  Estas eran las palabras que Antonio Díaz-Cañabate escribía en el ABC publicado el día 29 de mayo de 1970, era la decimoquinta corrida de San Isidro. Los toros, como habéis visto, fueron de don Alonso Moreno de la Cova, el mexicano Antonio Lomelín confirmó la alternativa, actuando Andrés Vázquez como padrino y José Manuel Inchausti "Tinín" como testigo.



  Estos días hemos recibido la noticia, fatídica noticia, que el heredero de los toros de don Alonso Moreno está a punto de mandar al matadero, si no las ha mandado ya, las últimas vacas de la ganadería. Esto significa que al correrse por alguna ciudad del Levante los pocos machos del hierro de la puya que restan, la rama única de Urcola que constituye esta ganadería habrá desaparecido. Lo sabíamos, don José Joaquín Moreno Silva nunca engañó a nadie y, desde hace años, viene anunciando la desaparición de los alonsomoreno, principalmente por haber sido condenada al ostracismo a pesar de obtener buenos resultados en la mayoría de comparecencias venteñas, sumado a un bache pasajero en los años del toro-elefante de Manolo Chopera. Pero uno siempre alberga esperanzas y vive con la quimérica ilusión de ver triunfante ganaderías de las que hablan emocionados los aficionados veteranos: los Alonso Moreno es un ejemplo de ello, igual que los Tulio, los Murteira Grave, los del Conde de la Corte, Atanasios... ganaderías en boca de aficionados que no hace tantos años vieron como impregnaban de bravura la arena del coso capitalino.




  El toro de guarismo en el brazuelo hizo mella en muchos encastes, igual que sucedió con el toro mastodóntico de los noventa. La figura aposentada en su nube, carente de la vegüenza torera propia del oficio. Las presiones sanitarias y la dañina legislación para con el toro de lidia; el maltrato de las empresas y el mundillo taurino; el olvido de los aficionados por reivindicarlos... Todo ello nos lleva a la penosa situación actual, de forma inexorable observamos como las castas del toro bravo, patrimonio genético único e irreversible, se ven abocadas a la desaparación. Y si las castas del toro van al matadero, el aficionado a toros muere en parte y, por ende, la extinción no es sólo del toro, es también de esos tipos que van a la plaza a degustar la buena lidia y la codicia de un toro.



 Reviso el libro publicado por el denominado en su día Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a propósito del Real Decreto 60/2001 de 26 de enero, en el cual se recogen los encastes reconocidos hasta ese momento, los prototipos raciales del vacuno de lidia. Me dirijo al capítulo sobre Urcola y leo que "estos toros han propiciado en muchas ocasiones éxitos importantes a los toreros gracias a su bravura encastada, que ha sido tradicionalmente capaz de aunar la nobleza y el temple con el picante". Lo llamativo llega al recordar que "las ganaderías más importantes que descienden del minoritario encaste de Urcola son las de los herederos de Alonso Moreno de la Cova, herederos de Salustiano Galache, María Teresa Calderón, Caridad Cobaleda y una de las dos ramas de Francisco Galache. Por lo general los ejemplares de Moreno de la Cova resultan más corpulentos que los de las cuatro divisas salmantinas".

  Bien, a ver si ahora que hemos perdido la rama de Alonso Moreno, el corrompido mundillo taurino espabila de una vez y activa los mecanismos necesarios para que no suceda lo mismo con la rama Urcola que se encuentra careando en tierras salmantinas. No lo verán nuestros ojos, pero oye, por pedir que no quede.



 Por cierto, en el festejo de marras que pormenorizaba el maestro Cañabate, salió por la Puerta Grande de Madrid, con tres orejas, Antonio Lomelín; torero de valor, gran banderillero y sensacional estoqueador.

  Hay que dar más valor si cabe a la excelente presentación del ganado por parte de don Alonso Moreno relatada por Cañabate, teniendo en cuenta la guerra de guerrillas que se había fraguado en torno al abuso producido por la lidia de muchos animales utreros. Por aquel año, en 1970, ya se había conseguido que los añojos se herraran con el guarismo de nacimiento en el brazuelo, pero todavía no se jugaría la primera camada hasta el año 1973.  

  El sexto, Napolitano, fue honrado con la vuelta al ruedo tras ser doblemente desorejado. El juego en general fue bravo, boyante y noble; salvo el cuarto, Cocinito, condenado a banderillas negras que de todo hay en la viña del Señor (antes no se andaban con chiquitas porque en el San Isidro 2012, tranquilamente, podríamos haber condenado con garapullos de castigo a toda la corrida de El Cortijillo, por ejemplo).

***

 Las fotografias que acompañan son cosecha propia, de Javier Salamanca, o mangadas de los blog Saccus Tauri y Carrer y Plaça