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sábado, 13 de enero de 2018

Aclaraciones sobre Cazarrata, de Moreno Silva


     Debido al tráfico de visitas que está recibiendo la entrada sobre este toro y con el fin de evitar malos entendidos, he añadido una nota en dicha entrada aclarando mi opinión que podéis leer a continuación:


Nota añadida: Viendo el número de visitas que está generando esta entrada debido al furor que está despertando este toro dos temporadas después (¿?), me gustaría añadir unas palabras aclaratorias. Efectivamente, Cazarrata no se dolió al castigo de las banderillas negras, bien, pero es solo un detalle dentro del conjunto de su lidia que, como sabemos, cuenta desde que sale del toril hasta que el hondero le pone la cincha para arrastrarlo. Este ejemplar, cuyas hechuras eran mucho más estrechas de lo que suele presentar su ganadero y también con respecto a las fotos que se vieron los días previos a su lidia, salió frenándose y buscando por el pitón derecho desde el primer momento, cosa que podemos atribuir a una naturaleza aviesa del animal o a que estaba currado, como opinan muchos aficionados. No estoy en posición de afirmar nada categóricamente, solo el ganadero lo sabe. En el tercio de varas Cazarrata se comportó con una mansedumbre clara y palmaria, buscando las vueltas del caballo, calamocheando o simplemente huyendo. Por mucho que le dieran siete u ocho veces, la mayoría fueron picotazos porque el bicho no se dejaba dar ni los picadores acertaron a taparle la salida. Ya en la muleta, Sánchez Vara, dentro de la dignidad de su actuación, no explotó el pitón izquierdo todo lo que debería a tenor de que el lado opuesto era imposible, como ya he comentado, creo que hubiera tenido alguna posibilidad por la zurda. El aliño fue muy corto y cuando cogió la tizona dejó media estocada tendida y baja, suficiente para que Cazarrata se echara sin mucha demora. Muy poca dureza de patas a la hora de morir. Esta es la lidia que yo vi, el que quiera la puede rememorar en YouTube. 

A mí el toro no me parece un dechado de nada, probablemente llama la atención por sus intenciones homicidas por el lado derecho y porque fue protagonista de un tercio con banderillas negras (en Madrid hemos pasado lustros completos sin que asomara el pañuelo rojo y no será por falta de mansos). He visto toros igual o mucho más listos, con tanta o más mansedumbre, pero con muchísimo más poder y casta, requisitos indispensables que Cazarrata apenas tuvo. He presenciado cantidad de toros desangrados en varias varas, con medio metro de palo dentro, y parecía imposible que nadie fuera capaz de tumbarlos. Cazarrata no tuvo casta ni en el sentido de acometividad, ni en el de vender cara su vida. Ni siquiera me trasmitió mucha fiereza o animalidad, simplemente mala leche para ir al cuerpo del torero y para arrancarse cuando entendía que podía hacer presa. 

Después hay otro aspecto no menos importante. A este comportamiento un tanto extraño, hay que sumar las declaraciones de su criador días después de la lidia de Cazarrata, afirmando que le había puesto una vacuna, a este y a toda la corrida, para tranquilizarlos y para que no se pegaran en el campo tratando de evitar bajas. De ahí, al parecer, la estrechez de hechuras. No sé si fue un arrebato del ganadero para exculparse y que los toreros no le hicieran la cruz, o si es cierto. En principio, si lo dice el ganadero, lo tengo que tomar por cierto, y, siendo así, un animal que ha sido vacunado antes de salir al ruedo para modificar su comportamiento no puede entrar en ninguna escala de méritos que yo haga. Es muy simple, el comportamiento del toro está manipulado, no es natural. Si esto le pasa a un ganadero del encaste dominante hubiera sido vapuleado. Cualquier tipo de manipulación siempre será censurada por un servidor, venga de donde venga, los toros han de salir a la plaza tal y como los parió la vaca. 

Se levantan muchas sospechas fundadas sobre Cazarrata. ¿Estaba toreado, estaba vacunado? Con estos aspectos oscuros, sumado, como he dicho, a que no fue ningún dechado de poderío y de casta, no me parece un toro, ni mucho menos, para elevar a los altares del torismo, del torismo que yo entiendo, al menos.

He dicho.




jueves, 27 de octubre de 2016

Cazarrata, de Moreno Silva











Cazarrata, de José Joaquín Moreno de Silva. Nº 45, 503 kilos.

Probablemente, el único toro de la historia condenado a banderillas negras que las tomó como un bravo. Sin queja, sin inmutarse, sin la más mínima protesta.

Fotos: De la web de Las Ventas, Andrew Moore y del blog de fotos de Ana Escribano. 


***


Nota añadida: Viendo el número de visitas que está generando esta entrada debido al furor que está despertando este toro dos temporadas después (¿?), me gustaría añadir unas palabras aclaratorias. Efectivamente, Cazarrata no se dolió al castigo de las banderillas negras, bien, pero es solo un detalle dentro del conjunto de su lidia que, como sabemos, cuenta desde que sale del toril hasta que el hondero le pone la cincha para arrastrarlo. Este ejemplar, cuyas hechuras eran mucho más estrechas de lo que suele presentar su ganadero y también con respecto a las fotos que se vieron los días previos a su lidia, salió frenándose y buscando por el pitón derecho desde el primer momento, cosa que podemos atribuir a una naturaleza aviesa del animal o a que estaba currado, como opinan muchos aficionados. No estoy en posición de afirmar nada categóricamente, solo el ganadero lo sabe. En el tercio de varas Cazarrata se comportó con una mansedumbre clara y palmaria, buscando las vueltas del caballo, calamocheando o simplemente huyendo. Por mucho que le dieran siete u ocho veces, la mayoría fueron picotazos porque el bicho no se dejaba dar ni los picadores acertaron a taparle la salida. Ya en la muleta, Sánchez Vara, dentro de la dignidad de su actuación, no explotó el pitón izquierdo todo lo que debería a tenor de que el lado opuesto era imposible, como ya he comentado, creo que hubiera tenido alguna posibilidad por la zurda. El aliño fue muy corto y cuando cogió la tizona dejó media estocada tendida y baja, suficiente para que Cazarrata se echara sin mucha demora. Muy poca dureza de patas a la hora de morir. Esta es la lidia que yo vi, el que quiera la puede rememorar en YouTube. 

A mí el toro no me parece un dechado de nada, probablemente llama la atención por sus intenciones homicidas por el lado derecho y porque fue protagonista de un tercio con banderillas negras (en Madrid hemos pasado lustros completos sin que asomara el pañuelo rojo y no será por falta de mansos). He visto toros igual o mucho más listos, con tanta o más mansedumbre, pero con muchísimo más poder y casta, requisitos indispensables que Cazarrata apenas tuvo. He presenciado cantidad de toros desangrados en varas, con medio metro de palo dentro, y parecía imposible que nadie fuera capaz de tumbarlos. Cazarrata no tuvo casta ni en el sentido de acometividad, ni en el de vender cara su vida. Ni siquiera me trasmitió mucha fiereza o animalidad, simplemente mala leche para ir al cuerpo del torero y para arrancarse cuando entendía que podía hacer presa. 

Después hay otro aspecto no menos importante. A este comportamiento un tanto extraño, hay que sumar las declaraciones de su criador días después de la lidia de Cazarrata, afirmando que le había puesto una vacuna, a este y a toda la corrida, para tranquilizarlos y para que no se pegaran en el campo tratando de evitar bajas. De ahí, al parecer, la estrechez de hechuras. No sé si fue un arrebato del ganadero para exculparse y que los toreros no le hicieran la cruz, o si es cierto. En principio, si lo dice el ganadero, lo tengo que tomar por cierto, y, siendo así, un animal que ha sido vacunado antes de salir al ruedo para modificar su comportamiento no puede entrar en ninguna escala de méritos que yo haga. Es muy simple, el comportamiento del toro está manipulado, no es natural. Si esto le pasa a un ganadero del encaste dominante hubiera sido vapuleado. Cualquier tipo de manipulación siempre será censurada por un servidor, venga de donde venga, los toros han de salir a la plaza tal y como los parió la vaca. 

Se levantan muchas sospechas fundadas sobre Cazarrata. ¿Estaba toreado, estaba vacunado? Con estos aspectos oscuros, sumado, como he dicho, a que no fue ningún dechado de poderío y de casta, no me parece un toro, ni mucho menos, para elevar a los altares del torismo, del torismo que yo entiendo, al menos.

He dicho.

viernes, 3 de mayo de 2013

Banderillas negras

  Vaya por delante que no presencié la corrida de El Cortijillo-Hermanos Lozano que se celebró en el día de ayer en el coso de Las Ventas, sencillamente no tuve ganas de acudir a un nuevo encierro de estos hierros a pesar de los toreros tan interesantes que había anunciados. Son ya muchas tardes en las que los hermanos Lozano se ríen de la afición, principalmente cuando de sus marcas blancas se trata, presentando en nuestra plaza verdaderas limpias de cercados, toros feos, abrochados, cornicortos, caballares, mulares, sin tipo Núñez, uno de este hierro, otro de aquel...; todo ello bajo el beneplácito de veterinarios y autoridades, muy condescendientes ellos con los propietarios de estas divisas. A través de la web de la plaza vi los toros en los corrales y terminé de confirmar mis sospechas: Corrida conmemorativa de aquel glorioso 2 de Mayo madrileño y en los corrales de su histórica plaza, veo que hay uno alto, otro bajo, aquel con cara de joven, otro con expresión viejuna, el de más allá escaso de defensas y a su vera uno que parece un buey. Bien sabe el aficionado el error que supone juzgar los bichos por las fotografías de los corrales, por variados y diversos motivos, pero aquello era tan sumamente claro que no dejaba lugar a dudas.
 
 
Novillo y toro de El Cortijillo. ¿Dónde queda la finura clásica del Núñez, los vientres recogidos, el lomo ligeramente ensillado?
 
  Haciendo honor a la verdad, no tengo nada que achacar a las hechuras del encierro presentado por El Cortijillo en la corrida del 10 de mayo de 2012, de muy buen trapío, sin embargo, y aquí llego al tema que quiero tratar en esta entrada, los toros de aquel día exhibieron una mansedumbre tal, tan espantadiza y cobarde, que parecían animales de media casta, moruchos de capea pueblerina.
 
  No pretendo, ni mucho menos, hacer afrenta con esta entrada a las marcas blancas de los hermanos Lozano, la mansedumbre es una condición más del toro de lidia presente en casi todas las corridas que se celebran, en todo tipo de ganaderías, y motivo de lucha constante del buen ganadero tratando de vencerla seleccionando casta y bravura. Otros ganaderos, muy modernos ellos, se vanaglorian de criar el toro bravo auténtico, el toro de hoy, el toro artista, el que sirve; y no es otra cosa que un manso que acomete, mansi-bravo que dicen algunos, o mansi-tonto, o perri-manso, ya no recuerdo cómo era exactamente. El toro de comportamiento verdaderamente bravo es una cosa muy seria y se ve en contadas ocasiones a lo largo de una temporada, un milagro de la naturaleza. No obstante, en lo que va de campaña hemos tenido la fortuna de ver ejemplares de esta clase en Castellón, con Cuadri; en Valencia, con Adolfo Martín; o en Arles, con Victorino Martín o Cebada Gago.

El bravo es un milagro, ya lo dijo Paco Media-Luna en su "Diccionario Cómico-Taurino para diestros que lo necesiten (que son muchos)".
 
Lagarto, de Cebada Gago. Lidiado y estoqueado en Arles 2013. Un toro bravo
 
  Todos los aficionados coinciden que en el día de ayer, se volvió a dar el caso de un toro huidizo que no quiere ver al caballo ni en pintura, siendo en vano todos los intentos por llevarlo a la caballería, pasando a los tercios posteriores sin recibir el castigo conveniente. Un toro de banderillas negras. No es un hecho aislado, lo hemos visto en infinidad de ocasiones en las últimas temporadas: en la corrida del día de la Hispanidad 2012, con el primer toro de Samuel Flores, la corrida del Cortijillo referida anteriormente, Atanasios-Lisardos de la familia Fraile, etc.
  El Reglamento Taurino que rige en Madrid, a este respecto, es claro y tajante:
 
 
 
  Es un facultad, no es un deber, el texto dice "podrá ... disponer la aplicación de banderillas negras". Entonces, ¿qué sucede con el equipo gubernativo de Las Ventas que nunca puede disponer la aplicación de banderillas de castigo? ¿Por qué nunca se aplica el castigo que han merecido tantas reses a lo largo de estos años? ¿Es un ardid por salvaguardar la honra de las divisas; hay algún tipo de confabulación entre presidentes y ganaderos; o quizá entre presidentes y lidiadores? ¿O simplemente es otro abandono de tantos que se producen restando a la lidia su variada y compleja preceptiva, a fin de convertirla en un solitario y triste tercio de muleta, que no de muerte?

  No dispongo de los datos exactos acerca de las últimas reses condenadas a banderillas de castigo por su mansedumbre, el último caso que encuentro es en 2007, en una novillada de Miguel Zaballos fueron condenados dos ejemplares, uno de ésta y un sobrero de El Pizarral. Juan Pelegrín publicó una buena entrada sobre ello. Aquella tarde, clavó fenomenalmente los rehiletes negros un torero que con el tiempo ha tomado categoría de maestro en el arte de banderillear: David Adalid.

  Pero si podemos hablar de lo que pasó en la segunda mitad del siglo XX, concretamente en las 50 primeras ferias de San Isidro (1947/1997), donde un total de 37 ejemplares sufrieron la condena del pañuelo rojo. Son estos:
San Isidro. 50 Ferias 50. Diego Lechuga
 
  En 50 ferias 37 ejemplares, un promedio que en los últimos años ha caído hasta llegar prácticamente a cero, insisto, ¿por qué se produce esta inhibición por parte de los presidentes? Porque mansos pregonaos se siguen y se seguirán viendo. La lidia se ralentiza de forma exasperante, se le hacen mil perrerías a los toros que perjudican a su comportamiento, algunos pasan crudos a la muleta y, al fin y al cabo, es otra suerte de la Tauromaquia que queda relegada al ostracismo, a la prehistoria. Otro pétalo que arrebatamos a la flor del espectáculo. 
 
 
 
Una lidia emocionante a un toro de banderillas negras, de Cortijoliva. Tarde histórica, Jose Miguel Aroyo, "Joselito",  encerrona en Madrid el 2 de Mayo de 1996
 


 
¿Acaso se habrá extraviado el pañuelo colorado del palco presidencial de Las Ventas?