miércoles, 21 de febrero de 2018

Don Tancredo


Don Tancredo en plena acción. 

No era extraño en el lenguaje popular sacar a relucir el nombre artístico de Don Tancredo para referirse a una persona que permanece impasible o se queda muy quieta. Parece que se está perdiendo y ahora se oye menos. 

domingo, 11 de febrero de 2018

Pastelero, de Victorino Martín

Pastelero, de Victorino Martín. Dibujo de Juan Pablo Cardona


     Contemplamos el genial dibujo de Juan Pablo Cardona ilustrando a Pastelero nº 20, de Victorino Martín; 520 kilos, cárdeno, cuatro años y medio. Bajo, serio y cornalón. Jugado el día 6 de junio en la feria de San Isidro. De salida se queda en el burladero de matadores, sin dar rodeos, apretando en el capote de Ureña, obligado a sacarlo a los medios. Lo pica Pedro Iturralde cogiéndolo arriba en dos varas que toma empujando con la cara a su altura natural, mirando al caballo continuamente entre envite y envite. Lo sacan presto del segundo encuentro y va largo en el capote de Agustín de Espartinas, fijo en los cites y creciéndose tras la pelea. Pastelero se muestra pegajoso en el percal, dificultando el tercio de banderillas por ello y por cómo va aprendiendo de cada par, necesitando los rehileteros varias pasadas en falso mientras el bicho ignora el castigo de los arponcillos. La lidia más ordenada la proporciona el toro bravo gracias a su fijeza, claro que hay que poderlo. Ya en la muleta Ureña lo saca al tercio no sin algún trompicón, donde se desarrollaría toda la obra, es decir, en terrenos intermedios. En los medios hubiera pesado un mundo, también hubiera sido más meritorio. Casi toda la faena la plantea Ureña por el derecho, pitón más franco; por el izquierdo Pastelero se revuelve como un felino. Su fiereza requiere un sitio y un porqué en cada lance, valiendo su peso en oro cada uno de ellos. No está para monerías. El torero murciano le roba un par de tandas portentosas, en otras no tuvo otra alternativa que ceder terreno ante la pujanza del victorino. Cuando lo colocó para estoquearlo se vio la frescura del toro, signo de que no estaba podido del todo. Dejó una tendida, soltando la muleta, de la que tuvo que salir a la carrera por el acoso de Pastelero. Tres golpes de descabello necesitó y todavía seguía apretando y derrotando, y es que estaba para entrar a matar de nuevo. La plaza despidió a Pastelero con una fuerte ovación después de que el presidente, don Javier Cano, ignorara la petición de vuelta al ruedo para el toro. Paco Ureña sí la dio, acababa de vérselas con un auténtico toro bravo. 

Fotografía Javier Alvarado


Artículo para el boletín 51 de La Voz de la Afición.

sábado, 10 de febrero de 2018

Antiguos Corrales del Gas de Pamplona




Antiguos Corrales del Gas en Pamplona o, como escribiría Adolfo Bollaín en una opinión radicalmente torista:

"Es la supremacía del toro, dentro y fuera de la fiesta. El toro -él solo, por sí solo- es ya un espectáculo, cosa que no me negará nadie que no puede decirse del torero. En la plaza se reúnen los dos. Parece que sin la reunión de los dos no hay nada. Y no es cierto. Suprimid al torero y el toro solo interesa. Ahí está, en el apartado, y el público paga por ver al toro solo, sin torero en los corrales. Ahí está, en el desencajonamiento, y el público paga por ver al toro solo en el ruedo".

sábado, 3 de febrero de 2018

¡A los toros!




¡Altramuces! ¡Abanicos! ¡Naranjas! ¡El programa de la corrida! ¡La lista grande!
Alcahuetas y cesantes, pícaros y bohemios, ciegos y lisiados, con donaires y lástimas, dan tientos a bolsa ajena. El gentío de a pie, con el sol en la espalda, sube hacia la plaza esparcido por las dos aceras. Endrina y garbosa, ondula la gitana prometiendo venturas. Sobre un penco trota el picador, amarillo jinete, con el azul monosabio a la grupa. Un ciego pregona el romance del Horroroso Crimen de Solana. En la imperial de los ómnibus, chungas y algarabías, calañeses y peinetas de teja, bastoneo y pataleo, luces morenas. El mayoral arrea el tiro de mulas. Bailan borlones y cascabeles. Restalla la fusta. Avinados berridos blasfemos. En torno de la plaza tumulto de ruedas y caballos. Humo de fritangas:
—¡Agua, azucarillos, aguardiente! ¡El programa de la corrida! ¡Agua, azucarillos, aguardiente! ¡Claveles! ¡Claveles! ¡Claveles! ¡Patitas de bailaor, déjame una mota!
Moscas y polvareda. Negrea el tendido en las entradas de la plaza. Disputas taurómacas. Impacientes empellones.
—¡Naranjas! ¡Naranjas! ¡Fresa! ¡Fresquita!... ¡De la Fuente del Berro! ¡Aleluyas de don Perlimplín! ¡Risa para un año! ¡El programa de la corrida! ¡El horroso crimen de la Solana!


Ramón María del Valle-Inclán. Viva mi dueño, 1928

sábado, 20 de enero de 2018

Toro de saca de Tomás Prieto de la Cal






Berrendo aparejado en jabonero. Número 30 o 34, guarismo 3. Ejemplar extraordinario por su seriedad y belleza, muy en el tipo del encaste a excepción de lo generoso y lo veleto de sus defensas, menos frecuente en esta divisa. Desconozco el nombre pero seguro que lo averiguamos, el toro va a dar que hablar. Está por ver si el animal demuestra lo que lleva dentro en el tercio de varas, en una plaza, o termina en las calles arremetiendo contra talanqueras y mobiliario urbano, sería una pena que eso sucediera. Encontrar hermanos de camada que igualen ese trapío para poder lidiarlo en un festejo mayor supongo que estará complicado. Veremos.

Nos informan que se trata de Lucero, nº 34, guarismo 3.

sábado, 13 de enero de 2018

Aclaraciones sobre Cazarrata, de Moreno Silva


     Debido al tráfico de visitas que está recibiendo la entrada sobre este toro y con el fin de evitar malos entendidos, he añadido una nota en dicha entrada aclarando mi opinión que podéis leer a continuación:


Nota añadida: Viendo el número de visitas que está generando esta entrada debido al furor que está despertando este toro dos temporadas después (¿?), me gustaría añadir unas palabras aclaratorias. Efectivamente, Cazarrata no se dolió al castigo de las banderillas negras, bien, pero es solo un detalle dentro del conjunto de su lidia que, como sabemos, cuenta desde que sale del toril hasta que el hondero le pone la cincha para arrastrarlo. Este ejemplar, cuyas hechuras eran mucho más estrechas de lo que suele presentar su ganadero y también con respecto a las fotos que se vieron los días previos a su lidia, salió frenándose y buscando por el pitón derecho desde el primer momento, cosa que podemos atribuir a una naturaleza aviesa del animal o a que estaba currado, como opinan muchos aficionados. No estoy en posición de afirmar nada categóricamente, solo el ganadero lo sabe. En el tercio de varas Cazarrata se comportó con una mansedumbre clara y palmaria, buscando las vueltas del caballo, calamocheando o simplemente huyendo. Por mucho que le dieran siete u ocho veces, la mayoría fueron picotazos porque el bicho no se dejaba dar ni los picadores acertaron a taparle la salida. Ya en la muleta, Sánchez Vara, dentro de la dignidad de su actuación, no explotó el pitón izquierdo todo lo que debería a tenor de que el lado opuesto era imposible, como ya he comentado, creo que hubiera tenido alguna posibilidad por la zurda. El aliño fue muy corto y cuando cogió la tizona dejó media estocada tendida y baja, suficiente para que Cazarrata se echara sin mucha demora. Muy poca dureza de patas a la hora de morir. Esta es la lidia que yo vi, el que quiera la puede rememorar en YouTube. 

A mí el toro no me parece un dechado de nada, probablemente llama la atención por sus intenciones homicidas por el lado derecho y porque fue protagonista de un tercio con banderillas negras (en Madrid hemos pasado lustros completos sin que asomara el pañuelo rojo y no será por falta de mansos). He visto toros igual o mucho más listos, con tanta o más mansedumbre, pero con muchísimo más poder y casta, requisitos indispensables que Cazarrata apenas tuvo. He presenciado cantidad de toros desangrados en varias varas, con medio metro de palo dentro, y parecía imposible que nadie fuera capaz de tumbarlos. Cazarrata no tuvo casta ni en el sentido de acometividad, ni en el de vender cara su vida. Ni siquiera me trasmitió mucha fiereza o animalidad, simplemente mala leche para ir al cuerpo del torero y para arrancarse cuando entendía que podía hacer presa. 

Después hay otro aspecto no menos importante. A este comportamiento un tanto extraño, hay que sumar las declaraciones de su criador días después de la lidia de Cazarrata, afirmando que le había puesto una vacuna, a este y a toda la corrida, para tranquilizarlos y para que no se pegaran en el campo tratando de evitar bajas. De ahí, al parecer, la estrechez de hechuras. No sé si fue un arrebato del ganadero para exculparse y que los toreros no le hicieran la cruz, o si es cierto. En principio, si lo dice el ganadero, lo tengo que tomar por cierto, y, siendo así, un animal que ha sido vacunado antes de salir al ruedo para modificar su comportamiento no puede entrar en ninguna escala de méritos que yo haga. Es muy simple, el comportamiento del toro está manipulado, no es natural. Si esto le pasa a un ganadero del encaste dominante hubiera sido vapuleado. Cualquier tipo de manipulación siempre será censurada por un servidor, venga de donde venga, los toros han de salir a la plaza tal y como los parió la vaca. 

Se levantan muchas sospechas fundadas sobre Cazarrata. ¿Estaba toreado, estaba vacunado? Con estos aspectos oscuros, sumado, como he dicho, a que no fue ningún dechado de poderío y de casta, no me parece un toro, ni mucho menos, para elevar a los altares del torismo, del torismo que yo entiendo, al menos.

He dicho.




sábado, 2 de diciembre de 2017

Citando a banderillas




Impresionante escena de ese gran pintor de toros que fue Manuel Castellano. El toro es de casta vazqueña, si no me equivoco marcado con el hierro del Duque de Veragua, crecido en la querencia del caballo muerto y de bellísima estampa.