lunes, 23 de septiembre de 2019

Feria de Otoño 2019




Cartel que cumple su misión, es decir, de los que invitan a ir a los toros. Queremos más como estos.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Robleño y Matorrito, de La Quinta



      No quería dejar pasar la semana sin atestiguar en el blog la tarde de emociones que vivimos el pasado domingo en la corrida concurso de ganaderías que la empresa tuvo a bien organizar, aunque el público no terminó de responder, bien es verdad que el temporal fue el protagonista hasta antes de celebrarse y que el festejo fue televisado por Telemadrid, cosa que con toda seguridad echó para atrás a mucha gente. 

Me limitaré a comentar lo que aconteció en el primer acto principalmente, pero antes me gustaría decir que la corrida no estuvo nada mal en lo que al apartado ganadero se refiere, fíjense hasta qué punto que no salió ningún manso declarado en varas y, de algún modo o de otro, todos se arrancaron al caballo en tres encuentros (a excepción del sobrero de Rehuelga, Rubén Pinar sabrá porqué). Ya es raro que en una concurso suceda esto o que al menos tres o cuatro toros no resulten unos pregonados.

La nota negativa fue la cornada y pitonazo en la cara que se llevó Javier Cortés por torear con firmeza a un bravucón, bronco y geniudo ejemplar de Marqués de Albaserrada que en un pase de pecho buscó al torero. Peligra la pérdida de visión de un ojo, así que desde aquí lo mínimo que puedo hacer es desearle la mejor de la suertes y que se recupere lo antes posible. 

Los picadores, como pronostiqué, dieron un verdadero recital de cómo no se ha de picar, especialmente agarrando a los toros penosamente. Son muy malos o tienen muy mala leche, una de dos. La gente se fue mosqueando progresivamente, un día más, y ya en el sexto tenían a la afición de uñas. 

Finalmente el toro de La Quinta se alzó con el trofeo al toro más bravo, no lo veo muy claro pero a alguien había que darle el premio. Uno de los toros más grandes que hemos visto esta temporada, precisamente de La Quinta, que tanto se jactan de que el toro de su casa es más bien chico y para venir a Madrid lo sacan de tipo, especialmente cuando -según los ganaderos- no funcionan las cosas en Madrid. El toro era monumental y ganó el premio gracias al torero que tuvo delante, no duden de esto, que no es otro que Fernando Robleño. 

Acudió tres veces al caballo con un trote cochinero, como si le costara moverse, de hecho al principio parecía que iba a ser blando pero fue un espejismo. El toro fue un prenda que marcó claramente los casi seis años que tenía, guardaba toda la fuerza dentro, y nunca pasó por las telas convencido y entregado. Cuando sintió el hierro simplemente se dejó pegar y no empujó de manera especialmente reseñable. 

En banderillas persiguió en algunos pares y mostró cierta codicia. A continuación, Robleño, con la sabiduría y la maestría que le mantiene al pie del cañón todos estos años, fue madurando a Matorrito, que así se llamaba el toro, y a pesar de que tenía un pitón derecho por el que se ceñía y cortaba una barbaridad, porfió por ahí a ver si se olvidaba y, sin terminar de desengañarlo por ahí se paso a la mano izquierda, su mano. Poca gente comenta el poderío y la verdad que tiene el toreo al natural de Fernando Robleño, pero continuemos. 

El pitón zurdo de Matorrito era el menos malo, como dije nunca pasaba convencido, y por ahí fue donde Fernando Robleño le robó a ese tren algunos muletazos que calaron en muchos aficionados. Por momentos, el torero madrileño escuchó algunos rugidos de Madrid. La faena no fue redonda ni mucho menos, pero no había ninguna duda que en aquella lid fue el matador el que se impuso claramente. Qué emoción.

La cosa se torció a la hora de matar, el toro no paraba quieto y no había manera de cuadrarlo, empezaron a sonar los avisos. Dos o tres pinchazos y una estocada corta, no recuerdo exactamente, todos ellos arriba y entrando sin contemplaciones, esto si lo tengo claro, y siempre se ha dicho que valen más, para los buenos aficionados, tres pinchazos arriba entrando bien que una estocada saliéndose. En uno de estos pinchazos el morlaco le arrancó una hombrera y si no es por el capote providencial de un subalterno Matorrito ya estaba dispuesto a comerse al torero cuando yacía en la arena. Al final sonó el último aviso cuando estaban apuntillando al toro y una mayoría de los concurrentes aplaudió fuerte al torero a pesar de la deshonra de los avisos. La emoción lo puede todo. 

Una nueva lección del torero de San Fernando de Henares, para el que lo quiera ver.


Saludos a la afición.





Foto: Susana Ortiz


Foto: Susana Gómez


Foto: Ana Escribano






jueves, 12 de septiembre de 2019

Corrida concurso de ganaderías, comentarios



     Diez años ha de la última concurso en Madrid con toros, no obstante en septiembre de 2013 se celebró una novillada concurso con ganaderías muy interesantes: Juan Luis Fraile, Sánchez Cobaleda (el último jugado en Madrid de esta legendaria ganadería), Moreno Silva, Manuel Quintas (los berrendos con ramalazo oriundo de Toros de la Tierra que nos gustaría volver a ver), Paloma Sánchez Rico y La Interrogación. De esta novillada puedes leer una crónica en la web de El Toro, aquí, ya que en la web de Las Ventas esta reseña ha desaparecido, como otras muchas que se han ido al garete al cambiar de empresa y, por tanto, de web y gestores de comunicación digital. 

La corrida concurso antes mencionada se celebró el 19 de abril de 2009. La novillada no, pero esta sí tuve la suerte de poder ver y lo que recuerdo con mayor nitidez es que el toro de Cuadri fue de un tamaño monumental. También se han perdido las fotografías y la reseña de la página de Las Ventas, la crónica de la asociación El Toro sí está disponible pinchando aquí. Ganó la concurso el toro de Adolfo, cosa que al cronista y aficionado Alberto Herrero no convenció. Conociendo sus criterios, no creo que esté muy equivocado. Llama la atención que en aquella concurso, según cuenta Alberto y debió publicar la empresa, los premios de cada categoría llevaban aparejados un cheque de 2000 euros, cosa que para esta ocasión, de momento, nada de nada. En las bases de esta corrida ninguna mención a premios económicos y, como saben nuestros lúcidos lectores, los picadores, si no hay sobre de por medio, difícilmente distinguen entre morrillo, costillar o penca del rabo. Así que o hay incentivo pecuniario o me temo que lo del próximo domingo seguirá los mismos derroteros que estamos viendo en este verano venteño, es decir, tercios de varas convertidos en aberrantes toricidios. 

Paso a hacer un breve comentario, a vuela pluma, de pensamientos sobrevenidos sobre cada ganadería participante, por orden de antigüedad. De los toros que se van a presentar de momento veo solamente el reseñado de Murteira Grave (guapo pero con fundas, así que no lo publico en el blog pero pueden verlo aquí) y uno de Marqués de Albaserrada que pueden ver aquí, cuyas fotos no son suficientemente clarificadoras. 

La Quinta. La añada 2019 está saliendo de lujo y tras la novillada de Villaseca (que no es el mismo guarismo que el toro a lidiar en esta concurso) las expectativas son muy positivas. Los jóvenes ganaderos se pierden mucho con los mantras que tanto manosean los taurinos, ya saben, los kilos, el toro grande que, al parecer, siempre está fuera de tipo y todos esos tópicos. Pero aquí lo que cuenta es la sacrosanta Casta, lo demás son pamplinas para mantener entretenido al personal. Hace algún tiempo que abandonaron la etiqueta de "juampedros grises" conocida en los mentideros de aficionados, las últimas corridas en Madrid tuvieron un comportamiento muy serio aunque no bravo en varas, de todos modos creo que pueden jugar un buen papel. 

Baltasar Ibán. Viene de una novillada que no ha gustado en Villaseca y de una corrida de toros en San Isidro de un nivel bajo, aunque en varas da gusto ver cómo se emplean. La de mayo tuvo tres toros muy altos de cruz y las suspicacias sobre el cruce con Pedraza volvieron a aflorar. Es una de las ganaderías más encastadas del campo bravo, siempre puede salir uno que ponga a todos de acuerdo. 

Marqués de Albaserrada. Al parecer está ganadería se nutre de la estirpe Pedrajas principalmente, que viene a ser una de las más insignes para el tercio de varas. Ahora bien, esta ganadería no es Isaías y Tulio Vázquez ni tampoco María Luisa Domínguez, dos casas señeras en sangre Pedrajas con infinidad de toros para los anales. Marqués de Albaserrada es una incognita, se la ve muy poco, el año pasado los dejaron colgados y los han compensado con la presencia en la concurso. Algún amigo francés me comentó en su día que por tierras galas no suele dar buen juego y resultan más bien descastados y desaboridos. Echar un buen toro sería un revulsivo para ellos. Veremos. 

Murteira Grave. Los lusitanos de Murteira Grave tuvieron una época gloriosa en Las Ventas en los años ochenta y noventa y ganaron algún azulejo en el desolladero a la mejor corrida isidril. Desaparecieron de las principales ferias y no consiguen entrar de nuevo definitivamente. Los aficionados de Las Ventas venimos demandando más ganaderías portuguesas desde hace tiempo y es que hay hierros interesantísimos en el país vecino. La de Murteira es una de ellas, el toque Gamero Cívico le da una un remate especial a estos toros: acucharados, bajos y muy anchos de pechos. El ganadero tiene un discurso que poco menos que desprecia el tercio de varas y le leí en una entrevista algo del tipo: "yo no crío toros para los aficionados, crío toros para los toreros". Esas cosas no me gustan y normalmente llevan al descaste y la podredumbre de las vacadas. Si la actual política de la casa es la torerista entrar en este tipo de concursos conlleva contradicciones.  

Pedraza de Yeltes. Esta ganadería charra siempre se lleva los chascarrillos de los aficionados venteños de que mucho lirili en Francia y poco lerele en Madrid. A mí la corrida de San Isidro es la que más me gustó en el tercio de varas. Tengo la esperanza y el deseo de que puedan desquitarse en esta corrida y, al menos, echar un toro para el recuerdo en nuestra plaza. 

Valdellán. Tras la apoteosis de los tres toros lidiados en los desafíos de 2018, Navarro y Robleño siempre en la memoria, echó una corrida mucho más terrenal en mayo, con varios toros mal presentados. Sin embargo es una de las que, a buen seguro, los aficionados colocarían en las apuestas para alzarse con la victoria. Al fin y al cabo es una de las mejores ganaderías del momento. 


Navarro, de Valdellán

La terna tiene rodaje (a Robleño lo podemos calificar de maestro en estos menesteres) y no tiene nada que ver con la incapacidad que mostró la del domingo pasado, creo que pueden estar más o menos a la altura. Eso sí, espero que termine ya esa moda de dejar los toros a 200 metros para el primer puyazo, cosa totalmente absurda. Y que nos empecemos a fijar más en cómo responden los toros al castigo, en cómo empujan, que es lo que verdaderamente importa al margen de la distancia de donde se arranquen. Nos cegamos demasiado con el picador y nos olvidamos de aplaudir a los que hacen buena pelea en varas, el aficionado torista no debería pasar por alto los toros que empujan como los bravos, como viene sucediendo, que salen del peto sin recibir ni una mísera palma.

Arganda del Rey



Foto: Carmelo López

martes, 10 de septiembre de 2019

Monteviejo en Villaseca de la Sagra








      
      Afortunadamente no todo son malas noticias y no todos los encastes que no son domequianos desaparecen, algunos se mantienen. A duras penas, porque las malas lenguas dicen que si llega un buen comprador Victorino se quita este ganado de en medio. El caso es que estos son algunos de los novillos que se lidiarán esta tarde en Villaseca, plaza donde se están haciendo muy bien las cosas. El año pasado salió una novillada muy del encaste y pidió los papeles, a ver hoy si el ganado hace gala de su sangre brava. Allí estaremos. 

lunes, 9 de septiembre de 2019

Desafío gris y un gran toro de Rehuelga


[Crónica para la Asociación El Toro de Madrid]


8 de septiembre de 2019. 

Primero de los llamados “Desafíos ganaderos” entre las ganaderías de Rehuelga y Pallarés, ambas procedencia Santa Coloma – Buendía. Se lidiaron tres ejemplares de cada casa, si bien hubo de salir un sobrero de Pallarés al lastimarse de los cuartos traseros el nº 4, de nombre Iluso, de la misma ganadería. Muy bien la empresa colocando un sobrero de cada hierro titular para que no se desvirtúe el “desafío” y, muy bien, como hicieron en temporadas anteriores, programando una tertulia con los ganaderos al finalizar el apartado, dándole la importancia que se merecen. La pena es que el festejo apenas convocó un cuarto de plaza, ¿dónde está la afición?, sencillamente no la hay. Añadir que la climatología fue ideal para el espectáculo taurino.

Arturo Macías. Inédito con la espada, corneado cuando finalizaba el muleteo con el primero de la tarde con pronóstico grave.
Oliva Soto. Estocada en los blandos y un descabello alargando mucho, era el toro de Arturo Macías; silencio. En el tercero de la tarde necesitó tres pinchazos saliéndose y una entera contraria; silencio. En el quinto estocada trasera (un aviso); silencio.
Thomas Dufau. Un pinchazo y una estocada caída para acabar con el segundo; palmas. En el cuarto una trasera entrando bien; saludos con división de opiniones. Y en el sexto media estocada, caída, tapándole la cara, y un golpe de verduguillo (un aviso); silencio.

Presidencia: D. Víctor Oliver Rodríguez. Bien en el cuarto invitando al matador a que pusiera al toro de nuevo en el caballo para verlo, a demanda de la afición. Mal retrasando tanto la devolución del jugado en quinto lugar, claramente lesionado de la pata derecha.

Tercio de varas: Se pintaron las rayas estilo corrida concurso, con las marcas de distancia incluidas, para acabar viendo un espectáculo, en general, bastante lamentable. Los picadores no estuvieron por hacer bien la suerte, ¡un día más! y los puyazos se fueron a sitios muy lesivos, por decirlo suavemente. Barrenar, recargar el castigo, poner varios puyazos en una entrada, tapar la salida… fueron prácticas habituales.

Cuadrillas: Hubo lidias notables con el capote. Con los palos sobresalió “El Monteño” en el segundo de la tarde haciendo la suerte con toda pureza y obligado a desmonterarse; así como un quite de Antonio Vázquez a una mano en el sexto cuando el banderillero pretendía llegar a tablas, eficaz y de bellísima factura.

Herido: El parte médico de Arturo Macías rezaba lo siguiente: “Herida por asta de toro en 1/3 superior cara externa de pierna derecha de 25 cm. que produce destrozos en músculos tibial anterior y perineos. Fractura de cuello de peroné, contunde nervio ciático poplíteo externo con arrancamiento de rama colaterales del mismo. Intervenido bajo anestesia general. Pronóstico grave que impide continuar la lidia. Fdo.: Máximo García Leirado”.




Toros.

1º. Chamorro, nº 60, de Pallarés. Justo de presencia sale blandeando. Dos puyazos, el segundo trasero, saliendo apagado de los mismos. En banderillas protestón, enseñando la lengua. A media altura, gazapón y despistado en la muleta. Toro bajo de casta y blando. Silencio.

2º. Artillero, nº 72, de Pallarés. Con plaza, leves palmas de salida. Lo ponen tres veces al jaco pero solo acude dos porque en la segunda, de largo, busca excusas y se va a capotes. Salió crecido del primer puyazo bajando los humos en el segundo, empujando con la cara alta. Galopa en el segundo tercio y persigue a los banderilleros. En las primeras tandas embiste como un torbellino aunque rápidamente se aburre y empieza a mirar al personal de los tendidos. Toro encastado venido a menos. Ovación.

3º. Torrelarga, nº 15, de Rehuelga. Cárdeno claro, zancudo y estrecho. Bruto de salida. Tardea mucho en la segunda vara y se lleva cinco heridas en dos encuentros, sangrando en una de ellas por el costillar. El autor de semejante escabechina fue Rafael Galán. A partir de ahí el toro se fue apagando, como es lógico, y quedó aplomado en la muleta. Tercio de varas toricida que acabó con el morlaco, inédito. Tibias palmas en el arrastre.

4º. Guanaguato, nº 7, de Rehuelga. Guapo, sin exageraciones. Embiste bronco de salida. Empuja con codicia en los dos primeros puyazos, Dufau pide el cambió, el público otro puyazo, lo admiten. En vez de pararlo y dejarlo de largo, a regañadientes por no admitírsele el cambio de tercio, el torero francés lo deja pegado la segunda raya, el picador sale a buscarlo y Guanaguato se arranca derecho para un tercer puyazo, ¡trasero! Con fijeza en banderillas, en la muleta fue un toro encastado y boyante que no se toreaba solo. Encastado en bravo. Ovación.

Guanaguato, de Rehuelga. Gran toro

5º. Dichoso, nº 82, de Pallarés (sobrero). Con lucero en el testuz, recortado de lámina, bien hecho y rematado. Sale muy vivo. En las puyas apuntó muy buenas maneras por cómo empujó en el peto, pero Oliva Soto lo escondió en el segundo encuentro. Se protestó que no dejaran ver un tercer puyazo. Galopa y muestra un gran pitón izquierdo en la brega. El torero lo encima en las rayas por el lado derecho en la primera serie y en la segunda le toca continuamente la tela. Con semejante muleteo, el toro cambia y se pone reservón y apagado. Sin ver en varas y a menos en la franela, probablemente por la impericia del matador. Silencio.

6º. Tejero, nº 10, de Rehuelga. Negro entrepelado, calcetero de las patas, aldiblanco y caribello. Veleto de pitones y de gran trapío, palmas de salida. Sale con poco celo, coceando y saliendo huido del picador de contraquerencia. Le dan dos buenos leñazos en frente de la enfermería, saliendo el picador a buscarlo a las afueras en el segundo encuentro con buen criterio. Persigue a tablas a los rehileteros, en el último tercio pasa con tendencia a ceñirse y con media embestida. En los medios, permitió estar en la cara y una faena larga. Manso en varas y mediano en la muleta. Silencio.

Tejero, de Rehuelga, precioso animal


El primero de los desafíos de los atractivos carteles ganaderos que la empresa viene programando en época septembrina quedó empañado por la escasa capacidad y la impericia de la terna. En estas corridas hay que anunciar otro tipo de toreros porque si no no vemos nada. Arturo Macías no es matador para este tipo de lides, el rompeplaza ya le avisó a inicios de faena que hacía hilo si no dominaba la situación y, al final de la misma, en los mismos terrenos, lo volvió a hacer y le pegó una cornada seca por detrás cuando el torero huía a la espera de que la cuadrilla se lo quitara de encima.

Oliva Soto es un torero puro de muchísima clase, tan puro como temeroso. Vino sin rodaje y eso en la plaza de Madrid y ante este tipo de corridas suele pasar factura, como así fue. El tercero de la tarde fue aniquilado por el picador y al quinto le recetó un inicio de faena perfecto para neutralizar las capacidades del toro, todo a la contra. Mató a paso de banderillas emulando a su paisano, el gran Curro Romero en las tardes de bronca y alboroto. Eso sí, dejó su impronta en un saludo capotero de arte ante el quinto, que al final acabaría devuelto, unas verónicas excelsas.

Oliva Soto haciendo un quite a Artillero, de Pallarés. Nótese dónde tiene la herida de un puyazo


Del francés sólo me gustó el recibo al segundo de la tarde, rodilla genuflexa, recetando unos preciosos lances de capa. A este toro ni siquiera le echaría la izquierda, abreviando rápido, y eso que no se comía a nadie. Con el más propicio de la corrida, Guanaguato, estuvo despegado y anodino, si bien aquello tuvo más alegría y ritmo gracias al toro. Con el precioso burel que cerró la corrida anduvo por ahí, sin que nadie le echara cuentas, y es que el personal andaba un tanto mosca por cómo se había desarrollado la tarde, por la falta de actitud de los toreros y, especialmente, por unos tercios de varas verdaderamente desastrosos, un día marcado para realzar esta suerte, al final lo que se vio fue un completo desastre. Así llevamos todo el verano y el domingo próximo espera una corrida concurso. Señores picadores: un poco de vergüenza torera.


Dufau frente a Guanaguato, de Rehuelga. Foto: Ana Escribano