lunes, 26 de julio de 2021

Pedraza de Yeltes en Mont de Marsan

 

Fotografía de @ToristaFrances




Nueva corrida brava en varas de Pedraza de Yeltes en Francia, en Mont de Marsan. Varios toros han causado sensación y no es para menos viendo algunas imágenes que circulan por las redes. El ejemplar de la foto es Sombrillo, y el picador David Prados. En Madrid hemos visto apuntes pero no una bravura tan rotunda, los aficionados bromean mucho con esto, ¿a qué se debe?

La magnífica fotografía es de la fotógrafa francesa Jennifer Harispe.

viernes, 9 de julio de 2021

Apuntes de una gran corrida de Victoriano del Río

Corrida Extraordinaria de la Cultura, domingo, 4 de julio de 2021. Toros de Cortés y de Victoriano del Río, mano a mano, para Antonio Ferrera y Emilio de Justo.


                 La corrida del pasado domingo 4 de julio que dieron en llamar “de la Cultura” y que, como saben, consistió en un mano a mano entre Antonio Ferrera y Emilio de Justo, fue una tarde repleta de contenido, una gran corrida de toros que supuso, a su vez, la consolidación de este último, De Justo, como un grandísimo torero que está viviendo una segunda juventud después de catorce años de andadura como matador de toros. Los momentos de esplendor van y vienen, hay etapas de sequía y etapas de abundancia, de inspiración y de negación, y Emilio de Justo, a día de hoy, es todo clarividencia y valor. Con un estilo ortodoxo, además, muy del gusto de la afición capitalina. Así lo demostró en Madrid en la corrida que vamos a comentar.


Duende,   nº 101,   551 kg,  cinco años y diez meses. Vuelta al ruedo
 

Los toros fueron de los dos hierros que posee el ganadero madrileño Victoriano del Río, todos ellos a punto de cumplir los seis años. Se quitó una corrida que estaba a punto de cumplir la edad en la que ya no pueden lidiarse, no puede decirse por ello que fuera una limpieza de corrales. Ni mucho menos. Una corrida ligera para la generosidad y el tamaño de los esqueletos que traían, con miradas torvas, y que en conjunto, para mí, mereció la ovación y el saludo del mayoral. Se pueden poner infinidad de objeciones, sí, pero es que prácticamente todos los animales, de una forma o de otra, acabaron embistiendo. Y digo embistiendo, no pasando por allí con actitud bobalicona, salvo el burraco que hizo tercero.


Ferrera caminando hacia el tercer toro de la tarde para estoquearlo
 

Mi crítica más importante hablando en términos generales está dirigida al contenido de la bravura de estos animales y del encaste Domecq por extensión. Esa bravura predominante en la que aparece el fondo mansitonto de la sangre y, en algún momento de la lida, se manifiesta el tic de mansedumbre o de afligirse: cuando se rajan en el caballo a pesar de crecerse después, cuando se tropieza el espada y se quedan mirando al tendido, cuando se quieren ir sueltos después de cada tanda o, directamente, cuando acaban huyendo de la muleta del torero, o cuando se marchan afligidos a morir a tablas, etcétera, haciendo aflorar el sentido de la selección que ha predominado en este encaste, esto es, el de servir a los intereses del torero. No es la bravura altiva, seca y fiera que consideramos pura en este blog, es la bravura de la servidumbre. Esto no quita que muchos animales embistan con poderío y queriendo cogerla hasta el final, como fue el caso de Duende, premiado con la vuelta al ruedo.


Puyazo en los medios al primero,  Soleares
 

Primero abordaré la actuación de Antonio Ferrera, que a mí en los primeros tercios me encandila por mi querencia a los toreros movidos, que se adaptan a las características de comportamiento de los cornúpetas, lidiadores y de tauromaquia larga. Ferrera tiene todo esto y lo lleva demostrando tiempo, aunque el otro día no se animó con las banderillas, donde tiene un gran dominio y consigue pares de gran emoción, habiendo aminorado el embroque acrobático que tanto se le echaba en cara desde el tendido hace años. 

Con el primer astado del domingo vivimos un episodio realmente inusual. El toro era de los que salía escupido del caballo, si bien no era un mansazo exagerado de los que huyen hasta de su sombra. Puede que la acción de Ferrera tuviera mucho que ver con el guirigay que se montó antes de romper el paseíllo porque no estaban pintadas las rayas del ruedo, según hemos sabido después, porque se borraron cuando pasaron la manguera. Quizá fue un gesto de chulería por la exigencia de los aficionados (con razón) para con las rayas, el caso es que después de dos encuentros con el del castoreño de los que el morito salió suelto, Ferrera cogió las riendas del picador Aitor Sánchez y se lo llevó prácticamente a los medios, con el toro en las tablas del nueve lindando con el diez en lo que fue toda  una estampa decimonónica. El picador citó y el toro se arrancó al galope, agarrando un buen puyazo en el que el toro se quedó ahí debajo antes de volver a demostrar su mansedumbre. Es cierto que se podrían haber utilizado otros recursos antes de ver al picador citando en los medios, como cambiar los terrenos del equino o hacerle la carioca una vez que hay reunión; que el toro no era un Opaco, para entendernos, pero oye, ese momento de ver al montado ejecutando la suerte desde esos terrenos fue muy emocionante y contra todo proceder consuetudinario. 


Puyazo en los medios. Foto: Ana Escribano
 

Fue un recurso que resultó eficiente y, en gran medida, adecuado a las condiciones del toro, esto es, ni más ni menos, la lidia. No olvidemos que esos terrenos son los de mayor exposición e indefensión para el picador -también para los toreros- y que, antiguamente, muchos picadores se negaban a salir a las afueras para pisar los terrenos del toro y los públicos tenían buenas broncas con ellos, llegando a lanzarles trozos de fruta o lo primero que tuvieran a mano. La primera de las rayas se instituyó, entre otros, como salvaguarda de los picadores.


Ferrera metido en la lida
 

Ese aparecer de súbito para hacer auténticos quites, sacando a los toros del caballo con lances de capa; o tomar las riendas de la lidia en el tercio de banderillas, como pasó en el tercer toro, llevándose a un animal que se estaba poniendo muy complicado de banderillear al otro lado de la plaza, como mandan los tratados, tratando de hacer que cambie el comportamiento y aminore esas dificultades, y consiguiéndolo. A mí son cosas que me encantan y ojalá más toreros lidiadores como Ferrera y no tanto encorsetamiento como vemos en otros coletas, o peor, los que son incapaces de adaptar la lidia a las condiciones del animal y de salir de las pautas establecidas, al cabo, perjudicándose a sí mismos.


Antonio Ferrera con el único toro suavón de la tarde
 

Luego está el tema de la muleta, donde está claro que el otro día Ferrera naufragó y no poco. Con el más noblón y manejable se pasó de faena jugando con las querencias de los adentros y, sin embargo, con el que pienso que fue el toro más encastado de la corrida, anduvo pajareando desde el principio, lo tapó y no lo quiso ver, pasando este ejemplar desapercibido para una mayoría. Con eso quedaría dicho todo. Cómo era ese quinto, Cantaor se llamaba, un derroche de fiereza con el que Chacón se la jugó de verdad en banderillas. Para plantearle el toreo poniéndose de verdad en los medios, y no mareando la perdiz en el tercio como hizo, hubiera sido una batalla épica. De ese tipo de toros que solo ves si el torero quiere jugársela, como vimos por ejemplo a Pastelero gracias a Ureña, a Navarro con Robleño, o a Camarín con Alberto Aguilar. Ferrera está inmerso en una diatriba interior entre el clasicismo y la sobriedad renacentista y lo superfluo y enmarañado del rococó. Estuvo por debajo del bueno y complicado primero y del quinto. Matando se pasó de excéntrico y quiso recibir al primero desde diez o doce metros de distancia, y también al cuarto, pero como este no se arrancaba tuvo que andar hacia el toro y al final matar al encuentro, quedando ambas espadas con una colocación muy deficiente.

 

Chicuelina de Emilio de Justo


Llegamos a Emilio de Justo. Lo que hizo el domingo ponía a un torero millonario y en todas las ferias de España durante varias temporadas, amén de entrar en Madrid y estar en boca de todos los aficionados y mentideros de la capital, cuando Madrid era Madrid, así como reventar la plaza en el próximo cartel que estuviera anunciado.  Quedó por encima de todos sus toros y no de cualquier manera, sino haciendo el toreo bueno que no cede terreno, sin descomponer la figura y pasándoselos por la bragueta. Bien es verdad que la faena del segundo de la tarde tuvo altibajos, el toro lo quería todo por abajo y lo mejor llegó al natural. Una faena para dar la vuelta a ruedo en otra época, cuando había este tipo de premios, y que ahora es una oreja. No cedió ante el torrente de embestidas del cuarto, Duende, lo cual tenía mucho mérito, cuando se templó según avanzaba la obra, llegaron los mejores muletazos. A este toro le faltó esa tercera vara clarificadora, hasta el momento cumplió bien, y no marcharse a tablas a morir para que la vuelta al ruedo no tuviera mácula alguna. En cuanto a la faena de De Justo, se fundamentó por el lado derecho y no hubo rotundidad por el lado natural, lo cual no era ignorado por la plaza no hace tanto tiempo. Como vengo comentando en el blog desde hace años, creo que desde la crisis de abonados que acompañó a la crisis económica en torno a los años 2009 y 2010, hizo decaer sobremanera el criterio del sabio y crítico público venteño.


Toreando y dominando las embestidas del cuarto, Duende
 

Lo mejor del torero cacereño aconteció con el sexto, un toro grandísimo, colorado chorreado en verdugo. Un animal que al principio de la faena parecía imposible por desaborido y por los gañafones que tiraba, difícil papeleta para ratificar las dos orejas del toro anterior, comentábamos Antonio y yo. Pero llegó el toreo y de qué manera. Una faena de las que gustan a los aficionados porque el dominio y la imposición del torero sobre el animal fue total. Obligándolo a ir por donde no quería, lo toreó extraordinariamente por ambos pitones y los muletazos fueron jaleados con olés roncos que levantaron a los aficionados de sus localidades. Señoras y señores, el toreo. Lo mató bien para lo complicado que se lo puso, echando la gaita arriba y tapándole la salida, pero dio creo que dos golpes de descabello antes de despenarlo, y esto, sumado a las prisas de la gente por marcharse, hicieron que el bamboleo de pañuelos fuera mínimo. Para mí, inexplicable. Era una oreja de ley, un orejón.


Imponiéndose al incierto y complicado que cerraba el festejo, con tres orejas ya en el esportón
 

Si no me equivoco fueron tres toros y tres estocadas, tirándose bien al morrillo. Además dejó un quite por chicuelinas que tuvo enjundia. Grandísima tarde de Emilio de Justo que deja a los aficionados con muchas ganas de volver a verlo.


Puerta Grande
 

Como han podido leer si es que han llegado hasta aquí, la tarde dio para mucho y fue realmente memorable. No quiero entretener más. Parece ser que esta y la de Victorino que vimos hace un par de semanas solo han sido un entremés de la empresa y la Comunidad para aplacar el enfado de los aficionados ante el cierre de la plaza, ahora la vuelven a cerrar durante todo el verano con la excusa de que la demanda para estas corridas ha estado por debajo de lo esperado. Pero Madrid es plaza de temporada y muchos aficionados nos veremos desamparados cuando lleguen los fines de semana y veamos que nuestra querida plaza, a pesar de todo, tendrá el cierre echado.

 

Un saludo a la afición. 

martes, 29 de junio de 2021

Vuelta de los toros a Las Ventas




 
Sábado, 26 de junio de 2021. Toros de Victorino Martín para Manuel Escribano, Sergio Serrano y Jiménez Fortes.

          Primer festejo serio en Las Ventas desde que empezó la pandemia. Con una corrida de Victorino Martín, ya se sabe que Madrid es plaza torista, volvíamos a reencontrarnos con la plaza, desde aquella corrida de la Hispanidad de 2019, y lo hacíamos con un ambiente agradable, de aficionados a pesar de encontrarnos lindando julio, cuando solo vamos a la plaza una ínfima parte de los abonados, un buen puñado de aficionados irredentos y otro amplio número de guiris despistados. Muchas vidas perdidas en este interregno, tragedias familiares, laborales, presión psicológica, cambio de hábitos… algo ha cambiado en este tiempo. Como la sociedad y como siempre que ha habido grandes impactos en España, el público de toros probablemente también manifestará sus secuelas y puede que haya alguna alteración en el comportamiento, veremos. 

No fue una auténtica tarde de toros en Las Ventas, pero se le asemejó bastante. Todavía queda para ello. Lo mejor fue reencontrarse con los habituales, con muchos de los más fieles, cada uno con su forma de ver los toros pero todos con más nobleza y más fidelidad por este acontecimiento sin par que cualquiera de los toros que para sí demandan las figuras. El aficionado es el animal más noble de la tierra, como reza una de las máximas de este blog.  

Decíamos del público de toros y la sociedad de su tiempo, pues bien, los victorinos tampoco  se escapan de estos avatares. Ni siquiera los aficionados nos libramos de ello y también nos contaminamos. El sentimentalismo y lo superficial a ultranza por encima de la razón y lo auténtico, estos son los tiempos. No digamos la mentira y lo falsario elevado a categoría de digno y verdad incuestionable: lo posmoderno. La tauromaquia liga muy mal con ello, y todo lo que sea apartarla de las esencias, la estética del riesgo y la tradición da como resultado un espectáculo degradado. Victorino hijo debería plantearse dónde tiene ahora la ganadería. Tardes como la del homenaje en Vistalegre al fundador de la vacada, de la que los aficionados salieron como basiliscos; toros indultados, como aquel de Illescas, embistiendo como un borrego; hacer habitual presentar mal las corridas… Muy lejos queda aquel corridón de toros de San Isidro de 2003, uno de los más bravos de lo que va de siglo. Han buscado achicar el toro (la ganadera Pilar considera que para lidiar en Las Ventas tienen que sacar el toro de tipo. Véase La voz de la afición nº 54) y, por lo que se ve, atemperarlo. A esto le sumamos el excesivo número de vacas (lidian en todos los pueblos de España) y una tienta benévola y tenemos un buen número de ingredientes para hacer un cóctel llamado “descaste”, muy conocido en el mundo de los toros. La prueba está en que al entrar a la plaza media hora antes, las taquillas seguían abiertas y había disponibilidad de entradas, Victorino no mete ni 6000 personas en  Las Ventas después de año y medio sin toros.  

La corrida del sábado no estuvo mal presentada, vaya por delante. No tenían la impresionante lámina del Victorino de antaño pero los animales eran cinqueños y eso es un plus. No hace mucho, de las corridas de Victorino salíamos diciendo: “ha sido una corrida encastada”, ahora decimos: “bueno, ha habido un toro encastado”. En este caso fue el cuarto, Galapagueño. Otra cosa que han perdido los victorinos, tanto el bueno como el malo, es su característica forma de humillar, de ir con el hocico arando el platillo. La primera parte de la corrida del sábado, y ya vamos entrando en materia, fue un ejemplo palmario, aquello no había por dónde cogerlo. No humillaban ni para coger los capotes que perdían los peones, como pasó con el tercero. 

El primero y el segundo fueron fuertemente protestados en los primeros tercios, ambos muy blandos de patas y cojitrancos. Volver a la normalidad también era volver a las protestas. Aunque había cierta aceleración, que se apreciaba, por ejemplo, en las palmas de tango, incapaces de mantener el ritmo sin acelerarse. Luego, muchos fueron perdiendo fuelle y apenas protestaron al sexto, uno de los ejemplares más incapaces de la tarde. La cuestión es que se protestaron con fuerza tres toros, que no es para estar contento. Escribano tuvo un animal de dulce para banderillearlo bien, iba muy templado, pero es que ni por esas. Al cuarteo muy mal, lo mejor lo hizo con un quiebro al violín. De muleta no le eché cuentas, el toro no servía para nada. El segundo del festejo, Matraco, se creció en la muleta y se puso muy protestón y peligroso, puede que por la falta de fuerzas, proporcionando una faena emocionante, de la que Serrano salió perdedor en cada tanda. No era nada fácil, dudó mucho, incluso para cambiar el registro y ponerse a machetearlo, tenía que haberlo hecho antes.

Con la cara por las nubes durante los primeros tercios iba el tercero de la tarde, y en vez de castigarle el morrillo lo dejaron crudo. Fortes se quedó como un poste, mucho mérito, porque en esas circunstancias es cuando llega el toreo. Pero no fue en esta ocasión, aquello no tuvo lucided ninguna.

El toro cuarto antes citado, Galapagueño, se le vio desde salida que tenía otro comportamiento. Lo pusieron de largo para una segunda vara, a la que fue para salir de allí rápido en cuanto asomó un capote. Total, que no lo vimos empujar, ni crecerse, ni meter riñones, pero la gente quedó muy contenta por la cosa de la distancia y la carrera del toro hacia la jurisdicción del picador, que es lo que piden ahora. La superficialidad que hablábamos antes. En banderillas galopó y en la muleta había que dominarlo. Escribano se empeñó en torear en redondo desde el principio, sin aliviarlo, ni enseñarlo, ni dominarlo, así que los muletazos salían trompicados. Toda la faena, quitando las dos tandas finales, una de naturales y dos derechazos posteriores. Una estocada rinconera le dio una oreja que en otro tiempo, cuando Madrid tenía la medida que le daba la cátedra -ya perdida-, era de palmas como mucho. Porque el toro fue desperdiciado y, en conjunto, no estuvo por encima de él.


Galapagueño. Nº 23, 559 kg, 12/2015

El quinto fue un bombón dulce y pastueño bautizado como Venenoso. Tito Sandoval lo toreó en el tercio de varas, a partir de la segunda vara dando los pechos y citando de frente una y otra vez. Pero el personal no estaba contento y, sin dar un tiempo prudencial al toro, pretendían que se diera una vuelta por el seis, sin ningún sentido. Hay que decir que antes de tomar el segundo puyazo en el que cumplió, el toro se fue a las excusas de los capotes. Sergio Serrano estuvo despegado y citando para afuera con la izquierda y con la derecha mucho más fluido, aunque siendo el toro tan bueno se veía que aquello no tenía la dimensión que debería. No se puede pedir mucho más a un torero que apenas dispone de contratos. Se volcó en el morrillo del cárdeno y dejó una estocada contraria, así que después de la oreja de regalo de Escribano poco se podía decir de esta. 

El sexto capítulo, como apunté, fue la nada, el toro era un inválido (apenas protestado) que no tenía ni fuerzas para echar mano a Fortes cuando perdió la verticalidad en el inicio de faena. Después hemos sabido que tenía la rodilla hecha trizas, así que le deseamos lo mejor y que se recupere pronto.  


Un saludo a la afición.


domingo, 20 de junio de 2021

Joselito por Juan Belmonte

 


Guión escrito por Rebeca Fuentes.


Esta ficción sonora nos traslada a Gómez Cardeña (Utrera), al 8 de abril de 1962. En ella, acompañamos a Juan Belmonte y, adentrándonos en sus pensamientos, escuchamos lo que quiso decirle a José y nunca le dijo. Muerto en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920, Joselito el Gallo fue capital en la vida de Juan Belmonte. Siempre lo tuvo presente y, de alguna manera, marcó su carrera, cambiando drásticamente la Historia de la Tauromaquia.

En este episodio Chemi Moreno ha puesto voz a Juan Belmonte, Javier Mardomingo a Pepe Alameda, Alipio Pérez-Tabernero a Rafael Gómez Ortega "Gallito", y Guillermo Vellojín a José Gómez Ortega "el Gallo".


También disponible en Spotify.

viernes, 4 de junio de 2021

Ganadería Canas Vigouroux

 




Encaste Pinto Barreiros y además con otra línea veragüeña de lo que procedía del rey de Portugal. 

Ganadería relativamente joven. Pueden ver un estupendo reportaje de Isma Sánchez pinchando aquí.



miércoles, 2 de junio de 2021

Visita a la ganadería de Fernando Guzmán

  

        Después de más de un año de parón de actividades camperas por la epidemia del Covid, y de otras muchas que aún siguen inactivas, por fin pudimos volver a reunirnos y charlar de toros con muchos de los aficionados que formamos parte de la Asociación El Toro de Madrid. Un buen puñado de románticos a los que el toro les da vueltas en la cabeza a todas horas acudieron a la cita desde todas partes de la región y de varias de sus provincias colindantes. El reencuentro, con todo lo que se ha vivido este tiempo, fue emocionante. 

Qué mejor lugar que el campo bravo madrileño, de arraigo secular para la crianza del toro de lidia, donde antaño careaban los famosísimos Toros de la Tierra, que traían de cabeza a más de una figura del momento, a pocos kilómetros de la ciudad y de la plaza que nos metió el veneno de la afición. Así es, fuimos a los pagos de la casa ganadera de Fernando Guzmán Guzmán, divisa azul y blanca, horquilla en ambos apéndices, sangre santacolomeña. En el término de Cabanillas de la Sierra. 

Desde primera hora de la mañana un sol bien candente barruntaba uno de los primeros días de canícula del año. Con la parpusa bien calada el ganadero, don Fernando Guzmán, daba los saludos de rigor y nos atendía con cercanía, esmero y con un entusiasmo de los que hizo gala durante toda la jornada, al igual que su señora, Verónica, y sus hermanos Alfonso y Leonardo. Por otra parte, una llaneza característica de los ganaderos de nuestra serranía, alejada de las magnificencias de los grandes terratenientes y criadores meridionales.   

Los diferentes hatos de ganado están distribuidos en distintas fincas. Visitamos tres de ellas, en primer lugar un cerrado donde se encontraba la última incorporación que Fernando Guzmán ha hecho, un lote de vacas de Flor de Jara. La hierba y el pasto, todavía verde, levantan medio metro, los cuetos de piedra colmenareña sobresalen de la tierra y las antiquísimas cercas limitan aquel terreno sobre el que se alza el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El marco para reencontrarnos con el hábitat natural del toro bravo no podía ser mejor.

El ganadero aprovechó para hacer un repaso somero de las diferentes sangres que han ido conformando su ganadería hasta hoy, aunque en los inicios también hubiera ganado de ascendencia murubeña, actualmente se puede decir que la totalidad de la vacada posee sangre santacolomeña, principalmente, de la vertiente Buendía. En los orígenes por vía de María Dolores de Juana Cervantes así como Hernández Pla y, posteriormente, con las incorporaciones de reses de Adolfo Rodríguez Montesinos y, actualmente, con Flor de Jara, como se ha dicho. 

Fuimos a una segunda y quebrada finca donde pastaban una piara de vacas con sus rastras y un joven semental entrepelado de magníficas y contenidas hechuras. Una vaca jabonera con reminiscencias vazqueñas daba la nota exótica entre tanta cárdena, haciendo ostentación del ardor de su ascendencia, pues era la más atrevida y curiosa con los visitantes que las observábamos. Aquel cerrado sobresalía por los majestuosos y centenarios arboles que daban sombra a los animales y proporcionan alimento fresco con el ramoneo del verano, según exponía ganadero. 

La vacada no sobrepasa las cien cabezas, la camada se suele lidiar en las sin caballos y sólo se suele dejar una corrida de novillos para picadores y algún ejemplar suelto para concursos, como aquel del año 2017 en Guadalix de la Sierra donde se jugó el fabuloso novillo Español, ganador de aquel desafío. Aquel novillo-toro, de trapío irreprochable y una capa que recuerda a los añorados Hernández Pla, ha generado leyenda en la comarca por su encastado comportamiento. El ganadero entona las azañas de Español con orgullo, sabedor que si le dan más oportunidades hay alguno más como aquel en sus cercados. 

El plato fuerte de la visita campera llegó en el cerrado de los machos, una llanura dividida en dos partes. En la primera vimos los erales, utreros y un cuatreño apartado para evitar las cornadas de sus hermanos, allí aprovechó el ganadero para llenar los comederos y mostrarnos los utreros que hay reseñados para el Circuito de novilladas de la Comunidad de Madrid, novillos de cola para no complicar demasiado a una novillería todavía bisoña. Seguidamente vimos la corrida de toros que, excepcionalmente, hay preparada para esta temporada porque el confinamiento no permitió que se pudieran lidiar de novillos. No me voy a recrear en el trapío y la admiración que despertaron estos ejemplares porque las imágenes que adjuntamos lo cuentan mejor que mis palabras, lo que sí podemos decir es que la corrida está en venta para este año y no se van a quedar para cinqueños. Por desgracia, tal y como se maneja el corrompido sistema taurino, donde prima el torito facilón con las astas retocadas, difícil salida tiene tan espléndido lote de toros. Ojalá podamos verlos demostrar lo que llevan dentro en una lidia íntegra, es lo que demanda la seriedad que lucen, esperanza siempre hay pero no podemos dejar de ser realistas. 

Tras la visita a las reses presenciamos una tienta de dos vacas en la castiza placita de Pontezuela que data del año 1940. Nos esperaba el matador de toros Fernando Robleño, habitual en casa de Fernando Guzmán, acompañado por el torero de plata César del Puerto. Vimos una erala, la primera, reacia en varas, pero de extraordinaria embestida por el lado izquierdo, es decir, la mano prodigiosa de Robleño, así que pudo deleitarnos con su toreo al natural. Sin embargo, lo mejor vino por el lado derecho, ya que la vaca rebañaba y buscaba constantemente. Robleño demostró el momento de maestría y clarividencia que atraviesa sobreponiéndose y metiendo en el canasto a la vaca, se impuso y toreó limando las asperezas del animal, arrancando los aplausos de la concurrencia. La otra vaca, más hermosa, fue más voluntariosa para el caballo, noble en la muleta embistió con la cara a media altura, Robleño y los dos maletillas que acudieron la exprimieron todo lo que dio de sí. 

El colofón lo puso después del almuerzo nuestro presidente, Roberto, con un discurso en el que volvió a dejar bien claro que vamos a seguir luchando por la reapertura y el regreso de la temporada a Las Ventas. Agradeció la presencia de Fernando Robleño y lo obsequiamos con una fotografía toreando a Navarro y una dedicatoria por sus veinte años de alternativa que, desgraciadamente, no pudo celebrar en 2020. Por supuesto, agradeció al ganadero su acogida y generosidad para con nosotros y le deseamos mucha suerte en el futuro, haciéndole entrega de un recuerdo por nuestra visita. Una entrega de trofeos en la que nos acompañaron los retoños del presidente y del que suscribe, Verónica y Lidia, y Alonso, respectivamente. 

Al fin, un día fabuloso para vivir la afición al toro bravo, para hacer nuevos aficionados entre los niños que nos acompañaron y para sentirse orgulloso de formar parte de la Asociación, ¡por muchos más!



Semental


Los utreros


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La corrida de toros para esta temporada (fotos: David Castuera)











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Momentos de Fernando Robleño en la tienta (fotos: Carlos Rodríguez-Villa)





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Foto de grupo y entrega de obsequios





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Novillo Español (foto: Raúl Castro)