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viernes, 3 de enero de 2014

Los toros del 2013 (y II)

  Aprovechando la inercia de San Isidro, Triodelta nos endosó la llamada Feria del Arte y la Cultura, por si fueran pocos los veinticuatro festejos que habíamos visto antes. No cabe nombre más repipi y vanidoso para una feria, al parecer, urdido por el inefable Don Simón Casas.
  Repitió El Montecillo, esta vez con corrida de toros y peor nota que en la novillada. Corrida mansa, floja y vulgar de la que Joselito Adame sacó petróleo merecido, por la disposición, variedad y alegría mostrada. Entremedias de tanto arte y cultura, la Corrida Extraordinaria de Beneficencia, en otro tiempo corrida de verdadero lujo y auténtica caridad, hoy una corrida de figuras corriente, con algún detalle residual de distinción. Horas antes de la función, se montó un cisma con los toros de magnitudes estratosféricas, el ganadero de Valdefresno tuvo la infeliz idea de embarcar un hato cuidadosamente seleccionado para la ocasión, y claro, en cuanto los taurinos vieron el percal, los toros fueron desterrados y enviados de vuelta a la dehesa. Finalmente se jugaron cuatro de Valdefresno y dos de Victoriano del Río, verdaderas birrias. Seguramente el festejo más nefasto del año para el aficionado por cómo sucedieron los acontecimientos las horas previas y cómo se desarrolló en el redondel. Aunque la plaza estaba repleta hasta la bandera y la empresa llenó las arcas, paradójicamente, para Triodelta fue todo un éxito.

Uno de los toros del año, Costasol, de Sánchez-Dalp.

  Volviendo al arte y la cultura, en el entretenido festejo celebrado con bureles nobles y pastueños de Juan Manuel Criado, saltó uno de los toros del año, Costasol, de González Sánchez-Dalp, al que Uceda Leal le cortó una oreja, en otro tiempo hubieran sido las dos. Muy en Núñez, fue de menos a más, para acabar embistiendo como un bravo. Esperamos que la empresa tenga en cuenta este hierro para el ejercicio 2014. Siguió Alcurrucén con una corrida flaca de poca seriedad en la que hubo un par de animales con juego para la muleta.
  Esperábamos con ganas a la divisa de Baltasar Ibán y, sin llegar al nivel del éxito cosechado en 2012, no decepcionó. Naufragio total y absoluto de la terna: Urdiales, Bautista y David Mora. Mención especial para este último, se las vio con uno de los ejemplares más bravos del año en el caballo, Bastonito, corrido en tercer lugar, quedando boyante y claro para la franela. David Mora no estuvo a la altura de las circunstancias y vino a ratificar el bajón que veníamos observando en la tauromaquia de este torero.

Bastonito, un Ibán muy completo en todos los tercios 

  A mediados de junio se anunció una corrida de Los Recitales porque algo había que anunciar. Fue uno de esos festejos que se dan en Las Ventas que más bien parecen una feria de ganado, los hubo de Los Recitales y de El Conde de la Maza, ninguno de ellos valió un pimiento. Finalmente se llevó el gato al agua un sobrero de Carriquiri que se movió en la muleta de Juan del Álamo y se fue al desolladero con un apéndice de menos.

  Ya en plena canícula, el novillero Rafael Cerro tuvo que pechar con una soberana mansada de El Cortijillo y Lozano Hermanos, nada nuevo. Previamente estaba anunciada una novillada de Juan Antonio Ruiz, fue el primero de hasta tres cambios de última hora en las ganaderías anunciadas en primera instancia. Fenómenos paranormales de los que a día de hoy seguimos sin recibir explicación alguna por parte de Triodelta, ni la recibiremos...
  Montealto sustituyó a La Martelilla, cambio que más de uno celebramos. Nuevamente volvió a cumplir, incluso se permitió el lujo de echar un novillo con nervio y alegría. El Puerto de San Lorenzo ocupó el lugar de Villamarta con más pena que gloria, poca o ninguna historia. La Guadamilla y Buenavista los domingos siguientes, con sus esperados animalitos claudicantes y nobilísimos.
 El hierro de La Ventana del Puerto, ahora procedencia Aldeanueva, debutó con un recital de mansedumbre y novillos inválidos. Mucho trabajo por delante...
  Las divisas salmantinas de Hermanos Sánchez Herrero y Hermanos Mateos Sánchez no dieron ninguna alegría a la afición, más de lo mismo. Quizás algo mejor la de Hermanos Sánchez Herrero.
   Como ven, un verano interesantísimo en el apartado ganadero el que nos ofreció la empresa tripartita de Las Ventas, normal que se quejen porque la gente no va a los toros fuera de ferias, entiéndase la ironía. De una vez por todas, parece ser que van a quitar los festejos veraniegos de utreros para cambiarlos por toros con toda la barba, lo cual me parece una idea fenomenal siempre que no se trate de ganaderías que buscan el toro tonto de remate que a duras penas soporta la lidia y los carteles ofrezcan interés a público y afición.

Sacristán, de Montalvo, ovacionado en el arrastre

  El Día de la Paloma Montalvo triunfó con una corrida de toros seria, fuerte y encastada. Ganadería de altibajos que sorprende en cualquier momento. Se echan de menos los berrendos clásicos, entre toreros y veedores, no ha quedado más remedio que ir apartándolos.
  Novillada dulce y blandengue de Julio de la Puerta, porque lo exige el pliego o porque salen mucho más económicas, el tema es que no pintaba nada en pleno mes de agosto.
  Para concluir el mes, toros de Martín Lorca, de buena facha y juego variado, que destapó a un torero, Paco Ureña, capaz de emocionar a los tendidos con su toreo sincero y valiente.

  El mes de septiembre, dedicado a los encastes minoritarios, es decir, cualquier cosa que no sea Domecq, tuvo de todo y para todos. Le hicieron la jugarreta a Hoyo de la Gitana, después de que Aurelio Hernando fuera excluida del ciclo por su más que dudosa procedencia. Finalmente, los Santa Coloma-Graciliano de Hoyo de la Gitana fueron rechazados por "causas desconocidas" y nos encasquetaron la novillada de Aurelio Hernando que la empresa tenía vista y apalabrada. Los novillos, por hechuras y comportamiento, resultaron la antítesis del toro veragüeño. En ningún momento vi el animal ancho de sienes, manos cortas, de pecho generoso y culata bien formada; igual que tampoco aprecié el morito que sale fogoso y bravo en los primeros tercios, al contrario, salieron mansos de primeras y pastueños para la muleta, tremendamente dulces. Una juampedrada como otra cualquiera, con más capas jaboneras de lo habitual. Acabé pidiendo la hora del aburrimiento que pasé.

Pelotera de Manuel Quintas. No me importaría ver una novillada de este hierro, a ver qué pasa

  Fidel San Román no llegó al nivel de temporadas pasadas en las que vimos ejemplares notables, además no completó el encierro y necesitó ser remendada. Lo peor es que fue muy mansa en varas, rehuían la pelea.
  Repitió Prieto de la Cal sin mérito ninguno, en 2012 echó una novillada realmente mala. Hubo una leve mejoría, pero los síntomas no dejan de ser muy preocupantes. Nivel de poder y casta muy preocupante, bajo mínimos, aunque en este caso sí vimos algún ejemplar con las hechuras o salida clásica del toro veragüeño.
  Después tocó Concha y Sierra. Presentó un encierro de bella estampa y juego inédito, en gran medida, por la inexperiencia y las malas artes de la novillería que se puso enfrente. Seguiremos atentos la evolución de esta vacada legendaria, ahora en tierras francesas.
  En la novillada concurso, asistimos, muy probablemente, a la lidia del último ejemplar de Sánchez Cobaleda en el coso de Las Ventas, algo que duele a todos los aficionados de bien y a lo que desgraciadamente nos estamos acostumbrando. Se vieron dos ejemplares interesantes, de Manuel Quintas y La Interrogación. No obstante, a mi esto de los concursos de novillos me parece una cosa ruin tratándose de una plaza de tanta altura, además de un sinsentido dada la incapacidad de los novilleros tan verdes que colocan. Otro tema que, según parece, van a corregir.

Salvo milagro, el último Sánchez Cobaleda en Madrid. La cabaña brava cada día más monopolizada, ¡viva la Cultura!

  Para la Feria de Otoño repitió El Ventorrillo, esta vez con una novillada. Sacamos las mismas conclusiones que en San Isidro, ni chicha ni limoná. La corrida de Victoriano del Río incluía tres de Cortés, que es una garantía de petardo, como así fue. El Cid le dio Fiesta, en su versión más arrebatada y artística, a un toro con mucha alegría y buena condición de Victoriano del Río, Verbenero. Faena de las que perduran en la memoria. El Puerto de San Lorenzo echó otra corrida más. No fue un dechado de bravura, paso inadvertida, pero tenía mucho más provecho en la muleta, los toreros anduvieron muy despistados. Los albaserradas de Adolfo Martín atrajeron a mucho público y aficionados de todos los rincones de la península pero no colmaron las expectativas. Los ejemplares lucieron un trapío y una seriedad incuestionables, llegando aplomados y tardos al último tercio.

  Después de un lío en la fijación del festejo que suponía la conclusión de la temporada, celebrado finalmente el Dia de la Hispanidad, vimos un popurrí de hierros y ganaderías sin nada que destacar, salvo la habitual falta de casta y de fuerzas que tanto predomina. José Luis Pereda, La Dehesilla y Sánchez Herrero. Todo muy taurodeltiano.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Los toros del 2013 (I)

  Demasiado tarde empezó el año taurino en Las Ventas, allá cuando finalizaba el mes de marzo y comenzaba la Semana Santa. Cada temporada retrasa un poco el inicio y adelanta el final, consecuencia del tejemaneje que se traen entre manos políticos y taurinos para borrar del mapa los domingos de toros y todo lo que no sean ferias de abonos cautivos que atraen el dinero fácil, y mucha pompa, dicho sea de paso. Menos mal que nos quitamos el mono en Valdemorillo con una victorinada amena y toreo de altos vuelos por parte de Alberto Lamelas y Fernando Cruz, el torero sin trampa ni cartón. Todavía recuerdo esa apabullante forma cargar la suerte, en el sentido más ingenuo de la expresión, rematando el muletazo en corto y en redondo, embraguetado en todo momento. Un torero, Fernando Cruz, de honestidad natural. 
  Pero volvamos al foro y su festejo de apertura con una ganadería que a priori sonaba muy apetecible: Torrestrella. Ganadería señera que traía buenos antecedentes con aquel sardo que trajo por el camino de la amargura a El Payo; en conjunto fue un encierro potable e interesante el que vimos en 2012. Todos los méritos contraídos los tiró por los suelos el ganadero esta temporada, no hizo los deberes y solo fue capaz de presentar cuatro toros, y debieron ser tres, entre medias se coló una cabra de monte, uno de los cornúpetas más feos del año que causó rechifla en los tendidos. Una vez en la lid fueron chochones y agarrados al piso. No obstante, el solo motivo de empezar el año con toros en vez de novillos ya fue motivo de celebración, como todo el mundo sabe: Madrid, plaza de novilladas. 

  La Semana Santa concluyó con agua bendita para el campo bravo, no tanto para el sufrido aficionado venteño que se quedó sin una seria corrida de toros de Peñajara y sin el esperado regreso de Fernando Cruz, in extremis, cuando ya teníamos nuestras posaderas sobre la piedra colmenareña del coso. Suspendida. Posteriormente, por imposición del Reglamento, pudimos devolver la entrada, aunque algún chino creo que no se percató de ello. Nos prometieron que buscarían un hueco para soltar aquellos bichos tan lustrosos que vimos en el apartado, al final todo quedó en una nueva mentira de Taurodelta. Desconozco dónde acabaron los Peñajara del Domingo de Resurrección, en manos del G5 seguro que no, de eso sí estoy seguro.


La corrida de Peñajara que nunca vimos

  Ya de lleno en temporada, en primavera, inmersos en los domingos del mes de abril, el aficionado madrileño volvió a su estado natural: novilladas de ganaderías sacadas de lo más profundo e ignoto del campo bravo, aderezado con novilleros mecánicos y desangelados, como sacados de una máquina de producir toreros en serie. Le colgaron la vitola de "certamen" y Telemolés ofreció el esperpento para toda España. Pasaron por la plaza, ofreciendo un espectáculo de animales contemporáneos al uso, blandos y más tontos que Abundio, las ganaderías de El Serrano, El Cotillo y Hermanos Collado Ruíz y La Martelilla (¡cuerpo a tierra!), que sorteó un sobrero. Salvaron la papeleta, con nota además, Javier Molina, ganadería a tener en cuenta con una regularidad muy buena, y Guadaira, últimamente más dócil que años atrás pero manteniendo un buen nivel de casta; las dos procedencia Jandilla-Fuente Ymbro.

  Llegó la miniferia en honor al histórico 2 de Mayo (cada vez más mini), con una novillada de El Montecillo en la que Paco Medina se sacó la espina de los petardos de años anteriores con su nuevo hierro de El Montecillo; buena novillada. Los toros corrieron a cargo de la familia Lozano, mediante los hierros de El Cortijillo y Lozano Hermanos. Como acostumbran, sobresalió la mansedumbre, pero en esta ocasión sacaron codicia en la muleta y quedó una buena tarde en la que la terna toreó a placer, tocando pelo todos ellos. Primer toque de atención de Antonio Ferrera y Alberto Aguilar.

  Hubo un receso antes de empezar la feria para ultrafondistas, con una corrida de toros de la siempre interesante vacada de Carriquiri. Ya quisieramos que fueran los originales toros navarricos con los que don Nazario ganó merecida reputación, pero esto es inviable, antes nos quedamos sin coletas en el escalafón. Ahora, el hierro de la "C" entrelazada lleva sangre Núñez, propiedad de Antonio Briones, y no lo hace nada mal a tenor de los resultados. Corrida con celo en el último tercio, mucho que torear para un confirmante como Arenas, el intermitente Oliva Soto o el pegapases de Esaú Fernández, demasiado diría yo. Entretanto se vio un burel de Aurelio Hernando, segundo de los tres sobreros que vimos a lo largo de la temporada; todos ellos con nervio, codicia y diferentes complicaciones en el tercio de muerte. De esta controvertida ganadería hablaremos con más detalle cuando lleguemos al ciclo de encastes minoritarios...

  Y llegó San Isidro, la ganga de Taurodelta. Ya lo dijo Paco Media-Luna en su Diccionario Cómico-Taurino; abonado: mina que las empresas explotan a su antojo sin cortapisas de ningún género. Cuánta razón. El problema es que los abonos caen a millares desde hace un par de temporadas, pero eso es harina de otro costal...
  Atrás quedó la funesta costumbre de abrir el ciclo con La Martelilla, alabado sea el Señor. Para esta ocasión anunciaron a José Luís Pereda, conocido hierro del aficionado madrileño que todos los años se prodiga varias tardes. Ganadería fetiche de Taurodelta, pues no se tiene constancia que aficionados o toreros la demanden. En su descargo apuntamos que últimamente está progresando, este año echó una corrida bien presentada en la que destacó la dureza de patas, ahora que bravura más bien poca.
  Siguió Los Bayones, ganadería que produce un jamón ibérico de bellota que es una delicia, ahora que de los toros mejor no hablamos... En los corrillos dicen que una vez echó un buen toro, memorias privilegiadas. Sin darnos cuenta, en los albores de la Feria, llegó una de los días señalados, don José Escolar Gil. Un encierro que metía miedo con su sola presencia, duros de pezuñas como es seña de identidad en la casa, aunque no llegó a romper en la muleta. Dejó para el recuerdo un buen toro, Bustillo II, motivo de perenne discusión entre aficionados, para unos estropeado por Rafaelillo en la muleta, para otros simplemente no lo llevaba dentro, se vino muy abajo.

Bustillo II en los corrales

  La Palmosilla debutó en San Isidro. Se ve a la legua que buscan el toro tonto de remate, de un circular detrás de otro... adiós, fue un placer. No se tienen noticias de animales bravos en el caballo de El Puerto de San Lorenzo, siempre correteando de aquí para allá en los primeros tercios, al final suele haber alguno que ofrece posibilidades a los espadas. Se antojan demasiado previsibles los atanalisardos, invitan al aburrimiento. Alcurrucén echó una corrida de toros potable el día de San Isidro, no así en la feria cultureta de junio, más estrechos que una bicicleta de contrarreloj.  Juan Pedro en Juan Pedro, dice que tiene un ordenador que predice los resultados toro por toro, debe ser que los de anonymous se lo tienen hackeado, desde hace unos cuantos años además.
 
  Llegamos a la esperadísima y expectante encerrona de Talavante con seis ejemplares de Victorino Martín en la que solo vimos uno propio de Madrid, dos a lo sumo, el resto demasiado terciaditos. Con lo que representa Victorino Martín en Las Ventas, va y echa esas liebres para la figura de turno, rebajándose como si de un ganadero ladrillero se tratara... mal asunto. Visto lo visto, el extremeño todavía sigue dando las gracias de que no arreara ninguno de verdad, impericia total y absulta.

Gran toro de Carmen Segovia, Lanzavientos. Ganadería vendida recientemente

  Fermín Bohorquez dio señales positivas, nos vale casi cualquier cosa porque viene de lo más profundo del pozo. No estaría nada mal recuperar el toro murubeño para la lidia de a pie, cualquier cosa con tal de salir de la monotonía ganadera. Carmen Segovia sorprende bajo la lluvia con uno de los toros de la feria, un sobrero con pujanza y nervio en la muleta, Lanzavientos. Nazario Ibáñez, por tercer año consecutivo, arroja buenos resultados. Estos Núñez no fallan, sin embargo, da la sensación que pasan desapercibidos. A mi Pedraza de Yeltes me gustó y mucho, debutó en Madrid con una corrida variada de comportamiento, apretando mucho en banderillas y, sobre todo, con mucha personalidad. Hubo un gran toro en la muleta, para Gallo, y una alimaña con la que David Mora hizo una de sus habituales inmolaciones, jugándose el pellejo con temeridad en lugar de lidiar y dominar con cabeza, claro que esto último es algo reservado solo a unos pocos y privilegiados ases del toreo. Esa misma tarde se vio otro gran toro, nuevamente desperdiciado por Gallo, con el hierro otrora de Aleas, ahora de José Vázquez, Amistoso se apodaba. Vaya tarde de Gallo, para cortarse la coleta y coger los palitroques.
  Parladé salió reforzado gracias a un toro, Grosella, y a los cojones de Fandiño, todo hay que decirlo. Es verdad que El Cid desaprovechó algún morlaco, al igual que Daniel Luque... bueno, Daniel Luque no desaprovechó nada, simplemente se limitó a estar en Daniel Luque. A la corrida le faltó un punto más de casta, cumplió sin más.

Dulce, de Pedraza de Yeltes. Buen toro

  Pasado el ecuador de San Isidro, se anuncia una de esas tardes de fuste con figuras en el cartel, lo cual lleva aparejado, por norma general, una tarde sin toros, en esta ocasión un petardazo más de Jandilla-Vegahermosa. Vaya añitos que lleva en Las Ventas, infumable de veras. Curiosamente Carmen Segovia, que venía de echar uno de los mejores ejemplares del ciclo en una de esas tardes de relleno, suelta un bicho de sobrero, para Morante, con un pitón ciertamente sospechoso por manipulación, qué cosas. Más figuras, en esta ocasión con Victoriano del Río, ganando el premio al encierro más completo en presentación y bravura como rezará el azulejo que van a colocar en el patio de arrastre, lo que da una idea de hasta qué punto hemos perdido el norte y la dignidad en esto del toro. Una cosa de locos. Me da exactamente igual que se lleve el premio fulano o mengano, la bravura es fuerza y es ataque, nunca será debilidad y huida. Para una persona inteligente, una mentira repetida muchas veces, sigue siendo una mentira.
  Montealto, después de varios años echando novilladas en buena sintonía de casta, debutó por fin con una corrida de toros. Cumplió el expediente sin grandes alegrías, toros probones de media arrancada. Aún con esas, Alberto Aguilar acarició la Puerta Grande de Madrid y a punto estuvo de conseguirlo. Chechu confirmó y sufrió un cornalón de caballo, se tomó demasiada confianza con un morlaco viejo, camino de los seis años y cara de viejuno, cuando estaba muy sobado y la faena tocaba a su fin. Cuartelero, uno de los toros más serios de la Feria. Alguno lo veíamos venir, no eran formas para con ese tipo de toro.

Cuartelero, de Montealto. Todo un señor

  La de El Ventorrillo fue una de esas tardes en las que sales de la plaza igual que entras. Arturo Saldivar cortó una de las orejas más vergonzantes que yo he visto, una faena festivalera compuesta de suertes accesorias y de adorno, sin dar un solo natural o derechazo. Antes de las corridas toristas, la empresa anunció una más de Jandilla, había que soportar la última penitencia para llegar a la parte atractiva de ganaderías que buscan la casta en puridad, sin sumisión a sindicatos toreros chantajistas. Otro escándalo más, ganadero y empresa se burlaron ostensiblemente de la afición. Huelga decir que la corrida fue remendada y los que vimos eran las sobras de los cercados, puesto que en otras plazas de primera categoría Jandilla echa otro tipo de género.

 Adolfo Martín vino a levantarnos la moral con un encierro de gran estampa que puso en la arena el peligro y la emoción del toro de lidia clásico. La terna tuvo mucha culpa en el éxito final de la tarde: Ferrera, Castaño y Alberto Aguilar estuvieron generosos y no dudaron en enseñar lo que llevaban dentro los toros. Siendo una buena tarde, faltó codicia en la muleta para terminar de redondear. Al día siguiente llegó Samuel Flores con una mansada de mucho cuidado. Como siga así habra que corregir el famoso Real Decreto 60/2001 y decir que el toro prototipo de Gamero Cívico es aquel que quiere volver a la dehesa a toda costa y sale de los caballos lanzando coces igual que un caballo de rodeo. Se jugó un sobrero de Aurelio Hernando, complicado y de arreones, estoqueado por Rubén Pinar. Dieron emoción y sentido a la tarde.

Marinero, de Adolfo Martín. Según los entendidos el toro más bravo de San Isidro; cantó la gallina en la tercera vara

  Fin de Feria con Cuadri. Decepcionó por falta de casta, en general muy aplomados. Salió uno de pelo castaño, Brigada, por el que el personal tomó partido. Le sentaron mal los primeros tercios y fue muy mal lidiado, al final ofrecía más garantías de ir al hule que de triunfo. La tarde quedará para el recuerdo por la histórica vuelta al ruedo de la cuadrilla de Javier Castaño. Bien está, todos ellos, con el matador a la cabeza, han rescatado la lidia íntegra del toro de lidia y no hay mejor sitio para reconocérselo que la Plaza de Madrid. Al que le pique que pida la de Adolfo y la de Cuadri y nos deleite con semejante recital.

  En la próxima entrega repasaremos el resto de la temporada.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Concha y Sierra

  Novillada de Concha y Sierra sin apenas historia, una de tantas. No sé qué hemos hecho para merecer un pliego así, completamente del revés, ni estos "profesionales" de la gestión taurina que dirigen Madrid de forma tan nefasta, incapaces, por ejemplo, de redondear una feria a cuatro tardes con todo un abono cautivo guardándoles las espaldas. Cuarenta y nueve novilleros, 49, nada más y nada menos, son los que han pasado esta temporada por Las Ventas,  y sólo dos han conseguido tocar pelo: Luis Gerpe y Javier Jiménez. Incluso hubo uno, no recuerdo el nombre, que vino peregrinando centenares de kilómetros, mendigando una oportunidad en Las Ventas, la empresa se cargó de razón diciendo que no pueden poner a chicos con tan poca experiencia, y yo me acuerdo de estas palabras cada domingo que ojeo el programa y veo toreros de una, dos o tres tardes de recorrido a lo sumo, siendo algo normal ver debutantes que la temporada pasada toreaban erales en festejos sin caballos. Un auténtico despropósito.
 
Extraordinario trapío del 2º de la tarde, Florido
 
  Los animales que ayer vimos con el legendario hierro de Concha y Sierra supongo que dieron mal juego, y digo "supongo" por el condicionante de unos toreros que todavía desconocen los designios del oficio. Hay que hacer muchas hipótesis para saber qué animal tiene buena o mala condición con novilleros tan neófitos, si hasta desconocen cuál es el sitio a ocupar una vez colocado el toro en suerte para el tercio de varas y no falsear las condiciones de bravura de la res. Sin embargo, pudimos atisbar un buen novillo para la muleta, el primero, respondiendo a la voluntad de Fran Gómez cuando éste conseguía embarcarlo y conducirlo por bajo. Al natural dejó la mejor tanda de la tarde y fue el coleta más destacado.  

Juan Gil haciendo la suerte por derecho y Fran Gómez desorientado

  El encierro mereció la pena siquiera sea por la bonita estampa que presentaron los novillos. De armónicas y proporcionadas hechuras, sin dar mucho peso, tenían un gran remate. Hay que ver las culatas tan desarrolladas que da el toro Vazqueño, ya la quisieran para ellos ganaderos de otros encastes. Y la peculiaridad de sus pelajes, son autenticas pinturas, que ya sólo vemos en los incunables y en el Museo de Ciencias Naturales. Lo malo, como he comentado, fue el juego, más bronco y falto de codicia que verdaderamente encastado, mansurrones y aplomados en banderillas y alguno blando. Mediocres en varas. Sin duda, la novillada de la temporada anterior ofreció más posibilidades.

El primero, Pingüino, el de mejor juego en la muleta, aunque sin apenas castigo en varas y manso en banderillas
 
  Gallo Chico y El Pijorro, no sacaron nada en claro de sus oponentes, solo barullo, amontonamiento, sinrazón y brusquedad. Lo suyo sería que hicieran rodaje en pueblos y provincias en vez de usar la Plaza de Madrid como banco de pruebas. Pero así está montado esto.
  Juan Gil toreó a caballo con el cuarto novillo, tiró el palo e hizo la suerte de varas como mandan los cánones. Se llevó abundantes palmas, como Javier Arroyo en banderillas, que estuvo muy torero.

Bermellón, lidiado en 4º lugar, se acabó orientando
 
  Parece ser que este era el último festejo que los hermanos José Luis y Guillermo García Palacios lidiaban representando a la ganadería, pues hace un tiempo la vacada se encuentra en manos de Jean Luc Courtier, a quien deseamos mucha suerte y agredecemos la voluntad de continuar manteniendo esta vacada histórica. Así, los preciosos salpicados y berrendos de Concha y Sierra pastarán en tierras francesas, y tal y como está el patio, viendo la diferencia entre la España y la Francia taurina, quién se atreve a decir que la ganadería de Concha y Sierra no será una de las destacadas en los próximos años... lo veremos.

viernes, 28 de junio de 2013

Conceptos para afrontar la temporada de novillos de Madrid

Una vez que has asistido a corridas durante cierto tiempo, cuando te das cuenta de lo que pueden llegar a ser si acaban gustándote, tarde o temprano te verás obligado a adoptar una posición definitiva al respecto. O defiendes los toros verdaderos, la lidia completa, y esperas a que se formen buenos diestros que sepan torear, por ejemplo, como lo hace Marcial Lalanda, y que surja un gran torero capaz de romper las reglas, como hizo Belmonte, o bien aceptas la condición de la fiesta actual, conoces a los toreros, entiendes su punto de vista -en la vida siempre hay excusas buenas y válidas para cualquier fallo-, te pones en su lugar, achacas sus desastres a los toros con los que fracasan y aguardas a que aparezca el animal que desean. Pero cuando lo haces, te vuelves tan culpable como todos aquellos que viven del toreo y lo destruyen, e incluso más culpable, porque estás pagando para contribuir a destruirlo. Muy bien, ¿pero qué es lo que tienes que hacer? ¿Debes permanecer al margen? Es una posibilidad, pero sería como tirar piedras a tu propio tejado. Mientras la fiesta te siga gustando, tienes derecho a acudir a verla. Puedes protestar, puedes hablar, puedes convencer a los otros de lo idiotas que son, pero son manifestaciones completamente inútiles, por más que las protestas resulten necesarias cuando estás en la plaza. Sin embargo, hay una cosa que sí puedes hacer, y es saber lo que es bueno y lo que es malo, apreciar lo nuevo, pero no permitir que nada confunda tus criterios. Puedes continuar asistiendo a las corridas, aunque sean malas, pero no aplaudir jamás lo que no sea bueno. Como espectador, debes mostrar tu aprecio por una actuación buena y valiosa aunque no haya sido brillante. Debes valorar la lidia ajustada y la muerte cabal de un toro con el que es imposible lucirse. Un torero no será mejor que su publico por mucho tiempo. Si éste prefiere los artificios a la sinceridad, en poco tiempo el diestro sólo utilizará artificios. Para que surja un buen torero y siga siendo honrado y sincero y no se sirva de trucos ni mistificaciones debe existir un núcleo de espectadores para quienes lidiar cuando aparezca. Si todo esto se parece demasiado a un programa de Christian Endeavor**, permítanme añadir que soy un firme defensor del lanzamiento de almohadillas de todos los pesos, trozos de pan, naranjas, hortalizas, animalillos muertos de todo tipo, incluidos pescados y, si es necesario, de botellas, siempre que no se arrojen a las cabezas de los toreros. Incluso en algunos casos soy partidario de prenderle fuego a una plaza si las protestas decentes y respetables no han surtido efecto.
 
Ernest Hemingway
 
**Organización estadounidense, fundada en 1881, dedicada a promover la vida espiritual entre los jóvenes, bajo el lema: "Para Cristo y la Iglesia". De niño, Hemingway fue miembro de la Christian Endeavor Society.
 
-o-
 
Sí, este texto ya fue publicado en el blog; su vigencia permanecerá inalterable. Entretanto, la decadencia de Las Ventas como plaza de temporada sigue su curso hacia la desaparición, tal y como parecen haber conspirado Empresa y políticos de la Comunidad Autónoma.
Ya puestos, mientras aguardamos impotentes el óbito del moribundo, deberían cambiar el azulejo de la portada principal, más certero sería uno que dijese " Plaza de Novillos " en lugar del secular y anacrónico que reza "Plaza de Toros".
 
 Cartel de Bilbao, uno de esos lugares donde el público madrileño tiene que emigrar si quiere ver Toros durante el verano, en caso contrario, habrá de soportar las novilladas de ganaderías de desecho que le empresa de Las Ventas confecciona a fin de expulsar a los impenitentes aficionados de temporada que aún permanecen.

lunes, 6 de mayo de 2013

Carriquiri

  Buen encierro de Carriquiri vimos ayer en Las Ventas, con más posibilidades de las que realmente obtuvieron los coletudos. El conjunto de los toros, sin ser muy corpulentos ni impresionar por sus cabezas, tuvo trapío, trapío de Núñez, algunos con una estampa realmente bella. Toros cinqueños, salvo el segundo, de gran finura, bajos de cruz, apretados de carnes, con rizos en la pelota y miradas serias. Hubo un garbanzo negro en sexto lugar, devuelto por inválido que fue sustituido por un ejemplar de Aurelio Hernando. De comportamiento variado que desgloso a continuación.  
 
  El primero quizás, por ser más basto, regordío y recortado de viga, fue el que más se diferenció de sus hermanos en hechuras. Un colorado anteado de nombre Flautista, que buscó los terrenos de la enfermería de salida pero acabó empujando en la contraquerencia en un tercer encuentro con los de a caballo. José María Arenas pasó en falso en dos ocasiones con los palos, dando la sensación de falta de poderío y facultades. Con la franela el toro tuvo un pitón derecho potable, voluntarioso y con cierta humillación, sin ser un dechado de codicia. Por el izquierdo apenas porfió Arenas tras un desarme. Mató arrancando de estocada trasera y caída, dejando una sensación anodina con el toro de su confirmación.
 
  Con muchos pies salió del toril Palillo, negro, bajo, largo y bien puesto. Empujó con brío en una primera vara, a media altura, y después Oliva Soto lo metió bajo el peto al relance privándonos del tercio de varas, como es costumbre actual.  Manseó muchísimo al sentir los arponcillos e incluso se descompuso con el peonaje. El toro peleó fenomenal en una primera tanda por el derecho, bien toreada por Oliva Soto y después se apagó y ofreció solo media embestida que el torero de Camas aprovechó para sacar muletazos de adorno muy pintureros. Toro rajado.
 
  El primero del lote de Esaú Fernández fue un colorado, ojo de perdiz, y apretado de armas, con el que pasó un mal rato y dejo evidencias de mal lidiador durante el tercio de varas. El toro no quería caballos y Esaú no tuvo recursos para imponerse, solo gestos de desaprobación para su cuadrilla que sonaban a excusa. El primer puyazo lo tomó el bicho por su cuenta en toriles y el segundo en la contraquerencia, haciendo el picador la suerte de la aceituna más allá de la primera raya, con la correspondiente bronca del público ignaro, que toma esto como una auténtica afrenta. Cuando tocaron a matar el toro quedó embestidor y tuvo faena por los dos pitones, como así se vio en las cuatro primeras tandas, antes de que Esaú se dedicara al toreo encimista de péndulos y caderazos en los hocicos del bicho. Mató entrando derecho de una estocada baja.
 
  Despúes salió el cuarto, para Oliva Soto, un toro que lo dejó en evidencia a pesar de las ganas y la actitud que transmitió. Este ejemplar, algo recortado de lámina y ensillado, lució una seriedad y un trapío incuestionable, amén de un comporamiento voluntarioso y sin reacciones reprobatorias en las dos varas que tomó en la Puerta de Madrid, siendo castigado arriba y no muy trasero, ¡por fin! Con fijeza y buen galope en banderillas, haciendo hilo a los de a pie, pasó a la muleta con muchísimo que torear: había que engancharlo, conducirlo y dominar al toro en todo momento, en una palabra, había que torear. Oliva Soto no hizo nada de esto en ningún momento y fue superado continuamente por Delicioso, falto de técnica y de mando, de bragueta, dejando nuevamente algunos lances de toreo accesorio y algún natural citando de frente, con el compás abierto, en la rectitud, de muy bella factura, aunque supo a poco para tan noble y boyante ejemplar. Lo pasaportó de una media en la cruz.


Delicioso de salida

Toreo de frente al natural de Oliva Soto, extraordinario planteamiento, escasos resultados. (Foto Francisco Pastor)



  El quinto daba aspecto de línea Villamarta, más alto, escurrido y ofensivo que sus hermanos, de hecho fue el de menos peso del encierro. Gañan se apodaba, de gran viveza y nervio durante toda la lidia. Se arrancó como un rayo al primer envite, se coló bajo el caballo y al levantar la cabeza en los cuartos traseros del caballo dio un tumbo espectacular del que Anderson Murillo, picador de dinastía, salió mal parado y tuvo que retirarse. Hubo unos segundos dramáticos, el toro corneando al caballo, los monos coleando al toro, el picador entrillado y el peonaje bastante pasivo a la hora de hacer el quite y alejar el toro del peligro. Después, colocado de nuevo en suerte, el toro tardea, se hace el distraido y se vuelve arrancar con celo, empujando fuerte en una segunda vara a cargo de Ricardo Romero, traserísima y carnicera que desangró al animal, dejando un reguero de sangre allí donde paraba el bicho sus pies. Imposible hacer faena a un toro en ese estado, aún así humilló y tuvo cierta codicia, antes de apagarse como era de esperar.
 
Gañán, de Carriquiri, derribando

Muy mal, ningún torero al quite. (Fotos Francisco Pastor)
 

 Cerró la corrida, tras devolución de un inválido de Carriquiri, un jabonero sucio de Aurelio Hernando, feote. Curiosamente se comportó al revés que un Vazqueño, frío y huidizo en los primeros tercios y a más en la muleta, codicioso y rebrincado. Esaú, con su tauromaquia rural, se hinchó a pegar pases, algunas veces limpios y otras deslucidos cuando los remataba por arriba y el toro cabeceaba el trapo. Pinchó una vez antes de finiquitar al jabonero, para darse una vuelta al anillo por voluntad propia muy protestada por el público.

El de Aurelio Hernando
 

lunes, 25 de marzo de 2013

Primera de temporada en Las Ventas. Torrestrella

  Un servidor tenía entendido que la ganadería de Torrestrella es una casa de prestigio, matriz de un encaste propio, de renombre por la belleza y el trapío de sus toros, amén de una bravura codiciosa en todos los estados de la lidia. Y digo tenía entendido porque ayer pude atestiguar que se trata de todo lo contrario, una vulgaridad más de tantas que conforman ese inmenso muladar que es hoy la cabaña brava española. No han sido capaces en Los Alburejos de enviar seis toros con el trapío correspondiente a la Plaza de Madrid, cuatro ejemplares aprobó el equipo gubernativo y debieron ser tres, pues entremedias se coló una cabra montesa -en tercer lugar- que causó la rechifla de los aficionados. Primero flojo y noble por el izquierdo; segundo boyante, embistiendo a media altura; tercero con humillación pero sin brío; y quinto descastado. El encierro fue remendado con dos ejemplares de Torrealta; uno complicado y fuerte y el otro, último de la tarde, manso y descastado.
  Urdiales lidió con un vendaval que no le dejó dominar las telas y un bombón blandengue que tuvo un buen pitón izquierdo; luego no supo acoplarse ni llevar dominado en ningún momento a un toro apretadísimo de la ganadería de Torrealta. Mala tarde para el riojano.
  Gallo y Nazaré vinieron con disposición, incluso se replicaron en quites. El segundo de la tarde lució un bonito galope durante toda la lidia -en varas se repuchó- que Gallo no tardó en interrumpir con la franela, ahogando al bicho a las primeras de cambio. Un toro muy obediente a los toques, muy noble y quedado (nada que ver con aquel Cuadri que pedía el carné de matador con el que Gallo naufragó en Castellón hace unos días). Una tanda decente por el derecho y el resto citando desde la oreja, de uno en uno, para concluir con dos circulares pueblerinos con desarme incluido y un sainete a espadas que por lo visto ha sido calificado de faena importantísima en la carrera de este matador.
  Nazaré se enfrentó al ejemplar caprino antedicho, que pasa a ocupar un puesto de honor entre los toros más feos que se recuerdan. Tuvo movilidad descoordinada en los primeros tercios, quedando pastueño y humillador en la muleta. Nazaré, a su manera, un tanto forzada y retorcida, sacó unos naturales largos y mandones, al final, algunos a pies juntos que desprendieron cierta torería. Mató de estocada arriba en suerte natural. Vuelta al ruedo tras petición de oreja. No voy a ser yo el que se la niegue, pero oiga, si queremos que las cosas se tomen en serio, estos animales de desecho no deben salir nunca en la plaza de Las Ventas.

viernes, 22 de marzo de 2013

El director de lidia: reflexiones sobre San Isidro y añadidos

La figura de Don Antonio Bienvenida, uno de los toreros con mayor honra, torería y vergüenza torera, testigo del dislate.
 
 Ya tenemos carteles para la feria del Santo Patrón, aquella que inventara don Livinio Stuyck para gozo y disfrute de la afición madrileña, pues no tenían un ciclo taurino del que poder presumir. Era de esperar que aquella genial idea, gracias al rigor de la afición y seriedad del toro, elementos que dan verdadera categoría a una plaza de toros y que desde tiempos remotos caracterizaron a las diferentes plazas de la Villa y Corte, rápidamente convertirían a San Isidro en la feria de toros más importante del orbe. Conjugaba afición, toro y presencia constante de las máximas figuras del momento, quienes competían entre ellos y dirimían durante San Isidro el cetro del toreo, midiéndose con los toreros que venían cogiendo cartel, e incluso concediendo algún capricho a la afición enfrentándose a las ganaderías que éstos estimaban de mayor respeto por su poder y casta. Con el tiempo, aprovechando que el viento soplaba a favor, el serial se hinchó y multiplicó su número de festejos, el abono madrileño se convirtió en un objeto de culto, un verdadero tesoro para cualquier aficionado a toros. Así, han ido transcurriendo los años y endegenerando hemos llegado hasta nuestros días.
 
  Hoy sobran abonos de Las Ventas porque hoy todo está del revés y ni siquiera percibimos el mínimo signo de mejoría. Nada más y nada menos que 35 festejos en 38 días, lo cual deja bien a las claras, desde un principio, que las pretensiones de la empresa no van ni muchísimo menos en favor del aficionado, que agradecería un ciclo más comprimido, con más grano y menos paja, sino de chuparle la sangre al mayor número de inocentes que, aprovechando el tirón de la decadente marca San Isidro, pasen por la plaza de Las Ventas en estos días de primavera y engorden los bolsillos del triunvirato empresarial que gobierna el coso. Qué es lo que ocurre con esta maratón taurina, pues que el público que cada día acude a la plaza es muy variable. Los abonados, salvo casos de excepción y ejemplar afición, no van a diario, regalan entradas, y esto da como resultado una plaza esquizofrénica, con criterios muy cambiantes y algunos días con arbitrajes que producen vergüenza ajena. La "crítica" tiene mucha culpa de que esto suceda porque ellos, además de informar, tienen la misión fundamental de formar y enseñar de toros, cosa que damos por perdida según están los portales y medios de comunicación taurinos. No hay cuerpo humano capaz de soportar la crónica de una corrida de toros simple y llanamente porque no hablan de toros.
 
  Las figuras, si las hubiere, no quieren oír hablar de Madrid. Ni están ni se las espera. No hay dinero suficiente en este país para satisfacer las necesidades de los astros taurómacos actuales, ni toros de suficientes garantías para que viéramos juntos en un cartel de Feria, pongamos por caso, a José Tomás, Morante y Juli. No una, sino varias tardes, como sucedía hace no tantos años. Quede claro que a mí, lo que cobren los toreros me parece siempre perfecto, pero esto es lo que hay. No queda atisbo de aquello que en los diccionarios taurinos llamaban "vergüenza torera". Los pocos que vienen, búsquenlos porque yo no los encuentro, cuantas menos tardes mejor. Madrid es una plaza inhóspita, que exige toro y, al parecer, la mayor parte de las veces no entiende de qué va esto del toreo ni por dónde se andan los modos y las formas más actuales. Madrid es una plaza chula, igual que sus paisanos, un coso que recibe con desconfianza a los sumos pontífices del toreo, porque así se lo han ganado históricamente a la par que el torero ganaba poder en detrimento del ganadero, y esto no gusta a los astros, acostumbrados al aplauso fácil en la mayoría de plazas del circuito. Ni compiten entre ellos, ni pelean con los pocos que ilusionan, ni se enfrentan a las ganaderías predilectas de la afición, salvando el honorable y asombroso caso de Alejandro Talavante con victorinos, tarde que todos esperamos ansiosos.
 
  Los ganaderos están jodidos. Soportan una legislación y regulación de las explotaciones que tranquilamente se podría calificar de antitaurina; unos precios desorbitados del pienso para engordar y dar lustre a sus toros; no tienen prácticamente ningún peso en la Fiesta y se deben a las demandas del torero, esto es, un toro con mirada triste que aguante trescientos cincuenta mil quinientos muletazos sin apartar ni una sola vez la mirada del trapo, un engendro de la selección que tampoco debe ser fácil de criar. Todavía nos queda algún revolucionario que permanece alejado de las cursiladas que hoy se buscan, afortunadamente siempre habrá ganaderos románticos respetados por los coletas e idolatrados por la afición. Éstos son los que sustentan el interés de los integristas, ganaderos que también lo tienen muy jodido en el putrefacto sistema actual, principalmente en todo el Pirineo meridional.
 
  Llegados a este punto, uno se pregunta qué hacer con el dichoso abono de ferias, qué utilidad tiene a la vista de los carteles, cuánto tiempo soportará el cuerpo semejante penitencia... Seguiré meditando.