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miércoles, 3 de junio de 2026

Damián Castaño y Minutero, de José Escolar

 











Todavía sigo dándole vueltas a lo sucedido ayer en el quinto episodio de la tarde y me vienen ramalazos de la lidia de Bastonito. Los tres envites con el jaco, esa fiereza y casta salvaje del toro, cómo le echo mano al peón -y lo corneó en un milisegundo-, la pelea a carta cabal en la muleta, con qué saña quería echar mano a Damián después de la suerte de matar... Tremendo. Si le pega una tanda y media un poco más mandonas, si consigue matarlo medio bien -talón de Aquiles de este torero- y le corta la oreja, porque se la hubiera cortado, los aficionados estaríamos discutiendo esta faena y esa hipotética oreja durante años. 

Fue una pena lo del viento, que tanto desconcierta a los toros e impide a los toreros manejar las telas. Pienso que con mejores condiciones Damián hubiera podido sacar esa tanda y media, la disposición y la verdad estaba ahí. La embestida del toro no sabemos si era tal o si solo pretendía matar. 

Entiendan que mis recuerdos vienen por lo salvaje del toro, su casta fiera, por cómo se desarrolló la lidia y la faena, un combate en cada tanda, y por la saña de Minutero, muy similar a la de Bastonito. Mi intención no es comparar a dos toreros como César Rincón y Damián Castaño, que están a mucha distancia uno de otro sino el hilo argumental de ambos acontecimientos. En cualquier caso, torrente de emociones las que vivimos ayer gracias una vez más a ese grandísimo ganadero que es don José Escolar y a un torero que se la jugó de verdad, Damián Castaño. 

jueves, 21 de septiembre de 2023

El culto al toro

 


 

Pero, volvamos al símbolo. Un toro bravo simboliza el poder, la nobleza, la reciedumbre. En una palabra: la casta (del latín, castus, íntegro). Lo contrario, lo simboliza el cabestro. Con lo cual se comprende por qué el toro mansurrón, bastante próximo, etológicamente, a este último, no pueda simbolizar lo ancestral.

Las consideraciones que hayan de hacerse en torno a las características de los toros deben ir sustentadas, como ya estamos viendo, mucho más en cuestiones de fondo, relativas al valor de lo virginal, de lo castizo, de lo ancestral, de lo íntegro, que en otras, también importantes, pero, en rigor, no fundamentales, como lo son las relativas a la mayor o menor vistosidad que pueda ofrecer la lidia de un toro en la plaza. Por desgracia, un buen número de aficionados viene haciendo hincapié en las cuestiones meramente técnicas o alusivas a la brillantez del espectáculo, sin plantearse siquiera la búsqueda de la razón ulterior de las cosas.

Tal vez se trate de un síntoma del problema general que, actualmente, padece el hombre moderno y que se podría concretar en una sobreabundancia de opiniones que nace, en muchos casos, de una escasez de conocimientos. La proliferación de diatribas inútiles no es, en todo caso, algo que afecte exclusivamente al contexto del mundo taurino, sino que se observa, también, en los restantes órdenes.

 

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Sensatamente, los pueblos mediterráneos veneraban al toro, como veneraban también a diversas fuerzas naturales, sabiendo que el comportamiento antirreligioso o, lo que viene a ser casi lo mismo, antiecológico se traduciría en la pérdida de las relaciones de armonía con el medio ambiente. Sobre este particular, ya en algún otro momento he significado que, a medida que el hombre se va alejando cada vez más de la naturaleza, comienza a interesarse, al mismo tiempo, por su conservación, y, concomitantemente, va incorporando a su entorno más inmediato una serie de plantas y de animales domésticos, utilizando a éstos, en unos casos, como mascotas; en otros, como objetos de culto y, en otros más, en fin, como simples colaboradores en la actividad laboral, o como animales de compañía. La gama es muy variada.

La celebración de diversos actos de culto, mediante el sacrificio de toros especialmente elegidos, sanciona la vieja ley natural según la cual todo aquello dotado de alguna inaccesibilidad para el hombre constituye un arcano, induce al misterio. Por el contrario, lo excesivamente cercano acaba por devaluarse, pierde interés. En lo que al mundo taurino respecta, la casta del toro representa lo no manipulado artificialmente y, por ello mismo, suscita, en el hombre, una irresistible atracción, un sentimiento de respeto, un reconocimiento de la gravedad del misterio y que promueve la celebración del culto a través de la lidia.

Nos encontramos, por tanto, ante otra sugestiva explicación sobre el fenómeno de la actitud de rechazo que, instintivamente, el público adopta ante la mansedumbre, cualidad "evangélica", considerada, generalmente, a priori, muy encomiable cuando se trata del hombre; pero, también, estimada como rasgo indeseable en un animal como el toro. La mansedumbre reduce excesivamente la distancia ontológica entre el torero y el toro, al conferir a este último ciertos rasgos de domesticidad, con pérdida de la condición prístina que es propia de un animal bravo. Por eso, se puede afirmar que, en el momento en que las corridas de toros dejaran de presentar la necesaria condición trascendente, sin las debidas dosis de bravura en el toro, y sin las debidas dosis de arte y valor en el torero, aquéllas perderían todo interés.


Ramón Grande del Brío, El culto al toro, Tutor, 1999, págs. 44 - 45


 Recluido, de Sobral, jugado en Las Ventas el 17 de septiembre de 2023

martes, 20 de septiembre de 2022

Tarde histórica de Robleño en Madrid

18 de septiembre de 2022. Desafío ganadero entre José Escolar y Hoyo de la Gitana para Fernando Robleño, Miguel Tendero y la confirmación de Luis Gerpe


          Los aficionados lo estaban esperando y tomaron buena nota después de lo que pasó en el segundo de la tarde, una faena de arrestos, de querer, con un toro descastado y renuente de Hoyo de la Gitana que pasaba midiendo. Todo lo que allí sucedió fue gracias a las mañas de Robleño, que tuvo que tragar tela y se impuso en todo momento. Un pinchazo arriba y una estocada rinconera dieron lugar al flameo de pañuelos, siendo el premio final una vuelta al ruedo soberana tributando toda la plaza un reconocimiento sincero. Cómo hacerle faena a un Graciliano con guasa, podría haber sido el título de la lección impartida.

Saltó el cuarto del festejo, un cárdeno que clareaba de José Escolar y, digámoslo de paso, el único de la tarde de este hierro con la seriedad irreprochable que gusta en Las Ventas, un señor toro. Desde que vio la luz en los pagos abulenses de Valdetiétar atendía al nombre de Camionero, bajo, aleonado, bien colocado de defensas, la única tacha para estamparlo en un cuadro es que el borlón de la cola escaseaba. La lidia fue toda a pedir de boca, se dejo capear de salida, el del castoreño lo cogió delanterito en los dos envites, sin cebarse, pues Camionero no andaba sobrado de poder. Luego los de los palitroques montaron un lío como no podía ser de otro modo tratándose de Iván García y Fernando Sánchez que, esta vez sí, cito de frente y arrancó el cuarteo desde la rectitud, a diferencia del par que puso al toro anterior. Sonaron los clarines para el tercio de muerte y qué podemos decir, aquello fue como entrar en otra dimensión, en un sueño de los que no se olvidan. Robleño compuso una faena con argumento, el de la pureza, escrupulosamente medida en su metraje, manteniendo la intensidad del toreo y la emoción de los que tuvieron la suerte de vivirlo a flor de piel, de principio a fin. Un trasteo fugaz y al alza constante, desde los muletazos genuflexos para someter al toro e iniciar la obra, pasando por los redondos con la mano diestra que prologaron la especialidad de la tauromaquia del torero madrileño, el pase natural. Los aficionados enloquecieron ante la cadencia y la verdad de aquellos naturales de pata palante y mano baja. Los adornos y los trincherazos dieron paso a la suerte suprema, dos pinchazos en la cruz y una estocada tumbaron a Camionero y poco a poco volvimos del arrobamiento. Todavía estamos recuperándonos, la huella que dejó aquella efímera faena a buen seguro que será imperecedera en la memoria de los aficionados.

Fueron dos vueltas al ruedo, las dos orejas que debería haber cortado, y toda una lección de tauromaquia con el toro bueno y con el toro malo.  Un antes y un después, probablemente el aldabonazo definitivo del torero de San Fernando de Henares en Las Ventas, el que le otorga galones ante la afición de Madrid. Porque el que lo hace, lo hace, y van unas cuantas.






















Fotos de la web de Las Ventas, Andrew Moore y Luis Sánchez Olmedo

viernes, 10 de junio de 2022

Toros en el Batán

     Gracias al Club Taurino 3Puyazos, y a los permisos que ha concedido la Comunidad de Madrid, hemos podido disfrutar de nuevo -¡desde el año 2004!- de contemplar la belleza sin par del toro de lidia en los corrales de la Venta del Batán. 

Ha sido una verdadera gozada volver allí para contemplar los toros, haciéndolo en esta ocasión en compañía de la familia. La jornada vespertina del jueves estuvo abarrotada de aficionados y de público que por allí pasaba y aprovechó para entrar a las instalaciones del Batán a curiosear. Los organizadores me cuentan que así ha sido desde que abrieron los corrales. Así que una vez más se confirma, como tantas veces hemos insistido, que el Batán es una de las mejores bazas que tenemos en Madrid para captar aficionados, una fuente insondable de nuevos interesados en el mundo del toro. Cualquier despistado que pase por allí es susceptible de quedar prendado de la belleza del toro y será un potencial aficionado. 

El nuevo pliego de Las Ventas contempla la reapertura de estos corrales que, al igual que la plaza, necesitan una buena rehabilitación, si bien no concreta en qué condiciones y cómo se organizará la exhibición de los toros. Es bastante difuso acerca de esto, por lo que a muchos nos preocupa que los taurinos acaben haciendo taurinadas. El pliego actual también contempla que se hagan dos desencajonadas al año, hicieron un par de ellas y, tras una mala experiencia con Dolores Aguirre, se dejaron de practicar. Así que lo del Batán tampoco está claro porque aunque lo contemple el nuevo pliego siempre se lo pueden saltar a la torera.

He recopilado una serie de fotos de diferentes fotógrafos y aficionados, que espero no pasen a la historia y tengamos que volver a esperar 18 años, que me perdonen por el hurto. Mañana día 11 de junio echaremos el día en San Agustín de Guadalix deseando la mejor de las suertes a 3Puyazos para que este proyecto tenga continuidad y cale entre los aficionados. 


Las instalaciones de los mayorales y el patio de azulejos con los toros premiados en cada San Isidro


El cartel, mucha suerte

Una tradición que dejó de cumplimentarse en 2014 y que la afición debe luchar por recuperar, siendo el toro premiado Zahonero de Miura


Las ganaderías del debut en corrida de toros, Prieto de la Cal y Peñajara (foto: Óscar Escribano)

Jueves por la tarde y ambientazo (foto: Álvaro Maseda)

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PRIETO DE LA CAL


Estampa que evoca aquel añorado Batán (foto: David Castellanos)


Foto: David Castuera





Foto: Luis Olmeda






A partir de aquí fotos de Juan Pablo Cardona










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PEÑAJARA





A partir de aquí todas las fotos de David Castuera