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lunes, 29 de septiembre de 2014

Héroes ignorados

Novillada de José María Escobar y Mauricio Soler Escobar para Luis Gerpe, Roberto Blanco y Daniel Crespo.


 Coincidía charlando con otros aficionados después de la novillada que vimos este domingo en Las Ventas, que la actitud, entrega y, si se quiere, temeridad mostrada por los novilleros actuantes, no hace mucho tiempo era reconocida por la afición de Madrid o, cuando menos, respetada. La disposición, el querer y el valor cuando hay Toro siempre se ha reconocido en esta plaza, y en esta novillada no ha sido así, una pena. Los recalcitrantes y ruidosos derrotistas impusieron su ley ante un público poblado en su mayoría por guiris ignorantes más los típicos aficionados inteligentes y comedidos que, conociendo la terquedad de los primeros no tienen ganas de mostrar su opinión, lo cual lleva a discusiones absurdas e improductivas.
  La novillada de los hierros santacolomeños de la familia Escobar fue de atragantón y muy desaborida. Tuvo el comportamiento que a veces saca este encaste y explica porqué Santa Coloma está tan mal mirado por los profesionales del toro y si por ellos fuera ya hubiera desaparecido del mapa. Porque no permite el lucimiento fácil, las posturas, el mirar a los tendidos diciendo "mira que guapo soy". Con estos había que tragar saliva, sudar, remangarse, estar muy ligero de pies, anticiparse a la inteligencia de los animales y lidiar, sobre todo lidiar y usar todos los recursos que el arte ofrece para salir indemne del trance. Salir triunfante es otra cosa y está reservado solo a unos pocos. 
  Digamos, en síntesis, que los de Escobar tenían tendencia a ceñirse cuando no iban directamente al cuerpo de los toreros, el viaje corto, la cara por la nubes o a media altura en el mejor de los casos, eran reservones y con grandes dosis de inteligencia. En el caballo en general se dejaron dar de lo lindo, con la cara arriba, teniendo que salir los picadores a buscarlos. El mejor el serio quinto, boyante, permitió una faena larga. 
  Dos quedaron inútiles para la lidia, saliendo en su lugar sendos novillos de Benjamín Gómez, procedencia Santa Coloma. Estos fueron más alegres y voluntariosos, mansos en los jacos y con mucho que torear en la muleta, nada de nobleza tontorrona.


  Luis Gerpe se enfrentó en primer lugar a un novillo de peligro como hacía tiempo que no se veía, si lo coge algún matador de toros con galones se niega a enfrentarse al bicho alegando que está toreado y yo no hubiera puesto en cuestión tal extremo. Pues bien, Gerpe estuvo frente a él en todo momento, tratando de llevarlo a los caballos, lidiándolo en banderillas e intentándolo con la muleta. El animal sembró el ruedo de capotes y de pánico. Cierto es que estuvo a expensas en todo momento y tratar de torear a la manera convencional no era lo más indicado. Pero, qué torero de hoy está preparado para imponerse a un animal así y ejecutar una lidia defensiva y de poder. Y qué público está preparado para saber verlo y premiarlo. Mientras pensaba en estas cuestiones Gerpe pinchó arriba y finiquitó a la prenda de un estocada contraria a toro arrancado. Chapó.
  Con el cuarto, sobrero de Benjamín Gómez, estuvo embarullado, dejando algunos lances buenos por el lado izquierdo.
  
Después de vérselas con un animal que quita el sitio a cualquiera así se puso Gerpe con el 4º, sobrero de Benjamín Gómez


Roberto Blanco, en el segundo acto, se enfrentó a uno de Soler Escobar de mucho sentido, sin llegar a la peligrosidad del primero, al que le hicieron mal las cosas durante la lidia. Se llevó varios revolcones y de todos ellos se levantó como si nada y se volvió a poner para tratar de torear. Lo que toda la vida se ha dicho "estar en novillero". Encomiable pundonor de Roberto Blanco.
 El quinto lo dejó estar en la cara y abusó de él coqueteando con los tres avisos. Un ejemplar serio, fuerte, soso, con viaje corto y a media altura con el que no hubo mucho lucimiento.
 


  Daniel Crespo debutó en Las Ventas y lo hizo con brillo. Dejó impronta de buen torero, de corte artístico sin alharacas. Estaremos atentos a su evolución. El tercero, de Escobar, fue demasiado soso y solo permitía de uno en uno y por arriba. Sin embargo, con el buen sexto, de Benjamín Gómez, pudimos ver algunos naturales de gran categoría y profundidad, en redondo y pasándoselo por la bragueta. No construyó faena y en algún momento el burel le descomponía, pero ahí quedó eso. Pegó la mejor estocada de la tarde, de gran ejecución, cayendo la espada tres dedos desprendida. Petición de oreja y vuelta al ruedo, por supuesto protestada por los recalcitrantes.

Sobrero de Benjamín Gómez jugado en sexto lugar, Jubilado. El de mejor juego de toda la corrida
Daniel Crespo, presentación en Las Ventas.

lunes, 8 de octubre de 2012

Feria de Otoño. La novillada


  Vamos a ver si soy capaz de ir desgranando, poco a poco, lo que en mi opinión ha sido esta Feria de Otoño. Un ciclo breve bien acogido por el abonado que, curtido a base de tardes plomizas en cantidades industriales, lo recibe como ese bombón racionado en casa del pobre, que siempre deja buen sabor y no empalaga.
 

Novillos de Alcurrucén - El Cortijillo; para Gómez del Pilar, Luis Gerpe y Gonzalo Caballero.

 
  En Madrid, hasta hace bien poco, al anunciar las novilladas se podía leer aquella coletilla pasada de moda que decía: "defectuosos y desechos de tienta". Y digo hasta hace bien poco porque tengo el cartel oficial de Taurodelta delante y observo que ha desaparecido. Sin embargo, a razón de los novillos que han echado, para la familia Lozano la frase de marras se encuentra en plenitud, si no cómo explicar tan penosa presentación en una casa que cuenta con un número ingente de cabezas.
  Se vieron los clásicos del Cortijillo tan abrochados que resultan indecorosos en Madrid (2º); la sardina sin carnes (2º y 5º); e incluso un ¿Núñez? de pelo berrendo, bajo y ancho de pechos (4º). En juego, como era de prever, tomaron el camino de la mansedumbre más deslucida que viene siendo costumbre en el hierro con forma de ancla. Salvamos el primero, de Alcurrucén, buen novillo; y el sexto, que haciéndole bien las cosas hubiera sido otra historia.
 
  Gómez del Pilar ha vuelto por sus fueros, igual que lo hemos visto en tantas novilladas de temporada, confirmando que la tarde dada en San Isidro con los de Guadaira fue mero espejismo. Desaprovechó el mejor animal de la tarde, el primero, de comportamiento muy Núñez, calentándose en el caballo y yendo a más en la muleta, con recorrido, suavidad y boyantía. Toreó desangelado desde el extrarradio de Madrid y vendió demasiado humo entre tanda y tanda para tan poco toreo. Inició bien la faena con el berrendo, sometiéndolo, y poco pudo hacer en redondo dado que el novillo estuvo a la defensiva durante toda la lidia. Gran tarde echó el tercero de la cuadrilla, Fernándo Sánchez, cosechando aplausos en banderillas.
 
  Luis Gerpe estuvo bien con el descastado y esmirriado segundo, sacándole todo lo que tuvo, toreando con verticalidad y con porte. Nada pudo hacer con su segundo pues no había oponente de puro descaste. Hay mucho que pulir por supuesto pero apunta cosas distintas, veremos cómo evoluciona...
 
Luis Gerpe encajando la cintura de muleta
 
 
   Cosa parecida sucede con Gonzalo Caballero, uno de los novilleros que más ha ilusionado esta temporada. En todo momento busca el toreo de frente, con las zapatillas apuntando al toro, pero aún falta el temple y el mando necesarios para construir el toreo en redondo. Vale que su primer oponente no valía un duro pero el animal que cerró la tarde merecía más, pese a mansear en el segundo puyazo, tuvo alegría en banderillas y buena embestida en los capotes. A base de tropiezos en los engaños y llevarlo corto, el novillo se puso áspero  y peligroso, poniendo al novillero en apuros en más de una ocasión. Dejó la mejor estocada de la tarde en los medios y el público no se enteró.
 
 
Gonzalo Caballero matando en los medios