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viernes, 3 de enero de 2014

Los toros del 2013 (y II)

  Aprovechando la inercia de San Isidro, Triodelta nos endosó la llamada Feria del Arte y la Cultura, por si fueran pocos los veinticuatro festejos que habíamos visto antes. No cabe nombre más repipi y vanidoso para una feria, al parecer, urdido por el inefable Don Simón Casas.
  Repitió El Montecillo, esta vez con corrida de toros y peor nota que en la novillada. Corrida mansa, floja y vulgar de la que Joselito Adame sacó petróleo merecido, por la disposición, variedad y alegría mostrada. Entremedias de tanto arte y cultura, la Corrida Extraordinaria de Beneficencia, en otro tiempo corrida de verdadero lujo y auténtica caridad, hoy una corrida de figuras corriente, con algún detalle residual de distinción. Horas antes de la función, se montó un cisma con los toros de magnitudes estratosféricas, el ganadero de Valdefresno tuvo la infeliz idea de embarcar un hato cuidadosamente seleccionado para la ocasión, y claro, en cuanto los taurinos vieron el percal, los toros fueron desterrados y enviados de vuelta a la dehesa. Finalmente se jugaron cuatro de Valdefresno y dos de Victoriano del Río, verdaderas birrias. Seguramente el festejo más nefasto del año para el aficionado por cómo sucedieron los acontecimientos las horas previas y cómo se desarrolló en el redondel. Aunque la plaza estaba repleta hasta la bandera y la empresa llenó las arcas, paradójicamente, para Triodelta fue todo un éxito.

Uno de los toros del año, Costasol, de Sánchez-Dalp.

  Volviendo al arte y la cultura, en el entretenido festejo celebrado con bureles nobles y pastueños de Juan Manuel Criado, saltó uno de los toros del año, Costasol, de González Sánchez-Dalp, al que Uceda Leal le cortó una oreja, en otro tiempo hubieran sido las dos. Muy en Núñez, fue de menos a más, para acabar embistiendo como un bravo. Esperamos que la empresa tenga en cuenta este hierro para el ejercicio 2014. Siguió Alcurrucén con una corrida flaca de poca seriedad en la que hubo un par de animales con juego para la muleta.
  Esperábamos con ganas a la divisa de Baltasar Ibán y, sin llegar al nivel del éxito cosechado en 2012, no decepcionó. Naufragio total y absoluto de la terna: Urdiales, Bautista y David Mora. Mención especial para este último, se las vio con uno de los ejemplares más bravos del año en el caballo, Bastonito, corrido en tercer lugar, quedando boyante y claro para la franela. David Mora no estuvo a la altura de las circunstancias y vino a ratificar el bajón que veníamos observando en la tauromaquia de este torero.

Bastonito, un Ibán muy completo en todos los tercios 

  A mediados de junio se anunció una corrida de Los Recitales porque algo había que anunciar. Fue uno de esos festejos que se dan en Las Ventas que más bien parecen una feria de ganado, los hubo de Los Recitales y de El Conde de la Maza, ninguno de ellos valió un pimiento. Finalmente se llevó el gato al agua un sobrero de Carriquiri que se movió en la muleta de Juan del Álamo y se fue al desolladero con un apéndice de menos.

  Ya en plena canícula, el novillero Rafael Cerro tuvo que pechar con una soberana mansada de El Cortijillo y Lozano Hermanos, nada nuevo. Previamente estaba anunciada una novillada de Juan Antonio Ruiz, fue el primero de hasta tres cambios de última hora en las ganaderías anunciadas en primera instancia. Fenómenos paranormales de los que a día de hoy seguimos sin recibir explicación alguna por parte de Triodelta, ni la recibiremos...
  Montealto sustituyó a La Martelilla, cambio que más de uno celebramos. Nuevamente volvió a cumplir, incluso se permitió el lujo de echar un novillo con nervio y alegría. El Puerto de San Lorenzo ocupó el lugar de Villamarta con más pena que gloria, poca o ninguna historia. La Guadamilla y Buenavista los domingos siguientes, con sus esperados animalitos claudicantes y nobilísimos.
 El hierro de La Ventana del Puerto, ahora procedencia Aldeanueva, debutó con un recital de mansedumbre y novillos inválidos. Mucho trabajo por delante...
  Las divisas salmantinas de Hermanos Sánchez Herrero y Hermanos Mateos Sánchez no dieron ninguna alegría a la afición, más de lo mismo. Quizás algo mejor la de Hermanos Sánchez Herrero.
   Como ven, un verano interesantísimo en el apartado ganadero el que nos ofreció la empresa tripartita de Las Ventas, normal que se quejen porque la gente no va a los toros fuera de ferias, entiéndase la ironía. De una vez por todas, parece ser que van a quitar los festejos veraniegos de utreros para cambiarlos por toros con toda la barba, lo cual me parece una idea fenomenal siempre que no se trate de ganaderías que buscan el toro tonto de remate que a duras penas soporta la lidia y los carteles ofrezcan interés a público y afición.

Sacristán, de Montalvo, ovacionado en el arrastre

  El Día de la Paloma Montalvo triunfó con una corrida de toros seria, fuerte y encastada. Ganadería de altibajos que sorprende en cualquier momento. Se echan de menos los berrendos clásicos, entre toreros y veedores, no ha quedado más remedio que ir apartándolos.
  Novillada dulce y blandengue de Julio de la Puerta, porque lo exige el pliego o porque salen mucho más económicas, el tema es que no pintaba nada en pleno mes de agosto.
  Para concluir el mes, toros de Martín Lorca, de buena facha y juego variado, que destapó a un torero, Paco Ureña, capaz de emocionar a los tendidos con su toreo sincero y valiente.

  El mes de septiembre, dedicado a los encastes minoritarios, es decir, cualquier cosa que no sea Domecq, tuvo de todo y para todos. Le hicieron la jugarreta a Hoyo de la Gitana, después de que Aurelio Hernando fuera excluida del ciclo por su más que dudosa procedencia. Finalmente, los Santa Coloma-Graciliano de Hoyo de la Gitana fueron rechazados por "causas desconocidas" y nos encasquetaron la novillada de Aurelio Hernando que la empresa tenía vista y apalabrada. Los novillos, por hechuras y comportamiento, resultaron la antítesis del toro veragüeño. En ningún momento vi el animal ancho de sienes, manos cortas, de pecho generoso y culata bien formada; igual que tampoco aprecié el morito que sale fogoso y bravo en los primeros tercios, al contrario, salieron mansos de primeras y pastueños para la muleta, tremendamente dulces. Una juampedrada como otra cualquiera, con más capas jaboneras de lo habitual. Acabé pidiendo la hora del aburrimiento que pasé.

Pelotera de Manuel Quintas. No me importaría ver una novillada de este hierro, a ver qué pasa

  Fidel San Román no llegó al nivel de temporadas pasadas en las que vimos ejemplares notables, además no completó el encierro y necesitó ser remendada. Lo peor es que fue muy mansa en varas, rehuían la pelea.
  Repitió Prieto de la Cal sin mérito ninguno, en 2012 echó una novillada realmente mala. Hubo una leve mejoría, pero los síntomas no dejan de ser muy preocupantes. Nivel de poder y casta muy preocupante, bajo mínimos, aunque en este caso sí vimos algún ejemplar con las hechuras o salida clásica del toro veragüeño.
  Después tocó Concha y Sierra. Presentó un encierro de bella estampa y juego inédito, en gran medida, por la inexperiencia y las malas artes de la novillería que se puso enfrente. Seguiremos atentos la evolución de esta vacada legendaria, ahora en tierras francesas.
  En la novillada concurso, asistimos, muy probablemente, a la lidia del último ejemplar de Sánchez Cobaleda en el coso de Las Ventas, algo que duele a todos los aficionados de bien y a lo que desgraciadamente nos estamos acostumbrando. Se vieron dos ejemplares interesantes, de Manuel Quintas y La Interrogación. No obstante, a mi esto de los concursos de novillos me parece una cosa ruin tratándose de una plaza de tanta altura, además de un sinsentido dada la incapacidad de los novilleros tan verdes que colocan. Otro tema que, según parece, van a corregir.

Salvo milagro, el último Sánchez Cobaleda en Madrid. La cabaña brava cada día más monopolizada, ¡viva la Cultura!

  Para la Feria de Otoño repitió El Ventorrillo, esta vez con una novillada. Sacamos las mismas conclusiones que en San Isidro, ni chicha ni limoná. La corrida de Victoriano del Río incluía tres de Cortés, que es una garantía de petardo, como así fue. El Cid le dio Fiesta, en su versión más arrebatada y artística, a un toro con mucha alegría y buena condición de Victoriano del Río, Verbenero. Faena de las que perduran en la memoria. El Puerto de San Lorenzo echó otra corrida más. No fue un dechado de bravura, paso inadvertida, pero tenía mucho más provecho en la muleta, los toreros anduvieron muy despistados. Los albaserradas de Adolfo Martín atrajeron a mucho público y aficionados de todos los rincones de la península pero no colmaron las expectativas. Los ejemplares lucieron un trapío y una seriedad incuestionables, llegando aplomados y tardos al último tercio.

  Después de un lío en la fijación del festejo que suponía la conclusión de la temporada, celebrado finalmente el Dia de la Hispanidad, vimos un popurrí de hierros y ganaderías sin nada que destacar, salvo la habitual falta de casta y de fuerzas que tanto predomina. José Luis Pereda, La Dehesilla y Sánchez Herrero. Todo muy taurodeltiano.

martes, 8 de octubre de 2013

Cambios otoñales

Por Andrés de Miguel

  La faena de crepuscular belleza de El Cid a Berbenero, ha oscurecido toda la feria de otoño en la que también han pasado cosas interesantes para el futuro de la fiesta de los toros.
  A modo de resumen comento algunas en tres apartados:

Público  

  El fin del abono que colmataba la plaza ha supuesto que la media de edad de los espectadores baje. Por fin los tendidos se rejuvenecen, quizá no en exceso, pero al menos permite que nueva gente se aproxime a las corridas de toros. Supongo que la bajada del abono será una mala noticia para la empresa, pero creo que es una buena noticia para la fiesta de los toros. Puede entrar nueva gente en los tendidos de los que algunos o muchos serán aficionados, la plaza no estará siempre llena o al menos vendida, por lo que los carteles tendrán que mejorar si quieren completar el aforo y los discursos siempre repetidos y anquilosados de los mismos darán paso a nuevas opiniones y nuevas miradas sobre la fiesta. Bueno o malo, el cambio siempre es interesante en una situación tan sombría como la que recorren las corridas de toros.

Toros 

  El batacazo de Adolfo Martín que tiene una ganadería demasiado corta y desigual para sostenerse toda la temporada y la pesadez del trote de los atanasios de El Puerto de San Lorenzo y familia, tantas veces repetidos en Madrid y con éxitos tan escasos, ha dejado a la ganadería de Victoriano del Río el interés de la feria con tres toros (1º, 3º y 4º), nobles y no tontos en la muleta, aunque escasos de bravura. Más allá de la defensa de los encastes singulares, como apropiadamente los denomina Rafael Cabrera, si queremos defender la bravura deberemos pedir otra organización de la suerte de varas, que luzca a los toros en el caballo y convierta este tercio en una parte más vistosa de las corridas de toros. El peso del espectáculo lo lleva la actuación con la muleta, y la reivindicación de la lidia como espectáculo integral que ha llevado a cabo Javier Castaño con su cuadrilla, genera rechazos, para mi incomprensibles, entre gran parte del público y de los aficionados.

Toreros 

  La naturalidad y torería de El Cid que creo que ya no tiene nada que ganar ni perder en la fiesta, salvo reivindicarse sentimentalmente tras varios años de declive, ha marcado esta feria, en la que se ha visto que el valor de los toreros no basta para generar espectáculo y cuando el valor raya en la temeridad puede provocar un efecto de rechazo, si el torero queda a merced del toro como Joselito Adame. La decisión de Fandiño le ha permitido convertirse en un torero de relumbrón, es el favorito de muchos aficionados, pero hay muchos que esperamos que todavía pueda dar un salto de calidad con un mayor entendimiento de los toros y planteando unas faenas más basadas en la pureza que en la decisión. Fandiño es la gran esperanza al tiempo que siembra dudas de que consiga dar ese salto.
  Todas estas breves ideas y más que están en la cabeza de todos, nos darán abundante munición para las charlas y comentarios de este invierno.

sábado, 5 de octubre de 2013

Belleza crepuscular


Foto Tierras Taurinas

 

Por Andrés de Miguel


Cuan bello es el toreo puro, ejecutado con convencimiento y con relajación, seguido con asombro en los tendidos, jaleado por aficionados y público. Quizá sorprendente para muchos como yo, que no creíamos capaz a El Cid de remontar su toreo de dudas e inquietudes, y deslumbrante para otros que quizá no alcanzaron a ver su época esplendida hasta 2007.
Un resplandor de belleza de una completa faena de muleta montada con la izquierda, sin pruebas, que empieza citando con distancia, recogiendo al toro con riesgo y rematándolo para no tener que rectificar ni perder pasos. Naturales largos, ligados y no hilvanados, esplendidos de factura y colocación. Para mi percepción, el último de la segunda serie un auténtico monumento. Con la única concesión de una tanda, quizá la cuarta, de prueba con la derecha, que no era ni el pitón bueno del toro, ni la mano buena del torero.

Una faena ejecutada para él, quien ya no tiene que reivindicarse ante nadie, que no va a modificar su carrera, su imagen, ni su cotización, que sólo vale, sólo ¡que barbaridad!, para ser paladeada por los aficionados que siempre hemos esperado a El Cid con el agradecimiento debido al torero que ha ejecutado el toreo más puro en la plaza de Madrid en todo el siglo XXI, aun con la desesperanza de que lo volviera a repetir.

Lo hizo, vaya si lo hizo, con un colorado victorianodelrío, Berbenero de mote según el programa, de noble naturaleza y codiciosa embestida, con dos impresionantes pitones. Con la belleza añadida de ver torear a un toro bien armado, impresionante de arboladura, con dos ganchos colocados en el testuz y  que resultan caber en la muleta movida con temple y mando, con ligereza de látigo y precisión de orfebre, con convencimiento de artista y relajación de héroe.

Claro que hubo más en esta corrida, en la que El Cid se acartelaba como convidado de piedra, entre el héroe del momento Ivan Fandiño y la alternativa de Ritter que sólo tiene justificación en el negocio y no en el oficio. Hubo un tercio de quites de más movimiento que belleza, afortunadamente rematado por una media de El Cid. Hubo una faena movida y vulgarota de Fandiño. Hubo una corrida de mejor presentación que casta, fuerzas justas, general nobleza y escasa emoción.
El Cid que por reeditar todos sus demonios acabó matando a la tercera de un providencial sartenazo, que nos libró de seguir conteniendo la respiración cuando entrara con la espada, sólo ha tenido que pelear con su propio recuerdo, con la falta de novedad que supone haberle visto ya y que provoca inevitables comparaciones, con la muleta que  ha sido capaz de rematar más abajo, con la muñeca que ha tenido más recorrido en el remate y por tanto en el dominio del toro. Esa falta de novedad convierte esta faena, sea canto del cisne o inicio de una espléndida madurez, en una imagen crepuscular de reencuentro con una afición que es capaz de vibrar con el toreo puro, ejecutado con verdad, sin gesticulación, con capacidad y entrega, donde la belleza surge inevitablemente en el bello dominio del torero sobre la embestida del toro. La esencia de la fiesta de los toros.