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lunes, 18 de marzo de 2019

Bravura


Vuelve la polémica de los indultos después de lo acontecido en Valencia con un toro de Jandilla lidiado por Sebastián Castella. En este blog, por norma, estamos en contra del indulto, el circo en el que se ha convertido y los fines que actualmente persigue. Más claro: prohibiría el indulto por reglamento salvo contadísimas excepciones. A los toros bravos hay que admirarlos mientras mueren a los pies del matador, respetando ese momento sagrado. Claro que lo que yo entiendo por toro bravo, es decir, el toro al que hay que poder, que tiene 30 pases por abajo y dice: o coges la espada de matar o te arranco la cabeza porque no me vas a dar ni uno más, es lo que ahora se ha convertido en un animal al que le pegas 200 muletazos y no se ha enterado de nada. Castella podría seguir toreando como estaba hasta la Feria de Julio y el toro seguiría sin distinguir nada. Como dijo don Fernando Cuadri: un toro simplemente noble es un toro tonto. No es el caso de este Horroroso, de Jandilla, que tenía más cualidades, pero la bravura moderna es eso, un toro que persigue la muleta y no se entera de nada, que permite enganchones, sardinetas, cualquier tipo de alharacas y todo sigue igual. Hablando de esto con otros aficionados recordé la narración de la lidia de Baratero, de Victorino, por el propio matador, Andrés Vázquez, un toro que llegado el momento, cuando se la había jugado de verdad para sacarle unos cuantos muletazos, le dijo: ni uno más. 

A continuación la lidia del toro Baratero contada por Andrés Vázquez, un toro auténticamente bravo.



Afortunadamente, después salió Baratero, uno de los toros más bravos que he visto. Al observarlo salir de toriles me di cuenta de sus cualidades y dificultades. Tenía seis o siete años... persiguió a los banderilleros de un lado a otro del ruedo, y decidí jugarme el todo por el todo. Lo fui metiendo progresivamente en el capote, primero con lances a distancia, después, una vez que estuvo fijado, le bajé las manos y le pegué unas verónicas muy quieto, una tras otra, hasta rematar con una media muy seria que lo dejo frente al caballo, el cual entretanto había salido. Tomó cinco puyazos de los de antes... Y era cada vez más bravo... La bravura no es cómoda. Los toros bravos a menudo tienen mal carácter. Pero Baratero también era noble, aunque de una nobleza relativa... Me miraba con un terrible aire de superioridad, como si me estuviera perdonando la vida... El Rubio de Salamanca, que tenía que picarlo, me dijo al pasar, ¡maestro, que tengo hijos! No hay problema, le dije: te voy a pagar por metro... mil pesetas por cada metro de embestida... El toro se arrancó cinco veces desde los medios, el público estaba de pie, el picador también... Llegando al peto el toro se frenaba, humillaba, metía los riñones y empujaba... Una cosa increíble... Qué romanticismo. No quería más violencia... sólo empujar con fuerza. Victorino estaba de pie. Le hice salir al ruedo y le brindé el toro a él y al picador... Después le di a Baratero 19 pases. Ni uno más. Era imposible. Al salir de un pase de pecho de pitón a rabo, levantó la cabeza y me miró a los ojos... los suyos eran muy grandes... parecía decirme, se acabó... Si continúas te cojo... La gente estaba loca. Monté la espada, lo llamé, ¡eh, bonito, guapo!, y lo maté a cámara lenta. Después lo tomé por el pescuezo. Caminamos un poco, y llegando al tercio me miró antes de caer fulminado... Pedí la vuelta para Baratero... es el toro más bravo y más noble que Victorino haya lidiado jamás en Madrid. ¡19 pases! No me permitió ni uno más. Pero ¡qué pases, qué intensidad! Al comienzo seis o siete seguidos por alto, luego por bajo, la muleta siempre puesta, en la mano izquierda... Mis pies no salían del espacio de un pañuelo y mi corazón latía como si se me fuera a salir del pecho. ¡Es el toro más importante de mi vida! Fue un momento de gran espiritualidad, de gran complicidad entre toro y torero... Madrid comulgó, y ese día, más que nunca, fue el santuario del toreo... Un templo. El más grande del mundo. Yo había triunfado frecuentemente en Madrid, pero frente a Baratero viví el momento espiritual más importante de mi carrera… cada muletazo era un mundo, una resurrección del toreo… El toro transmitía todo eso, y la gente gritaba un ¡olé! tan fuerte que me aturdía.




Toreé a Baratero con naturalidad, como si estuviéramos jugando… dio todo, no se podía mentirle ni hacerle mal las cosas, porque protestaba. (…) Conservo la foto de Baratero en mi mesa camilla, en medio de mis imágenes piadosas. Después de eso podía morir, me había realizado… nunca me he jactado de ser figura ni de nada... simplemente de ser matador de toros… ahí está la historia. ¡Cuando nadie quería ponerse delante de esos toros yo lo hice!


Tierras Taurinas, nº 4, septiembre de 2010, páginas 60-63.



viernes, 18 de enero de 2019

Situación actual de la raza de lidia




Durante la década de los años setenta se lidiaban animales procedentes prácticamente de todos los encastes, siendo los mayoritarios el encaste Santa Coloma/Saltillo (20 %), seguido del encaste Domecq (13 %), del encaste Atanasio (10 %), del encaste Murube (6 %) y del encaste Núñez (5 %), aproximadamente. Sin embargo, tras 40 años el encaste Domecq avanza intensamente situándose como encaste predominante en detrimento del resto, llegando algunos a desaparecer de las plazas.

Artículo del veterinario Juan Manuel Lomillos publicado en Pureza y Emoción. Lo podéis leer aquí


Ejemplar de Antonio Silva. Ganadería anunciada en Boujan el próximo 29-30 de junio.
Foto: André Viard


Ejemplar de Barcial. Foto: Julián Barrera Miguel

martes, 8 de enero de 2019

Miura





      Aprovechando esta maravillosa toma de André Viard en la que vemos a un miura en la inmensidad del campo bravo, imagen que sirve para ilustrar la presentación de los carteles de la feria de Vic-Fezensac el próximo 30 de marzo, lanzo una pregunta: ¿Tan osado por mi parte es pedir que los señores ganaderos de Miura presenten una corrida completa en Madrid? No digo dos torazos, dos que ni fu ni fa, y dos mochuelos; ni tampoco dos serios y cuatro birrias, como también hemos visto; digo una corrida de toros como Dios manda, desde el primero hasta el último.

lunes, 29 de octubre de 2018

Torrestrella en Bilbao


Los que la vieron dicen que fue una gran corrida de toros donde predominó la casta. Espero verla en 2019 en Madrid.











Esta de abajo me parece una gran foto, un toro de irreprochable trapío con una estampa preciosa. No me canso de mirarlo.

Enhorabuena a André Viard, autor de las imágenes.


miércoles, 22 de julio de 2015

Bravura

Son manifestaciones de bravura en los toros, la de acometer a cuanto encuentran por delante y siempre que lo encuentran, la de perseguir el bulto con codicia y deseo de coger, la de saltar la barrera detrás del que persigue, la de rematar en las tablas, la de crecerse al hierro o a cualquier género de castigo, sea con la puya, con las banderillas, con la espada o con la puntilla; la de meterse debajo de la vara para llegar a los caballos, la de cornear a éstos muchas veces, durmiéndose en la pelea, y la de no volver jamás la cara, así como es manifestación de mansedumbre o de escasa bravura el huirse y rebrincar las suertes, saltar la valla para escapar, salirse suelto de los caballos, sentirse al castigo o, en suma, volver la cara.

Amós Salvador y Rodrigáñez, en Teoría del toreo (1908).

Israel de Pedro agarrándose en toda la yema con un toro de Baltasar Ibán, en Saint Vincent de Tyrosse, Francia, el pasado domingo. Fotografía André Viard para Tierras Taurinas.

lunes, 30 de junio de 2014

Adiós definitivo a los Sánchez-Cobaleda


{ Emocionante vídeo de Toro con trapío }

Otra más. Como ya se sabía, jamás volveremos a ver la finura y la arrogancia sin igual de los toros de Sánchez-Cobaleda. En esta ocasión parece que la Unión Europea y sus políticas antitaurinas tienen gran parte de responsabilidad, tratando al toro bravo como si fuera ganado estabulado, sin hacer distinción alguna con la vaca lechera o los vacunos para hacer chuletones. Mucha Cultura y tal pero a la hora de la verdad, cuando se trata de defender un patrimonio único e irrepetible como es el toro de lidia, no ha habido institución en España capaz de revertir la situación y la sangría que estamos padeciendo con los diferentes encastes de la raza de lidia. Lo más cruel es que es el propio sistema-profesional-taurino el que parece más interesado en todo esto -salvando a unos cuantos locos y románticos aficionados que luchan por salvar la situación, empleados de asociaciones ganaderas o similares, que los hay- la realidad es la que es, y solo hace falta echar un ojo a los carteles de las ferias, no digamos de Despeñaperros para abajo, para darse cuenta hacia dónde nos llevan taurinos y profesionales.
Con su pan se lo coman.



{ fotos publicadas en esta clarificadora entrada de Josemi }

Noventa años después de la llegada de los patas blancas al seno de la familia Sánchez Cobaleda, su extinción está en marcha pero su tipo sigue siendo el mismo, al igual que su herencia genética, en la que se suman el físico macizo, la variedad de capas y la explosividad de los Veraguas, con la profunda bravura de los Ybarras y la viva nobleza de los Saltillos. André Viard