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viernes, 15 de marzo de 2019

Infeliz, de Torrestrella




Ganador de la corrida concurso de Zaragoza en 2012. Un Señor Toro.


Muchas ganas de volver a ver esta divisa en Madrid, que por lo visto y oído estos últimos años está en un gran momento. Pero no se escuchan ni rumores.



Foto: Josemi

domingo, 30 de diciembre de 2018

Rachido, de Palha



29 de mayo de 2008. Feria de San Isidro. Toros de Palha para Encabo, Sánchez Vara y Bolívar.

Rachido es el primero por la izquierda. 



Salió reventando la mitad de un burladero y a continuación quiso reventar la otra mitad con el otro pitón. A partir de entonces captó la atención de toda la plaza, veinticuatro mil almas pendientes de este impresionante toro de Palha. Eran los tiempos en que las corridas de este hierro portugués se contaban con las veces que el mayoral salía a saludar tras el festejo. Después vino un bajón y ahora parece que han vuelto a encontrar la senda.

Dos señores puyazos a cargo de Luis Miguel Leiro, piquero curtido en la sierra madrileña, donde antaño pastaban los Toros de la Tierra. Rachido, sin volver la cara en ningún momento, protestó el primer par de garapullos, en el resto ni se inmutó. De esos toros que durante la lidia, en vez de menguar, se crecen y a cada lance parece más grande. 

Uno de los toros de mi vida.  




Luis Bolívar no pudo estar más de verdad, eran tiempos pujantes para él. Aunque la plaza, como suele pasar en las corridas toristas, estuvo exigente y fría, tomando partido por el toro. El pase cambiado por la espalda para iniciar, luciendo la arrancada de Rachido desde largo en todo momento y citando con el cartucho de pescao. Una faena y un toro de enorme emoción la que vivimos en la plaza, y una oreja de ley si llega a matar. Muchas tertulias, corrillos y conversaciones en los que aperece Rachido, aún hoy, cuando han pasado más de diez años.



Pienso que entra bien a matar, no se aprecia intención de salir de la suerte premeditadamente. Hay una toma cenital esclarecedora. Simplemente se le fue la mano a los bajos. Un metesaca y Rachido como si nada. Después, un pinchazo y una estocada en buen sitio al encuentro. Vuelta al ruedo para el burel, cosa que hoy resulta novedosa, ya que la mayoría de las veces que los presidentes muestran el pañuelo azul es porque se han cortado orejas, como si no quisieran molestar a los toreros si no tocan pelo, o como si no existiera la bravura al margen de una faena de triunfo.



Rachido galopando y Bolívar con el cartucho en la mano izquierda. Sin la verdad y la exposición que puso sobre el tapete el torero colombiano hoy no estaríamos hablando de este toro y, seguramente, no le hubieran dado la vuelta al ruedo.



Fotón de Josemi que recoge justo el momento en el que Rachido desarma el burladero de matadores, previamente hizo lo propio con el burladero fronterizo entre el seis y el siete. Se ve perfectamente la corpulencia del animal mientras el tablas vuelan por los aires. Tremendo ejemplar.

Todas las fotos de esta entrada son, o bien de Josemi, o bien de Juan Pelegrín.



Número 139. 597 kilos. Cinco años y dos meses.




--o--

Podéis ver la faena completa en el canal de YouTube de la Asociación El Toro de Madrid, donde estamos subiendo vídeos de algunos toros célebres de los últimos años, ¡suscribíos!




Un saludo a la afición.

lunes, 30 de junio de 2014

Adiós definitivo a los Sánchez-Cobaleda


{ Emocionante vídeo de Toro con trapío }

Otra más. Como ya se sabía, jamás volveremos a ver la finura y la arrogancia sin igual de los toros de Sánchez-Cobaleda. En esta ocasión parece que la Unión Europea y sus políticas antitaurinas tienen gran parte de responsabilidad, tratando al toro bravo como si fuera ganado estabulado, sin hacer distinción alguna con la vaca lechera o los vacunos para hacer chuletones. Mucha Cultura y tal pero a la hora de la verdad, cuando se trata de defender un patrimonio único e irrepetible como es el toro de lidia, no ha habido institución en España capaz de revertir la situación y la sangría que estamos padeciendo con los diferentes encastes de la raza de lidia. Lo más cruel es que es el propio sistema-profesional-taurino el que parece más interesado en todo esto -salvando a unos cuantos locos y románticos aficionados que luchan por salvar la situación, empleados de asociaciones ganaderas o similares, que los hay- la realidad es la que es, y solo hace falta echar un ojo a los carteles de las ferias, no digamos de Despeñaperros para abajo, para darse cuenta hacia dónde nos llevan taurinos y profesionales.
Con su pan se lo coman.



{ fotos publicadas en esta clarificadora entrada de Josemi }

Noventa años después de la llegada de los patas blancas al seno de la familia Sánchez Cobaleda, su extinción está en marcha pero su tipo sigue siendo el mismo, al igual que su herencia genética, en la que se suman el físico macizo, la variedad de capas y la explosividad de los Veraguas, con la profunda bravura de los Ybarras y la viva nobleza de los Saltillos. André Viard

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Público de Madrid (II)

Una bronca
 
  La Monumental de Las Ventas, a pesar de sus avatares, tiene consolidada su categoría de primera plaza del mundo. No es por su aforo, ni por la amplitud de sus instalaciones, ni por las calidades arquitectónicas del falso mudéjar -muy discutibles, por otra parte-; ni siquiera porque se encuentre en la capital del reino. Esa categoría se la ha dado su clientela habitual, una masa de aficionados conocedores profundos de la tauromaquia, verdaderos enamorados de la Fiesta, exigentes y apasionados. Precisamente el rigor de la afición madrileña es lo que suscita las desaforadas críticas de los taurinos profesionales, lo que no les impide reconocer -principalmente los toreros- que un triunfo ante estos aficionados no tiene parangón con ningún otro.
  Lo suelen decir muchos toreros en privado, y a veces también lo declaran así a los medios de comunicación. Un espada de modesta trayectoria que cuajó una excelente faena en Madrid y al concluirla ya se había convertido en figura, relataba así el recuerdo de aquella tarde y otras que siguieron de la siguiente manera: "Cuando empiezas a cuajar una buena faena en Las Ventas se produce un run-run indefinible en los tendidos. Te das cuenta de cómo el público se está apercibiendo de qué pretendes, de que estás acertando en el planteamiento, y sólo con eso ya reacciona de forma ostensible, empieza a entregarse y lo manifiesta, y te entra entonces un verdadero escalofrío. Luego, los olés son de tal naturaleza, que te sientes elevado a la gloria y no te cambiarías por nadie en el mundo".

  Es muy curioso también observar las reacciones del público durante una de esas faenas que se desarrollan con éxito. Cada tanda de pases la corea con los correspondientes olés, es cierto, mas no todos los olés son iguales; incluso algún pase puede quedarse sin olé. Porque el aficionado madrileño goza con el buen toreo, pero también lo somete a análisis y matiza sus sanciones. Es como si el diestro estuviera sometiéndose a examen y la afición examinadora lo fuera calificando: este primer pase un 10, el siguiente un 9, el tercero un 10, el cuarto un 5 por los pelos, el quinto vuelve a subir la nota... Y así los olés son tan largos y fuertes o tan débiles y cortos cuanto merezca cada ejecución de la suerte a juicio del tribunal examinador. La afición madrileña, puesta a corear faenas, constituye todo un espectáculo.
  Algo parecido ocurre con las protestas. La afición madrileña está vigilante de todo, desde que se abre el portón de chiqueros y salta el toro a la arena hasta su arrastre. Es una afición ojo avizor. En ninguna plaza de España se produce un considerable alboroto, de súbito, porque un banderillero llama la atención del toro desde el callejón, o porque un diestro no está correctamente colocado en el tercio de banderillas, o porque el matador de turno se sitúa a la derecha del caballo durante la suerte de varas. "¡Ese torero a su sitio!", es voz habitual en los tendidos de Las Ventas. Naturalmente, en ninguna otra plaza se oyen tampoco lo vozarrones de denuncia por cuestiones técnicas, como "¡El picooo!", "¡No ahogue la embestida!" o "¡Haga usted el favor de ligar los pases!". Los aficionados madrileños son de la opinión de que lo cortés no excluye lo valiente;  a los toreros los llaman de usted -incluso a los monosabios también- y, si recriminan, lo hacen en el marco de las más exquisitas reglas de la urbanidad y la buena crianza.
  Siempre puede haber patosos en el tendido venteño, o algún espectador de temperamento incivil, como en todas partes, pero en estos casos la afición lo margina y estaría dispuesta a expulsarlo del venerable recinto. "¡Fuera de la cátedra!", le suelen decir. Cuidado aquí, sin embargo, pues la expresión no es ociosa. El término cátedra lo emplean muchos aficionados con auténtico convencimiento. No es, exactamente, que ellos se crean catedráticos y en realidad no se lo creen; es que le reconocen a Las Ventas la condición de cátedra del toreo. No es ocioso subrayar el matiz.

Atormentado, de Palha, arrancándose al caballo en el San Isidro 2008. Foto Josemi
 
  Precisamente por no matizar -y por auténtica mala fe- algunos taurinos han pretendido establecer una competencia de la afición madrileña con la habitual de la Maestranza de Sevilla, y ya dentro de ese discurso, han fabulado un desdén maniqueo hacia los aficionados sevillanos por parte de los de Madrid, que ni existe ahora ni se ha conocido jamás. Antes al contrario, la afición madrileña siente gran respeto y admiración por el mundo taurino sevillano, su capacidad creativa, su riqueza ganadera, su plantel de excelentes toreros y la gran sensibilidad de los aficionados de la Maestranza. A mayor abundamiento, uno de los ídolos del público madrileño es Curro Romero, como lo fue en su época Pepe Luis Vázquez, el padre, y tiene ahora en gran consideración la asombrosa naturalidad torera de Pepe Luis Vázquez hijo, y dio a Manolo Vázquez una categoría artística que durante su primera época no había llegado a reconocerle en igual medida el público sevillano. Y ya, en época reciente, descubrió el arte de Fernando Cepeda cuando se presentó de novillero en Madrid, lo estuvo apoyando hasta mucho después de que tomara la alternativa en esta misma plaza, y elogió sin reservas su sevillanía. Todo lo cual se cita de manera indicativa y a título de ejemplo, naturalmente.

Joaquín Vidal; Los toros en Madrid.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Palha, una terna de lujo y un banderillero que hace historia: David Adalid

  Es notorio que los actuales palhas nada tienen que ver con los de hace cuatro o cinco años, cuando el ganadero echaba toros perfectamente presentados -dentro de la disparidad de procedencias que hay en la casa-, de poder y casta a raudales; cuando levantaban máxima expectación y se hizo habitual que el mayoral saludase al finalizar la corrida. Lejos quedan aquellos toros que dejaron huella indeleble en la afición, o en gran parte de ella: Peluquero, Rabosillo, Asustado Bis, Rachido, Camarito, Santanero... pero ahí están, permanecen en la memoria de muchos aficionados como animales totémicos. Unos años con logros al alcance de pocos criadores de bravo.

  Palha es una ganadería que generó mucha controversia en el mundo taurino y ha sido atacada con virulencia por la crítica moderna que nos está tocando padecer. Viene al caso el hierro de Moreno Silva, fustigado de igual modo por razones muy similares. Está claro, hogaño no gusta el toro duro de patas, con nervio, que vende cara su vida y que, si no embiste desarrolla genio, mala uva a la defensiva (el genio es una cualidad innata en el toro de lidia que podrá desarrollar en mayor o menor medida, igual que ocurre con las personas). Si esta clase de animal sale por chiqueros se disparan todas las alarmas y lo mínimo que hará la crítica reinante es pedir el matadaro, demandar que este tipo de toro desaparezca de nuestras plazas, en cambio, si se trata de un animal suavón que no soporta dos puyazos, cuyo único atributo es la nobleza desmesurada, la crítica no levantará una voz más alta que otra, no habrá ningún tipo de censura. Y esta tropelía y parcialidad para juzgar toros es tirar piedras contra el tejado propio, perdiendo toda credibilidad de cara al aficionado.

  Las ganaderías cortas tienen rachas, son cíclicas, y hoy, como ha quedado claro en las últimas comparecencias, Palha atraviesa un mal momento. Muy bien, entendemos perfectamente que los melones no siempre salen buenos, lo que no es de recibo es la presencia que traen los Palha últimamente, factor que sí es imputable al ganadero. Entre perder el crédito ganado con todo merecimiento y presentar animales feos, escurridos, tildados de "vaquillas", es preferible quedarse en casa. Si no, comparen la evolución:

Antes
Aquí Rachido dando trabajo a los carpinteros del coso, un Palha de vuelta al ruedo en San Isidro 2008. Josemi es el autor de esta extraordinaria fotografía, de Premio Pulitzer

Ahora
Un Palha del pasado domingo, Cartolito


La corrida


 Mal presentada, tercero y quinto dos colibrís que no pasan ni en plazas de provincias. Sin ser nada del otro jueves, exceptuando el sexto, han cumplido en los caballos. El primero aguantó una serie y se apagó; el segundo quedó noble y pastueño; tercero descastado y revoltoso; cuarto de sentido; quinto pegajoso con temperamento y sexto potable por el izquierdo y peligroso por el derecho.

Segundo encuentro de Yegüero (1º de la tarde), al que se arrancó con alegría. Juan Alfonso Doblado agarra una buena vara

  Actuaba una de las mejores ternas en lo que a toros duros se refiere, si no la mejor. Abría cartel el gran Fernando Robleño, capitán general en batallas con José Escolar. Lo vimos bien, asentado con su primero, venido muy a menos después de una buena tanda de derechazos. Dejó una buena estocada después de un pinchazo.

Abriéndose de capa con Peluquero

  De salida se vio que Peluquero, de buena familia en Palha, embestía echando el freno, mal asunto. Era el segundo del lote de Robleño. En la primera vara empujó rabioso y salió con malos andares, luego fue al relance y al salir se quedó atento a los capotes que lo provocaban. En banderillas fue desarrollando sentido, poniendo en serios aprietos a Ecijano II. Robleño decidió tomar el mando de la lidia, dirigiendo la brega de Peluquero sin mucha brillantez, los enganchones continuaron en el capote del espada. Rápidamente se vio que Peluquero no estaba para monerías, tiraba el hachazo al cuerpo, y Robleño se dispuso a machetear a Peluquero, castigándolo, mermando sus fuerzas de cara a la estocada final. La faena fue breve, en terrenos del cinco, entre las dos rayas; recibida con entusiasmo por el público, que aplaudió el muleteo y los desplantes de Robleño.  Una media arriba, tendida y trasera, fue suficiente para acabar con el toro. Tuvo emoción e hizo al toro lo que pedía; si bien, en el capítulo de quejas le achaco que no aprovechase el buen recibimiento de los tendidos para lucir más tiempo este tipo de lidia, realizando una labor con mayor calidad artística. Sabemos que Madrid suele pitar el macheteo arbitrariamente, si no que le pregunten a Rafaelillo con un pájaro de Cuadri que le tocó en San Isidro, por eso había que haber aprovechado más hasta que muchos se dieran cuenta que con ese tipo de toros no cabe otra y se pueden alcanzar momentos de emoción y gran estética. Hay que decir también que pasó algún apuro por estar tan cerrado en tablas.

Desplante de Robleño


  En segundo lugar teníamos a Javier Castaño, capitán general en batallas con cuadris y miuras. Se enfrentó primero a un jabonero que quedó templado para la muleta, sabiendo aprovechar lo que tuvo como el mejor de los artistas, con pasajes de buen toreo por el lado derecho. Entró derecho a matar y se llevo una buena paliza del jabonero, que lo dejó mermado para el resto del festejo. Pasó por la enfermería y posteriormente hizo frente a una sardina con mucha leña por delante, se protestó bastante al bicho por sus caídas constantes pero en la muleta sacó brío y Castaño no fue capaz de someterlo y bajarle los humos.

Castaño jugándose el tipo para dejar una buena estocada


El primero de Aguilar, Zorro, como los monos


  Cerraba la terna Alberto Aguilar, capitán general en batallas con cuadris, miuras, victorinos y todo lo que se ponga por delante. Ostenta el honor de haber estoqueado uno de los toros más serios y poderosos que se recuerdan y se recordarán, Aviador, un colorado de Herederos de Don Celestino Cuadri. La disposición y la forma de colocarse para torear quedó patente en el primero de su lote, así lo reconoció la afición sacándolo a saludar en el tercero, quedó por encima del bicho claramente. No fue así con el sexto, en mi opinión con un pitón izquierdo para haber hecho algo más y un derecho que no aceptada ni uno en redondo. Mató bien de una corta y estocada en buen sitio.
  Es de justicia destacar la lidia de Rafael González al terecero del encierro; lo hizo perfecto.

Buena tarde con la tizona

Los pares de David Adalid


  Quien haya seguido la temporada, estará al tanto del año que ha echado este banderillero. Siempre, en todas las plazas, da un recital con los palos y no se conoce toro que ponga en compromiso su capacidad a la hora de clavar los palitroques.

Gesto habitual de Adalid allí donde torea

  Cada día la tauromaquia pierde un poco de su riqueza y gana en monotonía y unificación de comportamiento, en el toro y formas de torear, por ello el público se vuelve loco cuando ve clavar de dentro a fuera a un manso aquerenciado en tablas, igual que haría admirando a un torero que para el toro a una mano, así, podriamos poner ejemplo de otras tantas suertes que han caído en desuso en beneficio de los inefables circulares que tanto se llevan ahora. No restamos mérito al torero, sólo demandamos que los profesionales conozcan el oficio al máximo y lo pongan de manifiesto en las plazas demostrando la riqueza infinita de esta Fiesta sin par.
  Dos años llevábamos sin ver algo parecido, desde que Juan Navazo pareó de dentro a fuera a un manso de Dolores Aguirre, en San Isidro 2010. ¿Es que no se han visto mansos de tablas que solicitaran esta clase de suerte en estos dos años que han pasado? A cada toro su lidia señores toreros.

9 de mayo de 2010, Juan Navazo prepara un extraordinario par a un toro aquerenciado de Dolores Aguirre. Blog Carlevaris

  Adalid estuvo superior, ejecutanto los dos pares con verdadera maestría, asumiendo un riesgo que toda la plaza captó al instante, pues el toro esperaba, observando como Adalid se acercaba por un costado, cuarteando, y sólo tenía que arrancar en línea recta para hacer presa. Pero no fue así, Adalid, clavó los pares en la cara con los pitones del burel en el pecho y pudo salir airoso del embroque, librando el achuchón de mansedumbre en el burladero del seis. El segundo par, con el peligro que entrañaba repetir la azaña, fue sublime, la plaza rugió batiendo palmas en pie llena de emoción. 
  ¿Cuántas veces habrá sucedido que un banderillero ponga dos pares seguidos al sesgo por el mismo pitón? Me atrevo a responder que pocas, muy poquitas veces.

¡Casi na!

Nota: Las fotos que no están firmadas son de Francisco Pastor, quien ha dejado un interesante escrito sobre la lidia de Robleño a Peluquero en el blog Desde la Alcarria.