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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Toros en el Batán





¿Veremos el Batán algún día abierto al público exhibiendo los toros como se hizo hasta el año 2004? Con el nuevo Director Gerente de la Comunidad de Madrid en la cosa taurina, el matador de toros Miguel Abellán, y partidos del mismo signo en la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, vuelven a sonar fuerte los rumores. El propio Abellán dijo en una tertulia en El Toro de Madrid que van a intentar su reapertura con este funcionamiento. ¿Lo veremos o será una nueva promesa de los políticos y/o los taurinos, como tantas, que queda en agua de borrajas?


Saludos a la afición

martes, 26 de febrero de 2019

Top 10 de toros bravos del 2018 por la Asociación El Toro de Madrid (I)


    Vamos a enumerar en una serie de entradas los diez toros más bravos de la temporada 2018 venteña según la Asociación El Toro de Madrid y sus socios. Por orden, desde el décimo hasta el primer clasificado. A modo de repaso, reconocimiento a sus criadores y, en algunos casos, a sus matadores. Y también, por supuesto, porque hablar de toros es lo que más nos gusta. 



10º. Licenciado, de Alcurrucén. Nº 122, 530 kg., cuatro años y medio (jugado el 24 de mayo).



Tuve la fortuna de estar presente. Fue el típico toro de Alcurrucén que vemos frecuentemente en Las Ventas. Abanto y mansurrón en los primeros tercios, creciéndose en la muleta, donde embistió muy largo y codicioso por abajo. Un huracán. El Juli tuvo un inicio de faena eléctrico, explosivo y arrollador ganándose a la parroquia. Toreando después con la franela a su manera, esto es, forzado, rectilíneo y con un proceder que a mí me resulta mecánico. Los lances por abajo, rodilla genuflexa, de muchos más quilates. No estuvo por debajo del toro ni mucho menos, a su manera le sacó lo que tenía y seguramente otros coletas hubieran sido desbordados por Licenciado. En fin, la eterna dicotomía julianesca: sí, pero no.

No se la dieron, pero no está de más recordar que un toro así nunca merece la vuelta al ruedo puesto que fue manso en los primeros tercios. Si acaso se le moteja de bravo es más que conveniente añadir el calificativo completo: bravo manso en varas. 

Un momento importantísimo para dilucidar la verdad del toro es la muerte. Hay toros con muerte de bravo, muerte encastada que se dice, y toros que mansean claramente o se amilanan al morir. No recuerdo qué pasó en este caso, creo que Juli se alargó con el estoque. De todos modos hoy en día las cuadrillas no dejan ver la muerte del toro porque intentan derrumbarlos a toda prisa con sus capotes. Ni siquiera cuando ha habido una gran estocada, fomentando la solemnidad del momento y el lucimiento del matador. Es una falta de respeto, de afición y de todo tremenda. Una de las cosas que más me enerva.





9º. Ombú, de Juan Pedro Domecq. Nº 33, 548 kg., cinco años y cuatro meses (jugado el 17 de mayo)



También estaba en la plaza aquel día. Le tocó "en suerte" a Luis David Adame y  salió muy similar al toro de Alcurrucén, sin llegar a esa mansedumbre fue regulero en varas y después embistió con nervio, exigiendo al que tenía delante poderío para bajarle los humos. Adame cumplió, por resumirlo en una palabra, y le cortó una oreja, dando la sensación de que el toro era para mucho más. El resto de la corrida fue muy descastada. Mi amigo Pepeíllo lo vio así en el caballo:
1ª Vara: Se empleó en la pelea pero salió suelto. 2ª Vara: Entró al caballo a topa carnero e hizo una fea pelea. En la muleta toro de 2 orejas.








8º. Chupetero, de José Escolar. Nº 10, 560 kg., cuatro años y cinco meses (lidiado el 5 de junio).





Más completo que los dos anteriores. El toro bueno de Escolar, duro, dejándose hacer, boyante, sin esa fiereza e inteligencia típica de la ganadería que apabulla hasta a la andanada. Bolívar no se lo terminó de creer o no supo. Hubo momentos buenos pero no llego a dominar ni a correrle la mano por abajo como este Chupetero pedía. Se tiró a matar a topacarnero dando un salto para librar las astas del toro y como se alargó con el verduguillo todo quedó en una tibias palmas, quizá por ser el último de la tarde, con la gente deseando echar a correr, harta de feria y de un tiempo frío muy desagradable que aguantamos todo San Isidro. 








Lo banderillearon de lujo Miguel Martín y Fernando Sánchez, destacando un par muy puro de este último. Acudió al caballo hasta en cuatro ocasiones si no recuerto mal, porque hablo de memoria. Hubo división para el picador y mayoral de Victorino, Félix Majada, ya que toreó a caballo y citó con primor, pero marró picando y hubo algún metesaca que no gustó. 
Interesante este debate, a mi manera de ver, si no se ceba recargando y sacando y metiendo la puya, si torea bien a caballo, dando los pechos y citando con torería, demostrando una buena monta y sin miedo a pisar ningún terreno, veo legítimo aplaudir al picador aunque marre el puyazo. Es como una estocada caída de perfecta ejecución, se ha de valorar más la pureza de la suerte que el punto exacto donde se clava la espada, dentro de un límites razonables, claro. Así es como yo lo he aprendido y es lo que intento aplicar a la hora de valorar las suertes. 

Dejo un vídeo donde se puede ver un resumen de lo que hemos comentado, aprovechen porque no tardarán en eliminarlo por "derechos de autor".




Las fotos son de la web de Las Ventas y del blog Fotoro J. Alvarado, de Javi Alvarado.

Saludos a la afición. Continuará...

lunes, 8 de octubre de 2012

Feria de Otoño. La novillada


  Vamos a ver si soy capaz de ir desgranando, poco a poco, lo que en mi opinión ha sido esta Feria de Otoño. Un ciclo breve bien acogido por el abonado que, curtido a base de tardes plomizas en cantidades industriales, lo recibe como ese bombón racionado en casa del pobre, que siempre deja buen sabor y no empalaga.
 

Novillos de Alcurrucén - El Cortijillo; para Gómez del Pilar, Luis Gerpe y Gonzalo Caballero.

 
  En Madrid, hasta hace bien poco, al anunciar las novilladas se podía leer aquella coletilla pasada de moda que decía: "defectuosos y desechos de tienta". Y digo hasta hace bien poco porque tengo el cartel oficial de Taurodelta delante y observo que ha desaparecido. Sin embargo, a razón de los novillos que han echado, para la familia Lozano la frase de marras se encuentra en plenitud, si no cómo explicar tan penosa presentación en una casa que cuenta con un número ingente de cabezas.
  Se vieron los clásicos del Cortijillo tan abrochados que resultan indecorosos en Madrid (2º); la sardina sin carnes (2º y 5º); e incluso un ¿Núñez? de pelo berrendo, bajo y ancho de pechos (4º). En juego, como era de prever, tomaron el camino de la mansedumbre más deslucida que viene siendo costumbre en el hierro con forma de ancla. Salvamos el primero, de Alcurrucén, buen novillo; y el sexto, que haciéndole bien las cosas hubiera sido otra historia.
 
  Gómez del Pilar ha vuelto por sus fueros, igual que lo hemos visto en tantas novilladas de temporada, confirmando que la tarde dada en San Isidro con los de Guadaira fue mero espejismo. Desaprovechó el mejor animal de la tarde, el primero, de comportamiento muy Núñez, calentándose en el caballo y yendo a más en la muleta, con recorrido, suavidad y boyantía. Toreó desangelado desde el extrarradio de Madrid y vendió demasiado humo entre tanda y tanda para tan poco toreo. Inició bien la faena con el berrendo, sometiéndolo, y poco pudo hacer en redondo dado que el novillo estuvo a la defensiva durante toda la lidia. Gran tarde echó el tercero de la cuadrilla, Fernándo Sánchez, cosechando aplausos en banderillas.
 
  Luis Gerpe estuvo bien con el descastado y esmirriado segundo, sacándole todo lo que tuvo, toreando con verticalidad y con porte. Nada pudo hacer con su segundo pues no había oponente de puro descaste. Hay mucho que pulir por supuesto pero apunta cosas distintas, veremos cómo evoluciona...
 
Luis Gerpe encajando la cintura de muleta
 
 
   Cosa parecida sucede con Gonzalo Caballero, uno de los novilleros que más ha ilusionado esta temporada. En todo momento busca el toreo de frente, con las zapatillas apuntando al toro, pero aún falta el temple y el mando necesarios para construir el toreo en redondo. Vale que su primer oponente no valía un duro pero el animal que cerró la tarde merecía más, pese a mansear en el segundo puyazo, tuvo alegría en banderillas y buena embestida en los capotes. A base de tropiezos en los engaños y llevarlo corto, el novillo se puso áspero  y peligroso, poniendo al novillero en apuros en más de una ocasión. Dejó la mejor estocada de la tarde en los medios y el público no se enteró.
 
 
Gonzalo Caballero matando en los medios
 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Juicio en Las Ventas


  Artículo 124.1 de la Constitución Española: El Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros órganos, tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o apetición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.

El Ministerio Fiscal

  Y eso fue lo que hizo, cumplir con las obligaciones que la Ley le atribuye. A continuación, el público soberano, haciendo las funciones de Magistrado-Juez dictó sentencia condenatoria, sin opción a recurso de ningún tipo, en forma de atronadora silba, más los aplausos de apoyo de unos pocos pues la resolución mandaba al reo Manuel Jesús a los calabozos de la Tauromaquia.

martes, 10 de abril de 2012

Joaquín Vidal



 En el libro "Los toros en Madrid", encuentro este texto sobre temas tan candentes que se tratan a diario; Madrid, su afición, los taurinos y el trapío. Joaquín Vidal en estado puro: 

  La llamada "era Chopera" ha sido determinante para el desarrollo de la fiesta de toros en Madrid. También ha sido contradictoria. Chopera recuperó para Las Ventas la solvencia que tuvo durante los años de gestión de Nueva Plaza de Toros de Madrid, S. A., y que había perdido durante las aventuras de Diodoro Canorea y Martín Berrocal. La primera temporada de Chopera puede considerarse una de las mejores que se hayan conocido en el coso (año 1982), satisfizo las exigencias primordiales de los aficionados -el toro; el toro sin reservas, con edad, fortaleza y trapío-, concertó una cuadra de caballos de picar que posibilitó el correcto desarrollo del fundamental tercio de varas, y además montó excelentes carteles de toreros, dentro del marco artístico en que se desenvolvía la Fiesta. De entre cuanto había, eligió lo mejor. Si esta tónica se hubiera mantenido durante los nueve años que Chopera tuvo a su cargo la gestión  de Las Ventas, la fiesta de toros habría visto definitivamente recuperada su autenticidad en Madrid, y no estaría ahora en la fase de aguda decadencia que atraviesa.

  Los años siguientes de la "era Chopera", sin embargo, no fueron tan maravillosos. Salía el toro de trapío, por lo general, pero solía ser ilidiable. Muchas veces a los toreros les era absolutamente imposible estar lucidos con esos toros. Los taurinos profesionales culpaban al público, aduciendo que imponía unas disparatadas exigencias en lo que se refiere al ganado: "Lo que quieren es que salgan elefantes con cuernos y que no se les pueda pegar ni un pase".  Los taurinos profesionales modernos no han sabido entender al público de Madrid, en el mejor de los casos, y con carácter general, parecen haberse puesto de acuerdo para utilizar argumentos capciosos en su contra. Es evidente que las exigencias de la afición de Madrid atentan contra sus intereses particularísimos, y los taurinos actúan en consecuencia. Su principal objetivo es echarlos de la plaza.

  El público de Madrid -queremos decir, los aficionados- tiene preferencia por el toro y lo exige. Entiéndase, el toro de lidia, encastado y con trapío. No el toro grande, sino serio, bien armado, bien hecho y con la envergadura correspondiente a su encaste. Ése es el toro que quiere. Naturalmente, si sale un toraco de 600 kilos arriba, no lo va a protestar (no es antirreglamentario, ni mucho menos), aunque si se trata de una amorfa masa de carne también lo protesta y entonces les sirve a los taurinos para reforzar sus acusaciones respecto a las exigencias de la afición madrileña.

  En cierta ocasión -corrían los años sesenta- saltó a la arena un toro para Palomo Linares que, según la tablilla, rebasaba los 600 kilos, y los aficionados lo protestaron con tremenda vehemencia. No era por el tamaño, obviamente, sino por su discutible trapío y, sobre todo, porque tenía aspecto de estar afeitado "hasta las orejas".

  Aquella misma noche ya aparecía determinado taurino en el Telediario de TVE -los taurinos siempre han tenido una facilidad sorprendente para introducirse en TVE cuando les conviene - invitado con el fin de que explicara a la audiencia lo sucedido aquella tarde en Las Ventas. Y lo sucedido, según su versión (en TVE se cuidaron muy mucho de que no pudiera oírse la contraria), lo relató más o menos así: "Los aficionados de un determinado sector de la plaza (entonces eran los de la andanada 8), orquestados por un conocido crítico taurino enemigo de Palomo Linares, habían protestado un toro de más de 600 kilos, pues lo que pretenden es que salgan elefantes con cuernos para que no puedan triunfar los toreros". Semejante interpretación de los hechos era una grosera manipulación de la realidad, por supuesto, pero los taurinos la consideraron genial y han venido utilizando ese argumento hasta nuestros días.

  Joaquín Vidal.

 
***

                                           

 Y ahora, un ejemplo del que servidor guarda grato recuerdo:



 Guitarra II, nº 335, de la torada de Alcurrucén, procedencia Carlos Nuñez. 538 kilos en la tablilla, jugado en Las Ventas el 14 de mayo de 2010, el toro, nacido en mayo de 2006 tenía los 4 años recien cumplidos. Lidia y muerte para "El Cid".





  Un toro con el trapío que corresponde a su sangre, de lámina recortada, bajo, muy fino de cabos, algo ensillado y escurrido por detrás, sin embargo, no se escuchó ninguna protesta, al menos de forma notoria. El toro era de respeto, la otra forma que hay para referirse al trapío.




  Con cierta fiereza y poco voluntarioso el juego fue muy en Nuñez, a más y de mucha exigencia para el torero, que no pasó de discreto, ante la decepción de los concurrentes que, ilusionados ellos, esperaban la resurrección de "El Cid", la cual, aún hoy no se ha producido.

  Guitarra II fue despedido con palmas. Muy bien en esta ocasión el público de Madrid que supo entender perfectamente la procedencia del toro, admitiendo su trapío, a pesar de su escaso tamaño.