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domingo, 22 de enero de 2023

Libro de crónicas de la asociación El Toro de Madrid


Desde la temporada 2003 la asociación El Toro de Madrid, de la que tengo el orgullo de pertenecer y formar parte como vicepresidente, viene editando su Libro de Crónicas en el que se hacen crónicas de todos los festejos picados de la temporada. Un libro que con el tiempo va adquiriendo valor por el detalle de sus reseñas, el criterio y la autenticidad con la que los distintos socios abordan la crónica de cada tarde, así como herramienta de consulta o investigación de lo sucedido en cualquiera de los festejos celebrados en Las Ventas. 

Dejo algunos detalles del último libo publicado así como el prólogo que antecede a las crónicas. 





 

PRÓLOGO

 

      La primera temporada con desarrollo normal tras la pandemia nos devolvió a la cruda realidad de la tendencia que está viviendo la fiesta de los toros en Madrid los últimos años. Los aficionados hemos vivido una temporada muy normalita, más acertado, probablemente, sería tildarla de mediocre. En todos los aspectos. Mediocre por el toro que sale al ruedo de Las Ventas, por la escasez de trapío que abundó este año y la cada vez más diezmada cabaña brava, cuyo abanico de sangres continúa reduciéndose a la par que el comportamiento se hace más homogéneo y, por tanto, monótono y previsible para el espectador. Uniformidad de sangres y ganaderías que también hay que achacar a la empresa Plaza1; la falta de imaginación, de previsión y de trabajo concienzudo hizo que Fuente Ymbro lidiara esta temporada alrededor de cincuenta animales y fuera anunciada hasta en nueve ocasiones. Una temporada mediocre, como decimos, por el público actual que llena los graderíos del coso; desconocedor, soberbio, maleducado, facilón, blando con el figura de turno, desinteresado con el humilde, en resumen, muy alejado de lo que no hace tanto era la cátedra del toreo. Y mediocre también por los presidentes que ocupan el palco presidencial, cuyos comportamientos y veredictos evidencian un claro desconocimiento, u olvido, del carácter, tradiciones, usos y costumbres de nuestra plaza. 

Cabe destacar como gran noticia positiva de la temporada la reapertura de la Venta del Batán y sus corrales, que con antelación a la feria de Otoño abrieron sus puertas para mostrar algunas de las reses que se iban a lidiar en esa feria. Un vivero de afición insuperable que a partir de ahora hay que consolidar, trabajando en su desarrollo y en sus instalaciones. 

La temporada taurina principió con una buena novillada de Los Chospes, y también con una puerta grande cuestionada y fácilmente olvidable (Víctor Hernández), como prácticamente todas las que hubo en 2022. La expectante encerrona de Emilio de Justo se saldó con un revolcón en el primer toro, que por desgracia le provocó lesiones muy graves en el cenit de su carrera, poniendo de relieve una vez más lo imprevisible y la dureza del toreo. En aquel festejo saltó uno toro de los que dejan impacto y alimentan las tertulias de los aficionados durante mucho tiempo, Duplicado, de Victoriano del Río, un toro guapo, bravo y noble, con el que se las vio el sobresaliente del festejo Álvaro de la Calle. 

La feria de la Comunidad de Madrid y la corrida Goyesca transcurrieron sin pena ni gloria y fueron preámbulo de una feria de San Isidro marcada por la falta de respeto y la molestia que supuso ver la plaza de Las Ventas convertida en una discoteca, desviándose el foco de lo que pasaba tarde tras tarde en el ruedo. La música sonaba atronadora casi todos los días, y lo peor es que esto sucedió aunque se estuviera lidiando el toro y los toreros estuvieran jugándosela, o mientras que algún espada estaba siendo intervenido en la enfermería. Los corrillos postcorrida y las tertulias eran suplantados por los ritmos reguetoneros cuando el público salía de sus vomitorios… si nuestros abuelos se enteraran de este despropósito no nos creerían. 

Fueron muchas las ganaderías que decepcionaron en San Isidro (solo hay echar un vistazo a nuestra Lista Negra de Ganaderías, que pueden encontrar adjunta en las últimas páginas de este libro), ya fuera por falta de seriedad y trapío o por comportamiento descastado. Destacamos positivamente una de las corridas que trajo El Pilar, la de toreros humildes, la victorinada no estuvo mal, algunas reses sueltas y la corrida de José Escolar, que volvió a poner las cosas en su sitio y a recordarnos lo que es un toro con todas las letras. En cuanto a los coletas sobresalió por encima de todos y dio la campanada Ángel Téllez y su toreo al natural; El Juli le hizo una faena memorable a un toro de La Quinta y Tomás Rufo rayó a buen nivel aunque los premios concedidos nos parecieron desmedidos. 

Durante el verano comparecieron hasta tres ganaderías nuevas en Madrid, dos de ellas con mal resultado, Vistalegre y Ribera de Campocerrado, y la otra dando buen juego, Toros de Brazuelas, con cuyo ganadero tuvimos una tertulia recientemente. De la novillería veraniega destacaron Calerito, José Fernando Molina, El Niño de las Monjas y Fernando Plaza. Y durante la temporada salieron por la puerta grande Víctor Hernández, Diego García, Álvaro Alarcón y José Fernando Molina. Algo se mueve en el escalafón de aspirantes a matador de toros, tenemos un ramillete de jóvenes que están generando ilusión en los aficionados y esto una buena noticia. 

La corrida de La Paloma fue un petardo de Fuente Ymbro, después vino el torismo de septiembre, donde suele acaecer algún hito memorable todos los años. En esta ocasión fue una faena de Fernando Robleño con un toro de José Escolar (ilustra la portada de este libro), de las que dejan a los aficionados impresionados y con regusto, aquello fue realmente grandioso. La novillada concurso sin embargo fue un auténtico desastre y lo peor es que es un festejo que viene para quedarse. Palha dio buen nivel de casta y la corrida concurso estuvo entretenida, sobresaliendo un toro más que notable de La Palmosilla de nombre Brasero. 

La feria de Otoño se celebró bajo las condiciones del nuevo pliego y con la consiguiente liberalización de precios para el público no abonado. El empresario dejó claras sus intenciones y los boletos de los tendidos de sol registraron un aumento disparatado, del doble y hasta el triple respecto al precio que tenían anteriormente. La polémica está servida y los aficionados no abonados con una economía justa lo van a sufrir, Las Ventas pierde a partir de ahora su orgullosa etiqueta de plaza más barata del mundo.  

Decepción de ganaderías y toreros en Otoño. Fallaron El Pilar y la novillada de Valdellán especialmente, y de los de a pie se esperaba más de Ángel Téllez. La temporada echó el cierre con un lleno hasta la bandera el día de la Hispanidad y un reflejo del estado actual de la plaza, una corrida aparentemente triunfal con salidas a hombros de Roca Rey y Francisco de Manuel que, sin embargo, dejó contrariados a los más fieles de Las Ventas que todavía recuerdan lo que significaba y lo que había que sudar para cortar una oreja en esta plaza no hace tanto tiempo. 

Un año más, aquí tienen nuestro libro de crónicas, una reliquia histórica de lo que aconteció en los festejos de la temporada bajo el prisma de nuestros socios, los que pasan por taquilla fielmente y entienden este espectáculo como un rito de respeto y culto al toro de lidia, emoción y valores artísticos.

 

Asociación El Toro de Madrid


martes, 20 de septiembre de 2022

Tarde histórica de Robleño en Madrid

18 de septiembre de 2022. Desafío ganadero entre José Escolar y Hoyo de la Gitana para Fernando Robleño, Miguel Tendero y la confirmación de Luis Gerpe


          Los aficionados lo estaban esperando y tomaron buena nota después de lo que pasó en el segundo de la tarde, una faena de arrestos, de querer, con un toro descastado y renuente de Hoyo de la Gitana que pasaba midiendo. Todo lo que allí sucedió fue gracias a las mañas de Robleño, que tuvo que tragar tela y se impuso en todo momento. Un pinchazo arriba y una estocada rinconera dieron lugar al flameo de pañuelos, siendo el premio final una vuelta al ruedo soberana tributando toda la plaza un reconocimiento sincero. Cómo hacerle faena a un Graciliano con guasa, podría haber sido el título de la lección impartida.

Saltó el cuarto del festejo, un cárdeno que clareaba de José Escolar y, digámoslo de paso, el único de la tarde de este hierro con la seriedad irreprochable que gusta en Las Ventas, un señor toro. Desde que vio la luz en los pagos abulenses de Valdetiétar atendía al nombre de Camionero, bajo, aleonado, bien colocado de defensas, la única tacha para estamparlo en un cuadro es que el borlón de la cola escaseaba. La lidia fue toda a pedir de boca, se dejo capear de salida, el del castoreño lo cogió delanterito en los dos envites, sin cebarse, pues Camionero no andaba sobrado de poder. Luego los de los palitroques montaron un lío como no podía ser de otro modo tratándose de Iván García y Fernando Sánchez que, esta vez sí, cito de frente y arrancó el cuarteo desde la rectitud, a diferencia del par que puso al toro anterior. Sonaron los clarines para el tercio de muerte y qué podemos decir, aquello fue como entrar en otra dimensión, en un sueño de los que no se olvidan. Robleño compuso una faena con argumento, el de la pureza, escrupulosamente medida en su metraje, manteniendo la intensidad del toreo y la emoción de los que tuvieron la suerte de vivirlo a flor de piel, de principio a fin. Un trasteo fugaz y al alza constante, desde los muletazos genuflexos para someter al toro e iniciar la obra, pasando por los redondos con la mano diestra que prologaron la especialidad de la tauromaquia del torero madrileño, el pase natural. Los aficionados enloquecieron ante la cadencia y la verdad de aquellos naturales de pata palante y mano baja. Los adornos y los trincherazos dieron paso a la suerte suprema, dos pinchazos en la cruz y una estocada tumbaron a Camionero y poco a poco volvimos del arrobamiento. Todavía estamos recuperándonos, la huella que dejó aquella efímera faena a buen seguro que será imperecedera en la memoria de los aficionados.

Fueron dos vueltas al ruedo, las dos orejas que debería haber cortado, y toda una lección de tauromaquia con el toro bueno y con el toro malo.  Un antes y un después, probablemente el aldabonazo definitivo del torero de San Fernando de Henares en Las Ventas, el que le otorga galones ante la afición de Madrid. Porque el que lo hace, lo hace, y van unas cuantas.






















Fotos de la web de Las Ventas, Andrew Moore y Luis Sánchez Olmedo

miércoles, 2 de junio de 2021

Visita a la ganadería de Fernando Guzmán

  

        Después de más de un año de parón de actividades camperas por la epidemia del Covid, y de otras muchas que aún siguen inactivas, por fin pudimos volver a reunirnos y charlar de toros con muchos de los aficionados que formamos parte de la Asociación El Toro de Madrid. Un buen puñado de románticos a los que el toro les da vueltas en la cabeza a todas horas acudieron a la cita desde todas partes de la región y de varias de sus provincias colindantes. El reencuentro, con todo lo que se ha vivido este tiempo, fue emocionante. 

Qué mejor lugar que el campo bravo madrileño, de arraigo secular para la crianza del toro de lidia, donde antaño careaban los famosísimos Toros de la Tierra, que traían de cabeza a más de una figura del momento, a pocos kilómetros de la ciudad y de la plaza que nos metió el veneno de la afición. Así es, fuimos a los pagos de la casa ganadera de Fernando Guzmán Guzmán, divisa azul y blanca, horquilla en ambos apéndices, sangre santacolomeña. En el término de Cabanillas de la Sierra. 

Desde primera hora de la mañana un sol bien candente barruntaba uno de los primeros días de canícula del año. Con la parpusa bien calada el ganadero, don Fernando Guzmán, daba los saludos de rigor y nos atendía con cercanía, esmero y con un entusiasmo de los que hizo gala durante toda la jornada, al igual que su señora, Verónica, y sus hermanos Alfonso y Leonardo. Por otra parte, una llaneza característica de los ganaderos de nuestra serranía, alejada de las magnificencias de los grandes terratenientes y criadores meridionales.   

Los diferentes hatos de ganado están distribuidos en distintas fincas. Visitamos tres de ellas, en primer lugar un cerrado donde se encontraba la última incorporación que Fernando Guzmán ha hecho, un lote de vacas de Flor de Jara. La hierba y el pasto, todavía verde, levantan medio metro, los cuetos de piedra colmenareña sobresalen de la tierra y las antiquísimas cercas limitan aquel terreno sobre el que se alza el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El marco para reencontrarnos con el hábitat natural del toro bravo no podía ser mejor.

El ganadero aprovechó para hacer un repaso somero de las diferentes sangres que han ido conformando su ganadería hasta hoy, aunque en los inicios también hubiera ganado de ascendencia murubeña, actualmente se puede decir que la totalidad de la vacada posee sangre santacolomeña, principalmente, de la vertiente Buendía. En los orígenes por vía de María Dolores de Juana Cervantes así como Hernández Pla y, posteriormente, con las incorporaciones de reses de Adolfo Rodríguez Montesinos y, actualmente, con Flor de Jara, como se ha dicho. 

Fuimos a una segunda y quebrada finca donde pastaban una piara de vacas con sus rastras y un joven semental entrepelado de magníficas y contenidas hechuras. Una vaca jabonera con reminiscencias vazqueñas daba la nota exótica entre tanta cárdena, haciendo ostentación del ardor de su ascendencia, pues era la más atrevida y curiosa con los visitantes que las observábamos. Aquel cerrado sobresalía por los majestuosos y centenarios arboles que daban sombra a los animales y proporcionan alimento fresco con el ramoneo del verano, según exponía ganadero. 

La vacada no sobrepasa las cien cabezas, la camada se suele lidiar en las sin caballos y sólo se suele dejar una corrida de novillos para picadores y algún ejemplar suelto para concursos, como aquel del año 2017 en Guadalix de la Sierra donde se jugó el fabuloso novillo Español, ganador de aquel desafío. Aquel novillo-toro, de trapío irreprochable y una capa que recuerda a los añorados Hernández Pla, ha generado leyenda en la comarca por su encastado comportamiento. El ganadero entona las azañas de Español con orgullo, sabedor que si le dan más oportunidades hay alguno más como aquel en sus cercados. 

El plato fuerte de la visita campera llegó en el cerrado de los machos, una llanura dividida en dos partes. En la primera vimos los erales, utreros y un cuatreño apartado para evitar las cornadas de sus hermanos, allí aprovechó el ganadero para llenar los comederos y mostrarnos los utreros que hay reseñados para el Circuito de novilladas de la Comunidad de Madrid, novillos de cola para no complicar demasiado a una novillería todavía bisoña. Seguidamente vimos la corrida de toros que, excepcionalmente, hay preparada para esta temporada porque el confinamiento no permitió que se pudieran lidiar de novillos. No me voy a recrear en el trapío y la admiración que despertaron estos ejemplares porque las imágenes que adjuntamos lo cuentan mejor que mis palabras, lo que sí podemos decir es que la corrida está en venta para este año y no se van a quedar para cinqueños. Por desgracia, tal y como se maneja el corrompido sistema taurino, donde prima el torito facilón con las astas retocadas, difícil salida tiene tan espléndido lote de toros. Ojalá podamos verlos demostrar lo que llevan dentro en una lidia íntegra, es lo que demanda la seriedad que lucen, esperanza siempre hay pero no podemos dejar de ser realistas. 

Tras la visita a las reses presenciamos una tienta de dos vacas en la castiza placita de Pontezuela que data del año 1940. Nos esperaba el matador de toros Fernando Robleño, habitual en casa de Fernando Guzmán, acompañado por el torero de plata César del Puerto. Vimos una erala, la primera, reacia en varas, pero de extraordinaria embestida por el lado izquierdo, es decir, la mano prodigiosa de Robleño, así que pudo deleitarnos con su toreo al natural. Sin embargo, lo mejor vino por el lado derecho, ya que la vaca rebañaba y buscaba constantemente. Robleño demostró el momento de maestría y clarividencia que atraviesa sobreponiéndose y metiendo en el canasto a la vaca, se impuso y toreó limando las asperezas del animal, arrancando los aplausos de la concurrencia. La otra vaca, más hermosa, fue más voluntariosa para el caballo, noble en la muleta embistió con la cara a media altura, Robleño y los dos maletillas que acudieron la exprimieron todo lo que dio de sí. 

El colofón lo puso después del almuerzo nuestro presidente, Roberto, con un discurso en el que volvió a dejar bien claro que vamos a seguir luchando por la reapertura y el regreso de la temporada a Las Ventas. Agradeció la presencia de Fernando Robleño y lo obsequiamos con una fotografía toreando a Navarro y una dedicatoria por sus veinte años de alternativa que, desgraciadamente, no pudo celebrar en 2020. Por supuesto, agradeció al ganadero su acogida y generosidad para con nosotros y le deseamos mucha suerte en el futuro, haciéndole entrega de un recuerdo por nuestra visita. Una entrega de trofeos en la que nos acompañaron los retoños del presidente y del que suscribe, Verónica y Lidia, y Alonso, respectivamente. 

Al fin, un día fabuloso para vivir la afición al toro bravo, para hacer nuevos aficionados entre los niños que nos acompañaron y para sentirse orgulloso de formar parte de la Asociación, ¡por muchos más!



Semental


Los utreros


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La corrida de toros para esta temporada (fotos: David Castuera)











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Momentos de Fernando Robleño en la tienta (fotos: Carlos Rodríguez-Villa)





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Foto de grupo y entrega de obsequios





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Novillo Español (foto: Raúl Castro)

sábado, 20 de junio de 2020

Fernando Robleño, 20 años de alternativa


Fernando Robleño. Tal día como hoy del año 2000 se doctoraba como matador de toros, en Torrejón de Ardoz, de manos de Morante de la Puebla con El Juli como testigo.








Veinte años peleando, luchando, dejándose el sudor y la sangre y, muchas veces, dictando cátedra con las ganaderías más fieras de la cabaña brava. Aquí su hoja de servicios con los hierros más estoqueados.



 
Forjado en la Escuela de Tauromaquia de Madrid con los maestros Joaquín Bernadó y Gregorio Sánchez, conoce perfectamente los resortes de la plaza de toros de Las Ventas. La idiosincrasia de su público y aficionados, sus debilidades, sus pasiones, lo que gusta y lo que no. Salga como salga la tarde, es raro que su actuación mosqueé a los habituales, todo lo contrario, los deja casi siempre con buen sabor, porque sabe lo que tiene que hacer en todo momento, dónde ha de estar colocado, qué gestos no debe hacer, qué lances son los que molestan y cuáles son los que levantan pasiones. 
Su escasa altura es un obstáculo que le ha jugado malas pasadas a la hora de matar, suerte en la que encuentra mayores dificultades y en la que debe poner toda la carne en el asador para encontrar la muerte de los astados. 


Con Luis Miguel Encabo y El Juli

En la plaza del Batán, el maestro Gregorio Sánchez al fondo



Atesora dos Puertas Grandes de Las Ventas, ambas en el año 2002, con toros del Conde de la Maza y la restante con Victorino Martín. Desde entonces muchas tardes en las que no hubo triunfo, si bien ha conseguido cortar cuatro orejas más y dar tres vueltas al ruedo tras aquel año triunfal de 2002.
En las últimas temporadas su maestría se ha consolidado y la inspiración y el valor se encuentra en momento óptimo, dando fe de ello los números obtenidos en Madrid. Ha estoqueado 18 reses en estos últimos tres años, cosechando una oreja, una vuelta al ruedo, seis ovaciones con saludos, cuatro veces aplaudido y cuatro silencios, por un total de siete avisos (ay, el estoque y la dureza de patas de los toros que mata). Es decir, de 18 toros sacó resultado positivo en doce ocasiones. Nada fácil teniendo el cuenta el ganado y el público al que se enfrentó. Las ganaderías fueron La Quinta, Cuadri, José Escolar, Rehuelga, Saltillo, Murteira Grave y Martín Lorca.  






Destaca por su inteligencia para entender las características de cada toro, de cada encaste, e imponerse a muchos de los toros con los que se enfrenta. Quedar por encima de ellos, que es de lo que va esta historia. Tiene una mano izquierda prodigiosa, siendo el culmen de su tauromaquia el toreo al natural. 
En 2018 dejó una faena para los anales con el fiero Navarro de Valdellán. Hablé de ella aquí. Probablemente, faena de dos orejas a plaza llena. 


La fiereza de la arrancada de Navarro

La verdad del toreo al natural


Su otra plaza junto con Madrid, donde la afición más lo admira y donde luce todos sus galones, es Ceret, en Francia. Reune cinco Puertas Grandes en esa plaza, en los años 2000, 2002, 2003, 2010 y 2012. Y, ojo, que no es nada fácil cortar orejas en Ceret.





Una de las cumbres de su carrera es la encerrona con toros de José Escolar en Ceret en el año 2012. Una de las mejores tardes que se han visto en los últimos años y de las mejores encerronas que ha habido, teniendo en cuenta las dificultades que había que solventar. Doy fe de aquella magnífica corrida porque allí estuve. Esta fue mi crónica.


Lo que comentaba antes. Cuando eres bajito y quieres matar el toro por arriba hay que jugársela mucho más que si tienes buena estatura. Bajito de estatura, que no de agallas



En fin, un torerazo del que esperamos que mantenga la misma línea, que incluso siga mejorando y que, a buen seguro, dejaría en evidencia a más de un torero de los llamados figuras si tuviera la oportunidad de codearse con ellos. Ya que ellos no se van a codear con él, para eso tendrían que bajar al barro y matar la de Escolar o Valdellán en Madrid, por ejemplo. Mi conclusión es que Robleño posee inteligencia, temple, valor y arte a raudales, si no es imposible mantenerse en el candelero tantos años, ganándose el respeto de los aficionados más exigentes y matando las ganaderías más duras, atención, porque esta es una cuestión nuclear aquí. 

Gracias por todo, torero. Mucha suerte en lo que venga y ojalá podamos celebrar esos veinte años de carrera como se merecen, en Las Ventas. Y si no, a las malas, el año que viene se cumplen veinte de la confirmación en Madrid, en verano con una de Valverde, ahí es nada. 





Saludos a la afición.