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viernes, 3 de octubre de 2014

Las monas del Sr. Cuvillo

Corrida de toros de Núñez del Cuvillo para Finito de Córdoba, Iván Fandiño y Daniel Luque.


  No, no ha salido del bache. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que los toros del Sr. Cuvillo continúan sumidos en un lamentable estado de casta y poder. Tres volvieron al corral y pudieron ser los seis, las protestas arreciaban desde salida, y es que los animalitos del Sr. Cuvillo no se tenían sobre las patas, derrotados antes de llegar al piquero. Tampoco imponían respeto, aquello que técnicamente se conoce por trapío, y eso que iban bien cargados de kilos y con generesosas arboladuras, pero tienen un modo de moverse, un estilo, que no infunde miedo. Los antiguos cronistas a los bichejos de esta ralea los tildaban de "monas", como es el caso que nos ocupa. 
  El petardo que ha pegado hoy el Sr. Cuvillo tiene su razón en una selección dirigida completamente al servicio de las figuras, totalmente sumisa. Es el precio a pagar cuando el ganadero se deja llevar por las comodidades del que se pone delante, como ya le pasó a otros muchos ganaderos anteriormente que acabaron en el ostracismo. Ahora veremos si es capaz de levantarlo, por cabezas de ganado para hacer criba no será. 

   Finito, una vez más, vino a echar la tarde y a matar a paso de banderillas. El arte de este torero es más complicado de ver que la aparición de un santo.

  Fandiño tuvo un Juan Pedro con buena embestida y blandurrón. Necesitaba mucho temple y buen hacer, cosa que Fandiño nunca le dio, así que la faena terminó en naufragio. En quinto lugar, después de que Florito luciera la parada de cabestros con uno de Cuvillo y otro de Bohórquez, terminó frente a uno de El Torero, con poder, violento y de arrancada corta. De esos que Fandiño, otrora, metía en el canasto, y hoy se le ha terminado yendo. Después de un comienzo bueno por el lado derecho, la faena se diluyó en la más absoluta vulgaridad, rematada con unas manoletinas finales que no venían a cuento. Para colmo ha matado mal, estocadas bajas y con el primero soltando la muleta. La tarde que ha echado es para reflexionar...

  Luque ha mejorado su estilo, ahora es un torero de los que "compone la figura". Seguro que  le da para cosechar muy buenos resultados por ahí, pero aquí, en Madrid, además de poner posturas para pasarse a las monas de aquí para allá, hay que ser inteligente y tener sentido del toreo. Hay que saber, por ejemplo, cuándo se pueden hacer los quites porque los toros y el público lo permitan, cuándo hay que brindar para que la afición lo tome con agrado, medir los tiempos de las faenas sin irritar a la parroquia y no alardear después de matar de un bajonazo. Son cosas básicas que Luque no domina después de tantos años de alternativa, aunque esto, como digo, es algo secundario viendo su evolución a fino estilista que le dará para cortar muchas orejas en provincias.

El estilismo de Luque, todo superficialidad

  El público estuvo fenomenal. Otoño es una feria agradable, cortita, a la que suelen acudir los titulares de los abonos y no se regalan entradas, por lo tanto hay un comportamiento más homogéneo y nos evitamos las reacciones variables, vergonzantes e incomprensibles de una feria excesivamente larga como es San Isidro. Hoy la sombra se mosqueó con tanta mona y con el palco presidencial, parecía que la plaza iba a echar a arder. Ya lo decía el maestro Chenel en aquellas retransmisiones del Plus que hoy nos parecen tan lejanas: "En mis tiempos el problema no era el sol, sino la sombra, cuando la sombra se cabreaba eran las peores broncas. Ardía Troya". 

jueves, 2 de octubre de 2014

Los bueyes del Sr. Gallardo

Principió la novillada con un morito blando, medio inválido, que no le hacía ascos a los jacos y se arrancaba a la mínima, incluso hubo una especie de derribo. Luego fue de más a menos, con buen estilo y franqueza, apagándose rápidamente. Esta medianía podría decirse que fue de lo mejor que vimos, en una novillada mansa de solemnidad, de tanta cobardía parecía que estuvieran capados. El de toriles, el que huye, el de arreones, el de los mugidos, el rajado, el de los tornillazos... mansos de todos los estilos y variedades. Además de blandurrones, medio lelos y chochones. Vaya tarde oiga. Salvamos las estocadas de Gonzalo Caballero, con mucho valor, despacio, en la rectitud. ¡Pero qué tarde! Váyase Sr. Gallardo, tómese un descanso, merodeé todo lo que quiera por el callejón, pero haga el favor de no atormentarnos con sus toros de chichinabo.

Gonzalo Caballero mojándose la mano

domingo, 19 de mayo de 2013

Superado por los grises

  Desde el día que la empresa anunciara la encerrona de Talavante, a la sazón apoderados del torero, los aficionados hemos discutido largo y tendido durante el largo invierno que aún se resiste a marchar, hemos hecho muchas y diversas cábalas barruntando lo que pudiera acontecer en tarde de tanta expectación. Había opiniones de todos los gustos, tantas como tipos de aficionados: agoreros, triunfalistas, escépticos, cabales, pesimistas, optimistas, reservados... Estos últimos aportaban datos irrefutables, decían: "Plaza de Toros de Madrid, 6 victorinos, ganadería que Talavante nunca ha toreado", y se callaban. El resto nos mirábamos en silencio los unos a los otros y rápidamente nos abandonábamos de nuevo a la conversación haciendo mil y una conjeturas. El aficionado es iluso por naturaleza.
  Sin embargo ayer, cuando Talavante dio muerte al segundo de la tarde soltando la muleta y dando un sprint olímpico hacia el burladero del 10, volvíamos a la realidad de los toros, a la realidad de un torero que, efectivamente, no había olido la casta de los victorinos en la vida. En esos dos primeros capítulos ya habíamos visto como se inhibía de la lidia capotera, de vital importancia con estos toros; promulgaba la anarquía en los tercios de varas, abandonando las reses a su suerte y a la de unos picadores nefastos, sañudos, amantes de la paletilla y el espinazo; o despachaba al primero de una ominosa estocada envainada. Observamos también como Talavante era superado con capote y muleta por los grises, como el primero de la tarde, tras un inicio que orientó al animal, le ganó la acción a derechas en todo momento terminando por cabrearlo; o como fue incapaz de sacar una serie pulcra del segundo, toro malo, sí, como tantos otros con los que Fundi, Cid, Alberto Aguilar, Ferrera, Esplá, o Fernando Robleño, pelearon hasta imponerse aunque sólo sea en una tanda, antes de tomar la espada de matar con la cabeza bien alta.
 El tercero quedó en atisbo de faena grande por el lado izquierdo, y por momentos vimos esa mano izquierda del extremeño capaz de levantar al aficionado de la piedra en cada muletazo, pero ya digo que la faena fue un conato de lances puntuales y series de dos o tres muletazos, algunos excelsos y otros atropellados. Mató entrando bien, atravesando ligeramente el estoque, dando varios golpes de descabello antes de pasaportar al bicho, algo que quizás le privó de mayor premio que la ovación con saludos recibida.
  Aquellos naturales resultaron un palmeral en mitad de la inmensidad del desierto porque la tarde discurrió en la misma tónica que habíamos visto anteriormente, el torero ausente, inhibido y falto de recursos, esperando quizás el toro de carril que últimamente vemos con más frecuencia de lo deseado en la ganadería de Victorino. Intuíamos que el quinto lo iba a escoger el ganadero y raramente iba a fallar, así fue, pero aquello supuso el naufragio definitivo del extremeño. Se dejó torear de capa, fue manso y cuidado en varas, y a pesar de recibir una lidia aciaga el toro llegó a la franela y no paraba, humillando continuamente, sin echar una mala mirada a nadie. Sin ser toreado en ningún momento, con una estocada envainada y una media trasera muy tendida, este ejemplar, de nombre Plazajero, fue abroncado en el arrastre por el cada día más extraño y bipolar público de Las Ventas.

  El soso y descastado que hizo cuarto quedó inédito en manos del extremeño y el marmolillo que cerró el encierro era de nulas posibilidades para torear en redondo.

  En conjunto, imagen muy pobre de Alejandro Talavante con el animal de mil y un matices que se sale de lo acostumbrado y difiere de la monotonía ganadera que las figuras están imponiendo en la Fiesta. En ningún momento dio la sensación de dominar la técnica del toro de Albaserrada, de imponer la ley de su muleta. Ni bregó, ni lidió con la capa. Hubo un quite en toda la tarde, por chicuelinas (!). Mató mal. Las cuadrillas en la brega y los picadores, de pena. Un despropósito general.
  El ganadero se rebajó a las exigencias que supone una figura contemporánea en el cartel y trajo una corrida terciada, sin el cuajo y la seriedad que acostumbra en la Plaza de Madrid, salvando el cuarto y sobre todo el sexto. De juego: media casta, mansos en varas, y después de ver la actitud y aptitud del torero, ¡menos mal! Para ver un corridón de Victorino esta temporada, además del que ya echó en Arles, me temo que hay que ir a Bilbao.



Pd. El viento tiene la culpa de todo lo anterior. 

martes, 9 de octubre de 2012

Decepción la tarde de Valdefresno

 Sí, decepción, mas nada tiene que ver con el comportamiento de los Valdefresno, prácticamente nulos de casta y vacíos de poder (salvando el buen juego en la muleta de 2º y 3º), igual que hemos visto en trescientas cincuenta mil ocasiones anteriores. El fiasco viene con la pareja que ha creado tanta ilusión en la afición y vemos evaporarse entre la vulgaridad, el pegapasismo y las ventajas que detenta la mayoría del escalafón. Hablamos de Iván Fandiño y David Mora, toreros en los que teníamos depositadas muchas esperanzas, toreros machos que han triunfado con todo tipo de hierros, diluidos como un terrón de azúcar en el café mañanero cada vez que han tenido ocasión de pegar el aldabonazo en Madrid. Van ya un par de temporadas, que sí que no, que sí que no; y está ganando el no. Toros han tenido, créanme, ya sea en las ferias de abono o fuera de ellas. Nunca han rehusado comparecer con todo tipo de ganaderías: Victorino, Cuadri, Guardiola, Palha, Carriquiri, Adolfo... cosa que se agradece y esperamos que siga en la misma tónica porque ambos lucen más con el toro duro que con el chochón bonancible, aunque empiezo a tener serias dudas, sobre todo con David Mora, pues esta temporada ha desaparecido de este tipo de carteles. También se han anunciado con Montecillo, Jandilla, Cortijillo, Valdefresno, Salvador Domecq, Montalvo, Gavira... algunas veces en momentos cruciales como los dos mano a mano que han tenido, uno con Gavira y otro con Jandilla, que fueron como estrellarse contra un muro, el muro del descaste total. Fandiño ha cortado muchas orejas en Madrid, Mora salió por la Puerta Grande en el Arte y la Cultura, no son unos "cualquieras", por eso se les exige más cada día, creándose en la afición esa atmósfera en busca de nuevos ases, esa necesidad de enfrentar los que llegan con los que están que desemboque en rivalidad y grandes tardes de toros, sin embargo, no parece que alcancen el estatus de "torero grandioso", ni compitan de tu a tu con las figuras actuales, cosa que seguramente no sea imputable a Fandiño y Mora. Conceptos muy distintos pero carreras paralelas desde que confirmaron en Madrid la temporada 2009, albergamos esperanzas, aún tienen mucho que decir...
 
Gaviras y Jandillas: suicidio
 
 
 
  Fandiño, en esta tarde de feria otoñal que nos concierne, ha sorteado un toro para hacer mucho más, el segundo de la tarde. Un toro teciadito, alegre en la muleta, que repetía e incluso metía la cabeza en el engaño. Tenía inclinación a rajarse, a buscar las tablas cada vez que veía la puerta abierta. Fandiño se equivocó de pleno toreando en las rayas, era un toro para encelarlo en los medios y aprovechar hasta que se sintiera vencido, y no vale la excusa del viento porque no soplaba ni gota. Realizó una faena sin consistencia, el toro se quería marchar a cada pase, y los pocos muletazos lucidos que hubo fueron aprovechando las querencias. Eso sí, mato de lujo, la espada cayó pasada pero ejecutó la suerte con una seguridad admirable, sólo de verlo perfilarse se intuía el estocadon que iba a dar. Después vino la oreja regalada por la presidencia con ínfima petición, pero esto es lo de menos, el aficionado se queda con otras cosas.

Fandiño preparando uno de sus fenomenales volapiés, efecto balsámico de carencias muleteras
 
  En quinto lugar se enfrentó a un muerto viviente por el que pocos apostaban, de embestida mortecina y lengua por la arena. El caso es que Fandiño le dio distancia y el animal respondió, iba de aquí para allá, a su aire, según la voluntad que dictaba su irracionalidad puesto que en ningún momento fue sometido por la eterna ley del temple y el mando, componentes sine qua non para hacer el toreo verdadero. Suspenso para Fandiño, tuvo dos toros para haber toreado mucho mejor.


  Si Fandiño suspendió, David Mora obtuvo un muy deficiente. Su reputación sale muy tocada de este festejo. Dejó crudo en el caballo a Cartuchero, del hierro Hermanos Fraile Mazas, un toro que, sencillamente, se fue sin torear. No sé si era de una o de dos orejas, lo que sí tengo claro que el animal no paró de galopar, unas veces con la cabeza suelta, y otras, las pocas que David bajo y corrió la mano, con la cara humillada. Y el torero pajareando toda la faena, sin recursos, con el toro galopando a su rollo. Verdederamente lamentable. Se despidió al burel con bastantes palmas, que sonaban de castigo para el torero.

Mora recibe a Cartuchero con uno de esos gigantescos capotes que ahora se estilan
 
  Con tan clamoroso petardo, de nada sirvieron ya los alardes con el último de la corrida, los circulares y las miradas al tendido con el toro en paralelo y a cabeza pasada confirmaron el mal momento que atraviesa el torero madrileño y el bajón que ha registrado su toreo esta temporada. Esperamos que sólo haya sido un bache.



Toreo por los adentros con un manso. Sergio Aguilar con la izquierda

  A Sergio Aguilar, que actuó como director de lidia, lo he dejado para el final pero le apuntamos la mejor tanda de naturales de toda la Feria de Otoño con un manso espantado. Apechugó con el peor lote. Torero de perfil clásico que siempre se agradece en los carteles. Todavía hablan los aficionados de la faena que cuajó en agosto, y se seguirá hablando de ella durante el largo invierno sin toros que nos espera a la vuelta de la esquina...
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

La primera en la frente

 
 Como en las pastelerías de Londres que entra todo por la vista y luego sabe insípido. Así fueron los veraguas
 
  Fiasco, plomo, petardo, decepción, revés, catástrofe... y todos los adjetivos que se quieran poner; la novillada que ha traído don Tomás no ha valido un mísero duro. Presencia justa, variedad de capas y juego muy desagradable, tanto para los coletas como para los aficionados de exigentes pretensiones. Cero poder; cero casta, cero fijeza, cero bravura en el caballo.
 
 Con pesadumbre y desazón según transcurría la tarde, hemos visto un primero devuelto por inválido, en el mismo tono que el resto de la novillada, muy blandita toda ella. Un varapalo que nos ponía sobre aviso de lo que iba a ser el resto de la tarde. Sustituido  por un novillo de Juan Antonio Ruiz Román, manso de tableros y puerta de toriles, pese a la insistencia del novillero, que pasó toda la faena corriendo tras el bicho, de medios a tablas.
 
  Un segundo negro zaino que ni fu ni fa. Se repucha del caballo; no aprieta ni hacia dentro ni hacia fuera; se queja de los arpones. Tuvo dos tandas que no encontraron el mando que exigía, mas enseguida torna en protestón, no pasa y pega brincos; desconozco si el efecto es causa de la falta de dominio. Sin fijeza ni codicia.
 
  Un tercero de pelo jabonero que no tardó en doblar las pezuñas a pesar de salir como el rayo del calabozo. Simulacro en varas. Es noble pero se desploma en la muleta y se acaba echando. Lo que viene llamándose una babosa con bondad. 
 
  Un cuarto retinto ojinegro, o castaño según rezaba la reseña. Sale perdiendo las manos y hace cosas de burriciego, lo cual acarrea más de un susto y topetazos a los de a pie. Corta en banderillas. No embiste, pasa mirando al público de la andanada. Descaste total.
 
  Un quinto que salió del revés. Berrendo en negro aparejado, bien puesto de armas. La infantería lo saca rápido, recibiendo dos picotazos perfectamente señalados por Ismael Alcón. Tuvo la virtud de humillar, cualidad que sirve de poco cuando no hay codicia ni nobleza para seguir los engaños. Medio embistió dos veces por abajo y la tercera protestó. Eso fue todo.
 
  Se acabó la novillada (menos mal) con otro negro. Sale barbeando y no llega a los burladeros cuando lo reclaman. Basto de hechuras. Pega coces en el caballo; huye. Ni una sola embestida, se defiende continuamente. Manso con genio.
 
 
  Pésima tarde de los prietodelacal, como ocurre tantas veces en los toros y a otras tantas ganaderías que son repetidas año tras año, temporada tras temporada. Por ello, reivindico el mismo trato para el bueno de don Tomás; la oportunidad de resarcirse más pronto que tarde. No sería de recibo una condena al ostracismo porque la grandeza de la Fiesta reside en su variedad, en su riqueza, y su losa se fundamenta en la monotonía.
 
  Al volver a casa, no podía dejar de recordar estas palabras que escribía Luis Fernández Salcedo hablando de la ganadería de don Juan Manuel Sanchez, "Juanito Carreros":
 
  Bastó que él faltase, o que se apartara en sus últimos tiempos, para que se viniese abajo todo aquel gran castillo de naipes. No olvidemos, por otra parte, que en este asunto, por lo mucho que tiene de misterioso cuanto se relaciona con la bravura (y ahora me remito a mi primer libro de El toro bravo, en el cual se habla de la difícil selección de la bravura), hay un factor suerte (por llamarlo de algún modo) que cuando actúa en el mismo sentido que la competencia del criador, produce grandes efectos; pero que, en otros casos, hace un efecto enteramente letal. Podría formarse una interminable lista de grandes ganaderos en teoría, cuya actuación práctica quedó muy por bajo de su insignes merecimientos. Algo de esto debió de ocurrir a don Juan Manuel...
 

lunes, 23 de julio de 2012

Peligro, La Guadamilla



  Cuidado, si esta ganadería se anuncia en tu ciudad, en tu pueblo o en cualquier clase de espectáculo taurino que tengas intención de presenciar, corres serio peligro de aborrecer las funciones taurómacas. La Guadamilla es un producto nocivo para la Fiesta de los Toros. Ayer en Madrid asistimos a un encierro esperpéntico, bichejos que salían renqueantes del toril y derrotados del peto, todos ellos perdieron las manos en algún momento de la "lidia", arrastrando sus lenguas por la arena. Tontos de remate, no dudo que novillos como estos se arrojarían al vacío desde cualquier peñasco al igual que haría una piara de ovejas, uno detrás de otro. Con una cobardía tal que en varias ocasiones terminaron arrinconados en las tablas, acosados por los novilleros. Nula codicia. Animales semovientes que jamás deberían jugarse en los circos taurinos, por el bien de la Fiesta.

  Ahora bien, la empresa Taurodelta, que vive ajena al sentimiento de los aficionados y a los méritos que los protagonistas se ganan en la plaza, no dudo que colocará este hierro la temporada venidera. Tiempo al tiempo.

  Juan Leal entró en la final del ciclo de novilladas gracias a dos vuelapies de temeraria ejecución, muchas agallas para volcarse así sobre la cerviz de los astados. Fue lo único reseñable de la tarde.


viernes, 22 de junio de 2012

Fenómenos paranormales


Álvaro Núñez Benjumea explicando sus teorías ganaderas a los aficionados en tertulia celebrada por la Asociación el Toro de Madrid el día 4 de febrero de 2010 (queda suspendido el "don" hasta que presente un encierro en Madrid como Dios manda)

 

  Aún hoy un servidor de ustedes le sigue dando vueltas y no se explica cómo es que la torada de Núñez del Cuvillo, tan alabada y endiosada en los últimos tiempos por profesionales del mundo del toro (no tanto por esos tipos extraños llamados aficionados), paradigma del toreo posmoderno que unos aciertan a comprender y otros no tanto, haya protagonizado una serie de hechos tan vergonzosos que nada tienen que ver con una ganadería de tanto prestigio como se pregona, no sólo en este último San Isidro, sino en las últimas dos temporadas.

  Cómo es posible que Álvaro, propietario de una vacada que cuenta con 800 vacas madres, repito, ochocientas vacas madres, según dijo en la tertulia aludida que yo mismo pude presenciar, cómo es posible, decía, que este gachó no sea capaz de presentar doce bichos que satisfagan las demandas del aficionado venteño, es decir, unos toros con cara de toro, expresión de toro y hechuras de toro. Para mayor afrenta, les cuento lo más sangrante porque según dejó caer uno de los empresarios de Madrid, Manuel Martínez Erice, en tertulia desarrollada el 8 de marzo del presente, organizada por la Asociación el Toro de Madrid, sólo hay un ganadero que había subido sus emolumentos en 30.000 euros por corrida, uno que iba a comparecer dos tardes en el ciclo primaveral, y hasta ahí podía leer porque el señor Martínez Erice no quería dejar más pistas. Ya me dirán ustedes qué ganadero estaba anunciado dos tardes en la maratón de primavera que se celebra en Las Ventas. Estas frases tan jugosas las escuchó el que les cuenta esta historia con estos apéndices auriculares tan generosos que la naturaleza me ha dotado. 

  Lo dicho, con estas referencias y haciendo un repaso de las tardes que la ganadería de Núñez del Cuvillo ha sido anunciada estas dos últimas temporadas, dos de ellas en las que tuvo que ser remendada con una pareja de toros, una en la que dos animales fueron devueltos,  y todas ellas tras un trasiego constante de camiones de ganado se vieron ejemplares con expresión de novillo y cuerpo de novillo protestados por el público. A ver si alguien me puede explicar a que se debe un desaguisado de tal magnitud por dos años consecutivos cuando Álvaro dijo en 2011 que tan lamentables hechos no se volverían a producir, con una factoría de toros en el campo de todos los colores y tamaños, siendo además el ganadero (?) mejor retribuido de todo el ciclo isidril.

  No entro a valorar el juego de los animales y el comportamiento que Álvaro busca en sus toros, son suyos, que cada uno haga en su casa lo que quiera, pero si viene a Madrid con un presunto título de excelencia ganadera que lo demuestre con unos encierros de irreprochable lámina y trapío, y que no se persone con esas inmundicias bovinas que nos ha presentado estos años, un ridículo que cualquier ganadero auténtico sería incapaz de protagonizar bajo ningún concepto, es más, algún  ganadero antiguo como don Faustino Udaeta (este sí, ganadero con todas las letras) mandó su célebre vacada al matadero al ver el juego manso de sus toros en una corrida de gran expectación que estoquearon el 13 de mayo de 1894 nada más y nada menos que Espartero, Guerrita y Reverte. Apuesto que a don Faustino ni se le pasaba por la cabeza presentar un encierro en Madrid que no infundiera pavor en el público con su sola presencia. Que tome nota tanto criador de toros cobardes que hemos visto este San Isidro y alguno que ni siquiera es capaz de presentar seis toros con toda la barba.

  Añadir que la anécdota acerca de don Faustino Udaeta va en honor de mi amigo Luismi, gran aficionado a toros, que siempre me la ha contado con fascinación. 


miércoles, 23 de mayo de 2012

Juicio en Las Ventas


  Artículo 124.1 de la Constitución Española: El Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros órganos, tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o apetición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.

El Ministerio Fiscal

  Y eso fue lo que hizo, cumplir con las obligaciones que la Ley le atribuye. A continuación, el público soberano, haciendo las funciones de Magistrado-Juez dictó sentencia condenatoria, sin opción a recurso de ningún tipo, en forma de atronadora silba, más los aplausos de apoyo de unos pocos pues la resolución mandaba al reo Manuel Jesús a los calabozos de la Tauromaquia.

lunes, 14 de mayo de 2012

Horror


El tercero de la tarde, de Valdefresno, un toro para Benidorm

 
  Tres corridas de toros llevamos esta Feria y a cuál más vacia, lo peor es que esta ignominia que estamos sufriendo los aficionados parece que no tiene límites, todos  culpables: ganaderos, empresa, autoridad y toreros. Es imposible crear afición con espectáculo tan funesto, y un milagro que algunos aficionados impenitentes sigan acudiendo a la plaza, eso sí, cada vez menos a tenor de lo vivido hasta el momento.

  Después de la terrible mansada del Cortijillo prosiguió una corrida de toros regordía y acochinada de Montalvo que no se podía tener en pie, inválida por falta de casta y exceso de pienso. Un auténtico calvario para el aficionado a toros. Y los berrendos de Martínez que presume el ganadero en el campo porque nadie los quiere...

  Cuando pensábamos que la cosa no podía empeorar nos encontramos con un atasco de camiones en los aledaños de Las Ventas -el primero de unos cuantos que desgraciadamente se esperan-. La corrida del Vellosino es rechazada y el ganadero decide lidiar dos, y qué dos. Viva el honor de los criadores de bravo. Lo de ayer fue un espectáculo bochornoso del que sentí vergüenza ajena y como dije al principio todos tienen la culpa. Un encierro pésimamente presentado, con animales verdaderamente birriosos que fueron lidiados de forma desastrosa por los toreros.

  Finalmente entraron cuatro remiendos de Valdefresno, el primero fue el más en tipo, escurrido de atrás como todos sus hermanos pero serio, con mucha caja y generosa arboladura. Un ejemplar blando y voluntarioso que necesitaba una faena de enfermería con la que más de una figura hubiera sacado petróleo, Tejela lo frió a pases de aquí para allá sin ningún sentido. El cuarto fue un toro descastado y manso que topaba en la muleta y embestía pegando saltos, Tejela se limitó a abreviar porque en esta tauromaquia moderna a la mayoría de los espadas sólo les cabe el toreo ligado y en redondo de cualquier forma, y si no se abrevia y el torero queda por debajo del comportamiento del toro. Dónde quedó ese orgullo torero de imponerse y mandar a todos los toros sea cual fuere su condición. Conste que esta última reflexión sirve para los tres espadas de ayer y la práctica totalidad del escalafón. 

  En segundo lugar salió un bebé del Vellosino de pelo castaño, cabezón y cornicorto que apenas fue protestado por unos pocos aficionados. Miguel Tendero no está para estas lides, calamitoso toda la tarde. Lidió nefasto a base de tirones, incluso pretendió cambiar el tercio con sólo un picotazo, y en la muleta fue incapaz de embarcar la embestida del animal con un mínimo de temple ni una sola vez, todo fueron trapazos y enganchones. En quinto lugar vimos una sardinilla inmunda con cuerpo de utrero que por sus hechuras nada recordaba a los toros de Lisardo, fue protestado pero en otros tiempos lo que se vio ayer en la plaza de Madrid hubiera supuesto un altercado de orden público, qué bichejos! Para más inri, la mona era un manso aquerenciado en tableros que nada quería saber de la pelea. Tendero las pasó canutas para lidiarlo y llevarlo a los caballos, sin recursos.

  Juan del Álamo, un sibarita que en época de novillero rehusaba comparecer en nuestra plaza con reses de Santa Coloma, pues a tenor de lo presenciado en el día de ayer bien le hubiera venido corregir estos hábitos y formarse con reses de toda condición para aprender el noble arte de lidiar toros. Demostró una incapacidad tremenda lidiando al sexto, moliendo el toro a capotazos para intentar picarlo en la contraquerencia por pura cabezonería e impericia; finalmente el bicho se fue a su aire al caballo de la puerta ante la inoperancia de la cuadrilla y el capataz de la misma. Luego intentó matar al manso en suerte natural hasta cuatro veces seguidas y antes, en el tercero de la tarde, nos obsequió con una estocada envainada que fue muy aplaudida por los tendidos de sombra, el acabose. Por tal proeza se permitió el lujo de saludar en el tercio, después de una faena en la que se vio una tanda al natural potable y el restó ligazón de cualquier manera.

 
  Mucho ánimo para la afición que nos va a hacer falta.
 

viernes, 11 de mayo de 2012

El Cortijillo

La cuadrilla de Leandro, los toreros Rafael González, Miguel Martín y José Andrés Gonzalo

  Poco nos vamos a extender con las reses del Cortijillo, y es que la primera de Feria ha sido una soberana mansada como hacía tiempo que no se veía por nuestra plaza, de principio a fin en todos los toros, sólo faltó que alguno saltara la barrera para poner la guinda al pastel de la cobardía. No obstante, sin seguir orden sucesivo, la gama ha sido amplia: desde el que no toma un capotazo de salida, pasando por el najado en varas, el que pega coces al caballo, el que arrea cuando cree tomar el bulto, el marmolillo, el rajado, el que lo tiene todo guardado y el clásico que quiere volver al placer de la dehesa instalándose en la puerta de toriles. Los picadores se han tenido que emplear en la suerte de la carioca, un recurso muy válido en la tarde de hoy con semejante moruchada.

  De lámina ha sido guapa y en tipo, variada de capas, todos cinqueños salvo el cuarto de la tarde, del hierro de Lozano Hermanos, que junto al Cortijillo forman las marcas blancas de Alcurrucén. No recuerdo en la actualidad ninguna casa ganadera en la que funcionen los hierros "b", ahí está Benjumea, Cortés, Vegahermosa... y es que no se puede acaparar tanto ni descuidar nunca la sagrada prueba de la selección. No veo otra razón que explique el anodino espectáculo que se ha presenciado hoy en la plaza, a menos que nos aferremos a la casualidad o el capricho de la Providencia.

  De la terna ahorramos comentarios para días venideros y sólo significamos el oficio de Abellán. Inició la faena del cuarto con unos doblones por abajo dominadores y al natural dejó algún lance de notable alto. Movió los caballos con el cuarto para eficacia de la lidia, teniendo que bregar posteriormente en la misma puerta de toriles con un animal que  a punto estuvo de arrollarlo cuando sintió el frío del acero.

  Buena cuadrilla la de Leandro en banderillas, Miguel Martín saludó tras dos buenos pares con el toro tercero y el gran Rafael González, con el quinto, colocó un extraordinario par de poder a poder que resultó lo más torero de la tarde.