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martes, 9 de mayo de 2023

La Feria del Aficionado de Tres Puyazos en auge

 

Toro Llavero de César Reta, nº 79, 08/17, cinco años y nueve meses. Primero del festejo
Foto: Esteban Maturin


La Feria del Aficionado 2023, organizada por el Club Taurino 3 Puyazos, ha sido espectacular. La novillada matinal con reses de Barcial, tuvo un novillo muy encastado llamado Cidrón, completando el cartel los de Paloma Sánchez Rico de Terrones, que lucieron una bonita y seria lámina, y fueron desaprovechados entre las malas mañas de los picadores y la inhibición del novillero. La corrida desafío entre José Escolar y Dolores Aguirre estuvo repleta de contenido y fue un verdadero gozo para los aficionados amantes de la tauromaquia. El festejo extraordinario que puso colofón al serial, con astados de casta Navarra de Miguel Reta, nos transportó a la tauromaquia decimonónica del XIX. Había que llegar a la plaza con los tratados de tauromaquia leídos y releídos para enfrentarse a las reses navarricas, hacer acopio de suertes y recursos de antaño, que por algo los inventaron, para bregar con unos toros que apenas admitían seis o siete muletazos antes de aprenderse la lección. Dentro de la mansedumbre predominante, se puede decir que medio cumplieron en el caballo, vale que eran tardos y que muchos salían escupidos de la suerte, pero tuvieron fijeza y varios de ellos se dejaron pegar o empujaron con la cara arriba. 


Todo ello con el cariz que proporciona una feria organizada por gente que ama la fiesta brava en puridad, con una organización exquisita y una plaza de toros, la de San Agustín de Guadalix, repleta de aficionados venidos de todo el orbe. Enhorabuena para el Club Taurino 3Puyazos, nos vemos el año que viene. 


martes, 4 de agosto de 2015

Flamenco, de Miguel Reta


 Durante el pasado fin de semana en Azpeitia descubrí el cartel que ilustra este artículo. Es el duodécimo Congreso Nacional del Toro con Cuerda que se celebrará en Lodosa, y en él, por primera vez participarán los mozos de la localidad de Yuncos, Toledo. Se las verán, nada menos, con un toro de Miguel Reta, que al ver su imagen en el cartel me llamó poderosamente la atención. Flamenco, pues así se llama el toro, por su expresión y por sus hechuras atiende claramente al prototipo de ejemplar de Casta Navarra que hemos visto en las pocas fotografías que se conservan y hemos leído en los textos sobre el tema. Si además Flamenco se comporta como en los toros royos era característico no dudo que los yunqueros sudarán la gota gorda. Suerte.



Más sobre la Casta Navarra aquí.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Casta Navarra


Pero hay tres detalles que infundían temor en cualquiera que se pusiese delante del torillo navarro o lo conociera de veras: su capa, principalmente colorada, pero de un color vivo, inquietante, en ocasiones de pelo extremadamente largo y ensortijado, que les daba apariencia de reses montaraces; su cornamenta, corniveleta, muchas veces en forma de lira, como dos antenas que surgieran del testuz, no excesivamente grandes, pero sí muy finas y afiladas; y su mirada, penetrante, seria, concentrada, que calaba tanto más hondo que sus afilados cuernos, capaz de dar cornadas en el alma.
Rafael Cabrera Bonet

De poca armadura, cargados del cuarto delantero y muy almendrados de atrás, churros, con pelo rizoso y fino, de patitas cortas y también rizadas, cariavacados, carifoscos, con los cuernos cortos, blancos y veletos. Cuando se presentaron en Madrid, les llamaban los toricos saltarines porque a pesar de su corta estatura, saltaban fácilmente el callejón, no por huida sino persiguiendo a  los toreros. Resultaban muy bravos, con mucho nervio, ágiles y duros. Eran inteligentes, astutos, ligeros, feroces, impetuosos, intrépidos, fogosos, malhumorados; arrancaban de lejos a los caballos, a los que mordían y pateaban en el suelo; se revolvían pegajosos y a la muleta llegaban broncos y difíciles, tirando muchas cornadas desarmando y derrotando alto.
Luís Fernández Salcedo

Aunque son pequeños los de esta provincia, en bravura y astucias son demasiado grandes. Que los picadores que sin experiencia lo ven tan menudos, los exageran con el diminutivo de los torillos de Navarra; pero el escarmiento les reforma el desdén, y los compensan después con el mote abultado de Señores Toros.
José Daza, picador de toros

Tienen la particularidad de vérseles llorar cuando se consienten muertos de la estocada y no pueden coger al lidiador. En los momentos de expirar no buscan terrenos para echarse, al contrario se engarrotan, y en pie exhalan el último aliento. 
[...] Escarbaba con tanta furia que parecía hacía sepulturas para enterrar a los hombres que su braveza había de volver yertos cadáveres [...]
Fernando García de Bedoya

[...] De aquellos que, agitados de ardor ciego no respiran ambiente, sino fuego [...]
[...] Salió vomitando furias y respirando fuego, abriendo calle entre los toreros a punta de lanza [...]
Anónimo

Preñada nube de horroroso estrago
parece; pues mirando lo fogoso
es relámpago horrible cada amago;
trueno cada bramido pavoroso;
rayo la asta que al Tártaro lago
al que hiere remite furioso
y contra el que retando le hace injuria
es relámpago, trueno, rayo y furia.
Pedro Esteban Alava

Ágiles como serpientes, veloces como flechas, secos como el pergamino.
Carmena y Millán




Vicente Domínguez, una vida en imágenes from Angel Lopez Aleman on Vimeo.

martes, 24 de abril de 2012

Buscavidas, un novillo hambriento de don Nazario Carriquiri


  Lunes, 26 de febrero de 1883, reseña de la novillada del día anterior por el diario La Iberia:

"El cuarto ha hecho una cosa que no se ha visto hacer nunca en la plaza a toro alguno, comerse la gorra del monosabio".



  Así lo cuenta Boletín de Loterias y Toros:

"Un monosabio tiró la borra para alegrar al toro; éste se la metió en la boca, y a pesar de los esfuerzos que hizo, no logró tragársela".



  Luis Fernández Salcedo, capítulo acerca de Don Nazario Carriquiri en el libro "Trece ganaderos románticos":

"De este toro se cuenta que al tirarle un monosabio la gorrilla, la olió y se la comió de un bocado, de furioso que estaba".


  Entre unos y otros no se aclaran si la gorra la engulló o no, ni antes ni ahora hubo unanimidad en la crítica, pero el sorprendente ademán del novillo de don Nazario ahí está, la anécdota es notoria, de eso no hay duda.

  Toros navarros, casta singular de reses bravas que tuvo su esplendor hasta mediados del siglo XIX. Los toreros los evitaban, pues no se prestaban para el toreo de engaños que ya se imponía, pero también el público los rechazó tachándolos de "monas" por su tamaño recortado. Aunque hoy resulte difícil de concebir, la crítica fue baluarte de estos "torillos navarros" y defendieron su bravura.
   Pero la Casta Navarra se mantiene hasta nuestros días y en Dominguillos seguiremos hablando en abundancia de estos magníficos toros...