martes, 27 de febrero de 2018

Don Fernando Cuadri opina sobre las fundas




Hay otro motivo que entra dentro de como tú mires al animal, yo creo que el que sea ganadero de verdad... hay personas que son ganaderas y personas que tienen ganado, es distinto. El que sea ganadero lo primero que hay que tener al animal es respeto. Respeto en manejo, en alimentación, en sanidad, en cuido... y en libertad. Para mí el ponerle fundas de alguna forma le estás quitando libertad al toro, le estás quitando libertad para pegarle cornás a otro o meter los pitones donde tenga que meterlos. El toro el tiempo que esté en la finca tiene que estar como vino al mundo y estar en absoluta libertad. No sé lo que harán los que vengan detrás pero yo el día que llegue al campo y vea los toros con fundas me voy para casa, eso seguro. [...] Debes de tener respeto y dentro del respeto para mí entra la libertad absoluta, no cohibirlos en nada.







Declaraciones extraídas de esta gran entrevista, como todas en las que el ganadero trasmite su sabiduría. Sobre el minuto 24:30.
Tauromaquia Time es un programa de Álvaro Ramos.




miércoles, 21 de febrero de 2018

Don Tancredo


Don Tancredo en plena acción. 

No era extraño en el lenguaje popular sacar a relucir el nombre artístico de Don Tancredo para referirse a una persona que permanece impasible o se queda muy quieta. Parece que se está perdiendo y ahora se oye menos. 

domingo, 11 de febrero de 2018

Pastelero, de Victorino Martín

Pastelero, de Victorino Martín. Dibujo de Juan Pablo Cardona


     Contemplamos el genial dibujo de Juan Pablo Cardona ilustrando a Pastelero nº 20, de Victorino Martín; 520 kilos, cárdeno, cuatro años y medio. Bajo, serio y cornalón. Jugado el día 6 de junio en la feria de San Isidro. De salida se queda en el burladero de matadores, sin dar rodeos, apretando en el capote de Ureña, obligado a sacarlo a los medios. Lo pica Pedro Iturralde cogiéndolo arriba en dos varas que toma empujando con la cara a su altura natural, mirando al caballo continuamente entre envite y envite. Lo sacan presto del segundo encuentro y va largo en el capote de Agustín de Espartinas, fijo en los cites y creciéndose tras la pelea. Pastelero se muestra pegajoso en el percal, dificultando el tercio de banderillas por ello y por cómo va aprendiendo de cada par, necesitando los rehileteros varias pasadas en falso mientras el bicho ignora el castigo de los arponcillos. La lidia más ordenada la proporciona el toro bravo gracias a su fijeza, claro que hay que poderlo. Ya en la muleta Ureña lo saca al tercio no sin algún trompicón, donde se desarrollaría toda la obra, es decir, en terrenos intermedios. En los medios hubiera pesado un mundo, también hubiera sido más meritorio. Casi toda la faena la plantea Ureña por el derecho, pitón más franco; por el izquierdo Pastelero se revuelve como un felino. Su fiereza requiere un sitio y un porqué en cada lance, valiendo su peso en oro cada uno de ellos. No está para monerías. El torero murciano le roba un par de tandas portentosas, en otras no tuvo otra alternativa que ceder terreno ante la pujanza del victorino. Cuando lo colocó para estoquearlo se vio la frescura del toro, signo de que no estaba podido del todo. Dejó una tendida, soltando la muleta, de la que tuvo que salir a la carrera por el acoso de Pastelero. Tres golpes de descabello necesitó y todavía seguía apretando y derrotando, y es que estaba para entrar a matar de nuevo. La plaza despidió a Pastelero con una fuerte ovación después de que el presidente, don Javier Cano, ignorara la petición de vuelta al ruedo para el toro. Paco Ureña sí la dio, acababa de vérselas con un auténtico toro bravo. 

Fotografía Javier Alvarado


Artículo para el boletín 51 de La Voz de la Afición.

sábado, 10 de febrero de 2018

Antiguos Corrales del Gas de Pamplona




Antiguos Corrales del Gas en Pamplona o, como escribiría Adolfo Bollaín en una opinión radicalmente torista:

"Es la supremacía del toro, dentro y fuera de la fiesta. El toro -él solo, por sí solo- es ya un espectáculo, cosa que no me negará nadie que no puede decirse del torero. En la plaza se reúnen los dos. Parece que sin la reunión de los dos no hay nada. Y no es cierto. Suprimid al torero y el toro solo interesa. Ahí está, en el apartado, y el público paga por ver al toro solo, sin torero en los corrales. Ahí está, en el desencajonamiento, y el público paga por ver al toro solo en el ruedo".

sábado, 3 de febrero de 2018

¡A los toros!




¡Altramuces! ¡Abanicos! ¡Naranjas! ¡El programa de la corrida! ¡La lista grande!
Alcahuetas y cesantes, pícaros y bohemios, ciegos y lisiados, con donaires y lástimas, dan tientos a bolsa ajena. El gentío de a pie, con el sol en la espalda, sube hacia la plaza esparcido por las dos aceras. Endrina y garbosa, ondula la gitana prometiendo venturas. Sobre un penco trota el picador, amarillo jinete, con el azul monosabio a la grupa. Un ciego pregona el romance del Horroroso Crimen de Solana. En la imperial de los ómnibus, chungas y algarabías, calañeses y peinetas de teja, bastoneo y pataleo, luces morenas. El mayoral arrea el tiro de mulas. Bailan borlones y cascabeles. Restalla la fusta. Avinados berridos blasfemos. En torno de la plaza tumulto de ruedas y caballos. Humo de fritangas:
—¡Agua, azucarillos, aguardiente! ¡El programa de la corrida! ¡Agua, azucarillos, aguardiente! ¡Claveles! ¡Claveles! ¡Claveles! ¡Patitas de bailaor, déjame una mota!
Moscas y polvareda. Negrea el tendido en las entradas de la plaza. Disputas taurómacas. Impacientes empellones.
—¡Naranjas! ¡Naranjas! ¡Fresa! ¡Fresquita!... ¡De la Fuente del Berro! ¡Aleluyas de don Perlimplín! ¡Risa para un año! ¡El programa de la corrida! ¡El horroso crimen de la Solana!


Ramón María del Valle-Inclán. Viva mi dueño, 1928