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lunes, 16 de septiembre de 2024

Cierre del ciclo torista con la corrida concurso de ganaderías

 

Domingo, 15 de septiembre de 2024, se ha celebrado en Madrid una corrida de toros concurso de ganaderías con un clima perfecto para ello. Unas siete mil quinientas personas en la plaza, lo que significa, aproximadamente, que había un tercio de aforo. En cambio, el año pasado acudieron más de ocho mil y no había ofertas de 2x1 como ha sucedido este año. Las ganaderías que participaron fueron las de Concha y Sierra, Palha, Partido de Resina, Castillejo de Huebra, Pedraza de Yeltes y Salvador Gavira García.

Rafael de Julia. Estocada caída con telonazo; SALUDOS con discrepantes. Estocada caída con telonazo y saliéndose; VUELTA AL RUEDO con discrepantes tras petición de oreja.

Ángel Sánchez. Estocada enhebrada y estocada corta en buen sitio, un golpe de descabello; SILENCIO. Entra con pantallazo y saliéndose dejando una estocada honda, trasera y rinconera; SILENCIO.

Amor Rodríguez. Media estocada delantera, varios golpes de descabello; PITOS (tres avisos). Seis pinchazos y estocada trasera; SILENCIO (dos avisos).

 

Presidente. Sr. Pedro Fernández Serrano. Presidente neófito que tuvo un poco de todo. Acertó en la no concesión de trofeo para De Julia con una petición dudosa en el cuarto tras estocada caída; como sabemos es mucho más acertado dejarlo en vuelta al ruedo que en oreja sin valía que desprestigia la plaza. Sin embargó se equivocó cambiando el tercio en algunos toros con solo dos puyazos, especialmente en el toro de Palha, cuyo comportamiento en varas quedó sin dilucidar. Podría y debería haber devuelto al sexto, el ejemplar de Gavira.

Tercio de varas. Ricardo Romero con el toro que hacía quinto citó de frente, dando los pechos y levantando el palo. El resto de picas no me gustó, pues cometieron alguno de los vicios a los que acostumbran, tan perniciosos para los toros.

Cuadrillas. Por encima de los demás Andrés Revuelta, que fue obligado a saludar por los pares al cuarto; y Juan Navazo, muy hábil pareando al primero y una fenomenal lidia al quinto de Pedraza de Yeltes.

 


Antes de contar cómo fue cada toro y lo que hicieron con ellos los lidiadores hay que consignar que el “premio” al toro más bravo de esta corrida concurso fue a parar al ejemplar de Castillejo de Huebra, de nombre Junerón; el “premio” al mejor picador recayó en David Prados, que se encargó también del toro de Castillejo, picándolo a base de cariocas y de levantar la vara; y el “premio” al mejor lidiador fue para Andrés Revuelta. Escribo premio entre comillas porque nadie sabe en qué consiste el premio y las bases no concretan nada, intuimos que es solo un significante carente de significado, de hecho hemos visto casos de ganar la corrida concurso merecidamente y que no te anuncien en la del año siguiente, con La Palmosilla, por ejemplo. Así que ya ven el “premio”. Tampoco sabe nadie quiénes componen los miembros del jurado que otorgan estos premios apócrifos. Y, para concluir la digresión, una frase que recogen las bases de esta corrida concurso que me ha desconcertado: En caso de INDULTO de un toro, se dejará a la libre decisión del jurado otorgar el premio a dicho animal, o concedérselo a otro más completo en los tres tercios. Es decir, en Las Ventas se puede indultar un toro y que en esa misma corrida haya otro todavía más bravo, qué cosas.

Rompió plaza uno de los toros más bonitos y más serios que hemos visto últimamente, una auténtica pintura de Concha y Sierra con aires decimonónicos que, como no podía ser de otro modo, recibió una ovación sincera de salida después de un portagayola limpio de Rafael de Julia. Atendía al nombre de Granadino (nº 75, 521 kg, 08/19; arrastrado entre algunas palmas), era negro entrepelado, salpicado, rabicano y caribello. Salió andarín, de aquí para allá, hasta que Héctor Vicente le recetó un puyazo paletillero sin concesión que le hizo manar sangre como un surtidor. En el siguiente encuentro el de Concha y Sierra, renuente, se quería ir con los capotes, le pegan y se marcha sueltecito. No paró de trotar con un galope noble en banderillas, ocasión que aprovechó Andrés Revuelta para lucirse con la brega. Inició De Julia frente a la presidencia, sacándolo al tercio con muletazos artísticos de cierto empaque. Brindó y se puso a torear por derechazos, sin embargo el pitón del toro era el zocato, por donde acometía con boyantía y buen aire. Tres tandas de naturales con buen sabor pero inconstantes, toreando firme, natural y dando el medio pecho. Nos quedamos con la sensación de que el toro tuvo condición para armar una faena más solida. Granadino, con esa estampa inolvidable, no fue el toro más bravo, salió suelto en varas, pero tuvo una condición muy buena, un galope y una franqueza que realzó aún más tamaña gallardía. Me llevé una grata alegría, he de confesar que no esperaba gran cosa de esta ganadería, cuya suerte intuimos que pende de un hilo porque en los últimos años no hace más que pasar de unas manos a otras.

Seguidamente abrieron el portón al de Palha, un toro fuerte que no aparentó demasiado quizá por la colocación de las astas, cornidelantero. Peluquero (nº 476, 578 kg, 10/19; ciertos pitos en el arrastre), nombre que nos recordaba a los Ibanes, salió descompuesto en el capote de Ángel Sánchez, sin dejarse hacer ni torear, comportamiento que desarrolló en la misma línea el resto de la lidia. El de Palha fue un toro que se sentía muy cómodo en los terrenos del picador y, aunque empujó con un pitón en la primera, en la segunda vara acudió de largo y el toro quería. Estábamos deseosos por verlo pero Ángel Sánchez se desmonteró pidiendo el cambio y el presidente lo tuvo a bien, así bronca para ambos. En banderillas Peluquero se comportó áspero, dosificando las arrancadas, en la muleta soltó mucho la cara y se defendió. Lo que viene siendo un toro con genio. Tuvo fuelle y no abrió la boca, todo un regalito para Ángel Sánchez, que no consiguió extraer nada reseñable y solivianto al personal a base de innumerables enganchones.

El ejemplar de Partido de Resina fue el tercero en orden de lidia, Tormentoso (nº 31, 631 kg, 02/19; algunas palmas de despedida), de cuyo nombre parecía sentirse orgulloso y si no que se lo pregunten a Amor Rodríguez. Un toro precioso, con el trapío de los Pablorromero, rematado de hechuras, estrecho de sienes y con poco pitón. Recibió palmas de salida y originó un pequeño debate entre los circundantes acerca del trapío, la encornadura y cómo han de conjugarse ambas en opinión de unos y de otros. Desarmó en el saludo al matador, que se vio obligado a tomar el olivo; cumplió bien en varas sin ser un dechado, tomando tres puyazos, con cariocas incluidas. En el tercer envite se arrancó Tormentoso de largo decidido y no salió suelto. En banderillas buscaba a los de a pie, se enteraba de todo y cortaba un poco más en cada pasada. Toro y torero se quedaron solos en el redondel, ahí fue cuando nos apercibimos de que Amor no está preparado para estas lides y no sabía qué hacer con el de Partido de Resina, un ejemplar de un comportamiento realmente serio y complicado. Acudía a media altura, cosa normal en el encaste, pero además se quedaba corto y, si veía el hueco, lanzaba el derrote, tan es así que el torero se llevó un pitonazo en la axila. No era el de Palha, pienso que este tenía más en la muleta, pero necesitaba delante un torero curtido en estas batallas. La media estocada delantera que le recetó, que parecía en buen sitio, sacó a relucir el poderío de Tormentoso que estaba como si nada, arrancándose en varias ocasiones tras el golpe de descabello. Por la cabeza del matador no pasaba volver a entrar a matar, que era lo que correspondía, así que el intento por tumbar al toro con el verduguillo se fue prolongando hasta que sonaron los tres avisos, justo en ese momento se echó, y le dio trabajo al puntillero de plaza: Juan Antonio Domínguez, que lo despenó sin mayor problema. Duro y avieso, acusando mucho los cinco años y medio, un señor toro.

Completaba el lote de Rafael de Julia el toro que, desde la dehesa salmantina, nos trajo la ganadera de Castillejo de Huebra, bautizado en el herradero con el nombre de Junerón (nº 5, 560 kg, 04/20; ovación en el arrastre). Las hechuras, tan levantado y aleonado, bien puesto de cara, eran más ofensivas de lo que nos tiene acostumbrados el encaste murubeño. Se fue otra vez De Julia a portagayola y de salida ya vimos que el toro se dejaba hacer sin muchas complicaciones. En las dos primeras varas David Prados levantó la vara haciendo la “mayonesa” e hizo la carioca en ambas, cosa que le debió de gustar mucho al jurado y le dieron el premio por ello. Lo pusieron para una tercera, se arrancó pronto desde la media distancia y solo señalaron el puyazo. Se lucieron los banderilleros en su tercio y fueron obligados a saludar. El de Castillejo de Huebra fue un toro más templado por el izquierdo que por el derecho, el espada empezó por el lado malo y, cuando su obra estaba más en alza después de tres tantas de naturales, se cambió al lado derecho haciendo que decayera el valor de la faena. De nuevo lo vimos torear con un corte clásico, el toreo que convence a todos, pero de nuevo las series no tuvieron la rotundidad que merecía la buena condición y el temple del astado. La forma de entrar a matar, tan ventajista, además de la colocación de la espada, desmerecieron todo lo anterior, cosa que no le pareció importar a muchos puesto que flamearon pañuelos pidiendo la oreja. El ejemplar de Castillejo de Huebra fue un toro notable, con un comportamiento muy franco y templado, que a mí, particularmente, no consiguió removerme.

El quinto toro de la tarde correspondió con el de Pedraza de Yeltes, un toro castaño, quebrado de lomo, veleto, de nombre Guantero (nº 37, 588 kg, 02/19; silencio). De salida perdió las manos y parecía descoordinado, aflorando las protestas para que lo cambiaran. Como dije antes, Ricardo Romero citó con arte en la suerte de varas, donde hubo solo dos puyazos que transcurrieron sin pena ni gloria. Se rehízo el castaño de Pedraza dejando de blandear y en el capote de Juan Navazo mostró una embestida que daba esperanzas. Fue una ilusión porque en el último tercio fue un toro con mucha guasa, con la cara por arriba y sin recorrido. Lo intentó Ángel Sánchez por la derecha sin conseguir lucimiento. El de Pedraza de Yeltes fue un toro malo, mediocre para lo que se espera de este hierro.

Terminó esta corrida concurso con el ejemplar de Salvador Gavira García, aplaudido de salida. El remate, la conformación de las astas y una generosa badana daban lustre y acrecentaban el trapío del toro, registrado como Librero (nº 21, 533 kg, 01/20; silencio). Se quedó cortó en los primeros lances siguiendo los vuelos de la capa de Amor Rodríguez que, de nuevo, perdió los trastos. Blandeó durante toda la lidia y, perfectamente, podría haber sido protestado. De forma que hubo que cuidarlo en varas y fingieron la suerte en el segundo encuentro con el del castoreño. Tuvo una embestida pastueña y noble por el pitón izquierdo, Amor Rodríguez lo toreó muy despegado, a medio metro de la bragueta, supongo que todavía tenía en su cabeza el mal trago de Tormentoso, de Partido de Resina. Necesitó seis o siete pinchazos, en la misma suerte y en los mismos terrenos, antes de dejar una estocada trasera. El de Gavira fue demasiado blando para una corrida concurso en Las Ventas.



La belleza impresionante del Concha y Sierra


Rafael de Julia aprovechando las buenas embestidas de Granadino




Tormentoso, de Partido de Resina, en los corrales


Así empezó y terminó su lidia el de Partido de Resina, haciéndose el jefe


Cornamenta poco ofensiva pero ¡cuidadín!


Un instante del tercio de varas de Tormentoso


Toro muy pero que muy complicado




Junerón, de Castillejo de Huebra, un murube muy ofensivo


Acude tres veces al caballo, en el último encuentro solo señalan


Saludaron los banderilleros por sus buenos pares


Momentos excelsos de Rafael de Julia, sin terminar de armar una faena redonda

Toreo sobrio de corte castellano



lunes, 25 de septiembre de 2023

Presidente y torero se cargan la corrida concurso


Reseña para la web y libro de crónicas de la Asociación El Toro de Madrid.


 

Domingo, 24 de septiembre de 2023, se ha celebrado en Madrid una corrida de toros concurso de ganaderías con un clima perfecto para ello. Y hay que especificar lo de “corrida de toros” porque al margen de esta tenemos otros dos concursos más a lo largo de la temporada, que son “corridas de novillos”, por obra y gracia del sacrosanto pliego de Las Ventas, ese que unas veces es ley y otras papel mojado. Algo más de ocho mil personas en el coso, podemos decir que además de guiris y aficionados recalcitrantes para este festejo incluso había público en la plaza, hay indicios para pensar que la masiva manifestación que hubo por la mañana en contra de la sumisión del Gobierno con los nacionalistas tuvo gran culpa de ello. Las ganaderías que se corrieron fueron las de Partido de Resina, Samuel Flores, Victoriano del Río en sustitución de La Palmosilla, ganadora de la concurso de 2022, Peñajara, José Escolar y Pedraza de Yeltes. Los toreros anunciados:

Serafín Marín. Dos pinchazos, estocada trasera y caída; TIBIAS PALMAS. Estocada con telonazo que hace guardia; TIBIAS PALMAS.

Rubén Pinar. Estocada, un golpe de descabello; SILENCIO. Estocada corta y un golpe de descabello; SILENCIO.

Gómez del Pilar. Tres pinchazos, estocada desprendida; SALUDOS CON DIVISIÓN (dos avisos). Media estocada suelta y un golpe de descabello; SALUDOS CON DIVISIÓN (un aviso).

 

Presidente. Sr. José Luis González González. Solamente el desatino mayúsculo acontecido en la lidia del sexto toro, cambiando el tercio contra toda razón, tratándose para más inri de una corrida concurso, es motivo suficiente para que no volviera a presidir un festejo en Las Ventas.

Tercio de varas. Destacó y fue muy aplaudido Antonio Peralta por su quehacer picando al cuarto de la tarde, el de Peñajara.

Cuadrillas. Muy bien banderilleando y lidiando al de Peñajara, Marcos Prieto y Diego Valladar con los palos y Manuel Macias con el capote. Fueron obligados a saludar.


**

 

Antes de pasar a reseñar lo que pasó con cada toro hay que hacer un comentario contra la empresa, veedores y personas responsables de las ganaderías y trapío que hemos visto en esta corrida concurso. Una vez más la falta de originalidad a la hora de reseñar y la desidia que transmiten. En este tipo de festejos, que solo se demanda un ejemplar por hierro se podría abrir el abanico y traer cosas distintas o ganaderías que carecen de ocasión para venir con seis ejemplares, darle un toque extravagante que llame la atención de público y aficionados. Se podrían exhibir los toros en el Batán, que para eso está, para darle mayor resonancia. Pero nada. Luego está el toro que ha traído cada ganadero, solo podemos salvar aquí el ejemplar de Partido de Resina y el de Peñajara, lo demás, se ha visto claramente, eran las sobras de las sobras. Esto revela claramente la dejadez de la empresa a la hora de reseñar y poner en valor esta corrida. Creemos que Madrid merece una corrida concurso de categoría, un acontecimiento para el mundo del toro que fomente la competencia entre ganaderos, que recupere la esencia y el sentido que tuvieron este tipo de festejos. Y ahora pasemos a lo sucedido en el ruedo.

 

La tarde dio inicio con aplausos de salida para el toro de Partido de Resina que, ciertamente era guapo y se daba un aire al concepto de Pablo Romero que tenemos en la cabeza: bien puesto de pitones, hocico chato, lomo recto, grupa ancha y desarrollada… también esa forma tan cansina de desplazarse y ese movimiento aparatoso de las patas traseras. Tan cansino que el animal rozó la invalidez, por decirlo de alguna manera, y podría haber sido devuelto perfectamente. Nos referimos a Cabañito (nº 33, 510 kg, 04/19; arrastrado entre pitos), cuya salida dio buenas muestras de mansedumbre, visitando toriles y mirando a los espectadores de barrera. Ya en el primer puyazo el piquero tuvo que fingir el castigo, háganse a la idea de la escasez de fuerzas que mostraba, transcurriendo el tercio de caballos entre las protestas y las demandas de los tendidos porque Cabañito se fuera de vuelta a los corrales. No lo tuvo a bien el presidente y la lidia continuó con las pasadas en falso de los banderilleros y la atonía del morlaco. Cogió la muleta Serafín Marín, cuya aparición nos traía recuerdos de juventud, y le ligó una serie a media altura, templada, que era justo lo que pedía el animal. Estuvo inteligente con el toro y lo toreó bien en dos o tres tandas redondas y rematadas. Cabañito estaba entre alfileres como hemos dicho, Serafín no sudaba con él, así que se empachó de toro y se pasó de faena conforme a la costumbre y cánones actuales. Dos pinchazos y una estocada trasera y caída pusieron a los carniceros a trabajar y ya no los volvimos a ver en la bocana del dos. El presidente fue protestado por no devolver el toro.

 

En esta jornada de domingo había más probabilidades de ver a votantes socialistas manifestándose en contra del propio partido socialista que un toro de Samuel Flores saliera bravo. Y así fue, puede que haya que remontarse al socialismo de Guerra y González, a monterías borbónicas en El Palomar, para encontrar un ejemplar realmente bravo en esta ganadería. El samuelón de hoy venía con la cornamenta consuetudinaria, lo que no traía eran carnes que compensaran semejante aparataje. El hombre que montaba a caballo le recetó una lanzada en el costillar, cosa que vino a descomponer del todo la acometida de Triana, pues así se llamaba el toro (nº 55, 520 kg, 12/18; pitos de despedida). De los garapullos reaccionó dando cabezazos a diestro y siniestro y abriendo el hocico en gesto de cansancio, y en la muleta pasaba sin humillar y siguió en la misma tónica de soltar la cara. Rubén Pinar tardó algunos lances en cogerle el son para que no le topara las telas, cuando lo hizo se lo pasó demasiado lejos de la bragueta y los que tienen la perspectiva más cenital, en las gradas y andanadas, se lo echaron en cara. Estuvo hábil cruzando exageradamente la mano de la muleta y la de la espada, dejando una estocada a la primera y un golpe de descabello.

 

Asomó por chiqueros el tercero, de Victoriano del Río, un toro mal hecho, feo, una mole de carne de pelo negro apodado Manisero (nº63, 580 kg, 09/18; aplausos en el arrastre). Un toro corretón que se pasó la lidia haciendo hilo, en el caballo se arrancó presto en el primer cite − puyazo en el costillar− y en el segundo acortaron distancias, haciendo una pelea más bien discreta. Su movilidad puso en aprietos a los banderilleros, si bien esta pujanza que ofreció el ejemplar de Guadalix fue bien aprovechada en los primeros compases de faena por parte de Gómez del Pilar, lo mejor el inicio genuflexo y algunos remates. Basó su actuación en la mano derecha y exprimió todo lo que pudo al Victoriano, que metía muy bien la cara no sin ciertas complicaciones. Al final de la faena una tanda por derechazos haciendo el tiovivo agarrándose al lomo del toro, muy jaleada, nos confirmó que, efectivamente, hoy había público en Las Ventas. Después del primer pinchazo entrando a matar el de Victoriano se fue acobardado buscando las tablas, detalle a tener en cuenta en una corrida de este signo. Sobre esta faena concluimos que Noé no estuvo por debajo del toro, tampoco brilló al nivel que Madrid demanda, su actuación fue agradable, correcta, y no pasó de ahí. Eso sí, emborronada por la espada.

 

El de Peñajara fue uno de esos toros que caldean el ambiente los días previos a su lidia, la espectacularidad de su trapío propició debates y pronósticos, multiplicados por el altavoz que otorgan las redes sociales. El suflé estaba en todo lo alto cuando el de Peñajara saltó a la arena venteña, la bellísima capa ensabanada botinera era coronada por dos pitones espeluznantes; su cuerpo, dada la simiente contreras, carecía de exageraciones. La ovación para recibirlo estaba servida. Atendía por Mexicano (nº 47, 518 kg, 11/18, algunos pitos de veredicto) y desde los primeros lances se apreció que tenía poco interés por acudir a los cites. Estuvo bien en la suerte de picar Antonio Peralta, Mexicano acudió en tres encuentros con el varilarguero, tardeando en demasía, escarbando y acortando las distancias, sin excesivo empuje en la pelea, no obstante ese galope codicioso una vez que se arrancaba entusiasma a cualquiera. Siguió parándose en banderillas y no fue por las mañas de la cuadrilla, pues estuvieron de lujo intentando alargar la embestida con la capa, y Marcos Prieto con los palitroques pareó con clasicismo a un toro que, como hemos reflejado, tenía una cabeza pavorosa. Llegó completamente parado a la muleta, poco o nada se podía hacer con tan escaso material. Serafín entró a matar con telonazo, la espada cayó atravesada y asomó la punta por el costillar de Mexicano, cuyo juego fue mucho más agitado los días previos que durante su lidia.

 

Pensábamos que el de Escolar era un candidato para poner las cosas en su sitio, pero al verlo asomar la gaita decayeron gran parte de las ilusiones. Otro toro feo, sin cara y sin aparentar, protestado de salida. Eso sí, humillando desde el inicio, la pelea en el caballo no dijo nada y tomó un segundo puyazo a menos. En banderillas cortaba el viaje y los banderilleros se dedicaron al arte del rejoneo a pie. El Escolar, de nombre Castellano (nº 58, 503 kg, 12/18; palmas de despedida), regaló varias embestidas al paso arando con el hocico por el lado izquierdo, la gente lo vio, pero Rubén Pinar no pudo exprimir ese pitón e insistió por el lado derecho. El de Valdetiétar se puso áspero rápidamente y Rubén Pinar lo pasaportó de una estocada corta y un golpe de descabello.

 

Para finalizar esta concurso otro toro recibido entre rumores de protesta, Sombrero (nº 25, 597 kg, 09/18, arrastrado en medio de una ovación), de Pedraza de Yeltes. Esqueleto grande y agalgado como corresponde, pero una carita y una expresión de niño chico que desmerecía el conjunto. Tocan para que salga el caballo y aquí vino todo el meollo de la corrida. El toro cogió una primera vara, por parte de Sangüesa, de una manera sublime, agrandándose, echándose sobre las patas traseras para dedicarse a meter riñones que aquello era una epifanía. Luego se fue disimuladamente a tablas buscando a los capoteros. Lo ponen para un segundo envite, se arranca al galope y se pone a meter riñones del mismo modo que había hecho anteriormente, definitivamente, algunos estábamos viendo a la Virgen de la Paloma. De repente, miramos al palco y asoma el pañuelo blanco, Noé había pedido el cambio y el presidente, el inefable presidente y sus magníficos asesores, lo habían concedido inmediatamente. ¡Qué era aquello, por qué! Nadie entendía nada, quedamos en estado de shock, por fin un toro que se crece de verdad en el castigo y, ahí estaban, poniéndole las banderillas. Se suponía que estábamos en una corrida concurso de ganaderías. No vimos el segundo tercio porque seguíamos en trance, las protestas arreciaban, Gómez del Pilar, el torero lidiador que acompaña al caballo metro y medio cuando sale al ruedo había pedido el cambio y, el presidente… ¡qué podemos decir del presidente! Siguió la bronca cuando el torero, después de todo aquello, brindó el toro al público. Sin más preámbulo, se puso de rodillas y ligó una tanda de derechazos en una cuarta de terreno y, los mismos que lo habíamos abroncado hacía unos instantes, batíamos palmas entusiasmados. Siguieron dos tandas emocionantes, en gran medida gracias a la arrancada poderosa del ejemplar de Pedraza de Yeltes, recordándonos a aquel tremendo Huracán lidiado el San Isidro del año pasado. Se vino muy a menos, puede que cerrarlo en tablas y acortar las distancias no le sentara bien. Para culminar Gómez del Pilar dejó media estocada soltándose rápido la espada, con el obstinado e indeseable acoso de los banderilleros tratando de derribarlo, el burel necesitó un golpe de descabello. Gómez del Pilar saludó entre palmas y pitos, y no era para menos. El mal sabor de boca que dejó esta lidia no se olvidará fácilmente.

 

El galardón para el toro más bravo de esta corrida concurso de ganaderías fue para Sombrero, ejemplar de Pedraza de Yeltes. Esperamos que regrese el próximo año y que nos dejen ver lo que los toros dan de sí en el tercio de varas.


El de Peñajara. Foto: Alejandro Lara




El ganador de la concurso, Sombrero, de Pedraza de Yeltes


Sombrero en varas. No tenía mal estilo


Gómez del Pilar con el de Pedraza, la serie de rodillas que puso paz después de la bronca durante la lidia


lunes, 26 de julio de 2021

Pedraza de Yeltes en Mont de Marsan

 

Fotografía de @ToristaFrances




Nueva corrida brava en varas de Pedraza de Yeltes en Francia, en Mont de Marsan. Varios toros han causado sensación y no es para menos viendo algunas imágenes que circulan por las redes. El ejemplar de la foto es Sombrillo, y el picador David Prados. En Madrid hemos visto apuntes pero no una bravura tan rotunda, los aficionados bromean mucho con esto, ¿a qué se debe?

La magnífica fotografía es de la fotógrafa francesa Jennifer Harispe.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Corrida concurso de ganaderías, comentarios



     Diez años ha de la última concurso en Madrid con toros, no obstante en septiembre de 2013 se celebró una novillada concurso con ganaderías muy interesantes: Juan Luis Fraile, Sánchez Cobaleda (el último jugado en Madrid de esta legendaria ganadería), Moreno Silva, Manuel Quintas (los berrendos con ramalazo oriundo de Toros de la Tierra que nos gustaría volver a ver), Paloma Sánchez Rico y La Interrogación. De esta novillada puedes leer una crónica en la web de El Toro, aquí, ya que en la web de Las Ventas esta reseña ha desaparecido, como otras muchas que se han ido al garete al cambiar de empresa y, por tanto, de web y gestores de comunicación digital. 

La corrida concurso antes mencionada se celebró el 19 de abril de 2009. La novillada no, pero esta sí tuve la suerte de poder ver y lo que recuerdo con mayor nitidez es que el toro de Cuadri fue de un tamaño monumental. También se han perdido las fotografías y la reseña de la página de Las Ventas, la crónica de la asociación El Toro sí está disponible pinchando aquí. Ganó la concurso el toro de Adolfo, cosa que al cronista y aficionado Alberto Herrero no convenció. Conociendo sus criterios, no creo que esté muy equivocado. Llama la atención que en aquella concurso, según cuenta Alberto y debió publicar la empresa, los premios de cada categoría llevaban aparejados un cheque de 2000 euros, cosa que para esta ocasión, de momento, nada de nada. En las bases de esta corrida ninguna mención a premios económicos y, como saben nuestros lúcidos lectores, los picadores, si no hay sobre de por medio, difícilmente distinguen entre morrillo, costillar o penca del rabo. Así que o hay incentivo pecuniario o me temo que lo del próximo domingo seguirá los mismos derroteros que estamos viendo en este verano venteño, es decir, tercios de varas convertidos en aberrantes toricidios. 

Paso a hacer un breve comentario, a vuela pluma, de pensamientos sobrevenidos sobre cada ganadería participante, por orden de antigüedad. De los toros que se van a presentar de momento veo solamente el reseñado de Murteira Grave (guapo pero con fundas, así que no lo publico en el blog pero pueden verlo aquí) y uno de Marqués de Albaserrada que pueden ver aquí, cuyas fotos no son suficientemente clarificadoras. 

La Quinta. La añada 2019 está saliendo de lujo y tras la novillada de Villaseca (que no es el mismo guarismo que el toro a lidiar en esta concurso) las expectativas son muy positivas. Los jóvenes ganaderos se pierden mucho con los mantras que tanto manosean los taurinos, ya saben, los kilos, el toro grande que, al parecer, siempre está fuera de tipo y todos esos tópicos. Pero aquí lo que cuenta es la sacrosanta Casta, lo demás son pamplinas para mantener entretenido al personal. Hace algún tiempo que abandonaron la etiqueta de "juampedros grises" conocida en los mentideros de aficionados, las últimas corridas en Madrid tuvieron un comportamiento muy serio aunque no bravo en varas, de todos modos creo que pueden jugar un buen papel. 

Baltasar Ibán. Viene de una novillada que no ha gustado en Villaseca y de una corrida de toros en San Isidro de un nivel bajo, aunque en varas da gusto ver cómo se emplean. La de mayo tuvo tres toros muy altos de cruz y las suspicacias sobre el cruce con Pedraza volvieron a aflorar. Es una de las ganaderías más encastadas del campo bravo, siempre puede salir uno que ponga a todos de acuerdo. 

Marqués de Albaserrada. Al parecer está ganadería se nutre de la estirpe Pedrajas principalmente, que viene a ser una de las más insignes para el tercio de varas. Ahora bien, esta ganadería no es Isaías y Tulio Vázquez ni tampoco María Luisa Domínguez, dos casas señeras en sangre Pedrajas con infinidad de toros para los anales. Marqués de Albaserrada es una incognita, se la ve muy poco, el año pasado los dejaron colgados y los han compensado con la presencia en la concurso. Algún amigo francés me comentó en su día que por tierras galas no suele dar buen juego y resultan más bien descastados y desaboridos. Echar un buen toro sería un revulsivo para ellos. Veremos. 

Murteira Grave. Los lusitanos de Murteira Grave tuvieron una época gloriosa en Las Ventas en los años ochenta y noventa y ganaron algún azulejo en el desolladero a la mejor corrida isidril. Desaparecieron de las principales ferias y no consiguen entrar de nuevo definitivamente. Los aficionados de Las Ventas venimos demandando más ganaderías portuguesas desde hace tiempo y es que hay hierros interesantísimos en el país vecino. La de Murteira es una de ellas, el toque Gamero Cívico le da una un remate especial a estos toros: acucharados, bajos y muy anchos de pechos. El ganadero tiene un discurso que poco menos que desprecia el tercio de varas y le leí en una entrevista algo del tipo: "yo no crío toros para los aficionados, crío toros para los toreros". Esas cosas no me gustan y normalmente llevan al descaste y la podredumbre de las vacadas. Si la actual política de la casa es la torerista entrar en este tipo de concursos conlleva contradicciones.  

Pedraza de Yeltes. Esta ganadería charra siempre se lleva los chascarrillos de los aficionados venteños de que mucho lirili en Francia y poco lerele en Madrid. A mí la corrida de San Isidro es la que más me gustó en el tercio de varas. Tengo la esperanza y el deseo de que puedan desquitarse en esta corrida y, al menos, echar un toro para el recuerdo en nuestra plaza. 

Valdellán. Tras la apoteosis de los tres toros lidiados en los desafíos de 2018, Navarro y Robleño siempre en la memoria, echó una corrida mucho más terrenal en mayo, con varios toros mal presentados. Sin embargo es una de las que, a buen seguro, los aficionados colocarían en las apuestas para alzarse con la victoria. Al fin y al cabo es una de las mejores ganaderías del momento. 


Navarro, de Valdellán

La terna tiene rodaje (a Robleño lo podemos calificar de maestro en estos menesteres) y no tiene nada que ver con la incapacidad que mostró la del domingo pasado, creo que pueden estar más o menos a la altura. Eso sí, espero que termine ya esa moda de dejar los toros a 200 metros para el primer puyazo, cosa totalmente absurda. Y que nos empecemos a fijar más en cómo responden los toros al castigo, en cómo empujan, que es lo que verdaderamente importa al margen de la distancia de donde se arranquen. Nos cegamos demasiado con el picador y nos olvidamos de aplaudir a los que hacen buena pelea en varas, el aficionado torista no debería pasar por alto los toros que empujan como los bravos, como viene sucediendo, que salen del peto sin recibir ni una mísera palma.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Afeitado en Madrid de Pedraza de Yeltes


Toro Mira-Bajo, nº 50. Lidiado en primer lugar por Juan Leal para confirmar la alternativa, la tarde isidril del 17 de mayo. Foto publicada en este blog


Abajo, el mismo toro, Mira-Bajo nº 50, en el apartado. La imagen es de Juan Pelegrín, fotógrafo oficial de Las Ventas, publicada en su perfil de twitter


Solo puedo decir una cosa:

  Asco