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lunes, 16 de septiembre de 2024

Cierre del ciclo torista con la corrida concurso de ganaderías

 

Domingo, 15 de septiembre de 2024, se ha celebrado en Madrid una corrida de toros concurso de ganaderías con un clima perfecto para ello. Unas siete mil quinientas personas en la plaza, lo que significa, aproximadamente, que había un tercio de aforo. En cambio, el año pasado acudieron más de ocho mil y no había ofertas de 2x1 como ha sucedido este año. Las ganaderías que participaron fueron las de Concha y Sierra, Palha, Partido de Resina, Castillejo de Huebra, Pedraza de Yeltes y Salvador Gavira García.

Rafael de Julia. Estocada caída con telonazo; SALUDOS con discrepantes. Estocada caída con telonazo y saliéndose; VUELTA AL RUEDO con discrepantes tras petición de oreja.

Ángel Sánchez. Estocada enhebrada y estocada corta en buen sitio, un golpe de descabello; SILENCIO. Entra con pantallazo y saliéndose dejando una estocada honda, trasera y rinconera; SILENCIO.

Amor Rodríguez. Media estocada delantera, varios golpes de descabello; PITOS (tres avisos). Seis pinchazos y estocada trasera; SILENCIO (dos avisos).

 

Presidente. Sr. Pedro Fernández Serrano. Presidente neófito que tuvo un poco de todo. Acertó en la no concesión de trofeo para De Julia con una petición dudosa en el cuarto tras estocada caída; como sabemos es mucho más acertado dejarlo en vuelta al ruedo que en oreja sin valía que desprestigia la plaza. Sin embargó se equivocó cambiando el tercio en algunos toros con solo dos puyazos, especialmente en el toro de Palha, cuyo comportamiento en varas quedó sin dilucidar. Podría y debería haber devuelto al sexto, el ejemplar de Gavira.

Tercio de varas. Ricardo Romero con el toro que hacía quinto citó de frente, dando los pechos y levantando el palo. El resto de picas no me gustó, pues cometieron alguno de los vicios a los que acostumbran, tan perniciosos para los toros.

Cuadrillas. Por encima de los demás Andrés Revuelta, que fue obligado a saludar por los pares al cuarto; y Juan Navazo, muy hábil pareando al primero y una fenomenal lidia al quinto de Pedraza de Yeltes.

 


Antes de contar cómo fue cada toro y lo que hicieron con ellos los lidiadores hay que consignar que el “premio” al toro más bravo de esta corrida concurso fue a parar al ejemplar de Castillejo de Huebra, de nombre Junerón; el “premio” al mejor picador recayó en David Prados, que se encargó también del toro de Castillejo, picándolo a base de cariocas y de levantar la vara; y el “premio” al mejor lidiador fue para Andrés Revuelta. Escribo premio entre comillas porque nadie sabe en qué consiste el premio y las bases no concretan nada, intuimos que es solo un significante carente de significado, de hecho hemos visto casos de ganar la corrida concurso merecidamente y que no te anuncien en la del año siguiente, con La Palmosilla, por ejemplo. Así que ya ven el “premio”. Tampoco sabe nadie quiénes componen los miembros del jurado que otorgan estos premios apócrifos. Y, para concluir la digresión, una frase que recogen las bases de esta corrida concurso que me ha desconcertado: En caso de INDULTO de un toro, se dejará a la libre decisión del jurado otorgar el premio a dicho animal, o concedérselo a otro más completo en los tres tercios. Es decir, en Las Ventas se puede indultar un toro y que en esa misma corrida haya otro todavía más bravo, qué cosas.

Rompió plaza uno de los toros más bonitos y más serios que hemos visto últimamente, una auténtica pintura de Concha y Sierra con aires decimonónicos que, como no podía ser de otro modo, recibió una ovación sincera de salida después de un portagayola limpio de Rafael de Julia. Atendía al nombre de Granadino (nº 75, 521 kg, 08/19; arrastrado entre algunas palmas), era negro entrepelado, salpicado, rabicano y caribello. Salió andarín, de aquí para allá, hasta que Héctor Vicente le recetó un puyazo paletillero sin concesión que le hizo manar sangre como un surtidor. En el siguiente encuentro el de Concha y Sierra, renuente, se quería ir con los capotes, le pegan y se marcha sueltecito. No paró de trotar con un galope noble en banderillas, ocasión que aprovechó Andrés Revuelta para lucirse con la brega. Inició De Julia frente a la presidencia, sacándolo al tercio con muletazos artísticos de cierto empaque. Brindó y se puso a torear por derechazos, sin embargo el pitón del toro era el zocato, por donde acometía con boyantía y buen aire. Tres tandas de naturales con buen sabor pero inconstantes, toreando firme, natural y dando el medio pecho. Nos quedamos con la sensación de que el toro tuvo condición para armar una faena más solida. Granadino, con esa estampa inolvidable, no fue el toro más bravo, salió suelto en varas, pero tuvo una condición muy buena, un galope y una franqueza que realzó aún más tamaña gallardía. Me llevé una grata alegría, he de confesar que no esperaba gran cosa de esta ganadería, cuya suerte intuimos que pende de un hilo porque en los últimos años no hace más que pasar de unas manos a otras.

Seguidamente abrieron el portón al de Palha, un toro fuerte que no aparentó demasiado quizá por la colocación de las astas, cornidelantero. Peluquero (nº 476, 578 kg, 10/19; ciertos pitos en el arrastre), nombre que nos recordaba a los Ibanes, salió descompuesto en el capote de Ángel Sánchez, sin dejarse hacer ni torear, comportamiento que desarrolló en la misma línea el resto de la lidia. El de Palha fue un toro que se sentía muy cómodo en los terrenos del picador y, aunque empujó con un pitón en la primera, en la segunda vara acudió de largo y el toro quería. Estábamos deseosos por verlo pero Ángel Sánchez se desmonteró pidiendo el cambio y el presidente lo tuvo a bien, así bronca para ambos. En banderillas Peluquero se comportó áspero, dosificando las arrancadas, en la muleta soltó mucho la cara y se defendió. Lo que viene siendo un toro con genio. Tuvo fuelle y no abrió la boca, todo un regalito para Ángel Sánchez, que no consiguió extraer nada reseñable y solivianto al personal a base de innumerables enganchones.

El ejemplar de Partido de Resina fue el tercero en orden de lidia, Tormentoso (nº 31, 631 kg, 02/19; algunas palmas de despedida), de cuyo nombre parecía sentirse orgulloso y si no que se lo pregunten a Amor Rodríguez. Un toro precioso, con el trapío de los Pablorromero, rematado de hechuras, estrecho de sienes y con poco pitón. Recibió palmas de salida y originó un pequeño debate entre los circundantes acerca del trapío, la encornadura y cómo han de conjugarse ambas en opinión de unos y de otros. Desarmó en el saludo al matador, que se vio obligado a tomar el olivo; cumplió bien en varas sin ser un dechado, tomando tres puyazos, con cariocas incluidas. En el tercer envite se arrancó Tormentoso de largo decidido y no salió suelto. En banderillas buscaba a los de a pie, se enteraba de todo y cortaba un poco más en cada pasada. Toro y torero se quedaron solos en el redondel, ahí fue cuando nos apercibimos de que Amor no está preparado para estas lides y no sabía qué hacer con el de Partido de Resina, un ejemplar de un comportamiento realmente serio y complicado. Acudía a media altura, cosa normal en el encaste, pero además se quedaba corto y, si veía el hueco, lanzaba el derrote, tan es así que el torero se llevó un pitonazo en la axila. No era el de Palha, pienso que este tenía más en la muleta, pero necesitaba delante un torero curtido en estas batallas. La media estocada delantera que le recetó, que parecía en buen sitio, sacó a relucir el poderío de Tormentoso que estaba como si nada, arrancándose en varias ocasiones tras el golpe de descabello. Por la cabeza del matador no pasaba volver a entrar a matar, que era lo que correspondía, así que el intento por tumbar al toro con el verduguillo se fue prolongando hasta que sonaron los tres avisos, justo en ese momento se echó, y le dio trabajo al puntillero de plaza: Juan Antonio Domínguez, que lo despenó sin mayor problema. Duro y avieso, acusando mucho los cinco años y medio, un señor toro.

Completaba el lote de Rafael de Julia el toro que, desde la dehesa salmantina, nos trajo la ganadera de Castillejo de Huebra, bautizado en el herradero con el nombre de Junerón (nº 5, 560 kg, 04/20; ovación en el arrastre). Las hechuras, tan levantado y aleonado, bien puesto de cara, eran más ofensivas de lo que nos tiene acostumbrados el encaste murubeño. Se fue otra vez De Julia a portagayola y de salida ya vimos que el toro se dejaba hacer sin muchas complicaciones. En las dos primeras varas David Prados levantó la vara haciendo la “mayonesa” e hizo la carioca en ambas, cosa que le debió de gustar mucho al jurado y le dieron el premio por ello. Lo pusieron para una tercera, se arrancó pronto desde la media distancia y solo señalaron el puyazo. Se lucieron los banderilleros en su tercio y fueron obligados a saludar. El de Castillejo de Huebra fue un toro más templado por el izquierdo que por el derecho, el espada empezó por el lado malo y, cuando su obra estaba más en alza después de tres tantas de naturales, se cambió al lado derecho haciendo que decayera el valor de la faena. De nuevo lo vimos torear con un corte clásico, el toreo que convence a todos, pero de nuevo las series no tuvieron la rotundidad que merecía la buena condición y el temple del astado. La forma de entrar a matar, tan ventajista, además de la colocación de la espada, desmerecieron todo lo anterior, cosa que no le pareció importar a muchos puesto que flamearon pañuelos pidiendo la oreja. El ejemplar de Castillejo de Huebra fue un toro notable, con un comportamiento muy franco y templado, que a mí, particularmente, no consiguió removerme.

El quinto toro de la tarde correspondió con el de Pedraza de Yeltes, un toro castaño, quebrado de lomo, veleto, de nombre Guantero (nº 37, 588 kg, 02/19; silencio). De salida perdió las manos y parecía descoordinado, aflorando las protestas para que lo cambiaran. Como dije antes, Ricardo Romero citó con arte en la suerte de varas, donde hubo solo dos puyazos que transcurrieron sin pena ni gloria. Se rehízo el castaño de Pedraza dejando de blandear y en el capote de Juan Navazo mostró una embestida que daba esperanzas. Fue una ilusión porque en el último tercio fue un toro con mucha guasa, con la cara por arriba y sin recorrido. Lo intentó Ángel Sánchez por la derecha sin conseguir lucimiento. El de Pedraza de Yeltes fue un toro malo, mediocre para lo que se espera de este hierro.

Terminó esta corrida concurso con el ejemplar de Salvador Gavira García, aplaudido de salida. El remate, la conformación de las astas y una generosa badana daban lustre y acrecentaban el trapío del toro, registrado como Librero (nº 21, 533 kg, 01/20; silencio). Se quedó cortó en los primeros lances siguiendo los vuelos de la capa de Amor Rodríguez que, de nuevo, perdió los trastos. Blandeó durante toda la lidia y, perfectamente, podría haber sido protestado. De forma que hubo que cuidarlo en varas y fingieron la suerte en el segundo encuentro con el del castoreño. Tuvo una embestida pastueña y noble por el pitón izquierdo, Amor Rodríguez lo toreó muy despegado, a medio metro de la bragueta, supongo que todavía tenía en su cabeza el mal trago de Tormentoso, de Partido de Resina. Necesitó seis o siete pinchazos, en la misma suerte y en los mismos terrenos, antes de dejar una estocada trasera. El de Gavira fue demasiado blando para una corrida concurso en Las Ventas.



La belleza impresionante del Concha y Sierra


Rafael de Julia aprovechando las buenas embestidas de Granadino




Tormentoso, de Partido de Resina, en los corrales


Así empezó y terminó su lidia el de Partido de Resina, haciéndose el jefe


Cornamenta poco ofensiva pero ¡cuidadín!


Un instante del tercio de varas de Tormentoso


Toro muy pero que muy complicado




Junerón, de Castillejo de Huebra, un murube muy ofensivo


Acude tres veces al caballo, en el último encuentro solo señalan


Saludaron los banderilleros por sus buenos pares


Momentos excelsos de Rafael de Julia, sin terminar de armar una faena redonda

Toreo sobrio de corte castellano



lunes, 25 de septiembre de 2023

Presidente y torero se cargan la corrida concurso


Reseña para la web y libro de crónicas de la Asociación El Toro de Madrid.


 

Domingo, 24 de septiembre de 2023, se ha celebrado en Madrid una corrida de toros concurso de ganaderías con un clima perfecto para ello. Y hay que especificar lo de “corrida de toros” porque al margen de esta tenemos otros dos concursos más a lo largo de la temporada, que son “corridas de novillos”, por obra y gracia del sacrosanto pliego de Las Ventas, ese que unas veces es ley y otras papel mojado. Algo más de ocho mil personas en el coso, podemos decir que además de guiris y aficionados recalcitrantes para este festejo incluso había público en la plaza, hay indicios para pensar que la masiva manifestación que hubo por la mañana en contra de la sumisión del Gobierno con los nacionalistas tuvo gran culpa de ello. Las ganaderías que se corrieron fueron las de Partido de Resina, Samuel Flores, Victoriano del Río en sustitución de La Palmosilla, ganadora de la concurso de 2022, Peñajara, José Escolar y Pedraza de Yeltes. Los toreros anunciados:

Serafín Marín. Dos pinchazos, estocada trasera y caída; TIBIAS PALMAS. Estocada con telonazo que hace guardia; TIBIAS PALMAS.

Rubén Pinar. Estocada, un golpe de descabello; SILENCIO. Estocada corta y un golpe de descabello; SILENCIO.

Gómez del Pilar. Tres pinchazos, estocada desprendida; SALUDOS CON DIVISIÓN (dos avisos). Media estocada suelta y un golpe de descabello; SALUDOS CON DIVISIÓN (un aviso).

 

Presidente. Sr. José Luis González González. Solamente el desatino mayúsculo acontecido en la lidia del sexto toro, cambiando el tercio contra toda razón, tratándose para más inri de una corrida concurso, es motivo suficiente para que no volviera a presidir un festejo en Las Ventas.

Tercio de varas. Destacó y fue muy aplaudido Antonio Peralta por su quehacer picando al cuarto de la tarde, el de Peñajara.

Cuadrillas. Muy bien banderilleando y lidiando al de Peñajara, Marcos Prieto y Diego Valladar con los palos y Manuel Macias con el capote. Fueron obligados a saludar.


**

 

Antes de pasar a reseñar lo que pasó con cada toro hay que hacer un comentario contra la empresa, veedores y personas responsables de las ganaderías y trapío que hemos visto en esta corrida concurso. Una vez más la falta de originalidad a la hora de reseñar y la desidia que transmiten. En este tipo de festejos, que solo se demanda un ejemplar por hierro se podría abrir el abanico y traer cosas distintas o ganaderías que carecen de ocasión para venir con seis ejemplares, darle un toque extravagante que llame la atención de público y aficionados. Se podrían exhibir los toros en el Batán, que para eso está, para darle mayor resonancia. Pero nada. Luego está el toro que ha traído cada ganadero, solo podemos salvar aquí el ejemplar de Partido de Resina y el de Peñajara, lo demás, se ha visto claramente, eran las sobras de las sobras. Esto revela claramente la dejadez de la empresa a la hora de reseñar y poner en valor esta corrida. Creemos que Madrid merece una corrida concurso de categoría, un acontecimiento para el mundo del toro que fomente la competencia entre ganaderos, que recupere la esencia y el sentido que tuvieron este tipo de festejos. Y ahora pasemos a lo sucedido en el ruedo.

 

La tarde dio inicio con aplausos de salida para el toro de Partido de Resina que, ciertamente era guapo y se daba un aire al concepto de Pablo Romero que tenemos en la cabeza: bien puesto de pitones, hocico chato, lomo recto, grupa ancha y desarrollada… también esa forma tan cansina de desplazarse y ese movimiento aparatoso de las patas traseras. Tan cansino que el animal rozó la invalidez, por decirlo de alguna manera, y podría haber sido devuelto perfectamente. Nos referimos a Cabañito (nº 33, 510 kg, 04/19; arrastrado entre pitos), cuya salida dio buenas muestras de mansedumbre, visitando toriles y mirando a los espectadores de barrera. Ya en el primer puyazo el piquero tuvo que fingir el castigo, háganse a la idea de la escasez de fuerzas que mostraba, transcurriendo el tercio de caballos entre las protestas y las demandas de los tendidos porque Cabañito se fuera de vuelta a los corrales. No lo tuvo a bien el presidente y la lidia continuó con las pasadas en falso de los banderilleros y la atonía del morlaco. Cogió la muleta Serafín Marín, cuya aparición nos traía recuerdos de juventud, y le ligó una serie a media altura, templada, que era justo lo que pedía el animal. Estuvo inteligente con el toro y lo toreó bien en dos o tres tandas redondas y rematadas. Cabañito estaba entre alfileres como hemos dicho, Serafín no sudaba con él, así que se empachó de toro y se pasó de faena conforme a la costumbre y cánones actuales. Dos pinchazos y una estocada trasera y caída pusieron a los carniceros a trabajar y ya no los volvimos a ver en la bocana del dos. El presidente fue protestado por no devolver el toro.

 

En esta jornada de domingo había más probabilidades de ver a votantes socialistas manifestándose en contra del propio partido socialista que un toro de Samuel Flores saliera bravo. Y así fue, puede que haya que remontarse al socialismo de Guerra y González, a monterías borbónicas en El Palomar, para encontrar un ejemplar realmente bravo en esta ganadería. El samuelón de hoy venía con la cornamenta consuetudinaria, lo que no traía eran carnes que compensaran semejante aparataje. El hombre que montaba a caballo le recetó una lanzada en el costillar, cosa que vino a descomponer del todo la acometida de Triana, pues así se llamaba el toro (nº 55, 520 kg, 12/18; pitos de despedida). De los garapullos reaccionó dando cabezazos a diestro y siniestro y abriendo el hocico en gesto de cansancio, y en la muleta pasaba sin humillar y siguió en la misma tónica de soltar la cara. Rubén Pinar tardó algunos lances en cogerle el son para que no le topara las telas, cuando lo hizo se lo pasó demasiado lejos de la bragueta y los que tienen la perspectiva más cenital, en las gradas y andanadas, se lo echaron en cara. Estuvo hábil cruzando exageradamente la mano de la muleta y la de la espada, dejando una estocada a la primera y un golpe de descabello.

 

Asomó por chiqueros el tercero, de Victoriano del Río, un toro mal hecho, feo, una mole de carne de pelo negro apodado Manisero (nº63, 580 kg, 09/18; aplausos en el arrastre). Un toro corretón que se pasó la lidia haciendo hilo, en el caballo se arrancó presto en el primer cite − puyazo en el costillar− y en el segundo acortaron distancias, haciendo una pelea más bien discreta. Su movilidad puso en aprietos a los banderilleros, si bien esta pujanza que ofreció el ejemplar de Guadalix fue bien aprovechada en los primeros compases de faena por parte de Gómez del Pilar, lo mejor el inicio genuflexo y algunos remates. Basó su actuación en la mano derecha y exprimió todo lo que pudo al Victoriano, que metía muy bien la cara no sin ciertas complicaciones. Al final de la faena una tanda por derechazos haciendo el tiovivo agarrándose al lomo del toro, muy jaleada, nos confirmó que, efectivamente, hoy había público en Las Ventas. Después del primer pinchazo entrando a matar el de Victoriano se fue acobardado buscando las tablas, detalle a tener en cuenta en una corrida de este signo. Sobre esta faena concluimos que Noé no estuvo por debajo del toro, tampoco brilló al nivel que Madrid demanda, su actuación fue agradable, correcta, y no pasó de ahí. Eso sí, emborronada por la espada.

 

El de Peñajara fue uno de esos toros que caldean el ambiente los días previos a su lidia, la espectacularidad de su trapío propició debates y pronósticos, multiplicados por el altavoz que otorgan las redes sociales. El suflé estaba en todo lo alto cuando el de Peñajara saltó a la arena venteña, la bellísima capa ensabanada botinera era coronada por dos pitones espeluznantes; su cuerpo, dada la simiente contreras, carecía de exageraciones. La ovación para recibirlo estaba servida. Atendía por Mexicano (nº 47, 518 kg, 11/18, algunos pitos de veredicto) y desde los primeros lances se apreció que tenía poco interés por acudir a los cites. Estuvo bien en la suerte de picar Antonio Peralta, Mexicano acudió en tres encuentros con el varilarguero, tardeando en demasía, escarbando y acortando las distancias, sin excesivo empuje en la pelea, no obstante ese galope codicioso una vez que se arrancaba entusiasma a cualquiera. Siguió parándose en banderillas y no fue por las mañas de la cuadrilla, pues estuvieron de lujo intentando alargar la embestida con la capa, y Marcos Prieto con los palitroques pareó con clasicismo a un toro que, como hemos reflejado, tenía una cabeza pavorosa. Llegó completamente parado a la muleta, poco o nada se podía hacer con tan escaso material. Serafín entró a matar con telonazo, la espada cayó atravesada y asomó la punta por el costillar de Mexicano, cuyo juego fue mucho más agitado los días previos que durante su lidia.

 

Pensábamos que el de Escolar era un candidato para poner las cosas en su sitio, pero al verlo asomar la gaita decayeron gran parte de las ilusiones. Otro toro feo, sin cara y sin aparentar, protestado de salida. Eso sí, humillando desde el inicio, la pelea en el caballo no dijo nada y tomó un segundo puyazo a menos. En banderillas cortaba el viaje y los banderilleros se dedicaron al arte del rejoneo a pie. El Escolar, de nombre Castellano (nº 58, 503 kg, 12/18; palmas de despedida), regaló varias embestidas al paso arando con el hocico por el lado izquierdo, la gente lo vio, pero Rubén Pinar no pudo exprimir ese pitón e insistió por el lado derecho. El de Valdetiétar se puso áspero rápidamente y Rubén Pinar lo pasaportó de una estocada corta y un golpe de descabello.

 

Para finalizar esta concurso otro toro recibido entre rumores de protesta, Sombrero (nº 25, 597 kg, 09/18, arrastrado en medio de una ovación), de Pedraza de Yeltes. Esqueleto grande y agalgado como corresponde, pero una carita y una expresión de niño chico que desmerecía el conjunto. Tocan para que salga el caballo y aquí vino todo el meollo de la corrida. El toro cogió una primera vara, por parte de Sangüesa, de una manera sublime, agrandándose, echándose sobre las patas traseras para dedicarse a meter riñones que aquello era una epifanía. Luego se fue disimuladamente a tablas buscando a los capoteros. Lo ponen para un segundo envite, se arranca al galope y se pone a meter riñones del mismo modo que había hecho anteriormente, definitivamente, algunos estábamos viendo a la Virgen de la Paloma. De repente, miramos al palco y asoma el pañuelo blanco, Noé había pedido el cambio y el presidente, el inefable presidente y sus magníficos asesores, lo habían concedido inmediatamente. ¡Qué era aquello, por qué! Nadie entendía nada, quedamos en estado de shock, por fin un toro que se crece de verdad en el castigo y, ahí estaban, poniéndole las banderillas. Se suponía que estábamos en una corrida concurso de ganaderías. No vimos el segundo tercio porque seguíamos en trance, las protestas arreciaban, Gómez del Pilar, el torero lidiador que acompaña al caballo metro y medio cuando sale al ruedo había pedido el cambio y, el presidente… ¡qué podemos decir del presidente! Siguió la bronca cuando el torero, después de todo aquello, brindó el toro al público. Sin más preámbulo, se puso de rodillas y ligó una tanda de derechazos en una cuarta de terreno y, los mismos que lo habíamos abroncado hacía unos instantes, batíamos palmas entusiasmados. Siguieron dos tandas emocionantes, en gran medida gracias a la arrancada poderosa del ejemplar de Pedraza de Yeltes, recordándonos a aquel tremendo Huracán lidiado el San Isidro del año pasado. Se vino muy a menos, puede que cerrarlo en tablas y acortar las distancias no le sentara bien. Para culminar Gómez del Pilar dejó media estocada soltándose rápido la espada, con el obstinado e indeseable acoso de los banderilleros tratando de derribarlo, el burel necesitó un golpe de descabello. Gómez del Pilar saludó entre palmas y pitos, y no era para menos. El mal sabor de boca que dejó esta lidia no se olvidará fácilmente.

 

El galardón para el toro más bravo de esta corrida concurso de ganaderías fue para Sombrero, ejemplar de Pedraza de Yeltes. Esperamos que regrese el próximo año y que nos dejen ver lo que los toros dan de sí en el tercio de varas.


El de Peñajara. Foto: Alejandro Lara




El ganador de la concurso, Sombrero, de Pedraza de Yeltes


Sombrero en varas. No tenía mal estilo


Gómez del Pilar con el de Pedraza, la serie de rodillas que puso paz después de la bronca durante la lidia


viernes, 19 de agosto de 2022

Otro año en Cenicientos

 

       Otro año en Cenicientos, sí, y de nuevo otra ocasión en la que la feria de toros corucha nos deja un grato regusto. Esta ha sido la de la consolidación definitiva, diría yo, la confirmación de Cenicientos como una de las mejores ferias toristas, sino la mejor, de toda España. Lo apunté en el artículo del año pasado y creo que ya no queda lugar a dudas. Las bases y los cimientos para lograrlo estaban ahí, en las cualidades ínsitas de este pueblo cuando de toros se trata, había que pulir cuatro detalles, cosa que el consistorio actual se ha encargado de hacer logrando que los resultados salten a la vista. 

Cenicientos, como sucede en algunas plazas toristas francesas tan idolatradas y sin menoscabo de estas, es ahora uno de los enclaves de peregrinación más importantes de toda la temporada para esos locos que buscan la autenticidad y la emoción del toro-toro. En plena canícula de la meseta, en medio de las idas y venidas vacacionales, inclusive con el festejo de La Paloma en Las Ventas, una nueva catedral de Santiago se alza entre los escarpados cerros que rodean este municipio colindante con las dos Castillas. Aficionados que llegan desde todos los rincones de España, de Francia, así como otros puntos cardinales, todos ellos en busca de la revelación del toro bravo que, todo hay que decirlo, este año no se produjo, aunque sí hubo un atisbo con el tercio de varas que protagonizó el de Peñajara. 

Un serial que no para de crecer, este año con unas entradas que no recordaban ni los más viejos del lugar. La sombra completamente llena, no cabía nadie más los dos días de toros, y la jornada de la concurso de ganaderías incluso con los tendidos de sol muy concurridos. Una presidencia que busca el rigor y la seriedad; una lidia en la que el tercio de varas ha de ser protagonista o, al menos, que no sea escamoteado a los espectadores que acuden en busca de esto precisamente; y la materia prima: el toro, aunque con esto ya contaban antes de este nuevo renacer. El toro fuerte, el ofensivo, el que sobresale y destaca por su espectacularidad más allá de los conceptos canónicos de trapío, porque en Cenicientos siempre ha gustado el toro cornalón. 

El resultado es una feria mucho más sofisticada, más de aficionados, más civilizada si se quiere; atrás quedó aquel Cenicientos salvaje, rudo, espontáneo e intransigente que conocí cuando comencé a ir allí. La evolución ha sido palpable y notoria.   

He de decir que disfruté muchísimo la corrida de Cuadri, entre otros, por el acontecimiento de ver esas reses grandes y musculadas asomando por el toril del terciado ruedo corucho, y además por el aspecto que lucían sus astas, sin los típicos cambios de tonalidad de la encornadura producidos por esas inmorales fundas que están provocando una nueva oleada de manipulación en forma de sutil redondez, el afeitado posmoderno cabría decir. Los Cuadri, como decía, no eran cornalones, y más atendiendo a la generosidad de sus carnes, pero las astas eran duras, buidas, no se despitorraban a las primeras de cambio, y tuve la sensación de estar presenciando una corrida íntegra. Luego, en los corrillos, vino un aficionado a bajarme de la nube diciendo que el castaño que cerró el festejo estaba arreglado, puesto que en el enchiqueramiento matutino tenía astilladas las defensas de tanto derrotar en las puertas. Ya saben, en esto de los toros siempre buscamos los tres pies al gato. 

Por cierto, yo soy de los que salió contento con Cuadri y vi un atisbo de mejoría, salvando hasta tres toros del encierro. Tenía en perspectiva las últimas corridas de este queridísimo hierro que fueron realmente malas por falta de casta, una sequía que está durando mucho más de lo que nos gustaría. Hubo puntos positivos: las fuerzas no fallaron, en mayor o en menor medida, y a excepción del sexto que sí me pareció manso declarado, en general no se afligieron en el castigo de la puya, en banderillas desarrollaron mucho sentido como suele ser habitual y de salida algunos de ellos pudieron con los coletas. Podemos contar hasta tres toros que se menearon, bueno, dos, porque el otro nos lo tenemos que imaginar pues apuntaba excelentes maneras hasta que mandó a la estratosfera al bueno de Damián Castaño, torero en franca progresión con las corridas de verdad que ahora se ha de medir, renqueante, con una de Dolores en Bilbao. Los dineros son los dineros. Por otra parte, Alberto Lamelas sorteó un toro bonancible, suavón, y por allí anduvo, sin decir apenas nada. 

La concurso, como el año pasado, tuvo por ley tres entradas al jaco, así se les hace saber a las cuadrillas desde por la mañana. Pues ni por esas. Los picadores desangran a los toros y emplean todas sus artimañas en el primer envite, algo que, a todas luces, atenta contra la razón. ¿No será mejor ponderar las fuerzas del bicho y medir el puyazo en los primeros encuentros?, pues nada, los del castoreño son así de malos y así de tozudos.

El de La Quinta parecía seleccionado para una de esas tardes en las que se anuncia El Juli con ellos, era más bueno que el pan, Sergio Serrano le dio muchos muletazos sin pena ni gloria, sería que era el primero y la gente estaba fría... El ejemplar de Pablo Romero a mí me pareció guapísimo, en el tipo de la casa que solemos decir, se desfondó en el caballo y fue una estatua en la muleta, descastado en extremo. Con fama y conocido por todos venía el de Juan Luis Fraile, Jaquetón (precioso nombre), gracias a las redes sociales, tuvo tendencia a visitar la puerta del toril, acaso por sus viajes y sus alojamientos previos en los chiqueros de otras plazas, no se lució en varas y en el trapo quedó áspero, con arrancadas puntuales y frenándose. Adrián de Torres se quedó quieto viendo como pasaba aquella apabullante osamenta, ni toreó ni lo sometió, pero a la gente le llegó mucho y cortó una oreja, lo siento pero no fue mi caso. En cuarto lugar salió el de Samuel a darnos la enésima lección de mansedumbre y descaste mientras divagábamos sobre lo que debió ser antaño la ganadería de Gamero Cívico. Peñajara viene al alza según estamos comprobando últimamente, atrás queda aquella corrida inolvidable en la que le devolvieron todos -o casi todos- los toros en Las Ventas (estaban enfermos, sic ganadero). El ramalazo Baltasar Ibán, la ganadería más brava y constante del campo bravo, se nota, vaya que si se nota, es espectacular verlos galopar al caballo, se arrancan como felinos. Trajeron un ensabanado salpicado en negro y otros muchos accidentes más en el pelaje, Bienpeinado, que miraba a los tendidos entre puyazo y puyazo, escarbaba un tanto y se arrancaba. Lo desangraron en las primeras entradas, en la cuarta y última vimos que aminoró mucho la pujanza y apenas metió riñones, cuando llegó a la muleta de David Galván duró una serie, aunque a este torero no le vimos con mucha conciencia de lo que hacía. Si han llegado hasta aquí, les diré que cerró el festejo un toro bajito y veleto de Adolfo Martín, hierro conocido por todos y en horas bajas dada la sosería, y la tontería, que impera últimamente. Empujó medio de lado en el jaco y mirando por el rabillo del ojo, esperando la primera escusa para marcharse, o sea, una pelea mediana tirando a suspenso. El cárdeno se dejaba, metía la cara e iba largo sin exceso de nervio ni de pujanza, Adrián de Torres lo toreó técnicamente bien, he de decir que me sorprendió ya que pensaba que este Resabiado le iba a sacar las costuras. Faenó en línea al principio sin obligarlo mucho, esperándolo, sin toques bruscos, tal y como demandan las reses de Albaserrada, y pegó algunos muletazos sueltos de mérito por la derecha, sin redondear ninguna tanda y abusando del toreo perfilero en vez de dar el medio pecho. En cualquier caso fue el espada que este año descolló del resto y espero que goce de oportunidades. 

El premio de la concurso se lo han dado al de Adolfo que, como queda dicho, la pelea que hizo en el caballo fue insuficiente. Lo suyo, dado el torismo declarado de la feria, era dárselo al de Peñajara o bien dejarlo desierto porque al final han premiado al más muletero como si de cualquier feria al uso se tratara. 

Son cosas que hay que pulir porque llegados a este nivel tan alto las objeciones que se pueden poner son pocas y de segundo orden, lo más importante lo están cubriendo sobradamente. Ciertamente, la tarea más complicada a partir de ahora será mantener este nivel de feria, seguir en el lugar que muchos le hemos dado, porque una vez acostumbrados a esto las demandas van a ser exigentes y los aficionados van a mirar con lupa todos los detalles y, por supuesto, que los carteles de toros y toreros estén a la altura de las expectativas. El problema se plantea con las próximas elecciones municipales, en mayo de 2023, porque si todos estos logros que venimos comentando se deben a la gestión directa de la feria por parte del Ayuntamiento de Cenicientos y a los buenos aficionados que hay detrás, ¿qué sucederá si gobierna otro partido los próximos años?, ¿volverá la fiesta salvaje, desorganizada, con toreros de escasísimo recorrido dando el sainete y empresarios de oscuro proceder? No me gustaría nada volver por aquellos derroteros, en cualquier caso, si se mantiene como siempre el toro de primerísima con toda la barba de las ganaderías que crían principalmente para satisfacción de los aficionados, muchos sentiremos la llamada de la fe y seguiremos peregrinando a Cenicientos.


Saludos a la afición. 


Los cuadri, qué bueno volver a veros

Damián Castaño antes de la voltereta


Jaquetón, el de Juan Luis Fraile, simplemente espectacular

Adrián de Torres aguantando las arrancadas del Juan Luis Fraile


El de Peñajara

Suerte de varas, cuarto puyazo de Bienpeinado, de Peñajara (esta foto es mía)

De Torres con el Adolfo

Resabiado, de Adolfo Martín, acudiendo al jaco

15 de agosto de 2022, corrida concurso de ganaderías, la mejor entrada en muchos años. Que siga...


miércoles, 9 de enero de 2019

La salida del toro



Puzol, Valencia, 7 de septiembre de 2017. Toro de Lagunajanda.




Puzol, Valencia, 7 de septiembre de 2018. Toro de Partido de Resina



Del blog de festejos populares y toros en la calle de la zona de levante

lunes, 8 de agosto de 2016

Novillada concurso en Parentis


  Llevado por un cartel ganadero de lo más atractivo y variado, toda vez que este año no pude ir a la meca del torismo, Ceret, este fin de semana me desplacé hasta el pueblo francés de Parentis, en plena región de las Landas. Una novillada de Los Maños, cuatro utreros de El Añadío (en principio origen Santa Coloma-Coquilla) en festejo matinal y una novillada concurso cuya oferta sólo está al alcance de una organización movida por una afición a los toros auténtica. 

  Al tratarse de un ciclo exclusivo de novilladas la valoración de los animales es un atisbo acompañado de no pocas dosis de intuición, muy condicionada por la impericia que lleva aparejada la posición de aprendiz de toricantano. Algunos de ellos deberían plantearse seriamente su futuro dada la ausencia de facultades. Igualmente, al tratarse de un coso torista francés el criterio de bravura en el tercio de varas es bastante aproximado. La afición demanda lidia total, con sus tres tercios, en el que la bravura frente al picador cobra especial importancia. Los lidiadores son advertidos si es que no lo saben ya y, por lo general, se enseñan los toros en varas y se intenta hacer un tercio lucido cuando se dan las circunstancias. La afición francesa probablemente no percibe nada extraordinario, los que nos desplazamos desde España lo saboreamos como lonchas finas de un jamón de bellota de esos que no se paladean todos los días. Aquí nos hurtan la lidia, la mutilan, la afición no consigue imponerse salvo en sitios muy contados. Y así nos va.  

   Voy a reseñar lo que dio de sí la concurso y si se tercia contaré en otra entrada lo de Los Maños y la matinal de El Añadio.


  1º. Partido de Resina. Gallareto, nº 27. Principió la concurso con un pablorromero que aunque no lució la guapura enamoradiza de los ejemplares típicos de esta estirpe, lo suplantó con buen juego en todos los tercios. Sin ser bravo de veras, aceptó cuatro encuentros con el picador desde la distancia que se aprecia en la imagen, acudiendo al jaco con el trote que los caracteriza, como si fueran conscientes de su guapura, recreándose en la suerte. En el peto peleó con escaso poder. En uno de los encuentros el piquero dio un marronazo al aire y en el último simuló con el regatón. Gallareto sangró muy poco, lo cual propició que no parara de moverse en banderillas y que ofreciera un buen número de embestidas a Jesús Chover. Intuyo, por los motivos más arriba expuestos, que a media altura. De los más completos del festejo, voluntarioso en todos los tercios.


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2º. Santa Teresa. Bávaro, nº 8. Tenía muchas ganas de ver esta ganadería en acción, cuya procedencia es directa del célebre don Juan Guardiola Soto, reses afamadas en los 60 y 70 por su carácter y bravura temperamental. Queda muy poco de esta procedencia ahora que lo de Javier Molina ha pasado a otras manos y no sabemos cuál será su futuro. Las hechuras de Bávaro delataban a las claras la hondura propia del toro de Gamero Cívico. Cantó la gallina en el cuarto puyazo buscando los capotes; le dieron duro y trasero. En la muleta tuvo un buen pitón derecho, templado, y un izquierdo con malas ideas. Miguel Ángel Silva fue incapaz de pegarle un natural. Espero ver este hierro en los carteles con más frecuencia.



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3º. Couto de Fornilhos. Fastoso, nº 20. Esta vacada de procedencia Condesa - Atanasio Fernández echa animales encastados con cierta frecuencia, como aquel Indiano que vimos en el San Isidro de 2012. Este Fastoso fue al caballo muy decidido y empujó con brío, solo que salió suelto de la pelea. En la muleta fue el de embestida más vibrante, codiciosa y encastada. Gerardo Rivera midió la faena, improvisó algunos lances aprovechando que no era capaz de dominarlo y a la postre fue lo más vistoso de la novillería. Estocada en el rincón que le valió una oreja. El de Couto puso la emoción.



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4º. Monteviejo. Cacharrero, nº 49. No recuerdo la última vez que vi un patasblancas en liza y con las ganas me quedé. El de Victorino estaba claudicante, quizá deberían haber esperado a la primera vara por si se rehacía pero lo cierto es que asomó el moquero de vuelta a los corrales antes del primer puyazo. El novillo era una pintura.


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4º bis. Los Maños. Capitán, nº 52. Hecho y cuajado, con poco pitón. El tercio de varas más emocionante del festejo y la suerte mejor hecha de todos los picadores. El novillo fue de largo como un rayo y el picador lo agarró en el sitio con la dificultad que entrañaba la velocidad que traía, moviendo el de Bonijol con soltura. José Vicente Sanz, el del castoreño, se llevó el premio de la concurso al mejor piquero. La plaza vibró con las arrancadas secas del novillo y el toreo a caballo, esto era lo que todos buscábamos. No solo acudió de largo también empujó en el peto, sin embargo en la muleta se le vio con clara tendencia a buscar los chiqueros. Humilló generosamente por los dos lados y tenía faena atacándole, pero Chover estuvo muy desdibujado.



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5º. Valdellán. Mantalhombro, nº 2. Esta ganadería ya tiene arraigo en las plazas toristas de Francia y quizá por ello, por su fama de encastada y poderosa, fueron las cuadrillas a cargárselo en el caballo. Su matador, Miguel Ángel Silva, ya sabe lo que es recibir una cornada de caballo y todavía le sobrevuela el recuerdo. El novillo, chorreado en morcillo, sin exageraciones. Recibió cuatro varas sin colocarlo, cebándose con la puya en todas partes menos en la zona recomendada. Muy duro de patas, también para morir, aun con la que le dieron embistió a media altura, algo aplomado como es natural. Inadmisible la lidia que hicieron.


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6º. Raso de Portillo. Quitapenas, nº 24. Muy serio el del Raso de Portillo -qué bien suena-, al que también escondieron en los tres puyazos que recibió. O sea, tercio de varas a la española y bronca del público de Parentis. Lo banderillearon al alimón entre Jesús Chover y Gerardo Rivera dando un recital de incapacidad. Con poder y pies toda la lidia, incansable embistiendo de muy buena manera. Esta ganadería, vistos dos ejemplares a lo largo del fin de semana, me ha dejado grata impresión.


domingo, 21 de septiembre de 2014

Y Pablo Romero volvió a Las Ventas

Corrida de toros de Partido de Resina para José María Lázaro, Pérez Mota y Rubén Pinar.


  Gran ambiente en Las Ventas para ver los toros de Pablo Romero, ahora Partido de Resina. La mejor entrada fuera de abono que yo recuerdo esta temporada y muchas caras de aficionados habituales. Y eso que la terna era de baratija, si llegan a anunciar toreros del caché de los Rafaelillo, Robleño, Alberto Aguilar, Ferrera, Urdiales, etc. seguramente hubiéramos visto media entrada, pero claro, a estos toreros hay que pagarlos, y la empresa no está por la labor de hacer esos esfuerzos. Después andan quejándose de que el personal no va a los toros...

Foto Juan Pelegrín

  ¿La corrida? Pues oiga, una pintura. Seguramente los pablorromero no son tan pablorromero como lo eran hace veinte años, pero esporádicamente salta alguno que hace gala de aquel apelativo con el que estos animales eran conocidos: Los toros guapos. Hoy hemos visto varios de esta clase, cuarto y quinto los de más guapura, ambos ovacionados de salida. Segundo y sexto también muy aplaudidos. Toros redondos, rematados de pitón a rabo, de hocicos chatos, bien puestos de armas, que despiertan la admiración de propios y extraños. El Toro. 
  ¿Y cómo se comportaron? Sin duda, mal. No ha sido la mejor corrida que hemos visto de este hierro, pero tampoco la peor. Sin llegar al nivel de las novilladas que precedieron a la seria y encastada corrida del 2010, pero mejorando el desastre del encierro del 2011, para más inri en San Isidro. Hoy penalizó y mucho la casta, la ausencia de esta quiero decir. Mansedumbre y falta de codicia el principal defecto, y en algunos toros la falta de fuerza. No obstante, hay que añadir que la suerte de varas ha sido un condicionante y una auténtica infamia durante toda la tarde. Exceptuando a Francisco Vallejo con el quinto, lo demás fueron más lanzadas que puyazos y se agarraron en el espinazo y en los bajos la mayoría de ellos, echando a perder las posibilidades de lucimiento de los espadas claramente. Es incomprensible porque los toros no mostraron en ningún momento una fiereza o poder especial que motivara (si es que hay alguna motivación para hacer esto) esos viles puyazos en los tercios de desangrar que los picadores, con el consentimiento de los matadores, nos han brindado. En banderillas esperaban y apretaban a tablas y los de infantería pasaron un quinario sin saber cómo solucionar los problemas que planteaban. Dos toros salvaron la honra de la divisa: Cristalero II y Cubanito, primero y quinto del encierro.

  El primero del que hablamos se enceló en el primer puyazo y acabo derribando; y en el segundo peleó con cierto calamocheo. Fue el de mejor comportamiento en varas sin ser nada extraordinario. Tuvo buen tranco en la muleta las tres o cuatro tandas que duró, Lázaro lo aprovechó por la derecha toreando con cierto desmayo y buen gusto, y cuando le quiso echar la izquierda ya no tenía toro. Una estocada desprendida no fue suficiente porque el burel se creció a la muerte y dio mucha guerra, necesitando varios golpes de verduguillo. José María Lázaro es un torero que vemos con frecuencia en el domingo a domingo de Las Ventas, probablemente sea la mejor lección para aprender los intríngulis de esta complicada afición y así lo percibimos en detalles que José María nos dejó. Como colocar los toros en suerte en el caballo; las distancias, los tiempos y la medida en la faena de muleta; o aguantar y recibir las tibias palmas desde el callejón, las mismas que se convierten en pitidos si sales al ruedo a recibirlas. Una actuación muy digna e inteligente que solo pudimos valorar con el primero, puesto que el cuarto fue inutilizado por el picador Manuel Cordero en la querencia de chiqueros, por lo cual espero que haya recibido la multa correspondiente.

Lázaro y el empaque con Cristalero II

  Pérez Mota poco pudo hacer con el segundo, manso, descastado y a la defensiva continuamente. Bien es verdad que porfiar en redondo con este tipo de ejemplares no es lo más conveniente. El quinto, Cubanito, no era un toro de caballos, pero sí ofreció juego en la muleta y con un poco más de fuerza estaríamos hablando de un gran toro en este tercio. Sin terminar de acoplarse y de poner toda la carne en el asador, Mota dejó algunos muletazos de muy buen trazo, sin terminar de consolidar la faena. Dejó una estocada desprendida entrando con decisión y salió a saludar. A mi modo de ver la faena no tuvo consistencia, solo algunos pasajes brillantes.

  Ruben Pinar pasó inadvertido con un manso de tablas y huidizo, y un pavo para cerrar la tarde que se aplomó en la muleta. Para no variar, penosamente picado.

Cubanito, en quinto lugar, ofreció buen juego en el último tercio

  Esperamos volver a ver pronto estos toros, por juego vemos otras ganaderías mucho más tediosas que repiten tengan el resultado que tengan. Por presencia, a los Pablo Romero no los gana ninguna.

lunes, 21 de abril de 2014

Partido de Resina para las calles

Mientras que en Las Ventas se celebra una corrida de Martín Lorca, el día 10 de mayo, en el barrio de Colonia Segarra, en Vall de Uxó (Castellón), correrán por las calles este encierro de la legendaria e histórica ganadería de Partido de Resina. No sabemos qué harían en los caballos y muleta, ni lo sabremos. Hace pocos años, en corrida de a pie, provocaron cinco caídas de los jacos y desde entonces, que me refresquen la memoria, no nos hemos visto en otra. 













Se pueden ver más fotos en el blog DesdeToriles. Deleitense.