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sábado, 13 de octubre de 2012

Los samueles dan esperanzas

Miguel Ángel Delgado al natural con Peina Altos, ejemplar para recuperar la fe en esta ganadería única

  Se acabó. Echaremos de menos los domingos venteños, la temporada de toros ha llegado a su fin, para ello, se ha verificado una corrida de toros de bonita lámina, con trapío y mucha leña por delante, de los hierros familiares de Samuel Flores y Manuela Agustina López Flores.

  No ha sido un derroche de poder ni mucho menos, pero tampoco ese recital de descaste que acostumbraba en los últimos años. Ha habido dos babosas que no se tenían, tercero y quinto, arrastrándose continuamente por el albero. Un manso abriendo plaza que no ha parado de trotar en toda la lidia y no ha encontrado torero que lo sujetara, peligroso, colándose por ambos pitones. Un toro importante que se movió con vibración y galopó embistiendo por abajo; el segundo, llamado Peina Altos. El cuarto tuvo media arrancada y derrotaba a cada instante. Cerró el encierro y la temporada un toro con mucho que torear, bien es verdad que tardeaba pero cuando arrancaba iba fuerte y repondía por abajo.

  Poco se puede hablar de cómo fue la bravura en varas, las cuadrillas y los matadores se han inhibido completamente, cuando no se colocaban los toros bajo el peto, el picador de turno se acercaba a pinchar al animal como si de una aceituna se tratara. Se ha castigado duro a los toros. Muy mal, de este modo sólo vemos la mitad del espectáculo. Arturo Saldívar se ha visto incapacitado a la hora de colocar en suerte sus toros, delegando en su cuadrilla. Salvamos al piquero Francisco Martínez, de la cuadrilla de Miguel Ángel Delgado, siendo el único en toda la tarde que tuvo la ocurrencia de torear a caballo, provocar al bicho y sujetar la arrancada tirando el palo; gloria bendita oiga.

  Mala tarde de Eduardo Gallo que a las primeras de cambio se encontró con un buen revolcón cuando trataba de hacerse con el toro, en las primeras arremetidas. Con tan desafortunada paliza se marchó la lucidez del espada para el resto de la tarde. El toro ya había dado varias vueltas al platillo cuando Gallo optó por dirigir la brega en banderillas, una decisión tardía. En la primera tanda de naturales el Samuel se coló y le hizo perder la verticalidad, el toro lo buscó con saña y afortunadamente la cosa no pasó a mayores. No hubo más, visto que durante el resto de la lidia tuvo un pitón derecho muy complicado más lo que había sucedido por el izquierdo, Gallo tomó el acero y acabó con el burel sin más, en toriles, de dos pinchazos y una entera caída.
  Una tanda con limpieza obtuvo del descompuesto cuarto, hubo desarmes y un sainete con la espada antes de pasaportarlo de un bajonazo.

  Miguel Ángel Delgado estuvo bien con el primero de su lote, el mejor toro de la tarde. La faena tuvo su justa medida, iniciándola en los medios con la mano izquierda, sin probaturas, ligando una tanda de muletazos notable aunque tuviera sus altibajos. Hubo una por la derecha y otra más al natural, ligados, limpios, dando generosa distancia en el cite de inicio. Siguieron los trincherazos y pases de pecho finales para rematar de una estocada pasadísima, en mitad del espinazo y otra trasera. Lo toreó, estuvo a la altura del animal con aparente facilidad, sin embargo la obra no tuvo suficiente rotundidad, las tandas fueron irregulares, ligadas con ese paso atrás ejecutado de forma mecánica que resta tanta profundidad al toreo.

  Arturo Saldívar tiró de toreo populista con un animal que merecía más. Inició en los medios con el pase por la espalda y el batiburrillo de costumbre. Prosiguieron dos tandas y como aquello no cogía vuelo buscó el toreo encimista, colocándose entre los pitones para citar de perfil y torear por el derecho de uno en uno, pasándoselo muy cerca. Sobró el circular con el último toro de la temporada, antes de las bernardinas finales. Pinchazo y estocada caída. Los peones acuden prestos y derriban el toro agitando bruscamente los capotes.


Justamente lo contrario de la tónica general del curso, trapío y seriedad en el último toro del año, Peina Niños, del hierro de Manuela Agustina López Flores. Un toro de comportamiento serio en la muleta que no pudimos ver en el caballo, reflejo de uno de los asuntos que más urge corregir y recuperar en la Fiesta: la suerte de varas

lunes, 24 de septiembre de 2012

Tres y pa'casa


Mario Alcalde frente a Gorrión III, de Hoyo de la Gitana

  Eso es lo que tenía que haber hecho una vez cayó el tercero de la tarde, irme a casa, y así se lo comenté a los amigos que me acompañaban en el tendido cuando Torrero, de Sánchez Fabrés, murió como un bravo mediando la corrida. Con el regusto de ver dos ejemplares de Hoyo de la Gitana, de comportamiento serio y temperamental, más el novillo aludido de Sánchez Fabrés, que pedía constante pelea en los medios y no dejaba ni respirar al novillero, lo mejor hubiera sido marcharse del coso y saborear ese poso que deja el toro de casta. Pero no fue así, el aficionado a toros es sufridor por naturaleza, masoquista si me apuran, y el más noble de todos los animales, como bien dijo don Mariano de Cavia una tarde de petardo. Se habían apurado todos los cartuchos santacolomeños, restaban tres novillos de Sobral, al parecer procedencia Cebada Gago y Marqués de Domecq, mejunje que me dio cierto tufillo... "me temo que esto de Sobral va a ser una de tantas; nobleza, nobleza y nobleza", comentaba en voz alta a mis compañeros de localidad. Debe ser que Sobral constituye un encaste minoritario y es por eso que remienda la novillada, cavilaba inocentemente, esta vez en mi fuero interno ¿Y si, por casual, hicieron una buena adquisición de la acreditada ganadería de Cebada Gago y un hato de la otrora encastada ganadería del Marqués de Domecq que tanto me han comentado los viejos aficionados?, especulaba, ingenuo de mí. Pues no, piensa mal y acertarás que dice el refrán, mis agoreras reflexiones iniciales se hacían realidad según se iban lidiando los novillos de Sobral, de bonita lámina y contenido tan usual en estos tiempos, esto es, animales mansi-bravos que tan pronto quieren saltar la barrera y huir de la pelea, como les da por embestir, siempre bajo la premisa de una extrema suavidad, y una bondad tal que permite estar en la cara el tiempo que plazca, colocado en cualquier sitio. Porque estos animales de hoy lo admiten todo (menos dos puyazos en regla) y están preconcebidos para finos estilistas, empeño de los ganaderos que no logro entender porque echando un vistazo al escalafón, no veo estilista para tanta ganadería suave y tontorrona que puebla el campo bravo.
  Os decía que vimos dos novillos muy serios de Hoyo de la Gitana; pena ese tercero que fue devuelto con cojera en una mano. El primero descabalgó en el primer puyazo y salió furioso del segundo encuentro, embistiendo a todo aquel que lo provocaba. Urgía un tercer puyazo para calibrar con certeza la bravura del bicho, pero eso aquí, en la meseta central, no se lleva. Escarbó toda la lidia, lo cual no fue óbice para arrancarse en siete u ocho tandas por el pitón derecho con afán de coger el trapo, humillando, con nervio y mucho que torear. Jesús Fernández estuvo ahí, sin decir gran cosa, sin que su arte calara en los tendidos, y por supuesto, como le ocurre tanto a la novillería de hoy cuando se trata de esta clase de animales, sin dar la sensación que en la arena, el que mandaba era él. Aplaudimos sus buenos volapies, pues hacía ya unos cuantos domingos que no se veían espadazos dignos.
  El segundo, conocido allá por campos salmantinos con el sobrenombre de Gorrión III, salió alegre del toril y humillando desde el principio, se llevó dos soberanos puyazos en la suerte de la carioca que a la mayoría de toros de ganaderías que todos tenemos en mente los hubiera dejado con la lengua por los suelos, amorcillados para el resto de la pelea. "El Jaro" e Ignacio Estévez lo parearon superior y, cuando tocaron a matar, Mario Alcalde se fue a los medios, lo citó, y el novillo se vino alegre, regalando dos embestidas por abajo y humilladas que fueron un primor. Le arrebató la muleta y se enceló con ella, muchos vaticinábamos que en ese momento se acababa la historia y el novillo tornaría en bronco, pero no fue así e incluso fue creciendo a lo largo de la faena, acometiendo en todos los terrenos con franqueza. Lo referido sobre el mando y el poder cuando hablaba de Jesús Fernández también sirve para Mario Alcalde, que estuvo digno con el novillo si lo tratamos con benevolencia pero el animal invitaba torear con grandeza. Sintió en sus carnes la máxima de Lagartijo, útil para el toreo de lucha, que decía "si no te quitas tú te quita el toro", pues en la manoletinas finales, citando en la rectitud del astado, fue arrollado y, como un pelele, el novillo se lo pasó de un pitón a otro por los aires corneándolo en ambas piernas. Y no se puede decir que el animal fuera una alimaña, ni muchísimo menos, sino que las alharacas deben ser medidas y ponderando las cualidades de los toros. Tuvo el gesto torero de permanecer en la arena hasta ver morir a su oponente antes de ser trasladado a la enfermería.
  Jesús Duque está muy nuevo y cabreó todavía más al de Sánchez Fabrés dejando que le tocara la muleta varias veces a principio de faena, aún así, aguantó de forma decorosa el comportamiento del bicho, continuamente pegajoso y de embestida descompuesta. Siempre pidió pelea en los medios y mostró codicia incluso para morir. Lástima esos dos de Coquilla que no pudimos o no nos dejaron ver, más aún con el buen juego que dieron el verano pasado; y lástima no haberme ido a la muerte del tercero para quedarme sólo con el sabor de esos gracilianos duros, nobles y bravos.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Jesús Chover, novillero de ley


 Pavito, 528 kilos, de Concha y Sierra, jugado en sexto lugar

  Tarde aciaga en Madrid; tarde de sentimientos encontrados. Cuando esperábamos abandonar la plaza complacidos por el juego regulero de una ganadería que dábamos por muerta, sumado a la actitud de un joven torero, valiente y arrogante, que había dejado gratas impresiones en unos pocos aficionados, nos hemos encontrado con dos terribles cornadas en el momento que la corrida tocaba a su fin. Ha sido en el sexto y último del encierro, cuando el tiempo para finiquitar a la res había cumplido y la presidencia lo había ignorado, presintiendo que gracias al ímpetu del novillero la muerte del bicho era inminente, cuestión de un golpe de cruceta letal, uno de tantos que ya se habían dado. Mal menor preferible a ese tercer recado de los timbaleros, afrenta suprema de cualquier matador de toros que se precie. Pero no fue así, el bicho tomó conciencia de aquello, se dejaba llegar para buscar ese hachazo final de toro agonizante, el peor de todos los hachazos que pueda asestar un animal de casta. De la primera cornada -de quince o veinte centímetros según el parte- se rehizo como si nada, volviendo a la cara del toro con más ansia si cabe. A continuación vino la segunda, acompañada de un tremendo volteretón que dejó noqueado al espada, pues sus intentos por levantarse fueron en vano hasta que su cuerpo quedó sin señal de vida sobre la arena, ante el regocijo de unos guiris descerebrados que jamás entenderán el arte de lidiar toros, produciéndose un bochornoso espectáculo en la plaza mientras los toreros llevaban el cuerpo exánime del novillero a manos del milagroso equipo médico del coso. Situación angustiosa para el aficionado cabal, verdaderamente lamentable. Varios minutos aguantó el novillo en la arena, ignorando la parada de bueyes, hasta caer de un golpe de puntilla desde el burladero de matadores.
  Antes, mucho antes de que esto sucediera, el joven Jesús Chover, de la escuela de Valencia, había dado toda una lección de lo que debe ser un novillero y una clase magistral de cómo se ponen las banderillas de poder a poder en los mismos medios del platillo; cuarteando; saliendo de dentro a afuera; y al quiebro. Encontrando toro en todos los terrenos con una facilidad abrumadora, y dejando los palos en los mismos hocicos del animal, tanto es así que por no hacer la salida de Judas fue arrollado por ese novillo que finalmente lo mandó a la enfermería. En el tercer par de cada toro se permitió el lujo de partir los palos contra la barrera y dejar las banderillas a la mitad de su medida original. Como buen torero valenciano, Jesús Chover ha demostrado unas cualidades como banderillero superiores.
  No se dejó ganar la pelea en quites y, con variado repertorio, compitió en buena lid con Iván Abasolo durante toda la tarde, un pique que se palpaba en el tendido. Se le vio más limitado con la franela, sin terminar de acoplarse frente a sus oponentes, ni acertar con las distancias, las alturas y los tempos. La espada, sin duda, fue el borrón. Así fue la presentación de Jesús Chover en Madrid, con sólo dos novilladas toreadas la temporada anterior, se enfrentó a un novillo de notable condición y alegre embestida que lució en el caballo; y el mencionado sexto, un precioso colorado salpicado en el tipo de la casa, que fue manso en el caballo, de dulce en la muleta perdiendo las manos varias veces, viniéndose arriba a la hora de morir.
Jesús Chover pareando al quiebro al tercero de la tarde, de nombre Magnífico. Gran novillo de Concha y Sierra
  Por lo demás, se lidió una novillada interesante y variada en comportamiento, sin ser nada del otro jueves, de diversa y preciosa lámina; con un primero que hizo pelea de bravo en el caballo, acusada posteriormente y que, con más fuerza, hubiera sido un buen ejemplar; un segundo manso en varas, sin fijeza, de embestida descompuesta; un cuarto que se ceñía por los dos pitones y requería espadas curtidos en el arte; y un quinto descastado, agarrado al piso, para torear en las cercanías. El lote más lucido, aludido más arriba, fue el de Jesús Chover. Iván Abasolo, siendo el más rodado, no supo solventar los problemas que plantearon sus novillos. Y Ángel Puerta estuvo aseado con su lote.
  Nota añadida: Copio este párrafo de una buena crónica escrita por mi buen amigo Cartujanillo en el blog Reflexionando a la verónica, suscribiendo cada una de sus palabras:
Especialmente vergonzoso el comportamiento de los turistas al contemplar las caídas del novillero y reirse, aplaudir las cornadas, ovacionar al toro cuando lo iban a apuntillar arrimándolo a las tablas, ovacionarlo muerto, abuchear al puntillero, arrojar las almohadillas con el chico en la enfermería...Y preocupante que en Madrid no seamos aficionados con criterio los suficientes para acallar a quienes no saben lo que hacen. Me he visto solo junto a Domingo Delgado de la Cámara y Vazqueño, del blog Dominguillos, ovacionando la labor del puntillero de plaza. Sinceramente preocupante que esté así este coso dando esta imagen durante la temporada.

domingo, 2 de septiembre de 2012

La primera en la frente

 
 Como en las pastelerías de Londres que entra todo por la vista y luego sabe insípido. Así fueron los veraguas
 
  Fiasco, plomo, petardo, decepción, revés, catástrofe... y todos los adjetivos que se quieran poner; la novillada que ha traído don Tomás no ha valido un mísero duro. Presencia justa, variedad de capas y juego muy desagradable, tanto para los coletas como para los aficionados de exigentes pretensiones. Cero poder; cero casta, cero fijeza, cero bravura en el caballo.
 
 Con pesadumbre y desazón según transcurría la tarde, hemos visto un primero devuelto por inválido, en el mismo tono que el resto de la novillada, muy blandita toda ella. Un varapalo que nos ponía sobre aviso de lo que iba a ser el resto de la tarde. Sustituido  por un novillo de Juan Antonio Ruiz Román, manso de tableros y puerta de toriles, pese a la insistencia del novillero, que pasó toda la faena corriendo tras el bicho, de medios a tablas.
 
  Un segundo negro zaino que ni fu ni fa. Se repucha del caballo; no aprieta ni hacia dentro ni hacia fuera; se queja de los arpones. Tuvo dos tandas que no encontraron el mando que exigía, mas enseguida torna en protestón, no pasa y pega brincos; desconozco si el efecto es causa de la falta de dominio. Sin fijeza ni codicia.
 
  Un tercero de pelo jabonero que no tardó en doblar las pezuñas a pesar de salir como el rayo del calabozo. Simulacro en varas. Es noble pero se desploma en la muleta y se acaba echando. Lo que viene llamándose una babosa con bondad. 
 
  Un cuarto retinto ojinegro, o castaño según rezaba la reseña. Sale perdiendo las manos y hace cosas de burriciego, lo cual acarrea más de un susto y topetazos a los de a pie. Corta en banderillas. No embiste, pasa mirando al público de la andanada. Descaste total.
 
  Un quinto que salió del revés. Berrendo en negro aparejado, bien puesto de armas. La infantería lo saca rápido, recibiendo dos picotazos perfectamente señalados por Ismael Alcón. Tuvo la virtud de humillar, cualidad que sirve de poco cuando no hay codicia ni nobleza para seguir los engaños. Medio embistió dos veces por abajo y la tercera protestó. Eso fue todo.
 
  Se acabó la novillada (menos mal) con otro negro. Sale barbeando y no llega a los burladeros cuando lo reclaman. Basto de hechuras. Pega coces en el caballo; huye. Ni una sola embestida, se defiende continuamente. Manso con genio.
 
 
  Pésima tarde de los prietodelacal, como ocurre tantas veces en los toros y a otras tantas ganaderías que son repetidas año tras año, temporada tras temporada. Por ello, reivindico el mismo trato para el bueno de don Tomás; la oportunidad de resarcirse más pronto que tarde. No sería de recibo una condena al ostracismo porque la grandeza de la Fiesta reside en su variedad, en su riqueza, y su losa se fundamenta en la monotonía.
 
  Al volver a casa, no podía dejar de recordar estas palabras que escribía Luis Fernández Salcedo hablando de la ganadería de don Juan Manuel Sanchez, "Juanito Carreros":
 
  Bastó que él faltase, o que se apartara en sus últimos tiempos, para que se viniese abajo todo aquel gran castillo de naipes. No olvidemos, por otra parte, que en este asunto, por lo mucho que tiene de misterioso cuanto se relaciona con la bravura (y ahora me remito a mi primer libro de El toro bravo, en el cual se habla de la difícil selección de la bravura), hay un factor suerte (por llamarlo de algún modo) que cuando actúa en el mismo sentido que la competencia del criador, produce grandes efectos; pero que, en otros casos, hace un efecto enteramente letal. Podría formarse una interminable lista de grandes ganaderos en teoría, cuya actuación práctica quedó muy por bajo de su insignes merecimientos. Algo de esto debió de ocurrir a don Juan Manuel...
 

lunes, 23 de julio de 2012

Peligro, La Guadamilla



  Cuidado, si esta ganadería se anuncia en tu ciudad, en tu pueblo o en cualquier clase de espectáculo taurino que tengas intención de presenciar, corres serio peligro de aborrecer las funciones taurómacas. La Guadamilla es un producto nocivo para la Fiesta de los Toros. Ayer en Madrid asistimos a un encierro esperpéntico, bichejos que salían renqueantes del toril y derrotados del peto, todos ellos perdieron las manos en algún momento de la "lidia", arrastrando sus lenguas por la arena. Tontos de remate, no dudo que novillos como estos se arrojarían al vacío desde cualquier peñasco al igual que haría una piara de ovejas, uno detrás de otro. Con una cobardía tal que en varias ocasiones terminaron arrinconados en las tablas, acosados por los novilleros. Nula codicia. Animales semovientes que jamás deberían jugarse en los circos taurinos, por el bien de la Fiesta.

  Ahora bien, la empresa Taurodelta, que vive ajena al sentimiento de los aficionados y a los méritos que los protagonistas se ganan en la plaza, no dudo que colocará este hierro la temporada venidera. Tiempo al tiempo.

  Juan Leal entró en la final del ciclo de novilladas gracias a dos vuelapies de temeraria ejecución, muchas agallas para volcarse así sobre la cerviz de los astados. Fue lo único reseñable de la tarde.


miércoles, 18 de julio de 2012

La temporada de Madrid y Hemingway


Portada del libro Muerte en la tarde, de donde salen algunos escritos de esta entrada


  Reconozco con orgullo mi debilidad por la plaza de Madrid, su historia, su afición y todo lo que le rodea, quizás por ser el lugar donde uno ha aprendido lo poco que sabe. Al igual que tengo inclinación por la literatura de Hemingway, seguramente por ese estilo tan realista que lo caracteriza, el cual admiro y me siento identificado.

  Esta, por ejemplo, sería una opinión de Hemingway sobre Madrid allá por los años 20, desfasada si la trasladamos a las ferias de abono vigentes pero válida si la aplicamos al clásico tercio de entrada de un domingo cualquiera:

Aranjuez sería un excelente lugar para ver su primera corrida. Sería un buen lugar, mucho mejor que Madrid, si únicamente piensa ver una corrida, pues posee todo el colorido y el pintoresquismo que se requiere cuando todavía se está en la etapa de apreciar el espectáculo. Más adelante, lo que se busca en una corrida, además de buenos toros y buenos matadores, es un buen público, que no es el que asiste a la fiesta donde se celebra una corrida, todos beben, se lo pasan muy bien y las mujeres acuden con traje típico; ni es el público borracho danzarín de Pamplona, ni el de los toreristas patrióticos de Valencia. Un buen público es el de Madrid, pero no el de las corridas de beneficencia con decoraciones vistosas, mucho espectáculo y precios elevados, sino el publico serio de los abonos que sabe de toreo, toros y toreros, que distingue lo bueno de lo malo, lo fingido de lo sincero, y a quien el torero debe ofrecer lo mejor de sí mismo. Lo pintoresco sirve para cuando eres joven o estás un poco bebido y todo te parece real, si nunca has llegado a madurar, si estás con una chica que nunca lo ha visto, para verlo una sola vez en una temporada  o para aquellos a quienes de verdad les atrae lo pintoresco. Pero si realmente desea aprender de toros, si le llegan a gustar, tarde o temprano tendrá que ir a Madrid.



  Por todos es conocido la desidia de la actual empresa por la temporada de toros en Madrid, actitud que también es válida para el rentable abono de ferias, en otro tiempo un bien muy preciado que ahora está a la baja, en decadencia. Pese a las protestas y reivindicaciones de muchos sectores de la afición madrileña solicitando una labor seria para la recuperación de los festejos de fin de semana, verdadera idiosincrasia de la plaza donde se forman buenos aficionados, los resultados siguen siendo desalentadores, encontrándonos con una programación de festejos que más bien parece maquinada para echar al público del coso y argumentar de este modo el cierre definitivo de la temporada, convirtiendo Madrid en una plaza de ferias como otra cualquiera.  No sabemos qué oscuros intereses motivan este proceder aunque podemos imaginarlos, las promesas que los mandamases hacían a principios de año se confirman como auténticas engañifas vistas las combinaciones en el abono y fuera del mismo que, a mi juicio, tanto en una como en otra variante, son las de menor interés en las últimas temporadas.
  El sinsentido y abaratamiento de costes rige cualquier movimiento de la empresa Taurodelta, y sólo de esta manera podemos entender que se repitan una y otra vez las mismas ganaderías que pegan el petardo y muestran no sólo una preocupante falta de bravura sino también de fuerzas, y no es que se insista de un año para otro como era costumbre, sino que se repiten de un día para otro, como es el caso de la ganadería de José Luis Pereda. Si hablamos de toreros, el patrón de comportamiento es el mismo, no existe justicia con los de a pie, ni se valoran los méritos ganados a pulso en el ruedo. Las combinaciones suelen ser esperpénticas, carentes del mínimo interés. 
  Hoy se han hecho públicos los carteles para el mes de agosto, en la misma tónica que estoy argumentando, antes, los sufridos aficionados venteños tendrán que soportar una novillada de La Guadamilla y otra de Garcigrande.  Juzguen ustedes mismos:

 -Toros del Conde de la Maza para Aníbal Ruiz, Sergio Marín y Juan Antonio Siro (confirma alternativa). 5 de agosto.
 -Novillos de Soto de la Fuente para Javier Antón (presentación en Madrid), Ángel Bravo y Emilio Huertas. 12 de agosto.
 -Toros de Gavira para Leandro, Fernando Cruz y Miguel Ángel Delgado (confirma alternativa). 15 de agosto.
 -Toros de José Luis Pereda y la Dehesilla para Sergio Aguilar, Octavio Chacón y Gabriel Picazo. 19 de agosto.
 -Novillos de Villamarta para Miguel Hernández “Miguelín”, Raúl Cámara (se presenta) y Luis Gerpe. 26 de agosto.


  Conde de la Maza, a pesar del interés y de la buena filosofía que impera en esta casa, el verano pasado echó un encierro malo. Gavira, viene dando un petardo tras otro en Madrid, incluso, fue capaz de parar la meteórica ascension de Fandiño y David Mora en la última Feria de Otoño. Pereda echó una corrida plomiza en abril y otras tantas que se han visto, los mentideros dicen que hay un cartel de 2x1 a la entrada de la finca. Soto de la Fuente está formada con reses de Luis Algarra, ganadería que ha lidiado recientemente en nuestra plaza mostrando una preocupante falta de casta, los datos que encuentro acerca de Soto de la Fuente los dos últimos años han sido en festejos de rejones. Y Villamarta, que lidió una novillada la temporada 2011 en Sevilla y según las reseñas dio un comportamiento manso y descastado. 
  Tampoco vemos toreros que estén en buen momento, de los que vienen arrasando allí donde torean, o toreros del gusto de la plaza, con las honrosas excepciones de Fernando Cruz y Sergio Aguilar. ¿Dónde están Javier Castaño, Alberto Aguilar, Antonio Nazaré, Fernando Robleño, Jiménez Fortes, Eduardo Gallo, Raúl Velasco, Andrés Palacios... y tantos otros que han hecho méritos?
  Con semejante percal la desazón invade una vez más al aficionado venteño que ve como su querida plaza de temporada se va marchitando poco a poco sin que el estamento competente de la Comunidad de Madrid mueva un dedo por evitarlo y sin que la Empresa tenga una mínima consideración con la opinión del cliente. Y nuevamente recurro a Hemingway en un brillante extracto de Muerte en la tarde. Él me da algunas respuestas que invaden esa cabeza de aficionado que a todo le da vueltas, no es una opinión inapelable por supuesto, pero sí contiene ciertas sentencias explicadas con su estilo inconfundible, nítido y directo, que no dejan indiferente al lector. Merece la pena transcribirlo:

Una  vez que has asistido a corridas durante cierto tiempo, cuando te das cuenta de lo que pueden llegar a ser si acaban gustándote, tarde o temprano te verás obligado a adoptar una posición definitiva al respecto. O defiendes los toros verdaderos, la lidia completa, y esperas a que se formen buenos diestros que sepan torear, por ejemplo, como lo hace Marcial Lalanda, y que surja un gran torero capaz de romper las reglas, como hizo Belmonte, o bien aceptas la condición de la fiesta actual, conoces a los toreros, entiendes su punto de vista -en la vida siempre hay excusas buenas y válidas para cualquier fallo-, te pones en su lugar, achacas sus desastres a los toros con los que fracasan y aguardas a que aparezca el animal que desean. Pero cuando lo haces, te vuelves tan culpable como todos aquellos que viven del toreo y lo destruyen, e incluso más culpable, porque estás pagando para contribuir a destruirlo. Muy bien, ¿pero qué es lo que tienes que hacer? ¿Debes permanecer al margen? Es una posibilidad, pero sería como tirar piedras a tu propio tejado. Mientras la fiesta te siga gustando, tienes derecho a acudir a verla. Puedes protestar, puedes hablar, puedes convencer a los otros de lo idiotas que son, pero son manifestaciones completamente inútiles, por más que las protestas resulten necesarias cuando estás en la plaza. Sin embargo, hay una cosa que sí puedes hacer, y es saber lo que es bueno y lo que es malo, apreciar lo nuevo, pero no permitir que nada confunda tus criterios. Puedes continuar asistiendo a las corridas, aunque sean malas, pero no aplaudir jamás lo que no sea bueno. Como espectador, debes mostrar tu aprecio por una actuación buena y valiosa aunque no haya sido brillante. Debes valorar la lidia ajustada y la muerte cabal de un toro con el que es imposible lucirse. Un torero no será mejor que su publico por mucho tiempo. Si éste prefiere los artificios a la sinceridad, en poco tiempo el diestro sólo utilizará artificios. Para que surja un buen torero y siga siendo honrado y sincero y no se sirva de trucos ni mistificaciones debe existir un núcleo de espectadores para quienes lidiar cuando aparezca. Si todo esto se parece demasiado a un programa de Christian Endeavor**, permítanme añadir que soy un firme defensor del lanzamiento de almohadillas de todos los pesos, trozos de pan, naranjas, hortalizas, animalillos muertos de todo tipo, incluidos pescados y, si es necesario, de botellas, siempre que no se arrojen a las cabezas de los toreros. Incluso en algunos casos soy partidario de prenderle fuego a una plaza si las protestas decentes y respetables no han surtido efecto.


**Organización estadounidense, fundada en 1881, dedicada a promover la vida espiritual entre los jóvenes, bajo el lema: "Para Cristo y la Iglesia". De niño, Hemingway fue miembro de la Christian Endeavor Society.


domingo, 6 de mayo de 2012

Martín Lorca


  Con muy poco público y media provincia de Salamanca en los tendidos se ha lidiado una corrida de toros del hierro de Martín Lorca, remendada en tercer lugar con un toro de Escribano Martín perteneciente a la misma casa ganadera; procedencia Domecq. Desigualmente presentados como corresponde a los guarismos que lucían en las paletillas, con los tres años posibles que pueden jugarse en la presente temporada. Quinto y sexto bastos y regordíos; tercero y el retaco que hizo cuarto mucho más finos que sus hermanos.
  De juego dispar que desglosamos a continuación, si bien la sensación al salir del festejo ha sido de falta de fuerzas rozando la invalidez, nobleza extrema, condición mansa y embestidas tremendamente pastueñas. Salvamos el interesante tercero, del hierro de Escribano Martín, encastado. Y quizás el cuarto, que hizo la pelea más interesante en varas -que no brava- aunque desarrolló a menos y fue remiso en la muleta, media casta.


En tercer lugar el remiendo del encierro, del otro hierro de la casa. Un buen toro.

  Salvador Vega recibió al primero con unas bonitas verónicas rodilla en tierra y pare usted de contar, lo cierto es que no ha tenido su tarde. Nunca se aclimató a las dulces y humilladas arremetidas del toro que abrió plaza, un animal que se cayó varias veces en los primeros tercios. Lo despachó de estocada caída al encuentro: toda una fortuna para Salvador que ya se encontraba por la plaza de Manuel Becerra y casualmente apareció por allí el toro para clavarle el sable.

   Se agredece enormemente que Salvador mostrara en el caballo al castaño que hizo cuarto, a petición de algunos aficionados tras una larga y corajuda pelea en el primer envite seguida de una espantada. Se arrancó alegre para un segundo puyazo y fue rápidamente quitado por los peones, saliendo nuevamente sueltecito. Embiste con codicia en la muleta, es muy tardo y necesita mucha provocación que nunca llegó por parte de Salvador, dando dos tandas aceptables por el lado derecho cuando al bicho le vino en gana. Obsequia al personal con una retahíla de pinchazos y bajonazos, todos ellos en los mismos terrenos y en la misma suerte, recibiendo un aviso del usía. Mal día para Salvador.


  El segundo es un toro cinqueño de traje negro, con rizos y amplitud de astas, apodado Jaranero para más señas. Gallo lo saluda con unas verónicas medianas. En el primer encuentro sale sin nada de celo y en el segundo se cae o lo tira el peón, quién sabe. Es lidiado eficazmente por la cuadrilla del torero charro, que en la segunda tanda de muletazos se quedó sin enemigo y tuvo que emplearse con mucha firmeza en el toreo de cercanías, aunque citando en muchas ocasiones desde los costados con un animal muy aplomado que permitía mayor sinceridad en algunos pasajes de la faena. Calienta al público con pases circulares, pincha y deja una estocada completa en el rincón.

  Festivo no hizo nada por su nombre, más bien fue Gallo quien puso toda su voluntad por dar fiesta a los asistentes. Dos puñales mirando al cielo y 547 kilos de mansedumbre para bregar con ellos, que por hechuras parecen muchos más. Recibe una caricia en chiqueros y otra en la puerta de la enfermería, derribando en una tercera a José Ney Zambrano, justo en el momento que levantó el palo. Festivo aprovecha la coyuntura y se encela con el caballo mientras varios monos intentan colearlo en vano hasta que el toro, por su propia gana, sale de najas. Una buena tanda de derechazos tirando del bicho, mandando, y varios naturales sueltos superiores fue todo lo que Gallo pudo sacar de un animal muy parado y descastado. Da un pase circular para regocijo de sus paisanos e intenta un segundo sin éxito. Acaba con el negrito de un pinchazo y una estocada ida. Vuelta al ruedo tras petición en sendos toros.


  El tercero salió del calabozo y se emplazó en los medios, levantado, aquí estoy yo! Humano de nombre, cuatreño, pelo negro salpicado, fino y bien colocado de armas. Buena lid en el primer puyazo y rajado en el segundo huye a terrenos del uno. Galopa en banderillas y crea muchos problemas a la infantería. Con buen propósito, Oliva Soto se dobla con el toro de inicio intentando mitigar el temperamento del bicho. Una vez en redondo no consiguió calentar los ánimos, despegado, eléctrico y muy a merced de las fuertes embestidas del encastado animal. Mal con la espada, tuvo que liquidar al toro con el descabello.

  Cierra el encierro un colorado que llaman Finlandés, de muchas arrobas y acapachado de cuerna. Sin recibir apenas castigo, perdiendo las manos varias veces, chochón y de embestida desigual que Oliva Soto nunca consiguió gobernar. Desconfiado con la espada es auxiliado por su cuadrilla que a base de capotazos echan el toro a tierra.


  Destacamos la buena tarde de Pedro José Cebadera, de la cuadrilla de Eduardo Gallo, solvente con los palos, atento y muy bien colocado toda la función. Incluso tuvo que bregar con un gallo que los entusiastas partidarios gallistas (qué bien suena) arrojaron al ruedo; el pájaro tuvo muchos pies y más casta que algunos de Martín Lorca.


La afición gallista

jueves, 3 de mayo de 2012

Los Bayones

   La seriedad del sobrero de José Luis Iniesta

    Dejo algunos retazos de la tradicional corrida goyesca del 2 de Mayo, ruinosa para la empresa debido al escaso público congregado con aproximadamente un tercio de plaza. El aficionado de todos los días al fin ha tenido una merecida tregua en lo que al clima se refiere: temperatura agradable y ausencia de viento para bien del toreo. El cartel muy del gusto de la plaza con Fundi, Sergio Aguilar y Morenito de Aranda.

   Se anunciaban toros de Los Bayones que tuvieron que ser remendados con dos ejemplares del hierro secundario de la casa, llamado Abilio y Ramiro Hernández. El primero no era apto para la lidia y fue devuelto por uno de José Luis Iniesta, un señor toro de capa castaña, cinqueño, aleonado y muy serio; aquerenciado en los tableros del 4 en los primeros tercios y con lo justo para la muleta.
  El resto muy desigual de lámina, feotes. Segundo y cuarto sin el trapío que corresponde a esto de Atanasio-Lisardo-Domecq ni el remate que debiera en esta plaza. Tercero y quinto más en el tipo: bastotes y cabezones. Cerró el encierro un toro de Abilio y Ramiro Hernández, con cuatro años recien cumplidos, cara de niño y falto de seriedad. Cuidados y mansos en varas, sin fuerzas, chochones, nobles y rajados rápidamente para la muleta.

  Exquisita la lidia del primero por el Fundi, que fue a buscarlo a sus terrenos de salida desconociendo las reacciones que podía tener el bicho, capeándolo con muy buenas formas. Atendiendo a las querencias del animal, ordenó cambiar los terrenos al picador de tanda aunque el toro no se dejó y el tercio resultó deslucido a pesar de la inteligencia y buena disposición del espada. Faena justa y medida con la muleta, con dos tandas muy templadas por el izquierdo rematada con una estocada en la yema al segundo intento, de despaciosa ejecución.
  No podemos decir lo mismo de su labor con el cuarto, un ejemplar manso en el caballo, con media arrancada por el derecho y revoltoso por el izquierdo al que Fundi no logró imponerse, siendo incluso desarmado por el bicho. Lo despena de una media en los bajos.


Fundi no manda con el cuarto


  Sergio Aguilar se llevó el peor lote, el primero rajado y el otro un buey de carreta, y fue una lástima porque las maneras que apuntó con el segundo de la tarde, en dos tandas al natural, fueron de verdadera categoría. Como siempre ocurre con este torero, por unas cosas o por otras, nos quedamos con la miel en los labios...


Las formas de Aguilar


  Morenito de Aranda trajo muchas amistades a la plaza y sus méritos fueron valorados en exceso, lo cual no es impedimento para reconocer lo buen torero que es, con capote y muleta, tratando siempre de gobernar la embestida de los toros en redondo con los engaños muy por abajo. Él y su cuadrilla estuvieron toda la tarde muy pendientes de la lidia, intentando extraer lo máximo del ganado. Firmó el mejor toreo de capa de la tarde cuando paró al tercero a la verónica, sin embargo, planteó la faena de muleta equivocadamente por el lado derecho, ya que el toro era mucho más claro por el izquierdo como se vio en dos buenas series muy ceñidas que a la postre resultó lo mejor del encierro con la franela. Aprovechando las querencias dejó algunos muletazos por bajo de bello trazo, al más puro estilo Morenito. Estocada contraria atracándose de toro.
  El sexto perdía las manos cada vez que Morenito trataba de llevarlo humillado por donde él quería, es un torero que exige muchísimo a los toros.



Morenito siempre por bajo
 


  Mención aparte merece el tercio de banderillas protagonizado por Luis Carlos Aranda en el tercero de la tarde, torero que el año pasado no vimos por nuestra plaza. Pero ayer se desquitó, vaya que si lo hizo, y la afición también se sacó la espina tributándole una atronadora ovación levantados de sus asientos, emocionados, en la que por un instante el ruido era tal que parecía que la plaza estuviera llena a reventar.
  Fue ponerse en la rectitud del toro palitroques en mano y Luis Carlos parecía decir "aquí estoy yo de nuevo y ahora lo váis a ver". Dos pares por el pitón derecho a cual mejor, con una torería sin igual, cuarteando con una despaciosidad pasmosa, dejando los palos en la misma cara del toro. Y como la perfección es casi imposible de alcanzar en el primero tuvo que refugiarse en la tronera y en el siguiente tomó la honrosa decisión de no saltar al callejón.


Luis Carlos Aranda, torero de Madrid


  Tanto Sergio Aguilar como Morenito de Aranda usaron estoques con la empuñadura similar a una pala de cavar agujeros, que seguro ayudan a imprimir más fuerza al meter el brazo pero son muy desagradables a la vista.
  

lunes, 23 de abril de 2012

Monte la Ermita

Hombre al agua
 

  Con tiempo variable y escaso público en los tendidos se ha verificado el quinto festejo de la temporada madrileña. En principio, se anunciaba novillada de Guadalmena, siendo rechazados tres ejemplares, por lo que se decidió desestimar el encierro en favor de la ganadería de Monte la Ermita, lidiada completa en la tarde de hoy con resultado aceptable. En presencia, se ha visto un encierro de jóvenes utreros, achaparrados y pobres defensas; por ello no se logra entender cómo eran entonces las reses de Guadalmena y por qué la anunciaron oficialmente en los carteles si la empresa cuenta con un consejo de sabios que examina el género en el campo anticipadamente. En fin, centrémonos en lo acontecido y dejemos los misterios taurinos a un lado.



Albertó Durán parando al novillo de salida

  El primero es chico, con buen remate y poca leña. Un encontronazo después de partirse el palo y una caricia recibió Mensajero en el caballo, que así se llamaba el animalito. Su condición era de manso, rozaba la invalidez y metía bien la cara por los dos pitones. Barberán estuvo mal, aburriendo a los presentes con tan excesiva insistencia, sin acople y con algún desarme. Dio un mitin con la espada y finiquitó al bicho de una casi entera en buen sitio.

  Borracho sale con más brío que su hermano, rematando en los burladeros. También es más largo, de pelo negro y astillano de pitones. En el primer envite empuja a media altura y en el segundo aminora, perdiendo codicia. Hay competencia en quites entre Durán y Cerro. Con la franela hizo Durán buena faena y dejó complacido al personal, dando algún natural bueno y unos ayudados por alto muy toreros. Termina con una estocada delantera casi entera que requiere el remate del descabello, con el que Durán anduvo desafortunado toda la tarde y marró varias veces. Novillo noble y voluntarioso que fue exprimido en quites y se apagó rápido.


Antes de rajarse, así iban los novillos al primer encuentro. Buena vara de Pedro Iturralde con el segundo de la tarde


  Poca leña trae el tercero, Misterio, un animal muy bajo de hechuras con un comportamiento notable. Dos puyazos traseros recibió haciendo buena pelea, llevando el caballo hasta el tercio en el primero y recargando en el segundo encuentro. Embistió con empuje por el derecho y se descomponía con el izquierdo. Cerro nunca estuvo a la altura, alargó la faena tirando de recursos populistas y dejó una estocada a traición tras mil y un pinchazos. Estuvo desacertado con los aceros toda la tarde.



Al natural con el segundo ¿Qué le echarán a la arena del coso que tanto gusta a los novillos?

 
  No entramos a valorar la labor de Barberán con la babosa que hizo cuarto lugar, un castaño llamado Lengüilargo, aunque censuramos que dilatara tanto la faena ante un novillo con el que poco beneficio se podía obtener. Saludó Víctor Nieto por dos buenos pares.


  El quinto es negro, gacho de cuerna, rajado desde salida y no recibe apenas castigo por su condición de huidizo. Durán levantó pasión entre los aficionados merced a los muletazos mandones que dibujó por el derecho, bajando mucho la muleta. Estuvo muy decidido toda la tarde, clásico, regalando al público numerosos adornos muleteros de bello trazo. El novillo se dio por vencido y buscaba el abrigo de las tablas, Durán pincha en suerte natural y, finalmente deja una arriba perpendicular, al abrigo de toriles, en suerte contraria. Marra con el descabello nuevamente.
  Alberto Durán confirmó las sensaciones que mostró en la novillada de Juan Antonio Ruiz y deseamos que continúe en esta línea ascendente, trabajando la suerte más determinante, puede dar muchas alegrías. Si mantiene el mismo corte tenemos torero.


  Rafael Cerro estuvo desconfiado y medroso con el último del encierro, un colorado chorreado bien puesto de cara. Rajado en varas, recibió dos puyazos paletilleros después de varios intentos, quedando patente su condición de manso. El viento molestó al novillero en la muleta, que no quiso hacer frente al comportamiento duro y exigente que desarrolló el novillo en el último tercio.


El sexto tuvo cierto poder, llamado Cordobón

  
   La novillada tuvo buenas hechuras, los tres primeros chicos y los siguientes de más presencia. Trajo poca leña y fue mansa en varas. Quedó noble en la muleta y destacaron las embestidas de segundo, tercero, quinto y quizá sexto aunque quedó inédito. 


Alberto Durán; buen torero, mal espadachín.



Nota: Fotografías cortesía del gran aficionado @txopopastor


domingo, 15 de abril de 2012

Juan Antonio Ruiz

El quinto de la tarde, Rompeluna y lo que hiciera falta.


  Tarde fría, desapacible y ventosa en Las Ventas. Con cuatro gatos en los tendidos, tres aficionados y varios miembros de la claqué, se ha lidiado completa la novillada anunciada, de Juan Antonio Ruiz "Espartaco", según nos cuentan procedencia Los Guateles. Salvo segundo y tercero que fueron menos ofensivos y de menos presencia, el resto fueron buenos mozos. No ha hecho falta "cuidar" el encierro en la caballería, cosa que destacamos positivamente. Al romper el paseíllo se ovacionó a Conchi Ríos, petrificada, no hizo el mínimo gesto de agradecimiento, mala educación taurina la suya.

  El primero cumplió en el caballo en dos buenas varas, era negro y de buena alzada. Desarrolló buen tranco para torear en redondo según cánones actuales. Alberto Durán torea mucho mejor con la izquierda que con la diestra, como se vio en la tanda final, de muleta rastrera y mandona. Una estocada ida fue más que suficiente. Parte de los presentes agradeció su labor con palmas, a lo que el espada ni se inmutó.
  El cuarto tuvo una embestida franca y humillada, colorado, ojo de perdiz y bien puesto de cara. La primera vara fue muy larga y en la segunda se arrancó con alegría a la cabalgadura de Pedro Iturralde.  Alberto Durán estuvo bien, sin ahogarlo, hubo algunos muletazos con mando por ambas manos y si lo mata quién sabe si hubiera tocado pelo. Saludó el novillero tras el arrastre del novillo, despedido con ovación. El espada deja buena sensación.

   Raúl Rivera fue superado por sus dos oponentes; el segundo, negrito, capacho y ensillao, era bronco. El coleta no se impone, torea para los tendidos y lo hemos visto excesivamente bullidor. El quinto era un manso que desarrolló casta; serio, largo y de capa negra. Raúl Rivera se pegó unas buenas carreras por el ruedo y ni por asomo le bajó los humos al bicho, que acabó con la gaita por las nubes. Dejó una media al cuarteo y escuchó dos avisos mientras el novillo  paseaba su casta por el redondel. Pareó los dos ejemplares, solvente, aunque con un embroque ciertamente mejorable.

  Conchi Ríos ha tenido una mala tarde, ausente y medrosa, ha sido incapaz de parar los novillos con la capa y, presa del tío jindama, huyó a la carrera en los dos inicios. El feo castaño que hizo tercero, tuvo pocas posibilidades, en la segunda tanda echó el freno de mano y quedó aplomado. El sexto era un tío, negro y cornidelantero. Recibió dos soberanos puyazos mientras Conchi Ríos miraba para otro lado, el intento de asesinato no fue suficiente pues el toro quedó muy vivo para la muleta. El viento arreció mientras Conchi Ríos daba paseos sin sentido pensando qué hacer con el bicho, empeñada en torear en redondo a un animal que quizás, y dada la climatología, requería otras cosas, como un toreo de dominio y castigo. Afortunadamente dio muerte al bicho, y es que había muchos que auguraban los tres avisos.


Nota añadida:
La entrada son sólo cuatro pinceladas que orientan sobre el festejo, hay muchas cosas que no se han citado.
La novillada en conjunto ha sido buena, hubo un poco de todo, y lo mejor, más o menos mansos, bravos o no bravos, la sensación general es que hubo casta y los animales tenían ganas de embestir. Aún hubiera lucido más sin el condicionante del viento. Total, una maravilla si miramos precedentes como la mermelada de Carmen Segovia, las estatuas de Jandilla y los borricotes de Pereda. 
De momento el mejor encierro en lo que va de año y el animal más sobresaliente: Atractivo, el galán jugado en cuarto lugar.