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viernes, 15 de noviembre de 2019

Sevillano, de José Escolar



Jugado el 28 de mayo de 2019

Nº 68, 04/2014, cinqueño, 520 kilos


 Foto: Ana Escribano

Foto: Andrew Moore



Foto: Javier Alvarado


Para no variar Gómez del Pilar se fue de nuevo a porta gayola a recibir a su segundo y, por segunda vez, una vez puesto en pie manejó con gran eficacia el capote, consintiendo al toro en su ímpetu hacia los adentros y sacándoselo luego hacia los medios sin un solo tropezón en el percal. Cuando el toro, Sevillano, arremete contra la cabalgadura de Juan Manuel Sangüesa, lo desmonta del leñazo que le mete. En la segunda entrada el toro acomete con vigor y Sangüesa le pega duro; en la tercera le cita dándole el pecho y agarra una buena vara. En banderillas espera y no da facilidades, tirándose al pecho directamente y pese a eso Iván Aguilera y Pedro Cebadera dejan sus seis rehiletes en el toro, tragando lo que no está escrito. Muy bien ambos. El capote del Ruso vuelve a serle arrebatado de las manos, que ésta no era su tarde, y Gómez del Pilar, blanco y plata, se dispone a torear la fiereza, la embestida cortada e incierta, la guasa de Sevillano presentando un argumentario de menor entidad que el de su primero, pero es que las condiciones del toro, su presencia, su pavorosa presencia eran un puerto de primera categoría especial ante el que Gómez del Pilar puso su decisión y, nuevamente, su valor. Con un pinchazo y media estocada tendida lo mandó a manos de los destazadores.

José Ramón Márquez. En Salmonetes ya no nos quedan.

sábado, 5 de octubre de 2019

Román y Sergio Serrano, dos toreros heroicos dos


    Ponerse delante de un toro de lidia en Las Ventas, por sí solo, constituye un acto de valentía que pone a los toreros en un plano superior al resto de los mortales. Es la actitud personal ante el juego de la muerte lo que los sublima, ahora bien, hacerlo como lo han hecho en la presente temporada Román en San Isidro y Sergio Serrano en los desafíos de septiembre son palabras mayores. La épica de sus actuaciones trasciende lo terrenal y los colocan en el olimpo de las grandes batallas que los aficionados siempre recuerdan y rememoran una y otra vez, en la gloria y el respeto eterno. Y esto vale más que nada. 

Román


Después de dejar buen sabor con la de El Tajo y La Reina y dar una fantástica impresión con la corrida de Adolfo, cortando una oreja, Román cogió el hueco que dejaba libre Emilio de Justo con el encierro, nada menos, que de Baltasar Ibán para el domingo 9 de junio. El tercero de la tarde, castaño y con una encornadura apabullante, se reveló como un auténtico barrabás que sembraba terror en cada acometida, Camarito se llamaba. El torero valenciano puso la plaza a flor de piel con un valor estoico y un toreo que, por momentos, se sobrepuso a la fiera. La tragedia sobrevino cuando Román se tiró a matar más derecho que una vela, sin trampa ni cartón, y Camarito cobró su tributo de sangre propinándole una cornalón de caballo. La ejecución de la suerte merecía trofeo por sí sola aunque el toro no le hubiera prendido. Por momentos el terror se apoderó del ambiente. Afortunadamente, a pesar de la gravedad, la cornada no hizo peligrar su vida. La estocada cayó en todo lo alto, no podía ser menos entrando a matar con tanta verdad. Los pañuelos afloraron y el presidente otorgó un trofeo, es lo de menos, la hombría de Román, la seriedad del San Isidro que echó y cómo caló su actuación en los aficionados, queda ahí para los restos. 




Lo de Sergio Serrano se lo perdieron muchos aficionados puesto que el festejo se celebró fuera de abono el pasado 22 de septiembre, y fue, sin duda, uno de los momentos de grandeza que hemos vivido este año. Con apenas dos festejos en su haber en las tres últimas campañas, el torero manchego se las vio de primeras con un torazo de Saltillo que por el izquierdo tenía dos doctorados y conocía cinco idiomas. Por tanto, no tuvo otra que ponerse por la derecha ante aquella alhaja, pero no de cualquier manera, lo hizo como si llevara cincuenta festejos este año, en los terrenos donde se hace el toreo que llega a todo el mundo. Consiguió sacar dos o tres derechazos mandones, sometiendo la embestida del bicho, fogonazos que hicieron rugir la plaza. ¡Impresionante! La dignidad de su actuación fue tal que le echó la mano izquierda a pesar de la malicia que había mostrado por ese pitón en todo momento. No cabía otra que doblarse con Palmito, pues así se llamaba el regalo. Un macheteo auténtico recibido con entusiasmo por los tendidos, y es que Palmito requería quebranto, bajarle los humos y dejar claro quién mandaba ahí. La espada impidió que Sergio Serrano cortara una oreja del toro, no obstante se tiró arriba, la vuelta al ruedo a demanda de los aficionados fue gloriosa y unánime. Su tarde tuvo tintes de gesta y un mérito extraordinario que merece recompensa. Debe regresar de nuevo a nuestra plaza, se lo ha ganado con creces en el ruedo frente a un toro de pavor. Que tome nota la empresa. 

Sergio Serrano




Artículo para el boletín de la Asociación El Toro de Madrid.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Un puyazo para sacar las vergüenzas


Mi crónica para la web de la Asociación El Toro de Madrid.



Primera de feria de San Isidro, con tiempo caluroso y algo menos de media plaza se ha jugado una corrida de La Quinta (encaste Santa Coloma – Buendía), cinqueña, guapa, muy seria y generosa de carnes. El sexto atacado. En general corrida encastada, que no brava, fuerte, empleándose en el peto aunque agarrados y renuentes al cite del varilarguero. Primero pastueño y chochón (silencio); segundo voluntarioso y complicado por el derecho (palmas); tercero encastado con viveza (palmas); cuarto encastado de buena condición (palmas); quinto espabilado, codicioso y a media altura (ovación); sexto metiendo la cara, soso y a menos (silencio).


Rubén Pinar. Pinchazo y estocada pescuecera saliéndose, silencio. Metesaca recibiendo y estocada, saludos con división de opiniones.
Javier Cortés. Estocada caída y tendida entrando con telonazo, saluda con escasa petición. Estocada a la atmósfera, estocada corta y dos golpes de descabello, silencio (un aviso).
Thomas Dufau. Estocada corta suelta, estocada pescuecera y estocada trasera, silencio (un aviso). Estocada trasera y caída, silencio.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. Sin complicaciones.
Tercio de varas:  Puyazos insistentes en la paletilla, traseros, algún navajazo y barrenar fue lo que aconteció en los primeros toros, el cabreo era monumental porque aquello tenía todos los visos de escabechina por parte de los del castoreño contra la corrida de La Quinta, hasta que salió a picar, rumboso y torero, Juan Francisco Peña, y puso la plaza en pie durante la lidia del quinto ejemplar por lo que explicaremos más adelante. La corrida, como queda dicho, le costó mucho ir al jaco una vez que ya habían tenido el primer contacto, pero al sentir el hierro empujaban y no salieron de najas.


La primera de esta luenga e inflamada feria que nos espera será recordada, por mucho tiempo, por el impresionante puyazo que agarró Juan Francisco Peña, habiendo sido descabalgado previamente por el fuerte encontronazo que propinó Fogoso a la cabalgadura, haciendo honor a su nombre. Citó de largo, tiró el palo y picó arriba, a la par que el cárdeno iba desde la distancia al galope y daba un terrible topetazo, pudiendo Juan Francisco sujetar al bicho y aguantar a horcajadas a duras penas con todo el peso de su cuerpo en el estribo izquierdo mientras el toro recargaba y apretaba con pujanza. Extraordinaria ejecución. La gente en pie aplaudiendo desaforados, manicomio en los tendidos. Luego movió el caballo con soltura y citó dando los pechos. Al terminar el tercio, una vez comprobamos que lo de Fogoso no era arrancarse de largo y rechazaba por activa y por pasiva todas las invitaciones del bueno de Juan Francisco, daban ganas de bajar al callejón y darle un abrazo. ¡Eso es picar un toro, sí señor!

Aquello tuvo aún más mérito teniendo en cuenta los antecedentes con los que se estaba desarrollando el festejo en varas. Juan Francisco Peña puso valor y dignidad a su oficio sacando todo el brillo y la grandeza al noble arte de picar toros, se distinguió frente al resto de sus compañeros, los cuales parecía como si estuvieran confabulados y hubieran venido hoy a Madrid a acabar con la corrida en el primer tercio. Afortunadamente no fue así porque los toros de La Quinta resistieron bien las sangrías de esos matatoros con castoreño y, para más vergüenza, chaquetilla de oro. Los espadas no supieron aprovechar las posibilidades que dieron, que no fueron pocas, y al finalizar el festejo la sensación es que no había habido una sola tanda de auténtico dominio e imposición.

Rubén Pinar retomó su versión más vulgar de hace unos cuantos años, transmitiendo apatía con el rompeplaza, un toro que tenía sus posibilidades, sus veinte muletazos si se le buscaban las vueltas y se le daba buen trato, pero ahí no pasó absolutamente nada. El cuarto fue el toro más franco en la muleta, al menos por el pitón derecho, al que Rubén Pinar estuvo enganchando continuamente al relance y por las afueras, dejando mucho espacio entre ambos. Bisutería.

El segundo de la tarde fue un precioso ejemplar aldiblanco, aplaudido de salida, con el que Javier Cortés dio algunos naturales estimables sin terminar nunca de redondear y cerrar una serie de cabo a rabo. Por el derecho se quedaba corto, y cerró la faena con un muletazo tan brusco que dejó al toro echado. Estuvo generoso en demasía colocando en varas al asaltillado que hizo quinto, también recibido entre aplausos. La distancia para la primera vara superaba los diez metros así que en la segunda, el ya mentado Fogoso, terminó en la boca de riego y nunca se quiso arrancar. Se movió mucho en la muleta sin terminar de humillar, Javier Cortés puso ganas, pero aquello nunca tomó aire de toreo caro y en ningún momento logró meterlo en el canasto.




El tercero de la tarde, de nombre Coronel, fue un toro que embistió con fiereza toda la lidia, haciendo hilo a los rehileteros y embistiendo con brío en la muleta de Dufau, que solo sacó una tanda por el lado derecho de inicio y el resto estuvo a merced de lo que Coronel quiso, sin conseguir bajarle los humos ni hacer que entrara en vereda. Un toro encastado al que había que castigar para después torear. Para concluir, un ejemplar atacado de kilos y soso que al inicio de faena se vio que metía muy bien la cara, para torearlo despacio las quince arrancadas que tuvo antes de apagarse del todo, cosa que, como imaginan, Dufau no hizo.

El encierro tuvo las peculiaridades que distinguen al toro cinqueño de Santa Coloma. Miradas torvas, listas y desafiantes. Se dejó poco con el capote, se colaban en los de pecho o si veían el hueco, hacían hilo cuando sentían posibilidades de coger, echaron la cara arriba a los banderilleros y en la muleta había que tratarlos muy bien y ser muy ducho en el encaste, ya que penalizaban los errores. Para especialistas en sangre cárdena, pero, ¿los hay? La terna se empleó a la hora de matar, tratando a toda costa de clavar sin dar muchas pasadas para que los animales no se pusieran imposibles.

Al final, nos llevamos un grandísimo puyazo que puso la plaza a flor de piel. Esperamos que el resto de picadores que lo contemplaban desde el callejón del tendido tres, al menos, pasaran vergüenza cavilando lo que habían hecho ellos en comparación con Juan Francisco Peña, picador de toros.





lunes, 29 de abril de 2019

El coloradito de Cuadri para Madrid


Coloradito en sentido cariñoso, los que lo han visto en el campo aseguran que no es un toro para diminutivos sino un buen galán. Está marcado con el número 15, desconozco el nombre. A ver si llega y los hermanos no lo desgracian.





Para el 13 de junio está prevista la corrida de Cuadri después de un año de descanso debido a un par de corridas bajas de casta, poco voluntariosas. 

Como todos sabréis Cuadri ha anunciado que se retira de los manejos de la vacada. Espero poder sacar un hueco para escribir unas líneas sobre este ganadero ejemplar al que tengo una admiración sincera y profunda. De los pocos ganaderos de verdad que hay, con todo el significado de lo que significa esta dedicación. Y se cuentan con los dedos de una mano y nos sobran dedos. 

Dejo un par de entrevistas escritas y una radiofónica:


En El Mundo.

De radio, a partir del minuto 41, en EsRadio.



Un saludo a la afición.