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jueves, 12 de mayo de 2022

Repaso del Juli a los toreros artistas

Crónica para la Asociación El Toro de Madrid. 

-o- 


Feria de San Isidro, lleno de “no hay billetes”, clima primaveral y ausencia de viento. Se ha lidiado y estoqueado una corrida de toros de La Quinta, casta Santa Coloma – Buendía, cinqueña toda a excepción del tercero de la tarde, justos de presentación los tres primeros, más rematados los restantes. Pastueña, sosita, andarines, noblona, voluntariosa, muy apagada al salir de los caballos.

 

Morante de la Puebla. Estocada caída a paso de banderillas; SILENCIO. Dos pinchazos, estocada honda caída; PITOS.

El Juli. Estocada en todo lo alto entrando con telonazo y brinco para salirse de la suerte; OREJA. Pinchazo, estocada corta con telonazo y brinco para salirse de la suerte, descabello; VUELTA AL RUEDO.

Pablo Aguado. Estocada honda, trasera y caída entrando fulminante; SILENCIO. Estocada honda; SILENCIO.

 

Presidente: D. Gonzalo de Villa Parro. No tuvo complicaciones. Cambió el tercio de banderillas del cuarto con tres arpones clavados.

Tercio de varas: Hoy que había santacolomas cinqueños se ha castigado a los toros en las paletillas o bien muy trasero. Casualmente. Los toros se han limitado a dejarse pegar, tampoco andaban muy sobrados de poder.

Cuadrillas:  En la cuadrilla de Pablo Aguado destacó una vez más Iván García con los palos, siendo obligado a saludar, y lidiando con el capote al sexto; así como Álvaro Montes en la lidia del quinto.

 

Lo primero hay que felicitar a los ganaderos porque tienen la vacada en la mano y saben perfectamente lo que echan y a quién se lo echan. Hoy que había cartel de máximas figuras la corrida no ha tenido nada que ver con aquellas de 2018 o 2019, muchísimo más serias de hechuras y de comportamiento más alegre y complicado. La de hoy en general ha sido muy pastueña, sosa y andarina, los puyazos carniceros puede que hayan influido, pero la tónica general ha sido esa, corrida de las facilonas dentro de lo que es este ganado. Tenía la viveza en los ojos y las miradas entre muletazos que tanto intimida propia del encaste, haciendo que los toreros tengan que tirar de arrestos para colocarse en el sitio, lo que a Morante y Pablo Aguado les ha costado un mundo hoy, especialmente a este último.

Morante echó a perder al primero de la tarde a su paso por el caballo y dos lanzadas en el espinazo dejaron al animalito sin aliento. En el inicio de faena obligó mucho al de La Quinta y le dio una buena tanda por el derecho, el toro le empezó a hacer algún feo, en una tanda por el izquierdo hace hilo, y el de La Puebla, lejos de intentar sobreponerse a las dificultades del toro, cogió la calle de en medio, esto es, la espada de matar y adiós muy buenas.

El segundo capítulo de la corrida fue para el cárdeno Bellotero y El Juli, en apariencia se vio un trasteo inmaculado técnicamente de principio a fin, no obstante, vamos a explicar esas falsas apariencias. Lo recibió con unos lances sin estirarse ni quebrantar en exceso al toro, muy jaleados, entendiendo Julián que hay que ir de menos a más con estos toros, cosa que Morante no tuvo en cuenta por ejemplo en el recibo del cuarto, que le protestó en cuanto le exigió en redondo. El toro, que era cárdeno, cumplió en el segundo puyazo, pero antes El Juli le pegó un ramillete de verónicas excelsas, de una despaciosidad y un temple admirables. Los banderilleros, sin lucimiento y con rapidez, dieron paso al tercio de muleta, empezando El Juli la faena a lo grande. A continuación vino el toreo en redondo y fue ahí donde ponemos tachas a la aparente perfección técnica del Juli, ya que no convenció por la falta de ajuste y de bragueta en prácticamente toda su labor, sin crujir al toro que iba y venía como si tal cosa, hasta un cambio de mano que dio lugar a un natural muy redondo que sí calentó a la plaza. El julipié en esta ocasión fue más disimulado y la espada cayó en la yema, lo que propició una fuerte petición y que la gente, valorando el conjunto de la faena y el toro que tuvo delante, se guardara el pañuelo tras la concesión de la primera oreja, detalle que nos recordó al Madrid de otros tiempos, a lo que antaño era la mejor afición del mundo.

Pablo Aguado ha estado muy desconfiado toda la tarde, incapaz de superar las cositas del toro de Santa Coloma que hemos comentado anteriormente y, ciertamente, ha quedado por debajo de sus oponentes, escuchando protestas generalizadas durante el trasteo de ambos toros por un toreo perfilero y que parecía preconcebido y adaptado a las licencias que admite el toro comercial, como torear sin sacar el estaquillador de la cintura, y que los de hoy, a pesar de sortear un lote con posibilidades, no se tragan así como así. Su primer toro, el tercero, se dejó hacer muchísimo, pero la gente le reprochó esa falta de autenticidad que había; y en el que cerró plaza, de nuevo continuamente fuera de cacho acabó soliviantando al paisanaje.

El cuarto toro, más redondo y rematado que sus hermanos, algo pegajoso en sus acometidas, fue muy sobado por Morante, aunque le apuntamos una larga de bellísima factura para poner el toro en suerte al picador en el segundo encuentro. Se lo llevó a los medios dejando que el animal topara la muleta, cosa que nunca puede favorecer, se puso una tanda por el derecho y ante las miradas del bicho y su embestida a media altura, desistió y se puso a machetear al toro, dejando algunos pases de pitón a pitón, y tocándole las orejas al toro mientras hincaba la rodilla entre las astas, rememorando la Edad de Oro del toreo. Todo esto lo hacía entre las protestas del público que quería verlo imponerse a las complicaciones del cornúpeta en el toreo vertical, y eso no está entre las competencias de un torero de inspiración y de chispazos como Morante.

El plato fuerte del festejo acaeció en el quinto capítulo, El Juli frente a Gañafote fue una faena de las que dejan huella, aunque ciertamente el toro mostró que no andaba sobrado de fuerzas, iniciando el último tercio se le coló un par de veces y fue ahí cuando El Juli se puso manos a la obra y sacó el valor y el dominio que ha sido más presumido que comprobado por causa de una trayectoria cimentada a base de ganaderías ad hoc. Se puso en terrenos de compromiso, fijó las manoletinas en la arena y tiró del toro en redondo dejando unos cuantos naturales obligados, largos, toreados, enroscados. Le pudo por ambos pitones y no valía un duro, ojo, lo llevó por donde quiso y como quiso, imponiéndose a un toro que parecía imposible de hacerle faena. Tenía la plaza rendida, pero pinchó y dio una vuelta al ruedo de ley.

En conclusión, podemos decir que El Juli impuso su clarividencia, su dominio y su constancia frente a dos toreros de arte y de inspiración, negados ante las complicaciones que presentó la corrida de La Quinta, escasas pero peculiares y específicas en comparación con el encaste que lidian habitualmente.



martes, 26 de febrero de 2019

Top 10 de toros bravos del 2018 por la Asociación El Toro de Madrid (I)


    Vamos a enumerar en una serie de entradas los diez toros más bravos de la temporada 2018 venteña según la Asociación El Toro de Madrid y sus socios. Por orden, desde el décimo hasta el primer clasificado. A modo de repaso, reconocimiento a sus criadores y, en algunos casos, a sus matadores. Y también, por supuesto, porque hablar de toros es lo que más nos gusta. 



10º. Licenciado, de Alcurrucén. Nº 122, 530 kg., cuatro años y medio (jugado el 24 de mayo).



Tuve la fortuna de estar presente. Fue el típico toro de Alcurrucén que vemos frecuentemente en Las Ventas. Abanto y mansurrón en los primeros tercios, creciéndose en la muleta, donde embistió muy largo y codicioso por abajo. Un huracán. El Juli tuvo un inicio de faena eléctrico, explosivo y arrollador ganándose a la parroquia. Toreando después con la franela a su manera, esto es, forzado, rectilíneo y con un proceder que a mí me resulta mecánico. Los lances por abajo, rodilla genuflexa, de muchos más quilates. No estuvo por debajo del toro ni mucho menos, a su manera le sacó lo que tenía y seguramente otros coletas hubieran sido desbordados por Licenciado. En fin, la eterna dicotomía julianesca: sí, pero no.

No se la dieron, pero no está de más recordar que un toro así nunca merece la vuelta al ruedo puesto que fue manso en los primeros tercios. Si acaso se le moteja de bravo es más que conveniente añadir el calificativo completo: bravo manso en varas. 

Un momento importantísimo para dilucidar la verdad del toro es la muerte. Hay toros con muerte de bravo, muerte encastada que se dice, y toros que mansean claramente o se amilanan al morir. No recuerdo qué pasó en este caso, creo que Juli se alargó con el estoque. De todos modos hoy en día las cuadrillas no dejan ver la muerte del toro porque intentan derrumbarlos a toda prisa con sus capotes. Ni siquiera cuando ha habido una gran estocada, fomentando la solemnidad del momento y el lucimiento del matador. Es una falta de respeto, de afición y de todo tremenda. Una de las cosas que más me enerva.





. Ombú, de Juan Pedro Domecq. Nº 33, 548 kg., cinco años y cuatro meses (jugado el 17 de mayo)



También estaba en la plaza aquel día. Le tocó "en suerte" a Luis David Adame y  salió muy similar al toro de Alcurrucén, sin llegar a esa mansedumbre fue regulero en varas y después embistió con nervio, exigiendo al que tenía delante poderío para bajarle los humos. Adame cumplió, por resumirlo en una palabra, y le cortó una oreja, dando la sensación de que el toro era para mucho más. El resto de la corrida fue muy descastada. Mi amigo Pepeíllo lo vio así en el caballo:
1ª Vara: Se empleó en la pelea pero salió suelto. 2ª Vara: Entró al caballo a topa carnero e hizo una fea pelea. En la muleta toro de 2 orejas.








. Chupetero, de José Escolar. Nº 10, 560 kg., cuatro años y cinco meses (lidiado el 5 de junio).





Más completo que los dos anteriores. El toro bueno de Escolar, duro, dejándose hacer, boyante, sin esa fiereza e inteligencia típica de la ganadería que apabulla hasta a la andanada. Bolívar no se lo terminó de creer o no supo. Hubo momentos buenos pero no llego a dominar ni a correrle la mano por abajo como este Chupetero pedía. Se tiró a matar a topacarnero dando un salto para librar las astas del toro y como se alargó con el verduguillo todo quedó en una tibias palmas, quizá por ser el último de la tarde, con la gente deseando echar a correr, harta de feria y de un tiempo frío muy desagradable que aguantamos todo San Isidro. 








Lo banderillearon de lujo Miguel Martín y Fernando Sánchez, destacando un par muy puro de este último. Acudió al caballo hasta en cuatro ocasiones si no recuerto mal, porque hablo de memoria. Hubo división para el picador y mayoral de Victorino, Félix Majada, ya que toreó a caballo y citó con primor, pero marró picando y hubo algún metesaca que no gustó. 
Interesante este debate, a mi manera de ver, si no se ceba recargando y sacando y metiendo la puya, si torea bien a caballo, dando los pechos y citando con torería, demostrando una buena monta y sin miedo a pisar ningún terreno, veo legítimo aplaudir al picador aunque marre el puyazo. Es como una estocada caída de perfecta ejecución, se ha de valorar más la pureza de la suerte que el punto exacto donde se clava la espada, dentro de un límites razonables, claro. Así es como yo lo he aprendido y es lo que intento aplicar a la hora de valorar las suertes. 

Dejo un vídeo donde se puede ver un resumen de lo que hemos comentado, aprovechen porque no tardarán en eliminarlo por "derechos de autor".




Las fotos son de la web de Las Ventas y del blog Fotoro J. Alvarado, de Javi Alvarado.

Saludos a la afición. Continuará...

miércoles, 24 de agosto de 2016

Una de Ernesto


Un torero no será mejor que su público por mucho tiempo. Si éste prefiere los artificios a la sinceridad, en poco tiempo el diestro sólo utilizará artificios.
 Para que surja un buen torero y siga siendo honrado y sincero y no se sirva de trucos ni mistificaciones debe existir un núcleo de espectadores para quienes lidiar cuando aparezca. 

Ernest Hemingway

jueves, 26 de mayo de 2016

El toro de Madrid


Foto blog Extrapicurciela

  Estas dos moles de carne, bastos y sin pitones, salieron ayer por los chiqueros de Las Ventas. El de arriba estoqueado por Perera, el otro era para López Simón y fue devuelto al negociado de Florito por su invalidez. Tenía carita recogida, estrecha y cornicorta, como un servidor no ha visto nunca en esta plaza. Todo ello después del consabido desfile de toros en día de figuras, los jandillas fueron desechados por razones desconocidas y en su lugar una corrida fea, sebosa, desigual, blanda y descastada de El Vellosino. Con lo de "figuras" nos referimos concretamente a El Juli. No negamos su carrera o sus virtudes como torero, pero en cuestiones ganaderas, al menos en nuestra plaza, es un cero a la izquierda. Tanto poder para escoger, tanto mando, y al final solo hace acumular escándalos para que le embista uno de cada veinte. Hay toreros como Bautista, El Cid, o Juan del Álamo que, sin ser tan escrupulosos, en Madrid le embisten ocho de cada diez. Las paradojas y los azares que tiene esto.


Buen momento para recordar estos párrafos escritos por Joaquín Vidal:

  El público de Madrid -queremos decir, los aficionados- tiene preferencia por el toro y lo exige. Entiéndase, el toro de lidia, encastado y con trapío. No el toro grande, sino serio, bien armado, bien hecho y con la envergadura correspondiente a su encaste. Ése es el toro que quiere. Naturalmente, si sale un toraco de 600 kilos arriba, no lo va a protestar (no es antirreglamentario, ni mucho menos), aunque si se trata de una amorfa masa de carne también lo protesta y entonces les sirve a los taurinos para reforzar sus acusaciones respecto a las exigencias de la afición madrileña.

  En cierta ocasión -corrían los años sesenta- saltó a la arena un toro para Palomo Linares que, según la tablilla, rebasaba los 600 kilos, y los aficionados lo protestaron con tremenda vehemencia. No era por el tamaño, obviamente, sino por su discutible trapío y, sobre todo, porque tenía aspecto de estar afeitado "hasta las orejas".

  Aquella misma noche ya aparecía determinado taurino en el Telediario de TVE -los taurinos siempre han tenido una facilidad sorprendente para introducirse en TVE cuando les conviene - invitado con el fin de que explicara a la audiencia lo sucedido aquella tarde en Las Ventas. Y lo sucedido, según su versión (en TVE se cuidaron muy mucho de que no pudiera oírse la contraria), lo relató más o menos así: "Los aficionados de un determinado sector de la plaza (entonces eran los de la andanada 8), orquestados por un conocido crítico taurino enemigo de Palomo Linares, habían protestado un toro de más de 600 kilos, pues lo que pretenden es que salgan elefantes con cuernos para que no puedan triunfar los toreros". Semejante interpretación de los hechos era una grosera manipulación de la realidad, por supuesto, pero los taurinos la consideraron genial y han venido utilizando ese argumento hasta nuestros días.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cuando no recuerdas lo que es un toro

Cuando llevas un lustro matando los mismos toros día tras día salvo contadísimas excepciones. Cuando el malo de esas ganaderías es "el que no sirve", el que se para o pierde las manos en cada muletazo. Cuando no recuerdas un toro de los que paralizan el cuerpo con la furia de su mirada, de esos que traslucen ira y deseos de coger. Cuando estás en esa tesitura pasan estas cosas.


El Juli en El Mundo

La contradicción del Juli



   Entresaco en este artículo una pregunta con la correspondiente respuesta de Julián López en un encuentro digital de esos que organizan ahora los medios, en este caso El Mundo, en el que cualquiera, de forma anónima si prefiere, puede interpelar al invitado de turno. Otra cosa es que la pregunta pase el filtro y llegue a su destino, vaya usted a saber quién y cómo las canalizan... En cualquier caso es una buena oportunidad para averiguar, meter el dedito en la llaga, y reflexionar sobre cuestiones que quizá no haríamos frente a frente.  
  A pesar de la inquina que se me pueda atribuir con respecto al Juli, por todo lo que le exijo y le atizo; por su toreo, a veces tan impostado, heterodoxo cuando menos; no escribo hoy para cebarme con el torero. Mi intención no es otra que dejar patente la aflicción que siento por lo que significan sus palabras, por el futuro que nos espera y por lo que más me gusta de todo esto: los toros. Nada más y nada menos.

   Dice El Juli que hay que ser autocríticos con eso de la desaparición de encastes y seguidamente arremete sin contemplaciones contra el público y la prensa que ha demandando el toro mastodonte. ¡Menuda autocrítica! 

   Vamos por partes. La teoría de la exigencia de un sector de la plaza de Madrid, una minoría ruidosa, y la crítica implacable de la que Joaquín Vidal (qepd) era cabeza visible, está muy pasada de moda, caduca, y resulta bastante rancia y demagoga. De esto hace más de quince años y entretanto han seguido cayendo sangres únicas, muchas con morfología para plaza de primera. Hay que echarle bastante morro al asunto para salir ahora con esas. Es un problema mucho más profundo, cada casta, cada ganadería, tiene una historia particular, reducir la extinción del ganado a un grupito de aficionados furibundos y a unos cuantos escribas es un argumento muy pobre. Lo cierto es que el público medianamente entendido está cada vez más concienciado con la sangría de encastes y agradece sobremanera todo lo que salga del guión establecido, esto es el toro monotema. Solo hay que ver en San Isidro el aspecto de la plaza los días de corridas diferentes, por no hablar del llenazo de Fandiño con ganaderías de las no blandas.

  Por otro lado, habla Julián como si en todas las plazas que actúa exigieran el toro de Las Ventas, como si en cualquier plaza que no fuera Madrid, Pamplona, Zaragoza, Bilbao y, apurando, Sevilla, no admitieran toros de cualquier tipo de casta que no sea esa que ha conseguido dar toros gigantes, la del monotema por supuesto. 

  Me preocupa, y me duele, que nos pasemos el día defendiendo la riqueza del toro de lidia, su singularidad, el patrimonio de su genética, y una de las máximas figuras que a todas horas repite que le debe todo al toro, no sienta el mínimo miramiento con los encastes que poco a poco vamos perdiendo y que nunca más van a volver. Lo peor es que esta desidia no produce otra cosa que degradación para el toro. Poco a poco lo van minando. Es la culminación de una serie de figuras que han ido sucediéndose, que fueron cercando el abanico hasta llegar a esta situación caricaturesca en la que nos encontramos, donde un espada limita su temporada a tres o cuatro ganaderías con el mismo patrón de comportamiento, nos dice que son las que sirven, y pretende que sintamos atractivo.

  Es el fin, el monotema se impone. Los que vienen, salvo milagro de un Gallito redentor van por los mismo derroteros. Esto no lo salvan cuatro tardes en Vic, tres en Céret y dos en Cenicientos, perdonen el cataclismo. El artista ha reducido su temática a pintar siempre el mismo cuadro, uno facilón, no le interesan otro tipo de composiciones más complejas o simplemente diferentes. Yo no voy al museo a ver siempre al mismo artista pintando el mismo cuadro. Algunos incitamos al desafío, pero nadie nos oye, el torero vive en su mundo, aislado, sin apenas contacto con el aficionado de a pie, con su jerga del "pulsear", el "sentirse a gusto", "el sirve o no sirve" y el "expresarse" que todos debemos acatar y comprender. Como también debo asimilar y sentirme culpable por la desaparición de encastes debido a una situación que no viví. Como si no pudiéramos buscar un remedio a este disparate y proceso de autodestrucción. 

sábado, 29 de agosto de 2015

Sobre la caza y los toros

  En plena Feria de Bilbao los aficionados a toros estamos asistiendo al linchamiento público del presidente de su plaza, el ya célebre Matías. Este buen hombre, durante una corridita de Garcigrande, tuvo la infeliz idea de no conceder al Juli el segundo trofeo de la res, cumpliendo con lo dispuesto en el artículo 72.2 del Decreto 281/96, de 3 de diciembre, por el que se establece el Reglamento de Espectáculos Taurinos Generales de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Todos a una, taurinos de toda condición y ralea, matadores, novilleros, mozos de espadas, aficionados de los que barren el lomo a todo quisqui, empresarios, ganaderos y, por supuesto, periodistas taurinos, insisten en tildar a Matías de hijo de puta en adelante. Y lo hacen públicamente, en prensa digital, escrita, redes sociales, retransmisiones televisivas, miradas desde el callejón y todo lo que se nos ocurra, sin ningún tipo de miramiento. A estas horas no tenemos constancia de que el bueno de Matías haya presentado denuncia por amenazas o agresión en dependencias policiales, mas no se descarta. El afán orejil y triunfalista de los taurinos no conoce límites. 

   Es la cacería pública del señor Matías, pero de momento se zafa y aguanta estoicamente las arremetidas. Sin embargo la veda siempre está abierta para los taurinos e intentarán desbancarlo a toda costa y evitar que presida las Corridas Generales de la próxima temporada. En su afán por acabar con todo lo que tenga de dignidad el espectáculo taurino, Matías es una piedra en el camino, por lo tanto no van a parar hasta desbancarlo. Y eso que Matías les ha permitido acabar con el llamado toro de Bilbao, pues no ha tenido más remedio que tragar con los animalitos que han embarcado las figuras para estas Corridas Generales. Cuatro festejos seguidos con el toro armónico, el taco, el bonito que carece de remate y no tiene cabeza, no digo pitones. El mismo toro que podemos ver en Valencia, Málaga o Santander.  Era eso o montar el cirio, devolver los camiones conforme llegan, el baile de corrales y buscar otras corridas con cierto aspecto del gusto de los mandamases, escándalo que las élites bilbaínas no están dispuestas a permitir. 

  Pensábamos que nunca iba a suceder pero lo han conseguido: han borrado del mapa el toro de Bilbao, igual que han hecho con el de Pamplona. En consecuencia nos han arrebatado el tercio de varas, convertido en un trámite inútil puesto que no hay nada que ahormar en un toro chico, enclenque y tullido. La lidia es un correcalles incómodo a la espera de los ciento cincuenta muletazos que necesitan algunas figuras para convencernos de que ha pasado algo. Y lo mejor es que no contentos con ello, ahora se han propuesto acabar con la suerte suprema.

  Alegan los taurinos que el presidente es un señor caprichoso que hace lo que le viene en gana, que el Reglamento es un papel engorroso y caduco, que los sentimientos del público no se pueden acotar. Todo vale para depreciar la suerte de matar. Desdeñan la razón de ser del acontemiento y la ética que lo legitima. Dejó escrito Enrique Tierno Galván: El toro vive en el ruedo una gloriosa aventura coronada por la mayor concesión que el hombre puede hacer al animal: la lucha franca e igualada; al toro no se le caza, se le vence. Y eso que hace el señor Julián López no es matar al toro, es cazarlo. 

   Una cosa es que Antonio Bienvenida o el gran Joselito tuvieran por costumbre dejar medias estocadas pescueceras cuarteando en última instancia; y otra muy distinta es pasar como una exhalación, pegar un salto alejándose de los pitones, tirarle el trapo a la cara, y clarvar la espada a cabeza pasada. Esto puede servir en Cogolludos de los Montes, señor López, pero en plaza de primera jamás es válido para cobrar esa segunda oreja. Al toro se le mata de frente, con el cuerpo detrás de la espada, clavar a cabeza pasada -piedra de toque del toreo julianesco- es un truco y una cacería, la cacería del Juli. La tauromaquia tiene unas normas, una preceptiva y una ortodoxia que hay que estar dispuesto a asumir si que quiere alcanzar la gloria. Porque cuanto mayor es el peligro del torero, mayor es la amenaza de tragedia y más grande la manifestación de arte. Y los taurinos, en su último ataque contra la fiesta, pretenden hacer del arte un espectáculo anárquico, sometido al capricho de las figuras en pos de un triunfalismo que se diluye en la mediocridad.

  Aguante, Matías.
  
Fandiño vaciando la embestida, con el cuerpo detrás de la espada, matando un toro

El Juli, de caza


sábado, 24 de mayo de 2014

Isidrada

  Segunda tarde consecutiva de figuras, y segundo lleno de reventón en los tendidos. "No hay billetes para hoy", qué bonita frase taurina, pero qué incómoda coyuntura en la Plaza de Madrid. En 3 años se han perdido 5000 abonados, así que 5000 "públicos" de aluvión hemos ganado en carteles de figuras como el de hoy, la mayoría con un nivel etílico vergonzante. El aficionado cabal, el crítico y escrutador aficionado de Las Ventas queda reducido a la nada. Algún valiente todavía se atreve a alzar la voz, pidiendo más compromiso, demandando, comunicándose con el torero, pero rápidamente es recriminado con insultos por voces de beodos enfurecidos, seguido por el aplauso y la risotada del resto. Para un día que vienen a los toros, nada ni nadie va impedir el triunfo, menos aún el atrevido aficionado que acude religiosamente a cada festejo, el que exige; porque algo bueno hay que contar a los amigotes y no se han emperifollado como pavos reales para salir de vacío del coso, sin las pelúas, de ninguna manera. El isidro siempre ha sido así, con la diferencia que ahora soportamos 5000 efectivos más. Casi nada. El aficionado se ha ido o sencillamente no lo hay, es un bien escaso y maltratado. Y esto, al sistema, parece ser que le agrada.

  Esta mañana, en el patio del desolladero, presencié con estupor cómo se descubría el azulejo "a la corrida más completa en presentación y bravura" del 2013, Victoriano del Río era el premiado. Una corrida en la que varios toros salieron pegando coces del caballo y uno de ellos mereció claramente una buena dosis de churrasco, o de las banderillas que lo sustituyen, por aquello de mantener calmados a los que se creen las películas de Walt Disney. Por la tarde observaba las reacciones del público, algunas ovaciones en el arrastre, y me preguntaba si esta corrida, que incluso se ha dejado pegar en el caballo, no sería merecedora de una estatua conmemorativa en la explanada de la plaza o algo por el estilo. Una cerámica va a ser poca cosa según está el nivel. Pero la realidad es que ha salido una corrida heterogénea de hechuras, edad y báscula; bien presentada en general, salvo un toro: el terciado que hacía segundo. Blandos, mansos, pastueños, dulces como el merengue y descastados.
  Primero devuelto por uno de Zalduendo, tremendamente manso y descastado, asustándose de su propia sombra; segundo blando, chochón y boyante; tercero blando, menos chochón, boyante y rajado; cuarto de arreones, brincos y cabezazos; quinto salió con brío, desangrado en varas y quedado en la muleta; y sexto manso, aplomado y bobalicón. Un corridón de toros, como se pueden imaginar.

En quinto lugar Jerezano, bella estampa


  Perera ha salido triunfador, los isidros necesitaban una víctima. La misma tauromaquia que siempre se ha rechazado en Las Ventas, exactamente la misma que se ha censurado severamente a Juli (de hecho yo dudada si era uno u otro el que estaba viendo triunfar), esa que deja la pierna atrás desde el primer cite, que retuerce el cuerpo antinaturalmente y lleva a los toros tirando líneas, es la que ha practicado Perera con el primero de su lote, un ejemplar almibarado y jabonoso. Muletazos largos, el toro cosido a la muleta, sí, pero, en qué lugar queda la ética y la estética, no hablemos ya de la naturalidad. La estocada, entrando con verdad, cayó muy pasada, y don Justó, el usía de turno, soltó con malas pulgas el pañuelo que concedía la segunda oreja, a todas luces indignado con los isidros
  Con el que cerró plaza, Perera, tras el clásico comienzo en los medios encadenando todo tipo de muletazos sin mover los pies -recuerdo un bonito cambio de mano seguido de uno de pecho- se ha pegado un arrimón, colocado entre los pitones, sintiendo los bufidos del animal y dando algunos muletazos mandones. No niego el mérito, tampoco la disposición, pero aquello, bajo los efluvios del humo del Cohiba a los isidros les pareció la séptima maravilla. Que vengan más días, se van a hartar de arrimones. Hay que decir que Perera lo remató de una fenomenal estocada.
  Tanto que ha despreciado a la afición de Madrid, o a cierto sector de la afición con declaraciones malsonantes, no creo que tenga queja el señor Perera, hoy lo han respetado como si fuera el mismísimo Marcial Lalanda.

  A Juli, tanto tiempo sin querer venir por aquí, lo he visto desorientado. No supo ni colocar los toros en suerte, puede ser la falta de costumbre, no es Julián un torero de Ceret precisamente. Ni tuvo lote para mostrar las maneras que Perera le ha plagiado, aunque al torero de San Blas sí se las hubieran censurado. Tampoco vimos ese poderío muletero con el que nos machacan sus panegíricos insistentemente, yo pensaba que iba a corregir el cabeceo del arisco cuarto, pero no. A este bicho lo mató de dos horrorosos julipies, uno detrás de otro, a los isidros les gustó aquello, batieron palmas con alegría.

  A media altura hubo de torear Manzanares al renqueante tercero. Yo le vi despegado y con ese peculiar estilo que no sabe uno dónde empieza el muletazo y dónde acaba. Los isidros estaban encantados. Imposible sacar nada del bonito y bien rematado castaño, por mucho brío que tuviera pocos animales aguantan la lanzada que le arreó "Chocolate" en el espinazo cuando el toro se le vino al galope desde el parquímetro situado en la división de los tendidos 6 y 7.

  Dos días de isidros y no se imaginan cómo echo de menos una tarde con los habituales, o una de esas con los "demagogos" toristas que acuden desde todos los puntos de España y del mundo entero.

  Epílogo: No hay más que ver las condiciones en las que los isidros han sacado a Perera por la Puerta Grande de Madrid para entender todo lo que les he contado; parecía el Cristo de la Buena Muerte.

martes, 22 de abril de 2014

Cartel de toros sin toros


Azulejo para la posteridad en la plaza de toros de Málaga. El Juli y Morante consiguen un hecho sin precedentes en la historia de la Tauromaquia: Un cartel de toros sin toros. Un hito solo al alcance de estas figuras incomparables. Y lo peor de todo es que aparecen por ahí los nombres de José y Juan; no se lo merecen.

jueves, 3 de abril de 2014

El veto de Victorino

Fotografía Antón Goiri

XL. ¿Nunca se han negado a que sus toros estén en un determinado cartel?
Victorino Martín García. Hay un solo antecedente: en 2003, mi padre se negó a que una figura que quería torear sus toros en Madrid lo hiciera, y la figura no los mató. El empresario decía: «Esto no lo he visto en mi vida».
 
XL. ¿Se está refiriendo al Juli?
V.M.G. Sí, le hizo una pajarraca en Ávila y mi padre dijo: «Este ya no me mata una corrida más».
 
XL. ¿Qué es una pajarraca?
V.M.G. Actuó de una forma muy poco correcta en Ávila y mi padre se molestó y se plantó.
 
XL. ¿Y qué quiere decir con «poco correcta»?
V.M.G. No trató bien a los toros en el ruedo. Digamos que acabó con el toro antes de la cuenta y mi padre le puso cruz y raya.
 
Victorino, que para entrar en calor se ha acercado a la chimenea, escucha a su hijo hablar del Juli y se arranca:
Victorino Martín. Es que era...
V.M.G. ¡Cuidado que luego se publica todo! [le interrumpe el hijo a su padre]. Hay que ser diplomáticos...
V.M. Ni diplomáticos ni gaitas [insiste el ganadero]. A mí me van a hablar ahora de diplomacias a estas alturas. ¡Y que publique lo que quiera! Son unos golfos. A mi edad ya puedo decir lo que me dé la gana [enfadado], que tengo más premios que años.
 
***
 
Un nuevo episodio del viejo conflicto Victorino Martín-Juli en la entrevista que los ganaderos han concedido para el Grupo Vocento. El mejor ganadero de la segunda mitad del siglo XX, con su brevísima intervención, hace gala de ello y de la rígida personalidad que siempre le ha caracterizado. Victorino Martín Andrés es un ganadero romántico y acreditado que cría sus bravos ejemplares con mucho esmero y, más de diez años después no da un paso atrás y no perdona que nadie, se llame como se llame, eche a perder sus toros de manera caprichosa, usando los peores trucos y artimañas que el arte de la lidia ofrece -tan viejos como la propia tauromaquia-. Julián López, como si de un torero decrépito se tratara, eligio un mal día y la divisa equivocada para tapar al toro. Otro obscuro capítulo en la carrera del torero de San Blas, al que veremos actuar en San Isidro en apenas un mes. No torea en Sevilla y, casualidades de la vida, esta temporada si ha habido entendimiento con la empresa de Madrid. Ojalá no tenga tan mala suerte como en Valencia y no le salga un toro bravo. Te esperamos Julián.

jueves, 8 de agosto de 2013

Competencia

 
  Condición indispensable es continuidad en el propósito, perseverancia y no repartirse las corridas de una feria, sino torearlas juntos. No quiero asustarles con el vocablo agrio de competencia; no se trata de malos modos, ni de incorrecciones, ni de zancadillas, sino todo lo contrario; alegría en la plaza, buen gusto y buen toreo. Que las palmas de uno vaya el otro a multiplicarlas con buen arte y buenas artes. En el ruedo no caben zancadillas. El señor del ruedo es el quite. Entre los toreros que compitieron es donde vi más nobleza. El juego del toreo en el ruedo (no opino fuera del ruedo) es el juego más limpio que conozco. Judas no fue torero.
  Es muy importante ocuparse de una manera formal de los toros. Primero, que los toros sean toros, con edad y trapío, sin ningún defecto físico que le rebaje a novillo. Segundo, que a las ferias adonde vayan miuras, toreen la corrida de Miura, que no es ejemplar dejarla para los segundones. Joselito y Belmonte las toreaban.
  Tiene otro alcance el torear juntos, y es que, sin querer, marcarán una pauta al toreo, le orientarán, que anda bastante desorientado.
 Y que no se olviden de Madrid.

Gregorio Corrochano; Cuando suena el clarín.

miércoles, 3 de abril de 2013

La "crítica" moderna y la estocada de Juli

Cuando el espada se arranca a matar o espera en la suerte de recibir, la mirada inteligente del aficionado imparcial no está en el morrillo de las reses para ver dónde cae el estoque, sino en los pies del espada para ver cómo ejecuta la suerte. La colocación del arma depende de mil accidentes independientes de su arte y de su voluntad.
Bachiller González de Rivera

Estocada de Juli a un Garcigrande (5º de la tarde, 2º suyo) el reciente Domingo de Resurrección

Criticar no es censurar sistemáticamente; pero tampoco es elogiar por sistema. Criticar es alabar lo digno de alabanza, y fustigar lo digno de censura.
Adolfo Bollaín
 ¡Y aquí surge el cronista taurino! Este tiene el deber de comentar, con arreglo a su especial criterio, los lances más importantes de la fiesta. Debe juzgarlos y clasificarlos. Debe dar a cada lidiador el pago a que por sus faenas se haya hecho acreedor.
José de la Loma, Don Modesto
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Mundotoro: El espadazo, los derechazos con el acero dentro y los dos pañuelos que salen a compás en la tronera del palco. (Sin firma).
Burladero:  La estocada pudo no caer en el sitio, cuestión de milímetros, pero la impresión fue la mejor. (Javier García Baquero).
Cultoro: Así le decía un moderno a otro cuando Juli flotaba en naturales con la mano derecha tras hundir una estocada perfecta al quinto y poner Sevilla bocabajo o patasarriba, según se mire. (Javier Hernández).

Aplausos:  Lo reventó con la espada y llegó el primer trofeo. // Y la estocada, como la faena, fue soberbia. (Víctor García-Rayo).
El Mundo:  Estocada al cuarteo contundente. Una oreja y desproporcionada petición de la segunda. // Estoconazo y dos orejas. (Zabala de la Serna).
ABC:  Con su habitual salto, logra un estoconazo: muere el toro en una bella estampa y corta la primera oreja. // Mata de estocada, volcándose, y el presidente saca a la vez los dos pañuelos. (Andrés Amorós).
El País:  Volvió a volcarse sobre el morrillo del animal y cobró otro estoconazo, trasero como el primero, que desbordó el entusiasmo. (Antonio Lorca).
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¿Qué pasa aquí? ¿Por qué este engaño alevoso? ¿O es que estos "críticos", o "cronistas", no saben lo que es un "espadazo", "estoconazo", una "estocada soberbia" o "volcarse en el morrillo"?

lunes, 19 de noviembre de 2012

Juli y el toro

 El Juli, desde su burbuja, en un ejercicio histórico de hipocresía y demagogia, reflejo fiel de la perdida tremenda de orgullo, vegüenza, y gallardía torera que predomina en la actualidad entre los que dicen ser mejores toreros; nos cuenta sus impresiones sobre las ganaderías que hace frente, en un alarde de extraordinaria oratoria según dicen sus acólitos.
 Transcribo literalmente sus declaraciones en Tendido Cero, podríamos comentar muchas cosas sobre ello, para qué, no importa lo que digamos, los aficionados importamos un pimiento. Él es el mejor, es sus manos estamos. Y yo me echo a temblar.

  Federico Arnás pregunta, Julián López "El Juli" responde; disfruten:

 
-Has toreado 39 corridas de toros. Vemos las ganaderías y son todas de distintas ramas de Domecq, no me gusta hablar de monoencaste porque no se ciñe a la realidad pero estamos hablando siempre del mismo tronco, del mismo árbol.
 
-Sí, creo que es verdad que pueda haber modas, que pueda haber oportunidad de momento, pero también hay que ser consciente de la realidad, al igual que yo entiendo que se matan muchas ganaderías de la misma rama, entiendo que es el toro que más se adecua a lo que el público quiere ver y la muestra es que las tardes más importantes del año, salvo algunas excepciones, los momentos históricos han sido con este tipo de toro y de ganaderías, y a eso no hay que darle la espalda ni hay que ser demagogo con lo que significa el toro de las figuras. Si hay un hecho histórico este año es la encerrona de José Tomás en Nimes, lo ha hecho con el toro de las figuras, con el toro que buscamos todos, y con ese toro ha sido capaz de emocionar y hacer una tarde histórica. Manzanares en Sevilla, Talavante, Perera, Morante, yo; todos los toreros que hemos hecho las grandes faenas de nuestra temporada han sido con ese tipo de toros. El rabo de Jerez fue con un toro bueno, con un toro que embiste como nosotros queremos.
Entonces, qué es lo que pasa, que sinceramente creo que muchas veces el toro de las figuras la gente lo quiere atribuir cuando sale el malo, cuando sale el toro parado, cuando sale el toro sin fuerza, cuando sale el toro que no vale, y ese toro a nosotros no nos vale ni nos gusta. No nos gusta. Para nada. Pero creo que sí hay que ser más justo porque el toro bueno de las figuras es el que crea ahora mismo más espectáculo.
 
 
 
-Pero permíteme que haga una corrección a esto. Estás hablando de triunfos de tus compañeros pero te voy a decir ganaderías con la que han triunfado otros compañeros: Toros de Alcurrucén, ha sido un año muy bueno de la familia Fraile, por ejemplo, hablamos no del Pilar, hablamos de Valdefresno, del Puerto de San Lorenzo, es decir hablamos de Atanasio con Lisardo. Ha sido un año muy bueno de Victorino Martín. Y si hay alguien que puede con todo absolutamente es Julián López "El Juli" y por eso hay muchos aficionados y muchos partidarios de Julián López "El Juli" que dicen: también me gustaría verle con esas ganaderías.
 
-Yo creo que muchas veces la perspectiva de las corridas depende de quién las mate, se le exige de una manera y se le exige de otra. Creo sinceramente que hay corridas de las llamadas figuras que si se mataran en carteles con un tinte torista darían un gran espectáculo. Pero lo que quiere ver el público cuando torean las figuras es una forma de torear que hace falta un tipo de toro. Es evidente que sale en muchísimas ganaderías y soy el primero en reconocerlo, y hay ganaderías extraordinarias pero nos movemos en base a un historial, a una serie de acontecimientos. Qué pasa, que a lo mejor muchas veces somos injustos también con algunas ganaderías, lo cual también lo reconozco, pero te da más confianza la regularidad porque nosotros somos los que más responsabilidad tenemos de triunfar. Tu imagínate yo en el mes de marzo que no tengo ninguna corrida firmada porque yo en el mes de marzo no tenía ninguna corrida firmada, o una en el mes de julio, cuando llego a Olivenza y tengo que solucionar lo poquito o lo mucho que pueda en Olivenza. Yo tengo una responsabilidad y yo busco el toro con el que más pueda emocionar al público y con el que más pueda hacer el toreo que yo quiero. Qué pasa, que cuando no sale, pues nos critican, pero es que cuando no sale, ese toro tampoco nos gusta a nosotros. No nos vale, ese toro no nos vale, nos vale el bueno. Y las exigencias con ese tipo de ganaderías es muchísimo superior a con otro tipo de ganaderías.
Hay corridas de las denominadas... yo no quiero entrar en toristas porque no creo en el torismo, ni creo en el torerismo, ni creo en lo comercial, ni creo en eso, creo en el espectáculo. Pero hay corridas de ese tinte que embistiendo un toro se justifican, y corridas de las figuras que embistiendo tres toros dicen que ha sido mala. Entonces, creo sinceramente que muchas veces no se es justo y entiendo que se juzga muchas veces el toro de las figuras por el toro malo y ese toro nosotros no lo queremos. El toro parado, cayendose, o sin moverse, o soso, el primero que no lo queremos somos los toreros.

jueves, 18 de octubre de 2012

Miserias


¿A qué se refiere Juli?

¿Es posible que sea por sus acostumbradas tardes de compromiso en Madrid, con los mejores toreros y las ganaderías del gusto de la afición? No creo, porque en 2012 no ha pisado la plaza de Las Ventas ni una sola tarde.
¿Lo dirá por su paso por la Feria del Toro de Pamplona, donde por dos años consecutivos ha conseguido menguar el trapío característico de tan histórica plaza; o quizá a su reciente comparecencia en Zaragoza con toros de la temida ganadería de Daniel Ruiz luciendo en sus paletilas el guarismo 9?
Juli con un "toro" de Pamplona
¿Será quizás por todos esos carteles en los que ha pugnado con los toreros que vienen arreando, léase Fandiño, Castaño, Aguilar, ...? Va ser que no, esos toreros matan todo tipo de castas que para una figura como Juli no existen. En 2011, 84 de las 96 reses estoqueadas tenían origen Domecq.
Torero no es sólo pegar pases, entiéndase derechazos y naturales, también es freír los toros a circulares por todas las plazas, un muletazo que, como todos los aficionados saben, admiten los toros de casta y bravura, propio de toreros con porte y torería. En todo caso, siempre habrá tiempo para hacer un nuevo desplante, como aquel de Badajoz la tarde de José Tomás, donde arrojó la muleta al toro como si estuviera dando una golosina al perro. Todo arte y majestad.
Ser torero es llegar a una plaza de Francia con las raquíticas reses de Garcigrande, ser pitado por ello, y a continuación usar Twitter para llamar "torero frustrado" a André Viard, una de las personas que más ha hecho por la Tauromaquia los últimos años. 




De toreros es conseguir que se retransmita una corrida de toros en la televisión pública después de un puñado de años, buscando para tan importante acontecimiento una plaza de tanto compromiso como Valladolid con animales de Victoriano del Río que dieron más lástima que miedo.


Tal vez lo diga por su altruismo para con los jóvenes, financiando la mitad de la entrada al festejo en varias plazas de España. Ahora que con tal de no torear en Madrid, no rebajó ni un céntimo a la empresa.


Lo dice por la estocada, la peor de toda la historia de la Tauromaquia con diferencia. ¿Qué aficionado en su sano juicio pediría las dos orejas después de verlo machacar un toro a cabeza pasada mientras vuela por los aires?

Toricidio


Ser torero es repetir hasta la saciedad que le debes todo al toro y, desde esa posición que otorga el privilegio de magnificar todo lo que se hace, no dignarse a matar ni una sola ganadería de encaste en peligro inminente de desaparecer para darle un impulso que no conseguiría ningún otro estamento de la Fiesta.


¿Acaso ser torero es llegar al apartado para quitar los toros más ofensivos de la corrida como se ha hecho este año en alguna plaza de Francia?



Redactor jefe de 6Toros6, esa revista donde de cada diez portadas, once son protagonizadas por Juli

lunes, 10 de septiembre de 2012

El torito de las figuras

 
 El Juli, ante una res de Torreherberos-Torrehandilla, aniquilando por segundo año consecutivo cualquier atisbo del animal que tradicionalmente se echa en la singular Feria del Toro de Pamplona.
 


Se ha dicho en letras de molde que el torero tiene derecho a elegir sus instrumentos de trabajo, como el pintor elige los mejores pinceles y pinturas para pintar sus cuadros. Y esto es verdad. Conformes. El torero tiene derecho a elegir los mejores capotes, muletas y estoques, que son sus instrumentos de trabajo. Pero ¿el toro? El toro es el cuadro a pintar. ¿Qué mérito daríamos a un pintor que, con los mejores pinceles, puesto ante el lienzo, se limitase a pintar un aro, por ejemplo? Y, ante otro lienzo, otro aro. Y ante otro, otro. No; el pintor que elija siempre como asunto para sus cuadros un aro, no puede ni debe cobrar treinta mil duros por sus obras. Hay que elegir asuntos más difíciles. Y, en el toreo, el toro no es instrumento de trabajo; es asunto. Y tiene más mérito pintar Las Meninas que pintar un aro.
 
Adolfo Bollaín; extracto de la conferencia titulada Hoy se torea peor que nunca, pronunciada en el Club Taurino Madrileño el día 7 de febrero del año 1947