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lunes, 15 de enero de 2024

Salida del toril

 

Ya los clarines, con su agudo acento,

obligan al crecido contingente

que invade el redondel alegremente,

a marchar presuroso hacia su asiento.

Después, con uniforme movimiento,

avanza la cuadrilla marcialmente

y a la nueva señal del Presidente

el portón del toril, girando lento,

deja asomar del toro la cabeza

con su punzante y sólida armadura;

y saltando la res con ligereza

al arenoso circo, por su anchura

cruza furiosa y la pelea empieza,

demostrando su empuje y su bravura. 

 

Mariano del Todo y Herrero. 10 de junio de 1889



Plaza de Ceret, 15 de julio de 2023. Los Maños, Secretario nº 33

Fotografía: Muriel Haaz


viernes, 20 de agosto de 2021

Cenicientos, una de las mejores ferias toristas

         

          Llevo acudiendo a Cenicientos de manera intermitente creo que desde el año 2006 o 2007 en el que fui a ver una corrida de Tomás Prieto de la Cal y siempre que he podido he vuelto. Es un lugar en lo taurino completamente diferente a todo lo demás, con una autenticidad insuperable. La pasión por el toro fuerte, cornalón y fiero, por una fiesta con toda su crudeza, donde los caballos acaban derrumbados o los toreros sudan la gota gorda frente a reses descomunales fluye con naturalidad entre las gentes de Cenicientos, es una cualidad ínsita para ellos, como si se hubiera producido un efecto mimético con la dureza del terreno, lo quebrado de sus montes o la fortaleza del granito que abunda en su tierra. 

Los aficionados coruchos, y los que atraen desde todos los puntos taurinos del mundo, tienen clarísimo lo que quieren de una corrida de toros y de sus participantes, saben lo que ven y exigen siempre el máximo riesgo en cada suerte. No es el típico pueblo al que van los toreros a pavonearse y sacar el máximo rédito con el mínimo riesgo, donde saben que las orejas caerán solas. No, a Cenicientos se va a sufrir porque a ese público no se la vas a pegar y además el toro llevará dos puñales por delante. Hablamos, nada menos, que de una localidad de poco más de dos mil habitantes. 

Hubo un tiempo en el que Cenicientos tuvo una etapa de zozobra. Las corridas se convertían en un auténtico descalzaperros en donde toreros sin oficio ni recorrido, picadores astracanados, caballos paquidérmicos y cuadrillas del mercadillo convertían la armonía de la lidia en verdaderos guirigays donde era cuasi imposible ver algún pasaje lucido. Todo eso sin perder la esencia taurina del pueblo que antes comentaba, es decir, el toro con toda la barba y el personal exigiendo la verdad en cada embroque. Era decepcionante a la par que frustrante, porque la materia más importante para un espectáculo grandioso la tenían, pero el resultado muchas veces era desastroso. 

Todo eso ha cambiado los últimos años, especialmente a partir de que el Ayuntamiento, asesorado por algunos eximios aficionados coruchos y una alcaldesa aficionada a la cabeza, tomaran el mando de la tauromaquia en su pueblo y, mediante gestión directa, se encargaran de la organización de los festejos en Cenicientos. Una práctica que siempre defiendo cuando discuto con otros aficionados, al menos en este tipo de municipios: que el propio pueblo organice su fiesta sintiéndose partícipe, me parece una garantía de éxito; que no llegue un empresario cualquiera a llevarse los dineros, jugar al cambio de cromos y si te he visto no me acuerdo. 

Las consecuencias las hemos visto. Este año Cenicientos se ha posicionado como una de las mejores ferias toristas del orbe taurino. Sin duda, un sitio imprescindible para los que demandan este tipo de festejos. Otro mundo comparado con aquellas algarabías de no hace tanto tiempo. En los tres festejos de este  año hemos visto cómo se han puesto en suerte todas las reses con el objetivo de calibrar su bravura, no para un monopuyazo carnicero, sino para varias entradas tratando de medir el castigo. La venta de entradas por internet ha funcionado más que correcta; la presidencia ha aportado un punto de rigor, aun con sus fallos, que los ha habido. Y lo más importante, los toreros y cuadrillas anunciadas presentaban un nivel que, sumando todos los elementos anteriores, favorecía un acontecimiento de categoría. Otra cuestión, y que me perdone la juventud del pueblo, es que sin las peñas dando la matraca la seriedad del espectáculo sube otro peldaño. 

No me canso de felicitar a los que lo han hecho posible. Contaban con una afición y un toro de plaza de primera, faltaba esto, una organización y un desarrollo de los festejos a la misma altura. Ahora viene lo más complicado, mantener este nivel y perpetuarlo en el tiempo, mejorando incluso algunos aspectos y sumando iniciativas que pongan a Cenicientos en competencia directa con las mejores ferias toristas del panorama, como ha sucedido este año. Una competencia de la que solo pueden emanar  aspectos positivos para los aficionados y para la fiesta.


*****

 

Llego tarde para explayarme con los festejos y más cuando hay crónicas tan buenas por las redes. La de Cebada deleitó a los aficionados que la vieron y tomó dieciocho varas, ojo. No tuve la suerte de verla en la plaza. La concurso tuvo a Damián Castaño como triunfador por encima de los toros, consiguiendo emocionar al respetable por su toreo de valor frente a dos toros encastados, con capote y muleta, uno de Prieto de la Cal y otro de Peñajara, el más completo de la tarde, cumplidor en varas y de ovación más que de vuelta al ruedo. Como él mismo dijo en una entrevista estos días y yo me siento aludido, muchos íbamos con una idea preconcebida y negativa de su toreo y nos llevamos una grata sorpresa. El de Prieto de la Cal fue uno de los toros más bonitos que le he visto a este ganadero, una preciosidad. Al revés que sucede otras veces, incluso me gustó más en vivo que en fotografía. Robleño no pudo hacer nada con su lote, Saltillo y un sobrero de Peñajara tras devolución del toro de Marqués de Albaserrada; el francés Solera podría haber aprovechado el pitón izquierdo del Barcial pero lo vio tarde, descastado animal del que uno esperaba más, y el San Martín volvió a salir soso, como casi todos los que veo de esta ganadería. 

La novillada tuvo interés aunque deslució el viento. Prometía mucho con dos de las ganaderías que se encuentran en mejor momento. Los de Los Maños fueron más de muleta que de caballos, dieron muy buen juego en el último tercio con las peculiaridades del Santa Coloma, especialmente el quinto, y los novilleros podrían haberlos aprovechado más. La vuelta al ruedo me pareció excesiva porque el utrero se fue a capotes en el tercer envite y eso que se le veía bastante fijo en el caballo, y porque se marchó descaradamente a morir a tablas. Creo que el presidente se dejó llevar en demasía por los gestos de Montero. Los de Raso de Portillo y su segundo hierro fueron más ásperos y aviesos, duros. El segundo se hizo el amo del ruedo no obstante pienso que tenía posibilidades por el pitón izquierdo. De Cristian Pérez, que cortó una oreja, destaco las ganas y el pundonor, Isaac Fonseca las maneras que tiene y Montero es un torero arrebatado y excéntrico en demasía. 

En ninguno de los dos festejos que vi, la concurso y la novillada, hubo ningún animal que empujara en el caballo en dos encuentros continuados metiendo riñones con fuerza y por derecho. Lástima, porque se lució el tercio más que nunca. Ir, van muchos, empujar con bravura y salir buscando pelea es otra historia… 

Finalizar comentando que para mí Iván García es uno de los toreros de plata con más capacidad para lidiar con la capa. Lo era de matador y lo sigue siendo ahora. Todavía se recuerda su actuación con los toros de Escolar en 2014, si no es por él todavía están tratando de hacerse con ellos.


La belleza de Ligero, de Prieto de la Cal (Susana Ortiz)

 
(JCarlos JF)

La lámina de Ligero (Domingo Fernández)


El tercio de varas en todo su esplendor (Philippe Gil)

 
Damián Castaño, tarde pletórica


Castaño de muleta

Olivares, de Peñajara, ganador de la concurso (Carlos Giménez)


El toro de Cenicientos (Paquetito de Peñajara, Susana Ortiz)

lunes, 2 de septiembre de 2019

Gran tarde de Los Maños en Madrid y un novillo: Aviador



     Probablemente no fue el mejor novillo del excelente conjunto que presentaron los ganaderos aragoneses en Madrid, pero como ya hay crónicas completas y muy fiables de acreditados aficionados, como la de Alejandro Martínez en El País o la de Rubén Sánchez en el blog Reflexionando a la verónica, me limitaré a dejar unos comentarios de un animal que a mi modo de ver y concebir los toros fue uno de los que más me gustó.

La pena es que fue el rompeplaza y ya se sabe que los que se lidian los primeros suelen pasar más desapercibidos, para bien y para mal. Aviador se llamaba, nacido en abril de 2016, es decir, tres años y cinco meses y 467 kilos. ¿Entrepelado claro o ensabanado mosqueado, además de botinero? Las reses de Los Maños ponen en un brete al más versado en tema de pelajes, y es que se dan todo tipo de capas. Un novillo largo, cornidelantero, contenido de cruz, sin exageraciones aunque rematado. Una pintura.


Salió embistiendo como una locomotora, por abajo, creciéndose incluso cuando el novillero que le tocó en suerte, José Cabrera, lo llevaba hacía los medios. A una primera vara a toro corrido de la que salió perdiendo las manos -la única ocasión en toda la lidia- le siguió un puyazo en mitad del espinazo, empujando sin grandes alardes. El animal se iba calentando. En banderillas salió el matador y ya en el primer par cortó una barbaridad por el derecho. El toricantano no sabía parear por el otro pitón así que pasó un mal rato, resolviendo al final con unos pares al violín muy apurados. Mientras tanto, el novillo se llevó un buen ramillete de capotazos exhibiendo un galope y una arrancada de gran codicia.


En la muleta Aviador iba con todo, reponiendo y revolviéndose como una felino cuando no encontraba el mando que requería, cosa que sucedió la mayor parte de las veces puesto que José Cabrera fue incapaz de asentar la planta y correr la mano. De ese tipo de animales con el que pones la plaza a hervir si consigues imponerte a él. Una media después de dos pinchazos, muriendo con la boca cerrada, dio paso al tiro de mulillas. 


En definitiva, un novillo al que había que imponerse, encastado con brío, que no hizo nada de manso, cuyo comportamiento en varas no terminamos de ver puesto que parecía que se estaba calentando pero no lo colocaron para un tercer y clarificador encuentro. Lo aplaudimos cuatro, si hubiera salido en otro orden estoy seguro que el premio hubiera sido muy distinto. 


Por cierto, lo de los picadores en las tres últimas novilladas que llevo vistas en Madrid es de juzgado de guardia. No ponen una sola vara que se aproxime a la zona apropiada, aunque venga el animal andando o vayan a buscarlo, todo son marronazos o lanzadas en el espinazo, cuando no se van a los bajos o pegan un navajazo dejando a la vista el tocino de la res. ¿Son así de malos o lo hacen adrede? Uno tiene serias dudas. 


No todo fue excelso, para más detalle me remito a las crónicas que antes he enlazado. Si bien, e
n definitiva, gran novillada de Los Maños en conjunto, de variada y seria presencia, que mejora notablemente la que lidiaron la temporada pasada. Cabe mencionar la apabullante regularidad que mantiene este hierro, allí donde va triunfa. Un caso excepcional. 

Todo apunta a que ha llegado el momento de lidiar en feria en Madrid, en San Isidro o en Otoño, ahí no me meto; y a poder ser que lidien más toros, en una corrida desafío de las que vemos en septiembre no estaría nada mal, a buen seguro que iban a dar posibilidades de triunfo a los de luces y a los del tendido de disfrutar de la sangre brava de esta formidable ganadería. 

Enhorabuena a Los Maños, que siga la racha. 












jueves, 2 de noviembre de 2017

martes, 9 de agosto de 2016

Parentis. Novillada de Los Maños y El Añadío

  La novillada de Los Maños salió descastada en líneas generales, con pocas ganas de embestir y de acudir a los envites de la caballería. Le faltó chispa. Un comportamiento de lo más normal, lo extraño y complicado es mantener la excelente regularidad de los últimos años. Profundizando habría que destacar un utrero de juego notable, Lorenzo nº30 (familia del infortunado que segó la vida de Víctor Barrio), que de salida ofreció un buen numero de embestidas y así se mantuvo en la franela, repitiendo por abajo por ambos pitones. Tomó tres varas pero la pelea fue discreta, le costó acudir y cabeceó en el peto. Apuntamos también un gran pitón izquierdo del sexto, Capitán nº 42.


  En las imágenes Corveto nº 54, probablemente el novillo de todo el fin de semana que más me cautivó por sus hechuras. El pelaje, la expresión, la cara bien puesta, redondo y rematado de pitón a rabo. Precioso. De toro hubiera sido un escándalo.



  Al caballo no se arrancó ni en la corta distancia; recibió dos varas. En la muleta se dejó por el izquierdo y por el derecho se revolvía con peligro. 


  
  Se devolvió el segundo de Los Maños por una cojera y en su lugar se jugó uno del Raso de Portillo (Velillo nº 2); descarado de cara, disimulando la escasez de su remate. Cogió tres puyazos de largo yendo a más, Guillermo Valencia pidió el cambio y, ante la emoción del tercio, el presidente se negó con la cabeza. El novillero insistió y el presidente hizo un gesto con los dedos pulgar e indice, "un poquito más". Sí señor, aquí hemos venido a ver toros lo primero. Tras dimes y diretes el novillero lo colocó de mala manera, metiéndolo prácticamente bajo el peto y se llevó un abucheo a la francesa. No se trataba de esconderlo sino de enseñarlo. Pese a ello, chapó por la presidencia.  

  Si se quedan con la curiosidad, en el tercio de muerte quedó totalmente rajado, mirando al tendido tras los muletazos y yéndose a morir a chiqueros. El presidente tenía razón, había que exprimirlo en el caballo.

El de Raso de Portillo. Foto Julien Capbern

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  La matinal de El Añadío, de cuatro reses más una regalada por la ganadera porque tenía los pitones excesivamente escobillados, salió mediana tirando a mala. Un primero claudicante, inválido, con buenas intenciones. El segundo, con la fuerza al límite, se movió mucho y soportó mil capotazos y mil banderazos del novel José Cabrera. Se llamaba Tenderillo nº 9. El tercero muy bien picado en tres varas que cogió sin alardes, fue voluntarioso y le permitió cortar una oreja a Manolo Venegas. Y el cuarto, el más rematado del conjunto, quedó inédito por la falta de capacidad del espada.
  Con escaso poder en varas, se dejaron hacer sin mostrar apenas temperamento.

Aliñado nº 13, el cuarto y más serio del conjunto

lunes, 8 de agosto de 2016

Novillada concurso en Parentis


  Llevado por un cartel ganadero de lo más atractivo y variado, toda vez que este año no pude ir a la meca del torismo, Ceret, este fin de semana me desplacé hasta el pueblo francés de Parentis, en plena región de las Landas. Una novillada de Los Maños, cuatro utreros de El Añadío (en principio origen Santa Coloma-Coquilla) en festejo matinal y una novillada concurso cuya oferta sólo está al alcance de una organización movida por una afición a los toros auténtica. 

  Al tratarse de un ciclo exclusivo de novilladas la valoración de los animales es un atisbo acompañado de no pocas dosis de intuición, muy condicionada por la impericia que lleva aparejada la posición de aprendiz de toricantano. Algunos de ellos deberían plantearse seriamente su futuro dada la ausencia de facultades. Igualmente, al tratarse de un coso torista francés el criterio de bravura en el tercio de varas es bastante aproximado. La afición demanda lidia total, con sus tres tercios, en el que la bravura frente al picador cobra especial importancia. Los lidiadores son advertidos si es que no lo saben ya y, por lo general, se enseñan los toros en varas y se intenta hacer un tercio lucido cuando se dan las circunstancias. La afición francesa probablemente no percibe nada extraordinario, los que nos desplazamos desde España lo saboreamos como lonchas finas de un jamón de bellota de esos que no se paladean todos los días. Aquí nos hurtan la lidia, la mutilan, la afición no consigue imponerse salvo en sitios muy contados. Y así nos va.  

   Voy a reseñar lo que dio de sí la concurso y si se tercia contaré en otra entrada lo de Los Maños y la matinal de El Añadio.


  1º. Partido de Resina. Gallareto, nº 27. Principió la concurso con un pablorromero que aunque no lució la guapura enamoradiza de los ejemplares típicos de esta estirpe, lo suplantó con buen juego en todos los tercios. Sin ser bravo de veras, aceptó cuatro encuentros con el picador desde la distancia que se aprecia en la imagen, acudiendo al jaco con el trote que los caracteriza, como si fueran conscientes de su guapura, recreándose en la suerte. En el peto peleó con escaso poder. En uno de los encuentros el piquero dio un marronazo al aire y en el último simuló con el regatón. Gallareto sangró muy poco, lo cual propició que no parara de moverse en banderillas y que ofreciera un buen número de embestidas a Jesús Chover. Intuyo, por los motivos más arriba expuestos, que a media altura. De los más completos del festejo, voluntarioso en todos los tercios.


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2º. Santa Teresa. Bávaro, nº 8. Tenía muchas ganas de ver esta ganadería en acción, cuya procedencia es directa del célebre don Juan Guardiola Soto, reses afamadas en los 60 y 70 por su carácter y bravura temperamental. Queda muy poco de esta procedencia ahora que lo de Javier Molina ha pasado a otras manos y no sabemos cuál será su futuro. Las hechuras de Bávaro delataban a las claras la hondura propia del toro de Gamero Cívico. Cantó la gallina en el cuarto puyazo buscando los capotes; le dieron duro y trasero. En la muleta tuvo un buen pitón derecho, templado, y un izquierdo con malas ideas. Miguel Ángel Silva fue incapaz de pegarle un natural. Espero ver este hierro en los carteles con más frecuencia.



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3º. Couto de Fornilhos. Fastoso, nº 20. Esta vacada de procedencia Condesa - Atanasio Fernández echa animales encastados con cierta frecuencia, como aquel Indiano que vimos en el San Isidro de 2012. Este Fastoso fue al caballo muy decidido y empujó con brío, solo que salió suelto de la pelea. En la muleta fue el de embestida más vibrante, codiciosa y encastada. Gerardo Rivera midió la faena, improvisó algunos lances aprovechando que no era capaz de dominarlo y a la postre fue lo más vistoso de la novillería. Estocada en el rincón que le valió una oreja. El de Couto puso la emoción.



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4º. Monteviejo. Cacharrero, nº 49. No recuerdo la última vez que vi un patasblancas en liza y con las ganas me quedé. El de Victorino estaba claudicante, quizá deberían haber esperado a la primera vara por si se rehacía pero lo cierto es que asomó el moquero de vuelta a los corrales antes del primer puyazo. El novillo era una pintura.


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4º bis. Los Maños. Capitán, nº 52. Hecho y cuajado, con poco pitón. El tercio de varas más emocionante del festejo y la suerte mejor hecha de todos los picadores. El novillo fue de largo como un rayo y el picador lo agarró en el sitio con la dificultad que entrañaba la velocidad que traía, moviendo el de Bonijol con soltura. José Vicente Sanz, el del castoreño, se llevó el premio de la concurso al mejor piquero. La plaza vibró con las arrancadas secas del novillo y el toreo a caballo, esto era lo que todos buscábamos. No solo acudió de largo también empujó en el peto, sin embargo en la muleta se le vio con clara tendencia a buscar los chiqueros. Humilló generosamente por los dos lados y tenía faena atacándole, pero Chover estuvo muy desdibujado.



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5º. Valdellán. Mantalhombro, nº 2. Esta ganadería ya tiene arraigo en las plazas toristas de Francia y quizá por ello, por su fama de encastada y poderosa, fueron las cuadrillas a cargárselo en el caballo. Su matador, Miguel Ángel Silva, ya sabe lo que es recibir una cornada de caballo y todavía le sobrevuela el recuerdo. El novillo, chorreado en morcillo, sin exageraciones. Recibió cuatro varas sin colocarlo, cebándose con la puya en todas partes menos en la zona recomendada. Muy duro de patas, también para morir, aun con la que le dieron embistió a media altura, algo aplomado como es natural. Inadmisible la lidia que hicieron.


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6º. Raso de Portillo. Quitapenas, nº 24. Muy serio el del Raso de Portillo -qué bien suena-, al que también escondieron en los tres puyazos que recibió. O sea, tercio de varas a la española y bronca del público de Parentis. Lo banderillearon al alimón entre Jesús Chover y Gerardo Rivera dando un recital de incapacidad. Con poder y pies toda la lidia, incansable embistiendo de muy buena manera. Esta ganadería, vistos dos ejemplares a lo largo del fin de semana, me ha dejado grata impresión.


miércoles, 8 de octubre de 2014

El dia D y la hora H

 Novillada de Los Maños para Cuartero, David de Miranda y Varea.


 Atraído por la presencia de la ganadería de Los Maños, que tantos triunfos y buenos resultados viene cosechando en los últimos años, me acerqué a Zaragoza a ver esos toritos grises que tan buena fama tienen y uno todavía no conocía. Además, su imponente Plaza de Toros esta celebrando su 250 aniversario, nada más y nada menos, así que había muchas ganas de volver a la Inmortal Ciudad y compartir un día de toros con los amigos y los aficionados de la tierra, un reducto de conocedores y fervientes apasionados por la fiesta de toros que han soportado estoicos el maltrato sistemático a su plaza y ahora ven un resquicio de volver a ver la Zaragoza taurina en el lugar que nunca debió abandonar: como una las mejores plazas de España donde la categoría del público y el toro que se lidia otorgan a los toreros triunfos de verdadera categoría, dignos de ser recordados y reconocidos en el resto de plazas de primer rango. En esa senda parece que están y espero que no se abandone, aunque sea bajo la gestión de Simón Casas, empresario de luces y muchas sombras.

El día se presentaba muy apacible

  El ganado dio la talla, vaya que si dio la talla. La novillada de Los Maños fue de un juego extraordinario, cada uno con sus matices, pero todos ellos tenían posibilidades de triunfo y servían para hacer el toreo bueno. Lo más positivo fue la capacidad para humillar que tuvieron todos, los seis novillos metían la cara para embestir que daba gusto. Nunca blandearon ni hicieron cosas de manso con evidencia. Cumplieron en los caballos recibiendo dos puyazos en regla, empujando o dejándose pegar en los peores casos. Qué novillada tan guapa. Lustrosos, bien comidos, con las hechuras reconocibles del encaste, muy serios todos ellos a excepción del sexto, algo terciado y con expresión de jovenzuelo.
  El primero fue el de más brío, nervio y poder, para toreros valientes expertos en estas lides. Luego vino un utrero que embistió de lujo durante tres o cuatro tandas, tardeando en la segunda parte de la faena. En tercer lugar el ya célebre Quejoso, arrancándose de largo a los caballos, en el segundo envite casi desde los medios, con alegría y prontitud, y sin recular una vez en el peto. En la muleta acometió muy humillado, pastueño y dulzón. En cuarto lugar un novillo que hizo ademán de irse en el segundo puyazo pero terminó yendo decidido, quedó con una embestida larga y por abajo, haciendo el avión, que fue un espectáculo. Muy ovacionado en el arrastre y no era para menos. Muy guapo el berrendo que hacía quinto, en la muleta muy agarrado al piso pero atacándole y buscándole las vueltas acabó embistiendo. El sexto quedó soso y desentendido, pero se creció y le regaló a Varea unas cuantas arrancadas que le permitieron cortar una oreja.
  Ya ven, una novillada así no se ve todos los días.

Buen aspecto en los tendidos de sombra
  
   Cuartero evidenció la falta de contratos. David de Miranda apuntó maneras y estuvo por encima de sus oponentes, quedó bien. Y Varea toreó con empaque aunque le faltó ajustarse más, el triunfador de la tarde junto con los ganaderos.
   De las cuadrillas Manolo de los Reyes puso un par de categoría al cuarto, dejando llegar al animal, sacando los palos de abajo y asomándose al balcón. Hubo grandes tercios de banderillas en la lidia del tercero y el cuarto. Los picadores de Varea, Santiago Pérez y Pedro Manuel Muñoz, administraron bien la suerte y picaron arriba.

Varea dando la vuelta al ruedo con el ganadero José Marcuello. (foto Heraldo.es)

  Vaya por delante que no soy partidario del indulto, quiero ver morir a los bravos de una estocada en las péndolas, a los pies de su matador, porque esa es la más pura esencia de la Fiesta. Menos en plaza de primera y menos aún un novillo tan dulce, si bien todo lo que hizo en los primero tercios fue de bravo. El presidente se negó en primer momento, dando un aviso, la petición arreció con mucha fuerza y finalmente sacó el pañuelo naranja. Nunca antes había pasado esto en Zaragoza, el tiempo dirá si ha sido un hecho puntual o la indultitis aguda que padecen muchas plazas ibéricas también se ha instalado en Zaragoza, cosa que dudo bastante.
  Pero la novillada que echó la familia Marcuello ahí queda, el día que regresaba después de tres años de ausencia, en el 250 aniversario del coso, único cartucho en plaza de resonancia, ante sus paisanos, cuando más lo necesitaba la feria, la afición y la ciudad... una novillada de bandera. El dia D y la hora H.

Los seis novillos, de la web de la Plaza de Toros de Zaragoza:



El del indulto: Quejoso nº 42, 501 kg, 

En cuarto lugar el número 58 (en la web de la empresa aparece la foto del 38) 


       

Enhorabuena a la ganadería de Los Maños