Mostrando entradas con la etiqueta José Escolar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Escolar. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2026

Damián Castaño y Minutero, de José Escolar

 











Todavía sigo dándole vueltas a lo sucedido ayer en el quinto episodio de la tarde y me vienen ramalazos de la lidia de Bastonito. Los tres envites con el jaco, esa fiereza y casta salvaje del toro, cómo le echo mano al peón -y lo corneó en un milisegundo-, la pelea a carta cabal en la muleta, con qué saña quería echar mano a Damián después de la suerte de matar... Tremendo. Si le pega una tanda y media un poco más mandonas, si consigue matarlo medio bien -talón de Aquiles de este torero- y le corta la oreja, porque se la hubiera cortado, los aficionados estaríamos discutiendo esta faena y esa hipotética oreja durante años. 

Fue una pena lo del viento, que tanto desconcierta a los toros e impide a los toreros manejar las telas. Pienso que con mejores condiciones Damián hubiera podido sacar esa tanda y media, la disposición y la verdad estaba ahí. La embestida del toro no sabemos si era tal o si solo pretendía matar. 

Entiendan que mis recuerdos vienen por lo salvaje del toro, su casta fiera, por cómo se desarrolló la lidia y la faena, un combate en cada tanda, y por la saña de Minutero, muy similar a la de Bastonito. Mi intención no es comparar a dos toreros como César Rincón y Damián Castaño, que están a mucha distancia uno de otro sino el hilo argumental de ambos acontecimientos. En cualquier caso, torrente de emociones las que vivimos ayer gracias una vez más a ese grandísimo ganadero que es don José Escolar y a un torero que se la jugó de verdad, Damián Castaño. 

lunes, 25 de septiembre de 2023

Presidente y torero se cargan la corrida concurso


Reseña para la web y libro de crónicas de la Asociación El Toro de Madrid.


 

Domingo, 24 de septiembre de 2023, se ha celebrado en Madrid una corrida de toros concurso de ganaderías con un clima perfecto para ello. Y hay que especificar lo de “corrida de toros” porque al margen de esta tenemos otros dos concursos más a lo largo de la temporada, que son “corridas de novillos”, por obra y gracia del sacrosanto pliego de Las Ventas, ese que unas veces es ley y otras papel mojado. Algo más de ocho mil personas en el coso, podemos decir que además de guiris y aficionados recalcitrantes para este festejo incluso había público en la plaza, hay indicios para pensar que la masiva manifestación que hubo por la mañana en contra de la sumisión del Gobierno con los nacionalistas tuvo gran culpa de ello. Las ganaderías que se corrieron fueron las de Partido de Resina, Samuel Flores, Victoriano del Río en sustitución de La Palmosilla, ganadora de la concurso de 2022, Peñajara, José Escolar y Pedraza de Yeltes. Los toreros anunciados:

Serafín Marín. Dos pinchazos, estocada trasera y caída; TIBIAS PALMAS. Estocada con telonazo que hace guardia; TIBIAS PALMAS.

Rubén Pinar. Estocada, un golpe de descabello; SILENCIO. Estocada corta y un golpe de descabello; SILENCIO.

Gómez del Pilar. Tres pinchazos, estocada desprendida; SALUDOS CON DIVISIÓN (dos avisos). Media estocada suelta y un golpe de descabello; SALUDOS CON DIVISIÓN (un aviso).

 

Presidente. Sr. José Luis González González. Solamente el desatino mayúsculo acontecido en la lidia del sexto toro, cambiando el tercio contra toda razón, tratándose para más inri de una corrida concurso, es motivo suficiente para que no volviera a presidir un festejo en Las Ventas.

Tercio de varas. Destacó y fue muy aplaudido Antonio Peralta por su quehacer picando al cuarto de la tarde, el de Peñajara.

Cuadrillas. Muy bien banderilleando y lidiando al de Peñajara, Marcos Prieto y Diego Valladar con los palos y Manuel Macias con el capote. Fueron obligados a saludar.


**

 

Antes de pasar a reseñar lo que pasó con cada toro hay que hacer un comentario contra la empresa, veedores y personas responsables de las ganaderías y trapío que hemos visto en esta corrida concurso. Una vez más la falta de originalidad a la hora de reseñar y la desidia que transmiten. En este tipo de festejos, que solo se demanda un ejemplar por hierro se podría abrir el abanico y traer cosas distintas o ganaderías que carecen de ocasión para venir con seis ejemplares, darle un toque extravagante que llame la atención de público y aficionados. Se podrían exhibir los toros en el Batán, que para eso está, para darle mayor resonancia. Pero nada. Luego está el toro que ha traído cada ganadero, solo podemos salvar aquí el ejemplar de Partido de Resina y el de Peñajara, lo demás, se ha visto claramente, eran las sobras de las sobras. Esto revela claramente la dejadez de la empresa a la hora de reseñar y poner en valor esta corrida. Creemos que Madrid merece una corrida concurso de categoría, un acontecimiento para el mundo del toro que fomente la competencia entre ganaderos, que recupere la esencia y el sentido que tuvieron este tipo de festejos. Y ahora pasemos a lo sucedido en el ruedo.

 

La tarde dio inicio con aplausos de salida para el toro de Partido de Resina que, ciertamente era guapo y se daba un aire al concepto de Pablo Romero que tenemos en la cabeza: bien puesto de pitones, hocico chato, lomo recto, grupa ancha y desarrollada… también esa forma tan cansina de desplazarse y ese movimiento aparatoso de las patas traseras. Tan cansino que el animal rozó la invalidez, por decirlo de alguna manera, y podría haber sido devuelto perfectamente. Nos referimos a Cabañito (nº 33, 510 kg, 04/19; arrastrado entre pitos), cuya salida dio buenas muestras de mansedumbre, visitando toriles y mirando a los espectadores de barrera. Ya en el primer puyazo el piquero tuvo que fingir el castigo, háganse a la idea de la escasez de fuerzas que mostraba, transcurriendo el tercio de caballos entre las protestas y las demandas de los tendidos porque Cabañito se fuera de vuelta a los corrales. No lo tuvo a bien el presidente y la lidia continuó con las pasadas en falso de los banderilleros y la atonía del morlaco. Cogió la muleta Serafín Marín, cuya aparición nos traía recuerdos de juventud, y le ligó una serie a media altura, templada, que era justo lo que pedía el animal. Estuvo inteligente con el toro y lo toreó bien en dos o tres tandas redondas y rematadas. Cabañito estaba entre alfileres como hemos dicho, Serafín no sudaba con él, así que se empachó de toro y se pasó de faena conforme a la costumbre y cánones actuales. Dos pinchazos y una estocada trasera y caída pusieron a los carniceros a trabajar y ya no los volvimos a ver en la bocana del dos. El presidente fue protestado por no devolver el toro.

 

En esta jornada de domingo había más probabilidades de ver a votantes socialistas manifestándose en contra del propio partido socialista que un toro de Samuel Flores saliera bravo. Y así fue, puede que haya que remontarse al socialismo de Guerra y González, a monterías borbónicas en El Palomar, para encontrar un ejemplar realmente bravo en esta ganadería. El samuelón de hoy venía con la cornamenta consuetudinaria, lo que no traía eran carnes que compensaran semejante aparataje. El hombre que montaba a caballo le recetó una lanzada en el costillar, cosa que vino a descomponer del todo la acometida de Triana, pues así se llamaba el toro (nº 55, 520 kg, 12/18; pitos de despedida). De los garapullos reaccionó dando cabezazos a diestro y siniestro y abriendo el hocico en gesto de cansancio, y en la muleta pasaba sin humillar y siguió en la misma tónica de soltar la cara. Rubén Pinar tardó algunos lances en cogerle el son para que no le topara las telas, cuando lo hizo se lo pasó demasiado lejos de la bragueta y los que tienen la perspectiva más cenital, en las gradas y andanadas, se lo echaron en cara. Estuvo hábil cruzando exageradamente la mano de la muleta y la de la espada, dejando una estocada a la primera y un golpe de descabello.

 

Asomó por chiqueros el tercero, de Victoriano del Río, un toro mal hecho, feo, una mole de carne de pelo negro apodado Manisero (nº63, 580 kg, 09/18; aplausos en el arrastre). Un toro corretón que se pasó la lidia haciendo hilo, en el caballo se arrancó presto en el primer cite − puyazo en el costillar− y en el segundo acortaron distancias, haciendo una pelea más bien discreta. Su movilidad puso en aprietos a los banderilleros, si bien esta pujanza que ofreció el ejemplar de Guadalix fue bien aprovechada en los primeros compases de faena por parte de Gómez del Pilar, lo mejor el inicio genuflexo y algunos remates. Basó su actuación en la mano derecha y exprimió todo lo que pudo al Victoriano, que metía muy bien la cara no sin ciertas complicaciones. Al final de la faena una tanda por derechazos haciendo el tiovivo agarrándose al lomo del toro, muy jaleada, nos confirmó que, efectivamente, hoy había público en Las Ventas. Después del primer pinchazo entrando a matar el de Victoriano se fue acobardado buscando las tablas, detalle a tener en cuenta en una corrida de este signo. Sobre esta faena concluimos que Noé no estuvo por debajo del toro, tampoco brilló al nivel que Madrid demanda, su actuación fue agradable, correcta, y no pasó de ahí. Eso sí, emborronada por la espada.

 

El de Peñajara fue uno de esos toros que caldean el ambiente los días previos a su lidia, la espectacularidad de su trapío propició debates y pronósticos, multiplicados por el altavoz que otorgan las redes sociales. El suflé estaba en todo lo alto cuando el de Peñajara saltó a la arena venteña, la bellísima capa ensabanada botinera era coronada por dos pitones espeluznantes; su cuerpo, dada la simiente contreras, carecía de exageraciones. La ovación para recibirlo estaba servida. Atendía por Mexicano (nº 47, 518 kg, 11/18, algunos pitos de veredicto) y desde los primeros lances se apreció que tenía poco interés por acudir a los cites. Estuvo bien en la suerte de picar Antonio Peralta, Mexicano acudió en tres encuentros con el varilarguero, tardeando en demasía, escarbando y acortando las distancias, sin excesivo empuje en la pelea, no obstante ese galope codicioso una vez que se arrancaba entusiasma a cualquiera. Siguió parándose en banderillas y no fue por las mañas de la cuadrilla, pues estuvieron de lujo intentando alargar la embestida con la capa, y Marcos Prieto con los palitroques pareó con clasicismo a un toro que, como hemos reflejado, tenía una cabeza pavorosa. Llegó completamente parado a la muleta, poco o nada se podía hacer con tan escaso material. Serafín entró a matar con telonazo, la espada cayó atravesada y asomó la punta por el costillar de Mexicano, cuyo juego fue mucho más agitado los días previos que durante su lidia.

 

Pensábamos que el de Escolar era un candidato para poner las cosas en su sitio, pero al verlo asomar la gaita decayeron gran parte de las ilusiones. Otro toro feo, sin cara y sin aparentar, protestado de salida. Eso sí, humillando desde el inicio, la pelea en el caballo no dijo nada y tomó un segundo puyazo a menos. En banderillas cortaba el viaje y los banderilleros se dedicaron al arte del rejoneo a pie. El Escolar, de nombre Castellano (nº 58, 503 kg, 12/18; palmas de despedida), regaló varias embestidas al paso arando con el hocico por el lado izquierdo, la gente lo vio, pero Rubén Pinar no pudo exprimir ese pitón e insistió por el lado derecho. El de Valdetiétar se puso áspero rápidamente y Rubén Pinar lo pasaportó de una estocada corta y un golpe de descabello.

 

Para finalizar esta concurso otro toro recibido entre rumores de protesta, Sombrero (nº 25, 597 kg, 09/18, arrastrado en medio de una ovación), de Pedraza de Yeltes. Esqueleto grande y agalgado como corresponde, pero una carita y una expresión de niño chico que desmerecía el conjunto. Tocan para que salga el caballo y aquí vino todo el meollo de la corrida. El toro cogió una primera vara, por parte de Sangüesa, de una manera sublime, agrandándose, echándose sobre las patas traseras para dedicarse a meter riñones que aquello era una epifanía. Luego se fue disimuladamente a tablas buscando a los capoteros. Lo ponen para un segundo envite, se arranca al galope y se pone a meter riñones del mismo modo que había hecho anteriormente, definitivamente, algunos estábamos viendo a la Virgen de la Paloma. De repente, miramos al palco y asoma el pañuelo blanco, Noé había pedido el cambio y el presidente, el inefable presidente y sus magníficos asesores, lo habían concedido inmediatamente. ¡Qué era aquello, por qué! Nadie entendía nada, quedamos en estado de shock, por fin un toro que se crece de verdad en el castigo y, ahí estaban, poniéndole las banderillas. Se suponía que estábamos en una corrida concurso de ganaderías. No vimos el segundo tercio porque seguíamos en trance, las protestas arreciaban, Gómez del Pilar, el torero lidiador que acompaña al caballo metro y medio cuando sale al ruedo había pedido el cambio y, el presidente… ¡qué podemos decir del presidente! Siguió la bronca cuando el torero, después de todo aquello, brindó el toro al público. Sin más preámbulo, se puso de rodillas y ligó una tanda de derechazos en una cuarta de terreno y, los mismos que lo habíamos abroncado hacía unos instantes, batíamos palmas entusiasmados. Siguieron dos tandas emocionantes, en gran medida gracias a la arrancada poderosa del ejemplar de Pedraza de Yeltes, recordándonos a aquel tremendo Huracán lidiado el San Isidro del año pasado. Se vino muy a menos, puede que cerrarlo en tablas y acortar las distancias no le sentara bien. Para culminar Gómez del Pilar dejó media estocada soltándose rápido la espada, con el obstinado e indeseable acoso de los banderilleros tratando de derribarlo, el burel necesitó un golpe de descabello. Gómez del Pilar saludó entre palmas y pitos, y no era para menos. El mal sabor de boca que dejó esta lidia no se olvidará fácilmente.

 

El galardón para el toro más bravo de esta corrida concurso de ganaderías fue para Sombrero, ejemplar de Pedraza de Yeltes. Esperamos que regrese el próximo año y que nos dejen ver lo que los toros dan de sí en el tercio de varas.


El de Peñajara. Foto: Alejandro Lara




El ganador de la concurso, Sombrero, de Pedraza de Yeltes


Sombrero en varas. No tenía mal estilo


Gómez del Pilar con el de Pedraza, la serie de rodillas que puso paz después de la bronca durante la lidia


domingo, 22 de enero de 2023

Libro de crónicas de la asociación El Toro de Madrid


Desde la temporada 2003 la asociación El Toro de Madrid, de la que tengo el orgullo de pertenecer y formar parte como vicepresidente, viene editando su Libro de Crónicas en el que se hacen crónicas de todos los festejos picados de la temporada. Un libro que con el tiempo va adquiriendo valor por el detalle de sus reseñas, el criterio y la autenticidad con la que los distintos socios abordan la crónica de cada tarde, así como herramienta de consulta o investigación de lo sucedido en cualquiera de los festejos celebrados en Las Ventas. 

Dejo algunos detalles del último libo publicado así como el prólogo que antecede a las crónicas. 





 

PRÓLOGO

 

      La primera temporada con desarrollo normal tras la pandemia nos devolvió a la cruda realidad de la tendencia que está viviendo la fiesta de los toros en Madrid los últimos años. Los aficionados hemos vivido una temporada muy normalita, más acertado, probablemente, sería tildarla de mediocre. En todos los aspectos. Mediocre por el toro que sale al ruedo de Las Ventas, por la escasez de trapío que abundó este año y la cada vez más diezmada cabaña brava, cuyo abanico de sangres continúa reduciéndose a la par que el comportamiento se hace más homogéneo y, por tanto, monótono y previsible para el espectador. Uniformidad de sangres y ganaderías que también hay que achacar a la empresa Plaza1; la falta de imaginación, de previsión y de trabajo concienzudo hizo que Fuente Ymbro lidiara esta temporada alrededor de cincuenta animales y fuera anunciada hasta en nueve ocasiones. Una temporada mediocre, como decimos, por el público actual que llena los graderíos del coso; desconocedor, soberbio, maleducado, facilón, blando con el figura de turno, desinteresado con el humilde, en resumen, muy alejado de lo que no hace tanto era la cátedra del toreo. Y mediocre también por los presidentes que ocupan el palco presidencial, cuyos comportamientos y veredictos evidencian un claro desconocimiento, u olvido, del carácter, tradiciones, usos y costumbres de nuestra plaza. 

Cabe destacar como gran noticia positiva de la temporada la reapertura de la Venta del Batán y sus corrales, que con antelación a la feria de Otoño abrieron sus puertas para mostrar algunas de las reses que se iban a lidiar en esa feria. Un vivero de afición insuperable que a partir de ahora hay que consolidar, trabajando en su desarrollo y en sus instalaciones. 

La temporada taurina principió con una buena novillada de Los Chospes, y también con una puerta grande cuestionada y fácilmente olvidable (Víctor Hernández), como prácticamente todas las que hubo en 2022. La expectante encerrona de Emilio de Justo se saldó con un revolcón en el primer toro, que por desgracia le provocó lesiones muy graves en el cenit de su carrera, poniendo de relieve una vez más lo imprevisible y la dureza del toreo. En aquel festejo saltó uno toro de los que dejan impacto y alimentan las tertulias de los aficionados durante mucho tiempo, Duplicado, de Victoriano del Río, un toro guapo, bravo y noble, con el que se las vio el sobresaliente del festejo Álvaro de la Calle. 

La feria de la Comunidad de Madrid y la corrida Goyesca transcurrieron sin pena ni gloria y fueron preámbulo de una feria de San Isidro marcada por la falta de respeto y la molestia que supuso ver la plaza de Las Ventas convertida en una discoteca, desviándose el foco de lo que pasaba tarde tras tarde en el ruedo. La música sonaba atronadora casi todos los días, y lo peor es que esto sucedió aunque se estuviera lidiando el toro y los toreros estuvieran jugándosela, o mientras que algún espada estaba siendo intervenido en la enfermería. Los corrillos postcorrida y las tertulias eran suplantados por los ritmos reguetoneros cuando el público salía de sus vomitorios… si nuestros abuelos se enteraran de este despropósito no nos creerían. 

Fueron muchas las ganaderías que decepcionaron en San Isidro (solo hay echar un vistazo a nuestra Lista Negra de Ganaderías, que pueden encontrar adjunta en las últimas páginas de este libro), ya fuera por falta de seriedad y trapío o por comportamiento descastado. Destacamos positivamente una de las corridas que trajo El Pilar, la de toreros humildes, la victorinada no estuvo mal, algunas reses sueltas y la corrida de José Escolar, que volvió a poner las cosas en su sitio y a recordarnos lo que es un toro con todas las letras. En cuanto a los coletas sobresalió por encima de todos y dio la campanada Ángel Téllez y su toreo al natural; El Juli le hizo una faena memorable a un toro de La Quinta y Tomás Rufo rayó a buen nivel aunque los premios concedidos nos parecieron desmedidos. 

Durante el verano comparecieron hasta tres ganaderías nuevas en Madrid, dos de ellas con mal resultado, Vistalegre y Ribera de Campocerrado, y la otra dando buen juego, Toros de Brazuelas, con cuyo ganadero tuvimos una tertulia recientemente. De la novillería veraniega destacaron Calerito, José Fernando Molina, El Niño de las Monjas y Fernando Plaza. Y durante la temporada salieron por la puerta grande Víctor Hernández, Diego García, Álvaro Alarcón y José Fernando Molina. Algo se mueve en el escalafón de aspirantes a matador de toros, tenemos un ramillete de jóvenes que están generando ilusión en los aficionados y esto una buena noticia. 

La corrida de La Paloma fue un petardo de Fuente Ymbro, después vino el torismo de septiembre, donde suele acaecer algún hito memorable todos los años. En esta ocasión fue una faena de Fernando Robleño con un toro de José Escolar (ilustra la portada de este libro), de las que dejan a los aficionados impresionados y con regusto, aquello fue realmente grandioso. La novillada concurso sin embargo fue un auténtico desastre y lo peor es que es un festejo que viene para quedarse. Palha dio buen nivel de casta y la corrida concurso estuvo entretenida, sobresaliendo un toro más que notable de La Palmosilla de nombre Brasero. 

La feria de Otoño se celebró bajo las condiciones del nuevo pliego y con la consiguiente liberalización de precios para el público no abonado. El empresario dejó claras sus intenciones y los boletos de los tendidos de sol registraron un aumento disparatado, del doble y hasta el triple respecto al precio que tenían anteriormente. La polémica está servida y los aficionados no abonados con una economía justa lo van a sufrir, Las Ventas pierde a partir de ahora su orgullosa etiqueta de plaza más barata del mundo.  

Decepción de ganaderías y toreros en Otoño. Fallaron El Pilar y la novillada de Valdellán especialmente, y de los de a pie se esperaba más de Ángel Téllez. La temporada echó el cierre con un lleno hasta la bandera el día de la Hispanidad y un reflejo del estado actual de la plaza, una corrida aparentemente triunfal con salidas a hombros de Roca Rey y Francisco de Manuel que, sin embargo, dejó contrariados a los más fieles de Las Ventas que todavía recuerdan lo que significaba y lo que había que sudar para cortar una oreja en esta plaza no hace tanto tiempo. 

Un año más, aquí tienen nuestro libro de crónicas, una reliquia histórica de lo que aconteció en los festejos de la temporada bajo el prisma de nuestros socios, los que pasan por taquilla fielmente y entienden este espectáculo como un rito de respeto y culto al toro de lidia, emoción y valores artísticos.

 

Asociación El Toro de Madrid


lunes, 26 de septiembre de 2022

La Palmosilla se lleva el gato al agua

 

Crónica para la web y el libro de crónicas de la asociación El Toro de Madrid.


Domingo, 25 de septiembre de 2022. Con un cuarto de entrada y tiempo agradable y otoñal se ha celebrado una corrida concurso de ganaderías dentro de la serie de festejos de cariz torista que vienen celebrándose los últimos años en el mes de septiembre. Con toros, por este orden, de Juan Luis Fraile, Fermín Bohórquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral.

 

Javier Castaño. Pinchazo saliéndose y estocada delantera; SILENCIO. Estocada rinconera y unos diez golpes de descabello; PITOS.

Rubén Pinar. Buena estocada ligeramente trasera, SALUDOS. Estocada contraria; DIVISIÓN DE OPINIONES.

Gómez del Pilar. Estocada traserilla; SALUDOS. Pincha saliéndose, estocada corta, pinchazo y estocada honda caída; SILENCIO.

 

Presidente: D. Ignacio Sanjuán Rodríguez. Tuvo que cambiar el tercio de banderillas del primero de la tarde con tres palos debido a la infinidad de pasadas en falso que llevaban los banderilleros. Al primero de Juan Luis Fraile y tercero de Pallarés los cambió con dos puyazos, uno por blando y el otro porque el picador Juan Manuel Sangüesa lo inutilizó (esperamos que lo sancionara) cuando la premisa hoy era de tres entradas al caballo.

Tercio de varas: Mal, muy mal. Solo se salva la actuación de “Puchano” con el de la Palmosilla que casi puso más el toro y el jaco de su parte que el propio picador. El resto han venido a machacar a los toros sin valorar las condiciones, sin calcular que hay varias entradas y posibilidades sobradas de ir ahormando al toro paulatinamente. Juan Manuel Sangüesa, con el jugado en tercer lugar, arreó un leñazo al de Pallarés en el brazuelo y lo dejó inútil para la lidia, sin ver que el toro se estaba templando por momentos -embestía pastueño- y que no le sobraba alegría, quitándole todas las posibilidades a su matador; esperamos que fuera sancionado por ello.

Cuadrillas: Marco Galán estuvo bien con el capote todo el festejo, sin embargo los banderilleros Joao Ferrera y Mariano Ruiz dieron un sainete y un ejemplo de incapacidad en la lidia de burel que abría plaza. Por otra parte y a las órdenes de Gómez del Pilar, destacaron Ángel Otero, con un primer par primoroso, y Pedro Cebadera, con el tercer toro de la tarde siendo obligados a saludar.

 

Por orden de antigüedad de cada hierro rompió plaza el toro de Juan Luis Fraile (Gañanito nº 84, 576 kg. 04/18; silencio y algún pito en el arrastre), de pelo negro y de fachada más bien discreta, rehuyendo del capote de Javier Castaño y blandeando en los primeros compases. Evidenciaba falta de fuerzas y, tanto fue así, que al salir del segundo encuentro con el picador perdió las manos y el presidente, meditándolo, se vio obligado a cambiar el tercio. Las opciones que pudiera tener este Gañanito se fueron al traste conforme los banderilleros iban pasando en falso, incapaces de dejar cuatro palos en lo alto, el astado estiraba la gaita impidiendo que los rehileteros clavaran a la par que fue desarrollando sentido y reponiendo las energías, de manera que cuando Castaño cogió la muleta el de Juan Luis Fraile ya se sabía la tabla de multiplicar. Hay que decir que la actuación del salmantino ha sido todo un desastre por falta de pundonor y de capacidad, para replanteárselo. Recortó al toro en los lances de inicio, le pajareó dos tandas por el derecho desde la lejanía, con muchas precauciones y, sin enseñarlo al natural, se fue a por la espada para entrar a matar a paso de banderillas, ¡menudo recital!

Continuamos con el ejemplar de Fermín Bohórquez, elección que ningún aficionado se explicaba dado el pésimo recuerdo que dejó en Madrid la última vez que lidió a pie, allá por el mes de junio de 2018, dando una exhibición de invalidez y descaste. Embarcaron un toro muy en el tipo murubeño, voluminoso, que atendía por Reducido (nº 47, 556 kg, 02/2018; tímidas palmas en el arrastre) y en los primeros compases dio señales de su falta de fuerzas. En varas salió suelto en los dos primeros puyazos, si bien en el tercer encuentro se queda y no se naja; en banderillas se dedica a mugir y a abrir la boca observando parsimonioso como le ponen las banderillas. Sin sorpresas, el toro se dedicó en la muleta a lo mismo que hizo durante toda la lidia, es decir, a blandear. A esto hay que sumarle la buena condición que tenía, así que Rubén Pinar estuvo ahí, machacón, dando muletazos y más muletazos, una veces el toro perdía las manos, otras pegaba el derrote en el trapo y, las menos, Pinar le pegaba algún muletazo de buen trazo. La estocada, eso sí, fue superior y apreciada por los aficionados que le tocaron las palmas por ello.

Para Gómez del Pilar aguardaba un cárdeno de Pallarés de nombre Pantera (nº 92, 490 kg, 12/17; despedido con aplausos), recibido con algunos reproches porque no aparentaba gran cosa y, más todavía, después de que el ojo se acostumbrara al aparataje del toro de Bohórquez. Esto se olvidó pronto porque Gómez del Pilar lo esperó decidido en el tercio y le ligó un ramillete de verónicas de buen trazo, tres medias y una larga llevándoselo a los medios que puso a la gente en pie. El toro tenía una embestida muy templadita y humillada, asaltillada que dicen algunos, lo vio toda la plaza menos Sangüesa que, sin venir a cuento, le arreó un segundo puyazo en el brazuelo con dolo y premeditación que dejó al animal medio cojo y manando sangre el resto de la lidia como un guarro en la matanza. Gómez de Pilar quería lucirse con esa embestida dulzona, estaba a gusto, claro, y el toro muerto en vida. Así que se pasó de faena y el toro terminó por echarse merced a la escabechina de Sangüesa, quitándoselo de encima con una estocada pasada y saliendo a saludar por el conjunto de su labor: capote, lidia en varas y estocada.

José Escolar escogió un señor toro para esta concurso, Minerito (nº 10, 587 kg, 10/17, división en el arrastre), de apabullante trapío, terrorífica testa y mirada penetrante, recibido con gozo y con aplausos por los aficionados como no podía ser de otra forma. No sabemos si lo avieso de su condición era una cualidad que traía del campo o una creación de Javier Castaño y su cuadrilla durante la lidia. Y es que ya desde salida empezó dudándole mucho, incapaz de hacer que pasara en el capote y de enseñarlo a embestir. Antes de que saliera la caballería Minerito ya había dejado varios capotes para ponerlos en venta en el segunda mano. Era un pavo de Escolar así que lo de las varas lo estábamos barruntando: le pegaron tres buenos lanzazos, dos en el mismo agujero, sin que Minerito desarrollara trazas de bravo, y todavía lo quiso llevar Castaño para que le arrearan un cuarto puyazo que finalmente no se produjo. A duras penas consiguieron dejar cuatro palos los peones y Castaño, que no lo veía por ningún lado, lo probó un par de veces por el derecho −era un prenda por el izquierdo− y cogió la calle de en medio yéndose a por la espada de verdad, sin someterlo ni machetearlo. Duro de patas, el poderío de tamaño toro salió a relucir a la hora de morir, negándose a doblar con una estocada en lo alto Castaño necesito una decena de descabellos para acabar con la historia de este Minerito que, si bien no fue bravo, hace justicia a la leyenda de ese ganadero sin par que es José Escolar.

Se cumplió el aforismo de no hay quinto malo con el ejemplar de La Palmosila. El ganadero embarcó dos toros y aquellos que se decidieron por este Brasero (nº 38, 560 kg, 11/06, ovación de despedida) acertaron de pleno. Era cinqueño, negro, bajo y generoso de carnes, no impresionaba en demasía quizá por la comparativa reciente que teníamos con el de Escolar. Salió de la jaula muy vivo e incierto enganchando el capote de Rubén Pinar y en varas dio un juego interesante, romaneando en las tres reuniones que tuvo con “Puchano”, propiciando un tumbo en la primera de ellas. Recibió un castigo medido, no salió suelto, pero hay que tener en cuenta que antes de acudir a esa tercera vara buscó excusas y se fue a capotes, lo que no me terminó de convencer acerca de la bravura innata del astado. Se descompone al ser banderilleado, muestra la lengua y no llega nunca a tablas, lo que no fue óbice para que el de La Palmosilla diera un recital en la muleta, acometiendo incesante por ambos pitones sin echar una mala mirada. Embestía como un tejón y Rubén Pinar no consiguió templarlo en las primeras series, toreó mecánico y tirando líneas, despegado, lo que provocó el enojo de muchos. Gracias que lo mató bien, el toro lo merecía, aunque los peones lo atosigaron y estropearon lo que hubiera sido una muerte digna de tan notable ejemplar.

Con expectación venía el ejemplar de Sobral, cuyo historial como sobrero de Pamplona era conocido por muchos, un toro grande de espectacular pelaje ensabanado, botinero, capirote, que atendía por Cebadito (nº 55, 520 kg, 02/17, despedido con silencio). Se dejó torear con la capa antes de que hiciera aparición a horcajadas Aguado, dando un ejemplo más, el enésimo de la tarde, de cómo picar un toro sin atender a sus condiciones. Salió de najas Cebadito al sentir el hierro y cuando regresó Aguado se cebó de manera desproporcionada con el animal. Lo pusieron de nuevo, le arrea otro puyazo y Cebadito sale perdiendo las manos vaticinando lo que iba a pasar a continuación. El animal se fue desfondando progresivamente, acusando el castigo sobremanera, de modo que se aplomó en la franela de Gómez del Pilar, que no tuvo otra que abreviar y terminar con la historia de este espectacular toro de Sobral, cuyo desenlace ha resultado decepcionante para todos.

Antes de finalizar no quiero concluir sin señalar el recital que dieron Gómez del Pilar y Rubén Pinar con el capote poniendo los toros en suerte, especialmente este último. Manejaron los vuelos de manera primorosa, variada, ciertamente bella y efectiva, propiciando lidias alegres, vistosas y colocando los toros para que los picadores mostraran una vez más su incompetencia a la hora de administrar el castigo.   

El premio al toro más bravo se lo llevó el ejemplar de La Palmosilla, su picador el del mejor tercio de varas y el de la lidia quedó desierto.


Brasero, de La Palmosilla


Brasero. Foto: Javier Alvarado

El de José Escolar


¡Casi nada! Foto: Andrew Moore


La espectacularidad del ejemplar de Sobral. Foto: Alejandro Lara

martes, 20 de septiembre de 2022

Tarde histórica de Robleño en Madrid

18 de septiembre de 2022. Desafío ganadero entre José Escolar y Hoyo de la Gitana para Fernando Robleño, Miguel Tendero y la confirmación de Luis Gerpe


          Los aficionados lo estaban esperando y tomaron buena nota después de lo que pasó en el segundo de la tarde, una faena de arrestos, de querer, con un toro descastado y renuente de Hoyo de la Gitana que pasaba midiendo. Todo lo que allí sucedió fue gracias a las mañas de Robleño, que tuvo que tragar tela y se impuso en todo momento. Un pinchazo arriba y una estocada rinconera dieron lugar al flameo de pañuelos, siendo el premio final una vuelta al ruedo soberana tributando toda la plaza un reconocimiento sincero. Cómo hacerle faena a un Graciliano con guasa, podría haber sido el título de la lección impartida.

Saltó el cuarto del festejo, un cárdeno que clareaba de José Escolar y, digámoslo de paso, el único de la tarde de este hierro con la seriedad irreprochable que gusta en Las Ventas, un señor toro. Desde que vio la luz en los pagos abulenses de Valdetiétar atendía al nombre de Camionero, bajo, aleonado, bien colocado de defensas, la única tacha para estamparlo en un cuadro es que el borlón de la cola escaseaba. La lidia fue toda a pedir de boca, se dejo capear de salida, el del castoreño lo cogió delanterito en los dos envites, sin cebarse, pues Camionero no andaba sobrado de poder. Luego los de los palitroques montaron un lío como no podía ser de otro modo tratándose de Iván García y Fernando Sánchez que, esta vez sí, cito de frente y arrancó el cuarteo desde la rectitud, a diferencia del par que puso al toro anterior. Sonaron los clarines para el tercio de muerte y qué podemos decir, aquello fue como entrar en otra dimensión, en un sueño de los que no se olvidan. Robleño compuso una faena con argumento, el de la pureza, escrupulosamente medida en su metraje, manteniendo la intensidad del toreo y la emoción de los que tuvieron la suerte de vivirlo a flor de piel, de principio a fin. Un trasteo fugaz y al alza constante, desde los muletazos genuflexos para someter al toro e iniciar la obra, pasando por los redondos con la mano diestra que prologaron la especialidad de la tauromaquia del torero madrileño, el pase natural. Los aficionados enloquecieron ante la cadencia y la verdad de aquellos naturales de pata palante y mano baja. Los adornos y los trincherazos dieron paso a la suerte suprema, dos pinchazos en la cruz y una estocada tumbaron a Camionero y poco a poco volvimos del arrobamiento. Todavía estamos recuperándonos, la huella que dejó aquella efímera faena a buen seguro que será imperecedera en la memoria de los aficionados.

Fueron dos vueltas al ruedo, las dos orejas que debería haber cortado, y toda una lección de tauromaquia con el toro bueno y con el toro malo.  Un antes y un después, probablemente el aldabonazo definitivo del torero de San Fernando de Henares en Las Ventas, el que le otorga galones ante la afición de Madrid. Porque el que lo hace, lo hace, y van unas cuantas.






















Fotos de la web de Las Ventas, Andrew Moore y Luis Sánchez Olmedo

jueves, 2 de junio de 2022

Escolar, dos toros y un torero

 




El toro de arriba, tan prototípico de Albaserrada, es Arbolario nº 39, 601 kg, cinco años y cuatro meses. Se corrió el pasado 31 de mayo, sobreviviendo a dos puyazos infames de David Prados en mitad del espinazo, acudiendo de largo al segundo encuentro, embistió largo por el derecho y fue tobillero por el izquierdo. Alberto Lamelas no lo embarcó en ningún momento. 








El quinto de la tarde fue este Palomito nº 70 con 585 kg, rebasando los cinco años por cuatro meses. Grande, generoso de carnes, cornalón, rematado por los cuatro costados, un señor toro, un toro de Madrid. Este año, aun lidiando Escolar en Pamplona, hemos tenido suerte y ha traído una corrida que ha convencido por su presencia. Otros años Pamplona se los llevaba todos, se nota el efecto pandemia y el remanente que había en los cercados de Valdetiétar. 

Palomito recibió muchas palmas de salida y se llevó dos señores trancazos del picador acudiendo largo para el segundo envite. Como suele suceder con el Albaserrada legítimo, había un pitón aparentemente imposible, para cavilar, este era el lado diestro. Por el izquierdo sin embargo regaló un buen ramillete de arrancadas sin que Lamelas fuera capaz de gobernarlas conforme al arte. Duro para morir, como toda la corrida, un toro notable, que caló arriba por su tremendo trapío y la seriedad que imprimían todos sus movimientos. Palomito, nº 70.


-o-


Capítulo aparte merece la actuación de Gómez del Pilar con un toro de movimientos totalmente inciertos, el tercero de la tarde. De esos animales que dudas que pudiera estar burriciego porque anda colándose constantemente y cazando moscas por el lado izquierdo. A base de puro valor, de querer, se fue metiendo en sus terrenos y, quedándose quieto, le corrió lo mano por el izquierdo de manera tal que hizo rugir a la plaza. Tremendo, un toro a priori imposible por el izquierdo y terminó cruzándose al pitón contrario, en la plaza se vivió con verdadera emoción. Todo esto reponiéndose al tantarantán que sufrió a portagayola y un revolcón en la faena de muleta, por el pitón por donde a continuación bordaría el toreo. 

Es Gómez del Pilar esa clase de toreros que han ido madurando la profesión con el paso de los años, conociendo los gustos de Madrid, y está en un momento espléndido como demuestran sus actuaciones en las últimas temporadas en la plaza capitalina. Capaz de cortarle las orejas a toros de José Escolar y de Dolores Aguirre en Las Ventas, eso no lo pueden decir muchos. No pudo lidiar el sexto por cogida a portagayola, una verdadera pena. Se le espera. 




Un toro que por su comportamiento incierto, su cuerna veleta y cornipaso, y que acabo con un capote colgando del pitón, trajo reminiscencias de aquel Cazarratas de Moreno Silva; pero este Milagroso en verdad fue otra cosa y no tuvo nada que ver


Bordándolo al natural

viernes, 15 de noviembre de 2019

Sevillano, de José Escolar



Jugado el 28 de mayo de 2019

Nº 68, 04/2014, cinqueño, 520 kilos


 Foto: Ana Escribano

Foto: Andrew Moore



Foto: Javier Alvarado


Para no variar Gómez del Pilar se fue de nuevo a porta gayola a recibir a su segundo y, por segunda vez, una vez puesto en pie manejó con gran eficacia el capote, consintiendo al toro en su ímpetu hacia los adentros y sacándoselo luego hacia los medios sin un solo tropezón en el percal. Cuando el toro, Sevillano, arremete contra la cabalgadura de Juan Manuel Sangüesa, lo desmonta del leñazo que le mete. En la segunda entrada el toro acomete con vigor y Sangüesa le pega duro; en la tercera le cita dándole el pecho y agarra una buena vara. En banderillas espera y no da facilidades, tirándose al pecho directamente y pese a eso Iván Aguilera y Pedro Cebadera dejan sus seis rehiletes en el toro, tragando lo que no está escrito. Muy bien ambos. El capote del Ruso vuelve a serle arrebatado de las manos, que ésta no era su tarde, y Gómez del Pilar, blanco y plata, se dispone a torear la fiereza, la embestida cortada e incierta, la guasa de Sevillano presentando un argumentario de menor entidad que el de su primero, pero es que las condiciones del toro, su presencia, su pavorosa presencia eran un puerto de primera categoría especial ante el que Gómez del Pilar puso su decisión y, nuevamente, su valor. Con un pinchazo y media estocada tendida lo mandó a manos de los destazadores.

José Ramón Márquez. En Salmonetes ya no nos quedan.