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sábado, 19 de julio de 2014

Céret de Toros 2014. Victorino Martín vs. José Escolar (y V)

Tres toros de Victorino Martín y tres toros de José Escolar para Fernando Robleño, Paulita y Alberto Aguilar.


   El último festejo de la Feria de Céret 2014 nos ofrecía el esperado desafío entre dos hierros abanderados del toro-toro, dos ganaderos con marcada personalidad y acreditadas vacadas que a priori, en una plaza de personalidad torista como pocas, no se iban a dejar ganar la partida. Al final, damos como ganador a don José Escolar, el tío Pichorronco. Porque Victorino hijo, si no llega a ser por la buena embestida y la gran condición muletera del sexto y último de la tarde, hubiera salido muy mal parado, y esto no es suficiente en una plaza en la que el tercio de varas cobra vital importancia. 
  Veamos el juego de los toros uno por uno.

Desafío ganadero. Dibujo incluido en el programa de la ADAC

  Fernando Robleño fue el único de los espadas que echó por delante el toro de Victorino, José Escolar es una ganadería talismán que entiende a las mil maravillas, por ello procedió de este modo; y acertó, porque al cuarto le acabaría cortando una oreja. El Victorino con el que comenzó el festejo se apodaba Cominito, un toro negro entrepelado, en tipo, sin ninguna exageración en el tamaño ni en la envergadura de los pitones. Cuatro puyazos en total, saliendo muy suelto en los dos primeros, después parece que se calienta acudiendo pronto y sin salir tan aquerenciado. La cuadrilla pasó apuros porque Cominito esperaba una barbaridad. En la muleta el toro acude como desentendido, con poco celo, pero humillando, y Robleño le instrumenta una faena simplona en la que nunca toreó con confianza, como se vio en el detalle de echarle la izquierda y cambiar rápido de mano, en vez de no parar hasta dominarlo al natural como ha hecho tantas veces en esta plaza. Lo mata de un pinchazo, al parecer en una banderilla, y una estocada desprendida. Aplausos para el toro, silencio para Robleño.

Cominito, de Victorino Martín. eltorodelajota.com


  Turno para José Escolar y Paulita. Cedido era el toro, ejemplar voluminoso y bien colocado de pitones. Brutote de salida, iba a cabezazos. Paulita lo lidió fenomenal, nunca le tocó las telas y lo puso en suerte de menos a más con una proporcionalidad milimétrica. Acudió con un galope precioso y vibrante las tres veces que Paulita lo colocó, empujando con buen estilo, hasta que en el tercer encuentro se acordó de lo que iba a suceder y en el momento de llegar a la jurisdicción de José Manuel García, pegó un salto embistiendo al cuello del caballo, proporcionando el primer y único batacazo del ciclo. En banderillas Carretero anduvo desafortunado y cuando tocaron a matar, Cedido llegó poco voluntarioso, soso y blandeando. Poco lucimiento podía obtener Paulita que lo pasaporta de un pinchazo con achuchón librándose de una cornada segura y una gran estocada de efecto fulminante. El toro fue aplaudido, igual que en el resto de plazas se olvidan del caballo y aplauden solo por lo que se ve en la muleta, en Céret se aplauden los toros que dan espectáculo en el caballo aunque no mantengan el tono en el tercio de muerte.

Cedido, como si de un toro navarro se tratara, acude al cite de José Manuel García pegando un brinco. Acabaría en derribo y Cedido embistiendo al caballo. eltorodelajota.com


  El tercero de la tarde fue un toro de armas tomar, con el hierro de José Escolar. Conducido, cárdeno, fino de cabos, veleto y apretado de defensas, con una mirada que daba auténtico pavor y hablo por mi sensación desde el tendido. En la arena debía de transmitir lo mismo porque Alberto Aguilar no lo quiso ver en ningún momento, el bicho salió midiendo en el capote y desde ahí inhibición total y absoluta. En el caballo, mientras arreciaba una buena bronca, con Alberto Aguilar haciéndose el longui y Rafael González metiéndolo debajo del peto, le pegaron tres señores puyazos, seis en total si contamos las veces que Juan Carlos Sánchez Moran sacaba el hierro y lo volvía a clavar. Una auténtica escabechina. Menos mal que andaron rápidos en banderillas, porque al llegar a la muleta se vio que Conducido era un toro seco y ágil como hacía tiempo que no se veía. Arremetía con la cabeza por arriba con verdadera violencia, Aguilar lo pasó de muleta brevemente, sin intentar lidiarlo y quedar por encima del toro, y se fue a por la espada de matar. Dos pinchazos y una media arriba entre la bronca de los aficionados pasaportaron a Conducido, arrastrado con división de opiniones.

Conducido, el toro de la discordia. plazadetoros.bloog.it


  El cuarto, para Fernando Robleño, un toro de Escolar fino de cabos, cabeza chica, muy degollado y cornalón; de nombre Cantador. Cumplió bien en las tres varas que tomó, le dieron bien de cera, pero la cuadrilla y el matador no estuvieron por la labor de enseñar el toro y hacer bien las cosas, parace ser que barruntaban algún regalito como el anterior a tenor de las hechuras que tenía y la forma tan viva de moverse. Era de esos toros de Escolar que aun estando toda la tarde pegándole puyazos no doblaría una pezuña jamás. Cantador sembró el miedo en el tercio de palitroques, a los peones les costó un mundo llegar a la cara. La faena de muleta, con la que muchos aficionados se manifestaron en contra, a mi sí me gustó. Es verdad que Robleño no paró quieto y fue un trasteo muy movido, pero el toro era un pájaro, humillaba con el viaje muy corto, sabiendo en todo momento dónde estaba el matador. Fue una faena en redondo pero a la antigua, como la lámina que tenía Cantador. Al final sacó un par de tandas dominadoras, lo macheteó y le pegó una estocada en la yema entrando con rectitud, una de las mejores del ciclo, sino la mejor. Aun con esas Cantador necesitó un golpe de verduguillo. A mi me vale; este toro a muchos matadores les hubiera quitado el sitio.

Este es Cantador, de José Escolar Gil. Foto plazadetoros.bloog.it


  Último cartucho para Paulita con un ejemplar playero de Victorino Martín, Muchopan. No valió nada, y eso que gracias a la buena lidia de Paulita y José Antonio Carretero vimos que aun tardeando, cuando arrancaba tenía un buen trote e iba alegre a la cabalgadura de Juan Manuel Sangüesa; qué bien toreó. El burel era muy pegajoso en los primeros tercios, quién iba a decir que quedaría tan dormido al final, como un buey, y que incluso se acabaría echando. Imposible para Paulita, se lo quitó de en medio con una media estocada caída que lo tumbó rápidamente.

  Victorino Martín y Alberto Aguilar salvaron los muebles con Esotérico. Aguilar por el cabreo que tenían con él los aficionados tras la lidia del tercero, y Victorino porque estaba siendo vapuleado por el tío Pichorronco. Un señor toro Esotérico, grande, con trapío para cualquier plaza. Manso en las tres varas que cogió a regañadientes, buscando excusas y tardeando una barbaridad. Tras una buena lidia de Raúl Ruiz-Bonilla, en la muleta se comporta embistiendo con franqueza, muy obediente a los toques. Aguilar pudo redimirse con la afición y torear a placer, dejando patente la dimensión y madurez que ha alcanzado. Faena llena de torería, da gusto ver a este torero. Lo manda para el otro barrio de una gran estocada, oreja. ¡Y Victorino salvado por la campana!

Aguilar pasándose por la bragueta a Esotérico. plazadetoros.bloog.it


  Los picadores de la cuadrilla de Paulita se llevaron los premios ex aequo, José Manuel García y Juan Manuel Sangüesa. Los piqueros que mejor hicieron la suerte en todos estos días de toros que pasamos en Céret, dominando los jacos, dando los pechos en el cite y dosificando el castigo. Enhorabuena.

  Como queda dicho y ya habrás deducido, querido lector, Escolar ganó el desafío, sencillamente porque fueron más bravos en el caballo, tuvieron más poder y vendieron más cara su vida. Toros-toros, que para eso viajamos hasta Francia.

  Hasta el año que viene Céret, Dios mediante. Fue un placer, como siempre.

miércoles, 17 de julio de 2013

Céret de Toros. Palha

 Para el domingo por la mañana llegaron los Palha, nombre con mucha historia en la Fiesta que, al ser mentado, no deja indiferente a ningún aficionado y a los toreros se les aparece Santa Jindama como por arte de magia. La corrida fue variable de hechuras pero muy seria, a excepción del primero, astillano y con poco pitón, alejado de los gustos de la plaza. Encastados en varas, la corrida quiso caballos en todo momento, pero la terna, a excepción de Iván García, no anduvo por la labor de lucirlos como merecían. Para la muleta destacaron primero, tercero y cuarto; los demás muy a menos por diferentes motivos que explicaré a continuación.
  Presidió el festejo Matías, el usía de Bilbao, que dio la nota sacando el pañuelo azul cuando los caballos de tiro se disponían a arrastrar al cuarto. Este toro tomó tres varas en bravucón, mentirosillo, por ello nos pareció un premio excesivo.
 
  La terna. Iván García, torero muy castigado por los toros, buen capotero y lidiador. Le correspondió el mejor lote y para lo poco o nada que torea cumplió bien.
  Manuel Escribano anduvo entre perdido y ausente a la hora de lidiar los toros como corresponde en esta plaza. Bullidor y variado en banderillas. Con pocas posibilidades en la muleta y acertado con el estoque de matar. No nos cautiva, la tarde sevillana con los Miura más bien parece un espejismo realzado por las generosidad de sus paisanos, lo dice uno que estuvo en la plaza aquel día.
  Aguilar estuvo inteligente con la muleta y valiente con la espada. En la lidia suspendió notoriamente al igual que en quites, pues no estuvo donde había que estar cuando fue necesario librar al jaco y al picador de la furia de la res.
 
 


    El primero, con buen remate y en carnes, aunque fue a menos bajo el peto acudió con prontitud y sólo tenía vista para la caballería. Con poco poder y nobilísimo para la muleta cual torero de las figuras, Iván García templó bien por la diestra, prolongó la faena en demasía, y mató de una buena estocada tras un pinchazo. El toro aplaudido en el arrastre y ovación con saludos para el matador.



 

 
  Después vino Camarito, nombre que trae muy buenos recuerdos. Negro, con generosas defensas, coliblanco y calcetero de patas. Con poco esqueleto, chico pero serio, muy en Ibán; hizo una gran pelea en varas, arrancándose con prontitud hasta en tres ocasiones, las dos primeras sin ser fijado por Escribano y la última de ellas casi en la otra punta del coqueto ruedo oval, puesto en suerte por Alberto Aguilar. Rehabi no midió y fue sangrado en demasía. Galopó en banderillas y en la muleta se apagó, dando escasas posibilidades al diestro andaluz.
 
 
 
  

 
  El primero del lote de Aguilar fue un toro de arboladura espectacular y aunque empezara protestando en el primer envite, se creció y acabó derribando al picador, y al jaco después, zancadilleado por el cuerpo del varilarguero, sin que nadie acertara a echar un capote a la testa del morlaco evitando un peligro mayor. Esperó mucho en banderillas, cumpliendo bien el peonaje de Aguilar, especialmente Rafael González. Aguilar citó desde la distancia en las primeras series, sacando dos buenas tandas de derechazos, templadas y mandonas. Pinchó y dejó una entera saliendo por el rabo que le valió para cortar una oreja. El toro fue ovacionado.
 
 


 
 Quita-Miedos se apodaba el cuarto, burel con mucha caja, acochinado y cerca de cumplir los seis años. Salió apagado del primer encuentro con el aleluya, después acudió presto, andando, y en el tercer puyazo se lo pensó mucho, arrancándose una vez que el picador se fue donde estaban los toreros con los capotes. Hizo fenomenalmente la suerte Joaquín Sevillano Marcos, deteniendo las acometidas sin recargar, recibiendo por ello al premio al mejor tercio de varas de la tarde, merced, todo hay que decirlo, a la generosidad de Iván García, cosa que no tuvieron sus compañeros de terna con sus respectivos oponentes.
  En banderillas se vino arriba y en la muleta quedó codicioso, con cierto gazapeo. Iván García estuvo aseado y firmó una faena intermitente, dejando algunos naturales buenos. Lo finiquitó de un bajonazo y el resto de la historia ya la conocen, Matías, el de Bilbao, sacó el pañuelo azul sin que se percibiera petición desde los tendidos. Iván García salió a saludar.
 
 
 
 

  Marisma fue un toro con toda la barba, tremendamente serio. A algunos nos recordó en apariencia al mítico Rachido. Acometío con alegría al caballo hasta en tres ocasiones, haciendo buena pelea y saliendo codicioso de todas ellas, recibiendo un severo castigo. En banderillas galopó y puso mucha emoción persiguiendo a Escribano constantemente. Por momentos creímos que Matías, esta vez sí, iba a estar obligado a conceder la vuelta al ruedo por demanda popular, pero el toro se desinfló en la muleta demasiado pronto, probablemente acusando el tremendo castigo recibido. Ahí quedaron esos dos primeros tercios llenos de emoción. 
 


  
 
 Cerró el encierro Promesa, otro toro de irreprochable presencia. Se llevó dos puyazos excesivos con carioca incluida ante la pasividad de Alberto Aguilar, prevenido por los dos ejemplares anteriores. Esperó en banderillas, poniendo la gaita por las nubes. En la muleta fue un marmolillo y después de un mete-saca, Aguilar dejó media en la cruz de efecto fulminante.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Palha, una terna de lujo y un banderillero que hace historia: David Adalid

  Es notorio que los actuales palhas nada tienen que ver con los de hace cuatro o cinco años, cuando el ganadero echaba toros perfectamente presentados -dentro de la disparidad de procedencias que hay en la casa-, de poder y casta a raudales; cuando levantaban máxima expectación y se hizo habitual que el mayoral saludase al finalizar la corrida. Lejos quedan aquellos toros que dejaron huella indeleble en la afición, o en gran parte de ella: Peluquero, Rabosillo, Asustado Bis, Rachido, Camarito, Santanero... pero ahí están, permanecen en la memoria de muchos aficionados como animales totémicos. Unos años con logros al alcance de pocos criadores de bravo.

  Palha es una ganadería que generó mucha controversia en el mundo taurino y ha sido atacada con virulencia por la crítica moderna que nos está tocando padecer. Viene al caso el hierro de Moreno Silva, fustigado de igual modo por razones muy similares. Está claro, hogaño no gusta el toro duro de patas, con nervio, que vende cara su vida y que, si no embiste desarrolla genio, mala uva a la defensiva (el genio es una cualidad innata en el toro de lidia que podrá desarrollar en mayor o menor medida, igual que ocurre con las personas). Si esta clase de animal sale por chiqueros se disparan todas las alarmas y lo mínimo que hará la crítica reinante es pedir el matadaro, demandar que este tipo de toro desaparezca de nuestras plazas, en cambio, si se trata de un animal suavón que no soporta dos puyazos, cuyo único atributo es la nobleza desmesurada, la crítica no levantará una voz más alta que otra, no habrá ningún tipo de censura. Y esta tropelía y parcialidad para juzgar toros es tirar piedras contra el tejado propio, perdiendo toda credibilidad de cara al aficionado.

  Las ganaderías cortas tienen rachas, son cíclicas, y hoy, como ha quedado claro en las últimas comparecencias, Palha atraviesa un mal momento. Muy bien, entendemos perfectamente que los melones no siempre salen buenos, lo que no es de recibo es la presencia que traen los Palha últimamente, factor que sí es imputable al ganadero. Entre perder el crédito ganado con todo merecimiento y presentar animales feos, escurridos, tildados de "vaquillas", es preferible quedarse en casa. Si no, comparen la evolución:

Antes
Aquí Rachido dando trabajo a los carpinteros del coso, un Palha de vuelta al ruedo en San Isidro 2008. Josemi es el autor de esta extraordinaria fotografía, de Premio Pulitzer

Ahora
Un Palha del pasado domingo, Cartolito


La corrida


 Mal presentada, tercero y quinto dos colibrís que no pasan ni en plazas de provincias. Sin ser nada del otro jueves, exceptuando el sexto, han cumplido en los caballos. El primero aguantó una serie y se apagó; el segundo quedó noble y pastueño; tercero descastado y revoltoso; cuarto de sentido; quinto pegajoso con temperamento y sexto potable por el izquierdo y peligroso por el derecho.

Segundo encuentro de Yegüero (1º de la tarde), al que se arrancó con alegría. Juan Alfonso Doblado agarra una buena vara

  Actuaba una de las mejores ternas en lo que a toros duros se refiere, si no la mejor. Abría cartel el gran Fernando Robleño, capitán general en batallas con José Escolar. Lo vimos bien, asentado con su primero, venido muy a menos después de una buena tanda de derechazos. Dejó una buena estocada después de un pinchazo.

Abriéndose de capa con Peluquero

  De salida se vio que Peluquero, de buena familia en Palha, embestía echando el freno, mal asunto. Era el segundo del lote de Robleño. En la primera vara empujó rabioso y salió con malos andares, luego fue al relance y al salir se quedó atento a los capotes que lo provocaban. En banderillas fue desarrollando sentido, poniendo en serios aprietos a Ecijano II. Robleño decidió tomar el mando de la lidia, dirigiendo la brega de Peluquero sin mucha brillantez, los enganchones continuaron en el capote del espada. Rápidamente se vio que Peluquero no estaba para monerías, tiraba el hachazo al cuerpo, y Robleño se dispuso a machetear a Peluquero, castigándolo, mermando sus fuerzas de cara a la estocada final. La faena fue breve, en terrenos del cinco, entre las dos rayas; recibida con entusiasmo por el público, que aplaudió el muleteo y los desplantes de Robleño.  Una media arriba, tendida y trasera, fue suficiente para acabar con el toro. Tuvo emoción e hizo al toro lo que pedía; si bien, en el capítulo de quejas le achaco que no aprovechase el buen recibimiento de los tendidos para lucir más tiempo este tipo de lidia, realizando una labor con mayor calidad artística. Sabemos que Madrid suele pitar el macheteo arbitrariamente, si no que le pregunten a Rafaelillo con un pájaro de Cuadri que le tocó en San Isidro, por eso había que haber aprovechado más hasta que muchos se dieran cuenta que con ese tipo de toros no cabe otra y se pueden alcanzar momentos de emoción y gran estética. Hay que decir también que pasó algún apuro por estar tan cerrado en tablas.

Desplante de Robleño


  En segundo lugar teníamos a Javier Castaño, capitán general en batallas con cuadris y miuras. Se enfrentó primero a un jabonero que quedó templado para la muleta, sabiendo aprovechar lo que tuvo como el mejor de los artistas, con pasajes de buen toreo por el lado derecho. Entró derecho a matar y se llevo una buena paliza del jabonero, que lo dejó mermado para el resto del festejo. Pasó por la enfermería y posteriormente hizo frente a una sardina con mucha leña por delante, se protestó bastante al bicho por sus caídas constantes pero en la muleta sacó brío y Castaño no fue capaz de someterlo y bajarle los humos.

Castaño jugándose el tipo para dejar una buena estocada


El primero de Aguilar, Zorro, como los monos


  Cerraba la terna Alberto Aguilar, capitán general en batallas con cuadris, miuras, victorinos y todo lo que se ponga por delante. Ostenta el honor de haber estoqueado uno de los toros más serios y poderosos que se recuerdan y se recordarán, Aviador, un colorado de Herederos de Don Celestino Cuadri. La disposición y la forma de colocarse para torear quedó patente en el primero de su lote, así lo reconoció la afición sacándolo a saludar en el tercero, quedó por encima del bicho claramente. No fue así con el sexto, en mi opinión con un pitón izquierdo para haber hecho algo más y un derecho que no aceptada ni uno en redondo. Mató bien de una corta y estocada en buen sitio.
  Es de justicia destacar la lidia de Rafael González al terecero del encierro; lo hizo perfecto.

Buena tarde con la tizona

Los pares de David Adalid


  Quien haya seguido la temporada, estará al tanto del año que ha echado este banderillero. Siempre, en todas las plazas, da un recital con los palos y no se conoce toro que ponga en compromiso su capacidad a la hora de clavar los palitroques.

Gesto habitual de Adalid allí donde torea

  Cada día la tauromaquia pierde un poco de su riqueza y gana en monotonía y unificación de comportamiento, en el toro y formas de torear, por ello el público se vuelve loco cuando ve clavar de dentro a fuera a un manso aquerenciado en tablas, igual que haría admirando a un torero que para el toro a una mano, así, podriamos poner ejemplo de otras tantas suertes que han caído en desuso en beneficio de los inefables circulares que tanto se llevan ahora. No restamos mérito al torero, sólo demandamos que los profesionales conozcan el oficio al máximo y lo pongan de manifiesto en las plazas demostrando la riqueza infinita de esta Fiesta sin par.
  Dos años llevábamos sin ver algo parecido, desde que Juan Navazo pareó de dentro a fuera a un manso de Dolores Aguirre, en San Isidro 2010. ¿Es que no se han visto mansos de tablas que solicitaran esta clase de suerte en estos dos años que han pasado? A cada toro su lidia señores toreros.

9 de mayo de 2010, Juan Navazo prepara un extraordinario par a un toro aquerenciado de Dolores Aguirre. Blog Carlevaris

  Adalid estuvo superior, ejecutanto los dos pares con verdadera maestría, asumiendo un riesgo que toda la plaza captó al instante, pues el toro esperaba, observando como Adalid se acercaba por un costado, cuarteando, y sólo tenía que arrancar en línea recta para hacer presa. Pero no fue así, Adalid, clavó los pares en la cara con los pitones del burel en el pecho y pudo salir airoso del embroque, librando el achuchón de mansedumbre en el burladero del seis. El segundo par, con el peligro que entrañaba repetir la azaña, fue sublime, la plaza rugió batiendo palmas en pie llena de emoción. 
  ¿Cuántas veces habrá sucedido que un banderillero ponga dos pares seguidos al sesgo por el mismo pitón? Me atrevo a responder que pocas, muy poquitas veces.

¡Casi na!

Nota: Las fotos que no están firmadas son de Francisco Pastor, quien ha dejado un interesante escrito sobre la lidia de Robleño a Peluquero en el blog Desde la Alcarria.

lunes, 16 de julio de 2012

Robleño para la historia



  Por fin llegó el fin de semana que tanto anhelaba y después de vivir mi primera experiencia en Ceret las sensaciones no han podido ser mejores, una vez en casa, evocando mentalmente la experiencia, la satisfacción como aficionado es plena y absoluta. Por encima de todo, lo más sorprendente y destacable para el visitante neófito es el trato que Ceret dispensa a la Fiesta de los Toros, otorgando un respeto máximo y cuidados detalles en todo lo que concierne a toro, torero y aficionado; antes, durante y después del rito. Desde el primer momento se palpa que el acontecimiento está organizado por aficionados que aman el Toro y la Tauromaquia y no por una mafia de empresarios que miran exclusivamente por sus intereses y juega con los del resto sin ningún tipo de miramiento, como sucede en la práctica totalidad de esta piel de toro llamada España. Sobre Ceret y su ambiente encuentro un magnífico escrito de Rafael Cabrera de lectura obligada.


  El plato fuerte del ciclo corría a cargo de Fernando Robleño, anunciado para dar lidia y muerte a seis toros de la acreditada, brava y extraordinaria ganadería de don José Escolar. El juego de los toros y lo que se hizo con ellos es el siguiente:

  1º. Calerito, cinqueño, con traje cárdeno, cornidelantero, escasa lámina y 480 kilos. Adormilado en el segundo cuarto de la lidia recibe dos varas de Juan Alfonso Doblado, agarrándose en el espinazo en el segundo encuentro. El toro se centra en banderillas tomando bien las telas a la vez que va espabilando según van pasando los peones. Robleño le saca todo el jugo en tres tandas de inmenso toreo ligadas en un palmo de terreno, dos por la izquierda y una por la derecha. Sin dar un paso atrás, llevando al toro humillado y en redondo hasta detrás de la cadera. La locura en los tendidos. El Albaserrada, que todo lo ve por el rabillo del ojo, se entera y no admite ni uno más de semejante cuantía. Cobra una estocada caída entrando de verdad que vale una oreja con petición de la segunda. Ovación para el toro.

  2º. Caralegre, cinqueño, pelo cárdeno, veleto de cuerna, mirada de toro antiguo y 510 kilos en la báscula. Sale como una furia, llegando y rematando en todos los burladeros. Torea a caballo con maestría el piquero Gabin Rehabi, que a la postre recibiría el premio por el mejor tercio de varas. El toro se arranca en tres envites, receloso en el segundo pero a más en el tercero, yendo con fijeza y a galope, empujando en la pelea y embistiendo al salir de la misma. Ángel Otero pone la plaza en pie pareando sublime. Caralegre acomete a media altura y se revuelve con la agilidad de un lince, Robleño lo va metiendo poco a poco hasta conseguir dos tandas por el pitón izquierdo superiores. Lo despena de un pinchazo y una estocada caída. Saludos para el torero y ovación para el toro.

  3º. Con el mítico nombre de Chumbero, negro entrepelado, excelente trapío y seriedad aterradora. 520 kilos. Presenta credenciales desmontando tablas como si aquello fuera de cartón mientras recibe una ovación por su irreprochable lámina. Robleño va a por él, lo lancea y lo deja parado. Remiso con la caballería, el bicho recibe dos puyazos de Manuel José Bernal para ser lidiado a continuación por el gran Rafael González que brinda un tercio perfecto, llevando los pitones del bruto a dos milímetros del capote sin que roce ni una sola vez. Una tanda notable al natural, una por el derecho en la que el toro puede, otra en la que puede el torero y regalo final de tres naturales citando de frente llenos de pureza y emoción, rematados con uno de pecho. La plaza en pie, emocionada, el toro no regaló ninguna embestida. Estocada rinconera entrando derecho. Oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo. Bronca para el presidente. 

  4º. Cocinero, negro entrepelado y muy bien colocado de cara. Da un peso de 540 kilos. Aplaudido de salida, Robleño lo recibe con un ramillete de excelentes verónicas rodilla en tierra rematadas con una larga. Mansurrón en la cabalgadura de Francisco Plazas aguanta dos varas, Robleño se entretiene en dejarlo en suerte con una verónica y una media a pies juntos de mucha clase. Cocinero tiene buena condición por el derecho pero es manso y rajado, de hecho es el único toro del encierro que protesta en banderillas. Robleño lo intenta cerca de tablas con algún buen muletazo suelto y desiste rápido, el toro huye del trapo; finiquitando de dos pinchazos y una entera arriba. Silencios 

  5º.  Artillero, cárdeno, con gran remate y respetuosas defensas. Pesa 530 kilos y es recibido con una ovación por los aficionados. Picado de forma nefasta por Pedro Iturralde que se ensaña en la paletilla en tres puyazos de enorme castigo. Desarrolla sentido en banderillas merced a una mala lidia, llegando con poder y muy orientado a la muleta. No admite ni uno en redondo. Robleño torea sobre las piernas y castiga al toro con solvencia. Deja una estocada en buen sitio y el toro hace hilo tras el espada al galope, de una punta a otra del escaso ancho del ruedo, salvado por una toalla que arrojó la Providencia cuando iba a ser prendido al abrigo de las tablas. Silencios

  6º. Caloroso, cárdeno claro, con botines. Un pavo de tremenda presencia y encornadura que arroja 600 kilos en la báscula. Exclamaciones de admiración y ovación para el toro de salida. Manso en varas, coge dos puyazos perfectamene dosificados por Tito Sandoval, recibido y despedido entre ovaciones. El toro toma bien las telas y esboza su buena condición. Robleño lleva el delirio a los tendidos en una faena en la que pone sentimiento e improvisación, basada principalmente en el pitón derecho. El toro es boyante y tiene duración, la conjunción con el torero es perfecta. Deja media estocada suelta arriba, entrando con toda la verdad que pueda hacerse. Caloroso le propina un pitonazo en el pecho y algún apuro debido al último arreón de casta. Se conceden las dos orejas solicitas por el público y el toro es despedido con ovación.


  Los toros: Encierro de excelente presencia y buen trapío. De comportamiento discreto en el caballo, dieron buen juego en la muleta gracias al torero que tuvieron enfrente. Encastados y duros de patas, hubo buenas estocadas, las cuadrillas tuvieron que emplearse a fondo para tumbar a los toros. Manso declarado el 4º y muy avisado el 5º. Gran corrida de toros.


  El torero: Genial, brillante, ¡torero! Despachó una seria corrida de toros con una capacidad pasmosa, exhibiendo firmeza y mucha torería. Estoy seguro que el 95% del escalafón no hubiera sacado tanto partido de los toros y es que entendió perfectamente las características del encaste para la muleta. Inolvidables las tres tandas al primero, la faena de Chumbero que no regalaba ni una embestida y el delirio con el sexto ejemplar en una faena larga. Sobrado parando a los toros de salida, ninguno se le subió a la chepa. Mató con sinceridad buscando siempre hacerlo por arriba. Como notas negativas la faena al 4º que debió sacarlo de tablas e intentarlo por el buen derecho que tenía y que en una plaza como Ceret se podría haber sacado a los toros del caballo con quites artísticos para volver a colocarlos en suerte, no hay mejor marco para hacer el auténtico quite, aunque esto es algo utópico hoy en día por variadas razones que no vienen al caso. 

 

  Gracias José Escolar, gracias Fernando Robleño


Como también hay que dar las gracias a la afición francesa por el excelente trato dispensado y, por supuesto, a los amigos que nos juntamos que propiciaron un fin de semana épico, calidad humana y afición a raudales. Chic@s, sois la hostia: Susana, Blanca, Óscar, Kakel, Josemi, don José Marcuello, David, Felipe y Rafa Blanca

viernes, 11 de mayo de 2012

El Cortijillo

La cuadrilla de Leandro, los toreros Rafael González, Miguel Martín y José Andrés Gonzalo

  Poco nos vamos a extender con las reses del Cortijillo, y es que la primera de Feria ha sido una soberana mansada como hacía tiempo que no se veía por nuestra plaza, de principio a fin en todos los toros, sólo faltó que alguno saltara la barrera para poner la guinda al pastel de la cobardía. No obstante, sin seguir orden sucesivo, la gama ha sido amplia: desde el que no toma un capotazo de salida, pasando por el najado en varas, el que pega coces al caballo, el que arrea cuando cree tomar el bulto, el marmolillo, el rajado, el que lo tiene todo guardado y el clásico que quiere volver al placer de la dehesa instalándose en la puerta de toriles. Los picadores se han tenido que emplear en la suerte de la carioca, un recurso muy válido en la tarde de hoy con semejante moruchada.

  De lámina ha sido guapa y en tipo, variada de capas, todos cinqueños salvo el cuarto de la tarde, del hierro de Lozano Hermanos, que junto al Cortijillo forman las marcas blancas de Alcurrucén. No recuerdo en la actualidad ninguna casa ganadera en la que funcionen los hierros "b", ahí está Benjumea, Cortés, Vegahermosa... y es que no se puede acaparar tanto ni descuidar nunca la sagrada prueba de la selección. No veo otra razón que explique el anodino espectáculo que se ha presenciado hoy en la plaza, a menos que nos aferremos a la casualidad o el capricho de la Providencia.

  De la terna ahorramos comentarios para días venideros y sólo significamos el oficio de Abellán. Inició la faena del cuarto con unos doblones por abajo dominadores y al natural dejó algún lance de notable alto. Movió los caballos con el cuarto para eficacia de la lidia, teniendo que bregar posteriormente en la misma puerta de toriles con un animal que  a punto estuvo de arrollarlo cuando sintió el frío del acero.

  Buena cuadrilla la de Leandro en banderillas, Miguel Martín saludó tras dos buenos pares con el toro tercero y el gran Rafael González, con el quinto, colocó un extraordinario par de poder a poder que resultó lo más torero de la tarde.