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lunes, 18 de marzo de 2019

Bravura


Vuelve la polémica de los indultos después de lo acontecido en Valencia con un toro de Jandilla lidiado por Sebastián Castella. En este blog, por norma, estamos en contra del indulto, el circo en el que se ha convertido y los fines que actualmente persigue. Más claro: prohibiría el indulto por reglamento salvo contadísimas excepciones. A los toros bravos hay que admirarlos mientras mueren a los pies del matador, respetando ese momento sagrado. Claro que lo que yo entiendo por toro bravo, es decir, el toro al que hay que poder, que tiene 30 pases por abajo y dice: o coges la espada de matar o te arranco la cabeza porque no me vas a dar ni uno más, es lo que ahora se ha convertido en un animal al que le pegas 200 muletazos y no se ha enterado de nada. Castella podría seguir toreando como estaba hasta la Feria de Julio y el toro seguiría sin distinguir nada. Como dijo don Fernando Cuadri: un toro simplemente noble es un toro tonto. No es el caso de este Horroroso, de Jandilla, que tenía más cualidades, pero la bravura moderna es eso, un toro que persigue la muleta y no se entera de nada, que permite enganchones, sardinetas, cualquier tipo de alharacas y todo sigue igual. Hablando de esto con otros aficionados recordé la narración de la lidia de Baratero, de Victorino, por el propio matador, Andrés Vázquez, un toro que llegado el momento, cuando se la había jugado de verdad para sacarle unos cuantos muletazos, le dijo: ni uno más. 

A continuación la lidia del toro Baratero contada por Andrés Vázquez, un toro auténticamente bravo.



Afortunadamente, después salió Baratero, uno de los toros más bravos que he visto. Al observarlo salir de toriles me di cuenta de sus cualidades y dificultades. Tenía seis o siete años... persiguió a los banderilleros de un lado a otro del ruedo, y decidí jugarme el todo por el todo. Lo fui metiendo progresivamente en el capote, primero con lances a distancia, después, una vez que estuvo fijado, le bajé las manos y le pegué unas verónicas muy quieto, una tras otra, hasta rematar con una media muy seria que lo dejo frente al caballo, el cual entretanto había salido. Tomó cinco puyazos de los de antes... Y era cada vez más bravo... La bravura no es cómoda. Los toros bravos a menudo tienen mal carácter. Pero Baratero también era noble, aunque de una nobleza relativa... Me miraba con un terrible aire de superioridad, como si me estuviera perdonando la vida... El Rubio de Salamanca, que tenía que picarlo, me dijo al pasar, ¡maestro, que tengo hijos! No hay problema, le dije: te voy a pagar por metro... mil pesetas por cada metro de embestida... El toro se arrancó cinco veces desde los medios, el público estaba de pie, el picador también... Llegando al peto el toro se frenaba, humillaba, metía los riñones y empujaba... Una cosa increíble... Qué romanticismo. No quería más violencia... sólo empujar con fuerza. Victorino estaba de pie. Le hice salir al ruedo y le brindé el toro a él y al picador... Después le di a Baratero 19 pases. Ni uno más. Era imposible. Al salir de un pase de pecho de pitón a rabo, levantó la cabeza y me miró a los ojos... los suyos eran muy grandes... parecía decirme, se acabó... Si continúas te cojo... La gente estaba loca. Monté la espada, lo llamé, ¡eh, bonito, guapo!, y lo maté a cámara lenta. Después lo tomé por el pescuezo. Caminamos un poco, y llegando al tercio me miró antes de caer fulminado... Pedí la vuelta para Baratero... es el toro más bravo y más noble que Victorino haya lidiado jamás en Madrid. ¡19 pases! No me permitió ni uno más. Pero ¡qué pases, qué intensidad! Al comienzo seis o siete seguidos por alto, luego por bajo, la muleta siempre puesta, en la mano izquierda... Mis pies no salían del espacio de un pañuelo y mi corazón latía como si se me fuera a salir del pecho. ¡Es el toro más importante de mi vida! Fue un momento de gran espiritualidad, de gran complicidad entre toro y torero... Madrid comulgó, y ese día, más que nunca, fue el santuario del toreo... Un templo. El más grande del mundo. Yo había triunfado frecuentemente en Madrid, pero frente a Baratero viví el momento espiritual más importante de mi carrera… cada muletazo era un mundo, una resurrección del toreo… El toro transmitía todo eso, y la gente gritaba un ¡olé! tan fuerte que me aturdía.




Toreé a Baratero con naturalidad, como si estuviéramos jugando… dio todo, no se podía mentirle ni hacerle mal las cosas, porque protestaba. (…) Conservo la foto de Baratero en mi mesa camilla, en medio de mis imágenes piadosas. Después de eso podía morir, me había realizado… nunca me he jactado de ser figura ni de nada... simplemente de ser matador de toros… ahí está la historia. ¡Cuando nadie quería ponerse delante de esos toros yo lo hice!


Tierras Taurinas, nº 4, septiembre de 2010, páginas 60-63.



viernes, 15 de abril de 2016

Indulto en Sevilla de Cobradiezmos, de Victorino Martín






 Ahora que han pasado los días y las emociones están de resaca, hagamos unas cuantas consideraciones en frío. Cobradiezmos, de Victorino Martín, al que han mandado de regreso al campo en esta Feria de Abril 2016 es el tercer indulto contemporáneo en la Plaza de Sevilla, en la década de los sesenta hubo un novillo de Albaserrada y hace pocos años fue un toro de Núñez del Cuvillo, Arrojado, que produce sonrojo solo de pensarlo. Mucho antes se le perdonó la vida a otros morlacos, en tiempo heroico de picadores de acero, hilo de oro y batacazos de muy señor mío. 

  Cobradiezmos, como los frailes de Andalucía que a base de tributos en forma de ganado vacuno profesionalizaron la cría del toro bravo y crearon algunas de las castas fundacionales, es un toro guapo, como no podía ser de otra forma y como prácticamente todos los toros que resultan máquinas de embestir, que al final solo vemos guapura. He de decir que aun viéndolo bajo el prisma de la pantalla, con la esterelización que produce, no puede uno evitar el embargo de la emoción que produce esta fiesta simpar. Cobradiezmos fue un señor toro que no dejó de embestir codicioso, planeando y surcando el albero con el hocico; desde el principio fija la atención del espectador merced a esa extraordinaria forma de acometer en la muleta de Manuel Escribano. A comienzos de faena lo hace incluso galopando, cosa rara en este encaste, como galopando acude a los dos puyazos que recibió. Bajo el peto hace una pelea discreta, empujando de lado, con el pitón izquierdo; en el segundo encuentro se apresuran y lo sacan rápido. Se dice que los puyazos traseros no favorecen a que los toros humillen, no fue el caso de Cobradiezmos, castigado trasero tuvo en la humillación una de sus cualidades más destacables. Para concretar diríamos que el toro, aunque tardeando, acude alegre y decidido al caballo, donde pelea sin grandes alardes, y sale del trance embistiendo a todo lo que se le ofrece, sin hacer el mínimo gesto de desprecio o de huida. Falta ese tercer y sacrosanto puyazo, definitorio y meridiano de bravura, aunque viendo que el animal no parecía muy sobrado de remos -hay varias perdidas de manos- ni atesora el poder y la fiereza que tanto miedo produce a los de abajo, parece lógico que no lo pusieran nuevamente en suerte. En banderillas acude presto y galopa, parece que siente los palos en el segundo par, pero es mínimo y, como los puyazos, también caen traseros.  

  Para poder sacar conclusiones y mojarme sobre el indulto he contado la lidia de Cobradiezmos desde mi punto de vista. Y siendo consecuente con mi forma de ver esto, para aprobar el indulto, al toro le falta un punto más de fuerza, o poder como decían los antiguos, y una pelea en varas más brava, más demoledora. De este modo se hubiera puesto contrapunto a la nobleza que exhibió en la muleta que, para gusto de un servidor, tiene una cucharada de azúcar de más. Y no es desprecio a esa cualidad inefable que hace posible el toreo, hogaño tan estigmatizada, como es la nobleza. El toro se revuelve rápido, sobre los cuartos traseros, como es tradicional en este encaste, su condición de bravura noble le hace embestir hasta el fin del mundo. Lo que pasó en Sevilla no es otra cosa que el reflejo de una visión de tauromaquia que imponen, donde la faena de muleta es lo único que cuenta y el resto se ignora o, en el peor de los casos, se menosprecia.

  Cada aficionado tiene una opinión sobre el concepto de máxima bravura, y la mía es la de "hasta aquí hemos llegado". El toro bravo se entrega con franqueza cuando encuentra un torero con suficiente poder como para domeñarlo, pero también es fuerte, listo, fiero, y tiene que llegar un momento, con el paso de la faena, en el que se va enterando, se avisa, y vuelven las complicaciones. Ese "hasta aquí hemos llegado" que comento. La bravura infinita, de muletazos sin fin, no la concibo, porque el toro bravo es noble, pero no es tonto.

  Debería haber empezado diciendo que no soy partidario de ningún indulto, en otras ocasiones lo he comentado aquí. Uno de los momentos más emocionantes y solemnes de la lidia, génesis y razón de ser de la tauromaquia, es la estocada final y la muerte del toro bravo entre la admiración del público. El indulto nos priva de ello. Los toros han de morir en la plaza frente a un hombre que expone su integridad y su mayor valía, la vida, y solo haría la excepción con animales de sangres en peligro de desaparecer que no tienen dónde refrescar, como bien me hizo comprender David Delajota. En plazas de segunda y tercera que sigan con el indulto si quieren, tampoco vamos a privar al público de la fiesta pandereta en plazas de pandereta, donde el toro, la lidia, el tercio de varas y la más mínima rigurosidad brillan por su ausencia.




martes, 22 de septiembre de 2015

Dos indultos improcedentes en menos de una semana

1. Jueves, 17 de septiembre. Albacete.


El Juli indulta un toro de Daniel Ruiz que pegá coces al sentir el hierro y salvo ese refilonazo no se le volvió a poner en suerte.



2. Lunes, 21 de septiembre. Villaviciosa de Odón, Madrid. 


Ángel Sánchez indulta un novillo de Flor de Jara. 

***

¿Qué dice el Reglamento?


1. Excelente comportamiento en todas las fases de la lidia.

2. En las plazas de toros de primera y segunda categoría.

***

Que siga la fiesta. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

El dia D y la hora H

 Novillada de Los Maños para Cuartero, David de Miranda y Varea.


 Atraído por la presencia de la ganadería de Los Maños, que tantos triunfos y buenos resultados viene cosechando en los últimos años, me acerqué a Zaragoza a ver esos toritos grises que tan buena fama tienen y uno todavía no conocía. Además, su imponente Plaza de Toros esta celebrando su 250 aniversario, nada más y nada menos, así que había muchas ganas de volver a la Inmortal Ciudad y compartir un día de toros con los amigos y los aficionados de la tierra, un reducto de conocedores y fervientes apasionados por la fiesta de toros que han soportado estoicos el maltrato sistemático a su plaza y ahora ven un resquicio de volver a ver la Zaragoza taurina en el lugar que nunca debió abandonar: como una las mejores plazas de España donde la categoría del público y el toro que se lidia otorgan a los toreros triunfos de verdadera categoría, dignos de ser recordados y reconocidos en el resto de plazas de primer rango. En esa senda parece que están y espero que no se abandone, aunque sea bajo la gestión de Simón Casas, empresario de luces y muchas sombras.

El día se presentaba muy apacible

  El ganado dio la talla, vaya que si dio la talla. La novillada de Los Maños fue de un juego extraordinario, cada uno con sus matices, pero todos ellos tenían posibilidades de triunfo y servían para hacer el toreo bueno. Lo más positivo fue la capacidad para humillar que tuvieron todos, los seis novillos metían la cara para embestir que daba gusto. Nunca blandearon ni hicieron cosas de manso con evidencia. Cumplieron en los caballos recibiendo dos puyazos en regla, empujando o dejándose pegar en los peores casos. Qué novillada tan guapa. Lustrosos, bien comidos, con las hechuras reconocibles del encaste, muy serios todos ellos a excepción del sexto, algo terciado y con expresión de jovenzuelo.
  El primero fue el de más brío, nervio y poder, para toreros valientes expertos en estas lides. Luego vino un utrero que embistió de lujo durante tres o cuatro tandas, tardeando en la segunda parte de la faena. En tercer lugar el ya célebre Quejoso, arrancándose de largo a los caballos, en el segundo envite casi desde los medios, con alegría y prontitud, y sin recular una vez en el peto. En la muleta acometió muy humillado, pastueño y dulzón. En cuarto lugar un novillo que hizo ademán de irse en el segundo puyazo pero terminó yendo decidido, quedó con una embestida larga y por abajo, haciendo el avión, que fue un espectáculo. Muy ovacionado en el arrastre y no era para menos. Muy guapo el berrendo que hacía quinto, en la muleta muy agarrado al piso pero atacándole y buscándole las vueltas acabó embistiendo. El sexto quedó soso y desentendido, pero se creció y le regaló a Varea unas cuantas arrancadas que le permitieron cortar una oreja.
  Ya ven, una novillada así no se ve todos los días.

Buen aspecto en los tendidos de sombra
  
   Cuartero evidenció la falta de contratos. David de Miranda apuntó maneras y estuvo por encima de sus oponentes, quedó bien. Y Varea toreó con empaque aunque le faltó ajustarse más, el triunfador de la tarde junto con los ganaderos.
   De las cuadrillas Manolo de los Reyes puso un par de categoría al cuarto, dejando llegar al animal, sacando los palos de abajo y asomándose al balcón. Hubo grandes tercios de banderillas en la lidia del tercero y el cuarto. Los picadores de Varea, Santiago Pérez y Pedro Manuel Muñoz, administraron bien la suerte y picaron arriba.

Varea dando la vuelta al ruedo con el ganadero José Marcuello. (foto Heraldo.es)

  Vaya por delante que no soy partidario del indulto, quiero ver morir a los bravos de una estocada en las péndolas, a los pies de su matador, porque esa es la más pura esencia de la Fiesta. Menos en plaza de primera y menos aún un novillo tan dulce, si bien todo lo que hizo en los primero tercios fue de bravo. El presidente se negó en primer momento, dando un aviso, la petición arreció con mucha fuerza y finalmente sacó el pañuelo naranja. Nunca antes había pasado esto en Zaragoza, el tiempo dirá si ha sido un hecho puntual o la indultitis aguda que padecen muchas plazas ibéricas también se ha instalado en Zaragoza, cosa que dudo bastante.
  Pero la novillada que echó la familia Marcuello ahí queda, el día que regresaba después de tres años de ausencia, en el 250 aniversario del coso, único cartucho en plaza de resonancia, ante sus paisanos, cuando más lo necesitaba la feria, la afición y la ciudad... una novillada de bandera. El dia D y la hora H.

Los seis novillos, de la web de la Plaza de Toros de Zaragoza:



El del indulto: Quejoso nº 42, 501 kg, 

En cuarto lugar el número 58 (en la web de la empresa aparece la foto del 38) 


       

Enhorabuena a la ganadería de Los Maños

viernes, 20 de septiembre de 2013

Modernizar la Tauromaquia

  Andan las cloacas del sistema empeñadas en lo que ellos entienden por modernizar el espectáculo del toro. Hacer el asunto más liviano, dar una imagen límpida, happy, moderna. Es un mensaje que cala en la masa, lo interioriza, participa en ello y de modo inexorable sigue su curso hacia el borde de un precipicio, obscuro y abominable para unos, paradisíaco y próspero para otros.
  Y no es porque Morante se presente con bigote hipster en esas plazas de Dios, ni siquiera el caso de algunos modernistas que se regocijaban con Madrid2020 como medio para difundir la fiesta a los guiris de los cinco continentes, a la par que se eliminan las corridas y se juega al baloncesto en esa maravillosa plaza vanguardista que iba ser Las Ventas, con sus videomarcadores, sus vestuarios, su cubierta climatizada con focos y asientos de plástico que pretendía hacer las maravillas del toreo moderno; a salvo del viento de una vez por todas, máximo culpable tras el tendido 7 de todos los males de la plaza, más aún cuando alguna de las llamadas figuras se digna a pasar por ella.

  Aquí el problema era el toro, pero eso ya está resuelto. Poco a poco el sistema taurino profesional, o la mayor parte de este, ha ido permitiendo o incluso favoreciendo, con toda naturalidad, que los distintos encastes del toro de lidia acabaran desapareciendo, moribundos en el mejor de los casos. Se da por hecho que las Castas son una lacra molesta, lo moralmente aceptable es mandar al matadero y tildar de caduco toda ganadería patrimonio de la Fiesta, patrimonio del antitoreo según estos profetas de la moral. Las hienas se abalanzan sobre Miura a nada que tiene un tropiezo, Samuel Flores ha sido víctima de esta clase de carroñeros gracias a una corrida brava en Albacete y Prieto de la Cal es objeto de vilipendio constante, sólo por la lucha tenaz y romántica de un ganadero tratando de mantener la sangre Veragua. Pero ya digo que esto a día de hoy no es un problema para ellos, la realidad es la que es, todos los años van cayendo encastes y, por mucho que se quiera, la inmensa mayoría de las ganaderías que se anuncian son Domecq de lengua larga, mirada lánguida y culo estrecho. Si no, id a la estantería y ojear los opus de Tierras Taurinas,  con el paso del tiempo son pasado, algunos han quedado como semblanzas de ganaderías desaparecidas, un auténtico muestrario remember. Y por supuesto, nadie de los que viste de luces ha dicho esta boca es mía mientras cobaledas, coquillas, urcolas o pedrajas han ido pereciendo. Los coletas son cómplices del desastre, pues nadie está a salvo de ese principio de más (dinero) por menos (trabajo), tan actual en la sociedad de hoy. Y después dicen que le deben todo al toro.

  Resuelto el problema del toro, con solo un empujón más, resolvíamos el problema de los caballos. Si no hay toro no hay tercio de varas, es sencillo. Y si lo hay, te jodes que no lo vas a ver, a menos que te encuentres en uno de esos cosos de las galias repleto de aficionados. Es un trance molesto en el proceso de modernización taurómaca, hay sangre y se trata de ser generosos con el animal, el hombre pierde protagonismo, lo cual no parece que agrade en demasía. Infinidad de veces me he desplazado a un pueblo para ver una ganadería de mi interés, y he vuelto a casa tras ver 6monopuyazos6, meditando sobre la bravura que podría haber tenido este o aquel animal; será que lo hacen así para que el aficionado trabaje la imaginación de lo que pudo ser y no fue. Luego están esos tipos que a gritos suplican ver un toro colocado en suerte, los más atrevidos mendigan a los toreros un par de entraditas al caballo, pobres, dan más la nota que un madridista de tribuna que se levanta para acompañar los cánticos del fondo sur, la gente los mira como si fueran marcianos. No ha habido una sola tarde de las centenares de veces que me he sentado en el 7 en un festejo de temporada en la que, llegando el caballo de picar a sus dominios, no se escuche una voz desde el tendido diciendo: "por favor, vamos a ver al toro"; seguramente no se enteran, por aquello de los ojos vendados y las bolas de algodón que taponan las orejas.

  Pues ya está, finiquitado el toro y la suerte de varas, era cuestión de tiempo que los mamadores del movimiento reivindicaran el indulto como último paso para que la Tauromaquia sea lo más. Hay que evitar la muerte del toro a toda costa, así tendremos una Fiesta cool. Lo comprobamos el día del cante de Talavante, presuntos aficionados se postulaban sin nigún pudor a favor de un indulto que ellos mismos calificaban de mamarrachada, y se alegraban porque toda España había visto que al toro se le perdona la vida. Ver para creer, seguro que hemos ganado decenas de miles de aficionados con semejante pantomima. Un inciso: a mi que un torero cante en mitad de la faena no me parece mal si este hecho se produce al menos una vez cada ciento cincuenta años. O sea, no contentos con arrebatarnos la variedad del toro y el tercio eje de la bravura, ahora pretenden borrar del mapa uno de los momentos más bellos y emocionantes para el aficionado: Ese toro bravo, herido de muerte, con la espada  en todo lo alto que, sujeto por la bravura y el ansia de embestir, sostiene su cuerpo todavía venteando desafiante... cayendo muerto, mas no derrotado. Es una emoción especial que el aficionado siente, difícil de explicar y diferente al resto de momentos que suceden durante la lidia, pero el Komando Anti-Toro es insaciable.

  Perdimos la genética del toro y esa cosa extraña del tercio de varas, también derechos y plazas señeras que hasta hace poco daban festejos, pero no importa, más ahora que nos hallamos inmersos en un proceso de modernización, en plena campaña de indultos provida, cuya máxima expresión y cenit se vio hace unos días en la plaza granadina de Baza. Indultaron un animal de Benjumea-nolosveas por el método del somnífero y traslado a corrales en una máquina futurista de obra, con todos los adelantos tecnológicos, conocida como excavadora. El súmmum. No se necesitan cabestros, perdemos glamour.

  Disfrútenlo:

martes, 26 de marzo de 2013

Más sobre Jaquetón


 Al ser arrastrado este buen toro, el público apludió las hazañas de tan bravo animal que, reconocido después en el desolladero, resultó tener roto un pulmón, debido, sin duda, a los esfuerzos que hizo en su brillante pelea. Con gran voluntad, de condición noble y codicioso para los caballos, JAQUETÓN, llegose a estos nueve veces, derribó en todas y mató siete; al cambiarlo de terreno con el fin de refrescarlo, persigue a Ángel Pastor, quien tropieza y cae sobre uno de los caballos que yacía expirante en la arena. JAQUETÓN arremete con el jaco moribundo, le cocea este, y al poco, ya sea fatigado por la dura faena que sostuvo en la lidia o ya a consecuencia de las coces que recibiera, se le vio humillar, mover la cabeza, así como los remos delanteros, en continua convulsión, y vista su inutilidad para continuar la lidia, salieron los cabestros, pero no pudiendo JAQUETÓN andar ni seguirlos, el espada Currito le remató, descabellándole al tercer intento.
 
***
 
 Lo escribe Antonio Fernández de Heredia, Hache, en su Doctrinal Taurómaco. Aquí la entrada completa sobre este célebre toro.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Jaquetón, ¿primer indulto de la historia?

   Ocurrió en Madrid, en la tercera corrida de abono del año 1887, domingo 24 de abril. Los toros pertenecían a la torada del "cura de Solís" (don Agustín Solís), de Trujillo, antes del Marqués viudo de Salas. Los toreros anunciados fueron Francisco Arjona Reyes, Currito (hijo del célebre Cúchares); Salvador Sánchez, Frascuelo; y Ángel Pastor.
   En cuarto lugar se lidió Jaquetón (nº 11), toro que ha pasado a la historia como uno de los más bravos que jamás se han lidiado, y también, como el primer indulto acaecido en la historia y en la plaza de Madrid. Pero no fue tal, tras bucear en la vasta hemeroteca de la Biblioteca Nacional y en los pocos libros que poseo, las conclusiones que saco difieren de la historia que ha corrido de boca en boca durante tantos años, bulos que se hinchan con el paso del tiempo, tan dados en el mundo de los toros. Como aquel que se cuenta de Gallito, cuando debutó en Madrid de novillero el 13 de junio del año 1912 cambiando los novillos del Duque de Tovar por toros de Olea. Falso.


La Lidia (04/11/1889) celebraba la contratación de Currito para la temporada de 1890 con un dibujo del Sr. Chavez. Torero querido y bien tratado por la afición madrileña, él hubo de pechar con Jaquetón


  El festejo dio inicio a las cuatro de la tarde bajo un clima agradable, la entrada fue buena, "con algunos pequeños claros en las gradas", mas algunos periódicos afirman que "los reventas fueron perseguidos". El palco regio estaba ocupado por la Infanta Isabel, los Duques de Montpensier y la Condesa de París. Pero vayamos al meollo de la cuestión, la corrida en conjunto fue buena, muy buena o sobresaliente, según criterio del revistero; Cossío habla de 48 varas en total, por 20 caídas y 20 jacos para el arrastre.
   La terna quedó regular: Currito, con el toro que abrió plaza anduvo mal con la muleta y sin acierto a espadas; Frascuelo dio una estocada de las suyas al quinto, "arrancando corto, derecho y saliendo limpio de la suerte"; y Ángel Pastor no tuvo material en el tercero y dejó una buena estocada en el último de la corrida.
   Agustín Solís se hizo con la vacada del Marqués el mismo año de lidiarse Jaquetón, si bien la ganadería venía de cuajar una gran temporada el año anterior y por lo general era bien recibida en Madrid aunque su comportamiento solía ser irregular. Como ejemplo de las dudas que generaba esta ganadería, Paco Media-Luna, en su Diccionario Cómico Taurino, dando significado -irónico y atinado significado- a varios hierros ganaderos, se refiere a la "S" del Marqués de Salas diciendo "¿saldré bueno?".


Coplilla escrita por Sobaquillo (Don Mariano de Cavia) en El Liberal del día después


  En lo tocante a la presentación del famoso Jaquetón, habiendo recabado varias reseñas y opiniones, da como resultado una fachada sin exageraciones y unos pitones astifinos aunque justos para la exigencia de la plaza. "Cárdeno, chorreado y algo escurrido de carnes" dice Cossío; "de hermosa lámina y adelantao de cuerno" según El Imparcial; en El Toreo lo reseñan "cárdeno, cornicorto, delantero, un tanto sacudido de carnes y con un pequeño defecto en el lado izquierdo".
   Manuel el Sastre, Canales, Paco Fuentes y Manitas fueron los picadores que se enfrentaron a la bravura de Jaquetón. En El Enano, Tiberio escribe: "Superior con la garrocha Paco Fuentes, que es hoy uno de los mejores picadores, por no decir el número uno, y muy bien el Sastre. En estas corridas que pegan es donde se conoce a los picadores de verdad".
   No se puede precisar los números exactos de Jaquetón en el tercio de varas, según el revistero la ecuación varía. Si partimos de la reseña de Cossío, cuento 9 entradas, 6 caídas y 5 pencos; 9 entradas y 6 jacos relata El Enano; en La Correspondencia afirman que "cuantas veces entró a los picadores los dejó en tierra, mató 6 caballos"; El Imparcial refiere "10 varas recargando, volteando a jinetes y caballos"; Sobaquillo en El Liberal habla de 11 puyazos derribando en todos, matando 7 caballos.
   Bien es verdad que los números de Jaquetón no son tan espectaculares en comparación con la leyenda que lo ha hecho famoso; peor resultado extraemos si lo comparamos con otros toros célebres que se lidiaron por aquella época y presumen de números mucho mejores. En su descargo hay que decir que los toros nada tienen que ver con las matemáticas. 

Dibujo de Perea dedicado a Jaquetón. La Lidia del lunes 23 de mayo de 1887

   El animal acometió con furia desde salida, desarrollándose el tercio con mucha rápidez y, más allá de las veces que acudió a los picadores, la importancia de Jaquetón radica en el tremendo poder, codicia y bravura que derrochó en los caballos, derribando prácticamente en cada acometida, yendo a más continuamente. Se desconoce el límite de tan extraordinario animal si no hubiera sido por una coz que lo dejó convulso cuando Jaquetón hacía hilo tras un caballo, después de descabalgar al picador Canales.
   En el fragor de tan movido tercio de varas, Ángel Pastor tropezó con un caballo inerte y cerca estuvo de sufrir una cogida de Jaquetón si no es por un quite providencial de Pulguita cuando el espada estaba a punto de convertirse en presa de Jaquetón.


Cuando hay un toro bravo en la arena ya se sabe... (El Imparcial sobre el tercio de varas de Jaquetón)

     La "versión oficial" dice que Jaquetón recibió una coz cuando llevaba siete u ocho puyazos con una codicia sensacional, de una u otra forma el burel quedó atontado, y el público pidió insistentemente que no se matara a tan sublime ejemplar. Entretanto, Corito clavó un par y se ganó una tremenda bronca. El presidente, don Juan José Giménez, accedió a tal demanda pero Jaquetón ignoró la parada de bueyes, por lo que Currito hubo de darle muerte al tercer golpe de descabello.
   Esa es la historia. El indulto de Jaquetón no llegó a materializarse y, en cualquier caso, el público lo solicitó al ver que el animal se había lastimado y no podía continuar la lidia, pues no querían ver morir en la plaza tan magnífico ejemplar encontrándose en un estado tan lamentable, otorgándole la indulgencia en aras de una posible recuperación. La petición se produjo por la lesión, si no, el público de aquel momento hubiera solicitado "¡más caballos!" hasta exprimir la bravura de Jaquetón al máximo posible; quién sabe cuantas varas hubiera llegado a coger. Fue un conato de indulto concedido por la presidencia debido a causas sobrevenidas.
   Jaquetón, como no podía ser de otro modo, fue despedido con una atronadora ovación cuando era arrastrado por el tiro de mulillas, después de arrastrar toda la caballería víctima de su poderío, como era costumbre cuando el comportamiento de los toros era bravo, pues en caso contrario eran arrastrados en primer lugar, antes que los caballos.


Con esta maestría lo contó don Mariano de Cavia


  Las cosas no podían quedar ahí, mucho se habló de tan singular toro y todavía habrían de venir nuevas hipótesis acerca de la malograda vida de Jaquetón. El número de La Lidia del día 2 de mayo, en una nueva vuelta de tuerca, da la exclusiva sobre la lesión de Jaquetón afirmando que fue un derrote seco a un caballo que perecía en la arena. Ni siquiera valoran la coz de un penco, causa que tuvo más partidarios; en este caso hablan de un puyazo, motivo que también se barajó, llegándose a comentar que una vara perforó un pulmón de Jaquetón.

La Lidia aportó nuevas razones acerca de la lesión de Jaquetón

 
  Cuenta Cossío en su obra: "Hace pocos años vimos en Trujillo la cabeza del toro Jaquetón. Está disecada al estilo antiguo, es decir, que puede decirse que está estrictamente la cabeza, sin apenas cuello. Su aspecto es insignificante, muy cariavacado, muy corto de pitones y muy afilados, muy descarnada y estrecha. Su dueño, un empleado de la casa de Banca Artadoitia y Cortés, la cuida con esmero, preservándola en lo posible de las inevitables contingencias del tiempo". 
  Desconozco si Banca Artadoitia y Cortés son descendientes de Agustín Solís, pero antes de poseerla ellos, la tuvo el propio ganadero por lo que cuentan en varias crónicas.

La Correspondencia de España


  Jaquetón ha permanecido siempre vigente en el mundo del toro, durante mucho tiempo los cronistas citaban su nombre como expresión máxima de bravura. Se ha utilizado para bautizar reatas de muchas ganaderías; en la jerga taurina, cuando se ve un gran toro por bravura y fiereza se dice que era un jaquetón, aunque hoy esta expresión ha caído en desuso. Incluso, yo he llegado a escuchar a amigos míos que no tienen ni idea de toros, referirse a una mujer de "buenas hechuras" como una jaquetona y, dejando a un lado la controversia de este uso, me parece impresionante que una persona iletrada en toros evoque el nombre de Jaquetón más de ciento veinte años después.

Simpática anécdota en El Liberal del 20 de mayo de 1887 haciendo alusión a Jaquetón

 
  Los curiosos sobre la casta de procedencia del toro Jaquetón podrán encontrar una buena reseña sobre los antecedentes de la ganadería del cura de Solís y avatares del Marqués de Salas en la edición de El Toreo del día 21 de mayo de 1894. Cuentan que el Marqués de Salas formó su ganadería con un hato de Toros de la Tierra (reses colmenareñas) de D. Pedro Varela y un semental de D. Antonio Miura. Dato interesante, ya que por aquella época los toros de nombre Jaquetón eran habituales en la ganadería de Miura... lo que nos puede dar una explicación sobre la capa de Jaquetón, toda vez que los toros jijones no se prodigaban en pelos cárdenos.
  Sin embargo, don Luis Fernández Salcedo, en el libro Trece ganaderos románticos, dice: "A su muerte (por don Pablo Bañuelos, en el año 1853), se divide toda su hacienda en tres partes, que se adjudican a sus hijos Manuel, Julián y Prudencia Bañuelos y Salcedo. Doña Prudencia, que entonces era muy joven, vende su parte a un vecino de San Agustín. Posteriormente, esta porción sirve para formar la ganadería del Marqués de Salas, con sementales de Muñoz y de don Manuel Bañuelos". Fernández Salcedo coincide con la reseña de El Toreo ya que, al fin y al cabo, lo de D. Pedro Varela venía de Bañuelos; de lo que no habla es del toro miureño.


  Para terminar dejo los versos que en La Lidia dedicaron a Jaquetón, en la edición del día 23 de mayo del año de la efeméride, los cuales pasan a formar parte de este blog de manera permanente, en honor al grandioso toro Jaquetón, ejemplo de bravura, poder y fiereza entre los de su especie.

La tarde clara y hermosa
de un día primaveral,
convidaba, bulliciosa,
a asistir a la famosa
fiesta hispano-nacional.
La madre tierra lucía
sus más esplendidas galas,
el gran circo contenía
al público que acudía
a ver seis toros de Salas.
El clarín volvió a sonar;
volvieron a rechinar
las puertas de los chiqueros,
y asomo, en cuarto lugar
un toro de los primeros.
Cárdeno el pelo y sedoso
bien puesto, fino, nervioso,
los cuernos en proporción,
bravo, duro, codicioso,
y por nombre Jaquetón.
Al salir pausadamente,
giro la mirada ardiente
por el ancho redondel,
y se abalanzó a la gente
cual a la caza el lebrel.
Ni a contener su pujanza,
ni a resistir su fiereza,
el arte sereno alcanza,
ni el caballo, ni la lanza,
que es un ciclón su cabeza.
Como arrolla el huracán
al objeto más sencillo,
lo mismo a su impulso van
el peón y el alazán
por el espacioso anillo.
Tan ruda es la acometida,
tal la furia de la res,
que deja en cada embestida,
la tierra en sangre teñida
y un cadáver a sus pies.
Y su indomable denuedo
siembra a punto de tal suerte
la consternación y el miedo,
que en el arenoso ruedo,
se confunden vida y muerte.
Hasta que el toro, asombrado,
ante su propia bravura,
y ciego, desesperado,
frenético, es atacado
del vértigo y la locura;
quedando en tal situación
que nadie da explicación
satisfactoria del hecho;
la cabeza sobre el pecho
y en horrible convulsión.
Absorta la plaza entera
ve como al dolor latiera
su altiva cerviz humilla,
e impide que la cuadrilla
se aproxime tan siquiera
a Jaquetón, que abatido,
descoyuntado, rendido,
loco de rabia y de pena,
cae al fin sobre la arena
muerto, sí, más no vencido.
Al arrastrar los despojos
 de tan soberbio animal,
con cariño hacia el corral,
le siguen todos los ojos,
y un aplauso general
resuena en la inmensa plaza,
como tritubo elocuente
al toro hermoso y valiente;
de su fina y noble raza,
ejemplar sobresaliente.

Mariano del Todo y Herrero

sábado, 21 de julio de 2012

Hablemos de Fuente Ymbro


  Ayer Fuente Ymbro volvió a las andadas. Ricardo Gallardo echó una corrida muy seria en la plaza francesa de Mont de Marsan. Vamos a hablar de ello teniendo en cuenta, desde hoy y en adelante, que los vídeos distorsionan la realidad porque los toros son un espectáculo que hay que sentir en la plaza, si bien en este caso no queda otra que basarnos en las imágenes.
  Como decía, fue un encierro a tener en cuenta, el toro Jazmín (sí, nombre muy cursi para un animal bravo) se ganó el indulto, algo que  debería ser excepcional y ocurre prácticamente a diario (mal asunto para la Fiesta banalizar con la bravura de los toros). Dejando a un lado la tarea de Matías Tejela, en una faena de altibajos con alguna tanda buena, vamos a fijarnos en el toro.
  En primer lugar hablemos de la presentación, en esa faceta no queda otra que felicitar al ganadero, habitualmente sus toros lucen una lámina irreprochable. Ha conseguido un toro distinguido. El Fuente Ymbro tipo es un animal lustroso, bien rematado, aleonado, muy hondo y de mucho pecho, con el morrillo y sus musculos posteriores muy desarrollados, astracanado, mirada seria, desafiante, y pitones bien colocados. Jazmín, en versión más reducida de lo que acostumbramos por Madrid, es el ejemplo perfecto, un fuenteymbro que se ve a la legua.
  El comportamiendo. En primer lugar hay que decir bien alto y por enésima vez: ¡No a las fundas! y no a cualquier tipo de manipulación del toro de lidia, menos aún si no está explícitamente regulada por el Reglamento. Obsérvese, de salida, el derrote de Jazmín al burladero, el pobre animal no sabe utilizar sus armas y pega un hachazo al aire igual que sacaría el gancho un boxeador de mala pegada. Esto es un punto en común en muchas ganaderías que ponen fundas, así como puntear los capotes en los primeros lances. Según cuentan el toro tomó tres varas y es por esto que se hace acreedor de esta entrada, ese tercer puyazo (como mínimo) arroja mucha luz sobre las condiciones de bravura de un animal de lidia. Jazmín tuvo una embestida humillada y larga de principio a fin en cada lance, y lo hizo desde salida hasta la última tanda de muleta, un primor de embestida, el bicho realmente quería coger. Pero hay un defecto; la bravura es igual a valentía, el animal salió al ruedo a combatir, sesenta o setenta muletazos y no hubo una sola mirada a su contrincante, el celo con la muleta fue total y absoluto. Ni una sola vez le advirtió a Tejela que anduviera con ojo, que esa batalla no iba a ser fácil. Es decir, el toro tuvo una nobleza tal que rayaba la tontería. Hubo una buena alquimia para el público y excelente para el torero, entre fiereza, acometividad y nobleza, pero cuidado señor Gallardo, si salen muchos como este y lo ven las figuras, no tardarán en demandar nuevamente sus productos.

  Jazmín en acción:



  Hubo un tercero bis premiado con la vuelta al ruedo y un quinto ovacionado en el arrastre, en el vídeo de estos toros se ve un comportamiento complicado y lleno de matices. Fuenteymbros de armas tomar. Aquí está, David Mora y Fandiño frente a los toros de Ricardo Gallardo en Mont de Marsan:



 Las novilladas de Madrid que dieron a conocer el hierro se inclinaron más por casta y fiereza, posteriormente destacó la nobleza, una época en la que se apuntaban las figuras. Ahora parece que hay buena proporción, según el día y la pericia de los espadas la balanza se decanta por algún lado pero siempre manteniendo ese equilibrio que refiero. Es la clave de Fuente Ymbro, sin embargo, las figuras no se anuncian con ellos.
  Esta temporada ha posibilitado la reivindicación de algunos toreros que hay que tener muy en cuenta. Por ejemplo en Pamplona, donde Jiménez Fortes dió un golpe en la mesa. O en Sevilla con un Nazaré muy puesto que mantiene a los aficionados muy pendientes desde ese día. Las ganaderías de casta siempre sacan a relucir toreros nuevos.

  Por ello, hay que dar la enhorabuena al ganadero y desear que siga echando una temporada tan buena como hasta el momento. Próxima cita de compromiso nada menos que en Bilbao, toros de Fuente Ymbro para Diego Urdiales, Leandro y David Mora. Suerte.