viernes, 3 de febrero de 2023
Los programas de mano de Arjona (II)
domingo, 29 de enero de 2023
Los programas de mano de Arjona
No quería que las maravillosas fotografías que la casa Arjona proporcionó para los programas de mano de la temporada madrileña de 2022 se perdieran en el tiempo y en el vacío de internet, así que he hecho recopilación de las que más me han gustado, presentándolas aquí, y da para varias entradas.
A ver si los aficionados que visiten esta página se animan a ir comentando de qué ganaderías se trata porque en dichos programas no lo hicieron constar. Algunas se deducen pero en otras son realmente complicadas. La curiosidad es instantánea en cuanto uno se enfrenta a estas magníficas postales, marcadas por el buen gusto, la calidad de imagen y colorido y la sugerente composición que la casa Arjona consigue con la cámara fotográfica.
domingo, 22 de enero de 2023
Libro de crónicas de la asociación El Toro de Madrid
Desde la temporada 2003 la asociación El Toro de Madrid, de la que tengo el orgullo de pertenecer y formar parte como vicepresidente, viene editando su Libro de Crónicas en el que se hacen crónicas de todos los festejos picados de la temporada. Un libro que con el tiempo va adquiriendo valor por el detalle de sus reseñas, el criterio y la autenticidad con la que los distintos socios abordan la crónica de cada tarde, así como herramienta de consulta o investigación de lo sucedido en cualquiera de los festejos celebrados en Las Ventas.
Dejo algunos detalles del último libo publicado así como el prólogo que antecede a las crónicas.
PRÓLOGO
La primera temporada con desarrollo normal tras la pandemia nos devolvió a la cruda realidad de la tendencia que está viviendo la fiesta de los toros en Madrid los últimos años. Los aficionados hemos vivido una temporada muy normalita, más acertado, probablemente, sería tildarla de mediocre. En todos los aspectos. Mediocre por el toro que sale al ruedo de Las Ventas, por la escasez de trapío que abundó este año y la cada vez más diezmada cabaña brava, cuyo abanico de sangres continúa reduciéndose a la par que el comportamiento se hace más homogéneo y, por tanto, monótono y previsible para el espectador. Uniformidad de sangres y ganaderías que también hay que achacar a la empresa Plaza1; la falta de imaginación, de previsión y de trabajo concienzudo hizo que Fuente Ymbro lidiara esta temporada alrededor de cincuenta animales y fuera anunciada hasta en nueve ocasiones. Una temporada mediocre, como decimos, por el público actual que llena los graderíos del coso; desconocedor, soberbio, maleducado, facilón, blando con el figura de turno, desinteresado con el humilde, en resumen, muy alejado de lo que no hace tanto era la cátedra del toreo. Y mediocre también por los presidentes que ocupan el palco presidencial, cuyos comportamientos y veredictos evidencian un claro desconocimiento, u olvido, del carácter, tradiciones, usos y costumbres de nuestra plaza.
Cabe destacar como gran noticia positiva de la temporada la reapertura de la Venta del Batán y sus corrales, que con antelación a la feria de Otoño abrieron sus puertas para mostrar algunas de las reses que se iban a lidiar en esa feria. Un vivero de afición insuperable que a partir de ahora hay que consolidar, trabajando en su desarrollo y en sus instalaciones.
La temporada taurina principió con una buena novillada de Los Chospes, y también con una puerta grande cuestionada y fácilmente olvidable (Víctor Hernández), como prácticamente todas las que hubo en 2022. La expectante encerrona de Emilio de Justo se saldó con un revolcón en el primer toro, que por desgracia le provocó lesiones muy graves en el cenit de su carrera, poniendo de relieve una vez más lo imprevisible y la dureza del toreo. En aquel festejo saltó uno toro de los que dejan impacto y alimentan las tertulias de los aficionados durante mucho tiempo, Duplicado, de Victoriano del Río, un toro guapo, bravo y noble, con el que se las vio el sobresaliente del festejo Álvaro de la Calle.
La feria de la Comunidad de Madrid y la corrida Goyesca transcurrieron sin pena ni gloria y fueron preámbulo de una feria de San Isidro marcada por la falta de respeto y la molestia que supuso ver la plaza de Las Ventas convertida en una discoteca, desviándose el foco de lo que pasaba tarde tras tarde en el ruedo. La música sonaba atronadora casi todos los días, y lo peor es que esto sucedió aunque se estuviera lidiando el toro y los toreros estuvieran jugándosela, o mientras que algún espada estaba siendo intervenido en la enfermería. Los corrillos postcorrida y las tertulias eran suplantados por los ritmos reguetoneros cuando el público salía de sus vomitorios… si nuestros abuelos se enteraran de este despropósito no nos creerían.
Fueron muchas las ganaderías que decepcionaron en San Isidro (solo hay echar un vistazo a nuestra Lista Negra de Ganaderías, que pueden encontrar adjunta en las últimas páginas de este libro), ya fuera por falta de seriedad y trapío o por comportamiento descastado. Destacamos positivamente una de las corridas que trajo El Pilar, la de toreros humildes, la victorinada no estuvo mal, algunas reses sueltas y la corrida de José Escolar, que volvió a poner las cosas en su sitio y a recordarnos lo que es un toro con todas las letras. En cuanto a los coletas sobresalió por encima de todos y dio la campanada Ángel Téllez y su toreo al natural; El Juli le hizo una faena memorable a un toro de La Quinta y Tomás Rufo rayó a buen nivel aunque los premios concedidos nos parecieron desmedidos.
Durante el verano comparecieron hasta tres ganaderías nuevas en Madrid, dos de ellas con mal resultado, Vistalegre y Ribera de Campocerrado, y la otra dando buen juego, Toros de Brazuelas, con cuyo ganadero tuvimos una tertulia recientemente. De la novillería veraniega destacaron Calerito, José Fernando Molina, El Niño de las Monjas y Fernando Plaza. Y durante la temporada salieron por la puerta grande Víctor Hernández, Diego García, Álvaro Alarcón y José Fernando Molina. Algo se mueve en el escalafón de aspirantes a matador de toros, tenemos un ramillete de jóvenes que están generando ilusión en los aficionados y esto una buena noticia.
La corrida de La Paloma fue un petardo de Fuente Ymbro, después vino el torismo de septiembre, donde suele acaecer algún hito memorable todos los años. En esta ocasión fue una faena de Fernando Robleño con un toro de José Escolar (ilustra la portada de este libro), de las que dejan a los aficionados impresionados y con regusto, aquello fue realmente grandioso. La novillada concurso sin embargo fue un auténtico desastre y lo peor es que es un festejo que viene para quedarse. Palha dio buen nivel de casta y la corrida concurso estuvo entretenida, sobresaliendo un toro más que notable de La Palmosilla de nombre Brasero.
La feria de Otoño se celebró bajo las condiciones del nuevo pliego y con la consiguiente liberalización de precios para el público no abonado. El empresario dejó claras sus intenciones y los boletos de los tendidos de sol registraron un aumento disparatado, del doble y hasta el triple respecto al precio que tenían anteriormente. La polémica está servida y los aficionados no abonados con una economía justa lo van a sufrir, Las Ventas pierde a partir de ahora su orgullosa etiqueta de plaza más barata del mundo.
Decepción de ganaderías y toreros en Otoño. Fallaron El Pilar y la novillada de Valdellán especialmente, y de los de a pie se esperaba más de Ángel Téllez. La temporada echó el cierre con un lleno hasta la bandera el día de la Hispanidad y un reflejo del estado actual de la plaza, una corrida aparentemente triunfal con salidas a hombros de Roca Rey y Francisco de Manuel que, sin embargo, dejó contrariados a los más fieles de Las Ventas que todavía recuerdan lo que significaba y lo que había que sudar para cortar una oreja en esta plaza no hace tanto tiempo.
Un año más, aquí tienen nuestro libro de crónicas, una
reliquia histórica de lo que aconteció en los festejos de la temporada bajo el
prisma de nuestros socios, los que pasan por taquilla fielmente y entienden
este espectáculo como un rito de respeto y culto al toro de lidia, emoción y
valores artísticos.
Asociación El Toro de Madrid
jueves, 8 de diciembre de 2022
jueves, 20 de octubre de 2022
lunes, 26 de septiembre de 2022
La Palmosilla se lleva el gato al agua
Crónica para la web y el libro de crónicas de la asociación El Toro de Madrid.
Domingo, 25 de septiembre de 2022. Con un cuarto de entrada y tiempo
agradable y otoñal se ha celebrado una corrida concurso de ganaderías dentro de
la serie de festejos de cariz torista que vienen celebrándose los últimos años
en el mes de septiembre. Con toros, por este orden, de Juan Luis Fraile, Fermín
Bohórquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral.
Javier Castaño. Pinchazo saliéndose y estocada
delantera; SILENCIO. Estocada rinconera y unos diez golpes de descabello;
PITOS.
Rubén Pinar. Buena estocada ligeramente trasera,
SALUDOS. Estocada contraria; DIVISIÓN DE OPINIONES.
Gómez del Pilar. Estocada traserilla; SALUDOS. Pincha
saliéndose, estocada corta, pinchazo y estocada honda caída; SILENCIO.
Presidente: D. Ignacio Sanjuán
Rodríguez. Tuvo que cambiar el tercio de banderillas del primero de la tarde
con tres palos debido a la infinidad de pasadas en falso que llevaban los
banderilleros. Al primero de Juan Luis Fraile y tercero de Pallarés los cambió
con dos puyazos, uno por blando y el otro porque el picador Juan Manuel
Sangüesa lo inutilizó (esperamos que lo sancionara) cuando la premisa hoy era
de tres entradas al caballo.
Tercio de varas: Mal, muy mal. Solo
se salva la actuación de “Puchano” con el de la Palmosilla que casi puso más el
toro y el jaco de su parte que el propio picador. El resto han venido a machacar
a los toros sin valorar las condiciones, sin calcular que hay varias entradas y
posibilidades sobradas de ir ahormando al toro paulatinamente. Juan Manuel
Sangüesa, con el jugado en tercer lugar, arreó un leñazo al de Pallarés en el
brazuelo y lo dejó inútil para la lidia, sin ver que el toro se estaba templando
por momentos -embestía pastueño- y que no le sobraba alegría, quitándole todas
las posibilidades a su matador; esperamos que fuera sancionado por ello.
Cuadrillas: Marco Galán estuvo bien
con el capote todo el festejo, sin embargo los banderilleros Joao Ferrera y
Mariano Ruiz dieron un sainete y un ejemplo de incapacidad en la lidia de burel
que abría plaza. Por otra parte y a las órdenes de Gómez del Pilar, destacaron
Ángel Otero, con un primer par primoroso, y Pedro Cebadera, con el tercer toro
de la tarde siendo obligados a saludar.
Por orden de antigüedad de cada
hierro rompió plaza el toro de Juan Luis Fraile (Gañanito nº 84,
576 kg. 04/18; silencio y algún pito en el arrastre), de pelo negro y de
fachada más bien discreta, rehuyendo del capote de Javier Castaño y blandeando
en los primeros compases. Evidenciaba falta de fuerzas y, tanto fue así, que al
salir del segundo encuentro con el picador perdió las manos y el presidente,
meditándolo, se vio obligado a cambiar el tercio. Las opciones que pudiera
tener este Gañanito se fueron al traste conforme los banderilleros iban
pasando en falso, incapaces de dejar cuatro palos en lo alto, el astado
estiraba la gaita impidiendo que los rehileteros clavaran a la par que fue
desarrollando sentido y reponiendo las energías, de manera que cuando Castaño
cogió la muleta el de Juan Luis Fraile ya se sabía la tabla de multiplicar. Hay
que decir que la actuación del salmantino ha sido todo un desastre por falta de
pundonor y de capacidad, para replanteárselo. Recortó al toro en los lances de
inicio, le pajareó dos tandas por el derecho desde la lejanía, con muchas
precauciones y, sin enseñarlo al natural, se fue a por la espada para entrar a
matar a paso de banderillas, ¡menudo recital!
Continuamos con el ejemplar de Fermín
Bohórquez, elección que ningún aficionado se explicaba dado el pésimo
recuerdo que dejó en Madrid la última vez que lidió a pie, allá por el mes de
junio de 2018, dando una exhibición de invalidez y descaste. Embarcaron un toro
muy en el tipo murubeño, voluminoso, que atendía por Reducido (nº 47,
556 kg, 02/2018; tímidas palmas en el arrastre) y en los primeros compases dio
señales de su falta de fuerzas. En varas salió suelto en los dos primeros
puyazos, si bien en el tercer encuentro se queda y no se naja; en banderillas
se dedica a mugir y a abrir la boca observando parsimonioso como le ponen las
banderillas. Sin sorpresas, el toro se dedicó en la muleta a lo mismo que hizo
durante toda la lidia, es decir, a blandear. A esto hay que sumarle la buena
condición que tenía, así que Rubén Pinar estuvo ahí, machacón, dando muletazos y
más muletazos, una veces el toro perdía las manos, otras pegaba el derrote en
el trapo y, las menos, Pinar le pegaba algún muletazo de buen trazo. La
estocada, eso sí, fue superior y apreciada por los aficionados que le tocaron
las palmas por ello.
Para Gómez del Pilar aguardaba un
cárdeno de Pallarés de nombre Pantera (nº 92, 490 kg, 12/17;
despedido con aplausos), recibido con algunos reproches porque no aparentaba
gran cosa y, más todavía, después de que el ojo se acostumbrara al aparataje
del toro de Bohórquez. Esto se olvidó pronto porque Gómez del Pilar lo esperó
decidido en el tercio y le ligó un ramillete de verónicas de buen trazo, tres
medias y una larga llevándoselo a los medios que puso a la gente en pie. El
toro tenía una embestida muy templadita y humillada, asaltillada que dicen
algunos, lo vio toda la plaza menos Sangüesa que, sin venir a cuento, le arreó
un segundo puyazo en el brazuelo con dolo y premeditación que dejó al animal
medio cojo y manando sangre el resto de la lidia como un guarro en la matanza. Gómez
de Pilar quería lucirse con esa embestida dulzona, estaba a gusto, claro, y el
toro muerto en vida. Así que se pasó de faena y el toro terminó por echarse
merced a la escabechina de Sangüesa, quitándoselo de encima con una estocada
pasada y saliendo a saludar por el conjunto de su labor: capote, lidia en varas
y estocada.
José Escolar escogió un señor toro para esta
concurso, Minerito (nº 10, 587 kg, 10/17, división en el arrastre), de
apabullante trapío, terrorífica testa y mirada penetrante, recibido con gozo y
con aplausos por los aficionados como no podía ser de otra forma. No sabemos si
lo avieso de su condición era una cualidad que traía del campo o una creación
de Javier Castaño y su cuadrilla durante la lidia. Y es que ya desde salida
empezó dudándole mucho, incapaz de hacer que pasara en el capote y de enseñarlo
a embestir. Antes de que saliera la caballería Minerito ya había dejado
varios capotes para ponerlos en venta en el segunda mano. Era un pavo de
Escolar así que lo de las varas lo estábamos barruntando: le pegaron tres
buenos lanzazos, dos en el mismo agujero, sin que Minerito desarrollara
trazas de bravo, y todavía lo quiso llevar Castaño para que le arrearan un
cuarto puyazo que finalmente no se produjo. A duras penas consiguieron dejar
cuatro palos los peones y Castaño, que no lo veía por ningún lado, lo probó un
par de veces por el derecho −era un prenda por el izquierdo− y cogió la calle de en medio yéndose
a por la espada de verdad, sin someterlo ni machetearlo. Duro de patas, el
poderío de tamaño toro salió a relucir a la hora de morir, negándose a doblar
con una estocada en lo alto Castaño necesito una decena de descabellos para
acabar con la historia de este Minerito que, si bien no fue bravo, hace
justicia a la leyenda de ese ganadero sin par que es José Escolar.
Se cumplió el aforismo de no hay
quinto malo con el ejemplar de La Palmosila. El ganadero embarcó dos
toros y aquellos que se decidieron por este Brasero (nº 38, 560 kg,
11/06, ovación de despedida) acertaron de pleno. Era cinqueño, negro, bajo y
generoso de carnes, no impresionaba en demasía quizá por la comparativa
reciente que teníamos con el de Escolar. Salió de la jaula muy vivo e incierto
enganchando el capote de Rubén Pinar y en varas dio un juego interesante,
romaneando en las tres reuniones que tuvo con “Puchano”, propiciando un tumbo
en la primera de ellas. Recibió un castigo medido, no salió suelto, pero hay
que tener en cuenta que antes de acudir a esa tercera vara buscó excusas y se
fue a capotes, lo que no me terminó de convencer acerca de la bravura innata
del astado. Se descompone al ser banderilleado, muestra la lengua y no llega
nunca a tablas, lo que no fue óbice para que el de La Palmosilla diera un
recital en la muleta, acometiendo incesante por ambos pitones sin echar una
mala mirada. Embestía como un tejón y Rubén Pinar no consiguió templarlo en las
primeras series, toreó mecánico y tirando líneas, despegado, lo que provocó el
enojo de muchos. Gracias que lo mató bien, el toro lo merecía, aunque los
peones lo atosigaron y estropearon lo que hubiera sido una muerte digna de tan
notable ejemplar.
Con expectación venía el ejemplar de Sobral,
cuyo historial como sobrero de Pamplona era conocido por muchos, un toro grande
de espectacular pelaje ensabanado, botinero, capirote, que atendía por Cebadito
(nº 55, 520 kg, 02/17, despedido con silencio). Se dejó torear con la capa
antes de que hiciera aparición a horcajadas Aguado, dando un ejemplo más, el
enésimo de la tarde, de cómo picar un toro sin atender a sus condiciones. Salió
de najas Cebadito al sentir el hierro y cuando regresó Aguado se cebó de
manera desproporcionada con el animal. Lo pusieron de nuevo, le arrea otro
puyazo y Cebadito sale perdiendo las manos vaticinando lo que iba a
pasar a continuación. El animal se fue desfondando progresivamente, acusando el
castigo sobremanera, de modo que se aplomó en la franela de Gómez del Pilar,
que no tuvo otra que abreviar y terminar con la historia de este espectacular
toro de Sobral, cuyo desenlace ha resultado decepcionante para todos.
Antes de finalizar no quiero concluir
sin señalar el recital que dieron Gómez del Pilar y Rubén Pinar con el capote
poniendo los toros en suerte, especialmente este último. Manejaron los vuelos
de manera primorosa, variada, ciertamente bella y efectiva, propiciando lidias
alegres, vistosas y colocando los toros para que los picadores mostraran una
vez más su incompetencia a la hora de administrar el castigo.
El premio al toro más bravo se lo
llevó el ejemplar de La Palmosilla, su picador el del mejor tercio de varas y
el de la lidia quedó desierto.
martes, 20 de septiembre de 2022
Tarde histórica de Robleño en Madrid
18 de septiembre de 2022. Desafío ganadero entre José Escolar y Hoyo de la Gitana para Fernando Robleño, Miguel Tendero y la confirmación de Luis Gerpe
Los
aficionados lo estaban esperando y tomaron buena nota después de lo que pasó en el segundo de la
tarde, una faena de arrestos, de querer, con un toro descastado y renuente de
Hoyo de la Gitana que pasaba midiendo. Todo lo que allí sucedió fue gracias a las
mañas de Robleño, que tuvo que tragar tela y se impuso en todo momento. Un
pinchazo arriba y una estocada rinconera dieron lugar al flameo de pañuelos,
siendo el premio final una vuelta al ruedo soberana tributando toda la plaza un
reconocimiento sincero. Cómo hacerle faena a un Graciliano con guasa,
podría haber sido el título de la lección impartida.
Saltó
el cuarto del festejo, un cárdeno que clareaba de José Escolar y, digámoslo de
paso, el único de la tarde de este hierro con la seriedad irreprochable que
gusta en Las Ventas, un señor toro. Desde que vio la luz en los pagos abulenses
de Valdetiétar atendía al nombre de Camionero, bajo, aleonado, bien
colocado de defensas, la única tacha para estamparlo en un cuadro es que el
borlón de la cola escaseaba. La lidia fue toda a pedir de boca, se dejo capear
de salida, el del castoreño lo cogió delanterito en los dos envites, sin
cebarse, pues Camionero no andaba sobrado de poder. Luego los de los
palitroques montaron un lío como no podía ser de otro modo tratándose de Iván
García y Fernando Sánchez que, esta vez sí, cito de frente y arrancó el cuarteo
desde la rectitud, a diferencia del par que puso al toro anterior. Sonaron los
clarines para el tercio de muerte y qué podemos decir, aquello fue como entrar en
otra dimensión, en un sueño de los que no se olvidan. Robleño compuso una faena
con argumento, el de la pureza, escrupulosamente medida en su metraje,
manteniendo la intensidad del toreo y la emoción de los que tuvieron la
suerte de vivirlo a flor de piel, de principio a fin. Un trasteo fugaz y al
alza constante, desde los muletazos genuflexos para someter al toro e
iniciar la obra, pasando por los redondos con la mano diestra que prologaron la
especialidad de la tauromaquia del torero madrileño, el pase natural. Los
aficionados enloquecieron ante la cadencia y la verdad de aquellos naturales de
pata palante y mano baja. Los adornos y los trincherazos dieron paso a
la suerte suprema, dos pinchazos en la cruz y una estocada tumbaron a Camionero
y poco a poco volvimos del arrobamiento. Todavía estamos recuperándonos, la
huella que dejó aquella efímera faena a buen seguro que será imperecedera en la
memoria de los aficionados.
Fueron
dos vueltas al ruedo, las dos orejas que debería haber cortado, y toda una lección de tauromaquia con el toro bueno y con el toro malo. Un antes y un
después, probablemente el aldabonazo definitivo del torero de San Fernando de
Henares en Las Ventas, el que le otorga galones ante la afición de Madrid.
Porque el que lo hace, lo hace, y van unas cuantas.




























































