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lunes, 25 de septiembre de 2023

Presidente y torero se cargan la corrida concurso


Reseña para la web y libro de crónicas de la Asociación El Toro de Madrid.


 

Domingo, 24 de septiembre de 2023, se ha celebrado en Madrid una corrida de toros concurso de ganaderías con un clima perfecto para ello. Y hay que especificar lo de “corrida de toros” porque al margen de esta tenemos otros dos concursos más a lo largo de la temporada, que son “corridas de novillos”, por obra y gracia del sacrosanto pliego de Las Ventas, ese que unas veces es ley y otras papel mojado. Algo más de ocho mil personas en el coso, podemos decir que además de guiris y aficionados recalcitrantes para este festejo incluso había público en la plaza, hay indicios para pensar que la masiva manifestación que hubo por la mañana en contra de la sumisión del Gobierno con los nacionalistas tuvo gran culpa de ello. Las ganaderías que se corrieron fueron las de Partido de Resina, Samuel Flores, Victoriano del Río en sustitución de La Palmosilla, ganadora de la concurso de 2022, Peñajara, José Escolar y Pedraza de Yeltes. Los toreros anunciados:

Serafín Marín. Dos pinchazos, estocada trasera y caída; TIBIAS PALMAS. Estocada con telonazo que hace guardia; TIBIAS PALMAS.

Rubén Pinar. Estocada, un golpe de descabello; SILENCIO. Estocada corta y un golpe de descabello; SILENCIO.

Gómez del Pilar. Tres pinchazos, estocada desprendida; SALUDOS CON DIVISIÓN (dos avisos). Media estocada suelta y un golpe de descabello; SALUDOS CON DIVISIÓN (un aviso).

 

Presidente. Sr. José Luis González González. Solamente el desatino mayúsculo acontecido en la lidia del sexto toro, cambiando el tercio contra toda razón, tratándose para más inri de una corrida concurso, es motivo suficiente para que no volviera a presidir un festejo en Las Ventas.

Tercio de varas. Destacó y fue muy aplaudido Antonio Peralta por su quehacer picando al cuarto de la tarde, el de Peñajara.

Cuadrillas. Muy bien banderilleando y lidiando al de Peñajara, Marcos Prieto y Diego Valladar con los palos y Manuel Macias con el capote. Fueron obligados a saludar.


**

 

Antes de pasar a reseñar lo que pasó con cada toro hay que hacer un comentario contra la empresa, veedores y personas responsables de las ganaderías y trapío que hemos visto en esta corrida concurso. Una vez más la falta de originalidad a la hora de reseñar y la desidia que transmiten. En este tipo de festejos, que solo se demanda un ejemplar por hierro se podría abrir el abanico y traer cosas distintas o ganaderías que carecen de ocasión para venir con seis ejemplares, darle un toque extravagante que llame la atención de público y aficionados. Se podrían exhibir los toros en el Batán, que para eso está, para darle mayor resonancia. Pero nada. Luego está el toro que ha traído cada ganadero, solo podemos salvar aquí el ejemplar de Partido de Resina y el de Peñajara, lo demás, se ha visto claramente, eran las sobras de las sobras. Esto revela claramente la dejadez de la empresa a la hora de reseñar y poner en valor esta corrida. Creemos que Madrid merece una corrida concurso de categoría, un acontecimiento para el mundo del toro que fomente la competencia entre ganaderos, que recupere la esencia y el sentido que tuvieron este tipo de festejos. Y ahora pasemos a lo sucedido en el ruedo.

 

La tarde dio inicio con aplausos de salida para el toro de Partido de Resina que, ciertamente era guapo y se daba un aire al concepto de Pablo Romero que tenemos en la cabeza: bien puesto de pitones, hocico chato, lomo recto, grupa ancha y desarrollada… también esa forma tan cansina de desplazarse y ese movimiento aparatoso de las patas traseras. Tan cansino que el animal rozó la invalidez, por decirlo de alguna manera, y podría haber sido devuelto perfectamente. Nos referimos a Cabañito (nº 33, 510 kg, 04/19; arrastrado entre pitos), cuya salida dio buenas muestras de mansedumbre, visitando toriles y mirando a los espectadores de barrera. Ya en el primer puyazo el piquero tuvo que fingir el castigo, háganse a la idea de la escasez de fuerzas que mostraba, transcurriendo el tercio de caballos entre las protestas y las demandas de los tendidos porque Cabañito se fuera de vuelta a los corrales. No lo tuvo a bien el presidente y la lidia continuó con las pasadas en falso de los banderilleros y la atonía del morlaco. Cogió la muleta Serafín Marín, cuya aparición nos traía recuerdos de juventud, y le ligó una serie a media altura, templada, que era justo lo que pedía el animal. Estuvo inteligente con el toro y lo toreó bien en dos o tres tandas redondas y rematadas. Cabañito estaba entre alfileres como hemos dicho, Serafín no sudaba con él, así que se empachó de toro y se pasó de faena conforme a la costumbre y cánones actuales. Dos pinchazos y una estocada trasera y caída pusieron a los carniceros a trabajar y ya no los volvimos a ver en la bocana del dos. El presidente fue protestado por no devolver el toro.

 

En esta jornada de domingo había más probabilidades de ver a votantes socialistas manifestándose en contra del propio partido socialista que un toro de Samuel Flores saliera bravo. Y así fue, puede que haya que remontarse al socialismo de Guerra y González, a monterías borbónicas en El Palomar, para encontrar un ejemplar realmente bravo en esta ganadería. El samuelón de hoy venía con la cornamenta consuetudinaria, lo que no traía eran carnes que compensaran semejante aparataje. El hombre que montaba a caballo le recetó una lanzada en el costillar, cosa que vino a descomponer del todo la acometida de Triana, pues así se llamaba el toro (nº 55, 520 kg, 12/18; pitos de despedida). De los garapullos reaccionó dando cabezazos a diestro y siniestro y abriendo el hocico en gesto de cansancio, y en la muleta pasaba sin humillar y siguió en la misma tónica de soltar la cara. Rubén Pinar tardó algunos lances en cogerle el son para que no le topara las telas, cuando lo hizo se lo pasó demasiado lejos de la bragueta y los que tienen la perspectiva más cenital, en las gradas y andanadas, se lo echaron en cara. Estuvo hábil cruzando exageradamente la mano de la muleta y la de la espada, dejando una estocada a la primera y un golpe de descabello.

 

Asomó por chiqueros el tercero, de Victoriano del Río, un toro mal hecho, feo, una mole de carne de pelo negro apodado Manisero (nº63, 580 kg, 09/18; aplausos en el arrastre). Un toro corretón que se pasó la lidia haciendo hilo, en el caballo se arrancó presto en el primer cite − puyazo en el costillar− y en el segundo acortaron distancias, haciendo una pelea más bien discreta. Su movilidad puso en aprietos a los banderilleros, si bien esta pujanza que ofreció el ejemplar de Guadalix fue bien aprovechada en los primeros compases de faena por parte de Gómez del Pilar, lo mejor el inicio genuflexo y algunos remates. Basó su actuación en la mano derecha y exprimió todo lo que pudo al Victoriano, que metía muy bien la cara no sin ciertas complicaciones. Al final de la faena una tanda por derechazos haciendo el tiovivo agarrándose al lomo del toro, muy jaleada, nos confirmó que, efectivamente, hoy había público en Las Ventas. Después del primer pinchazo entrando a matar el de Victoriano se fue acobardado buscando las tablas, detalle a tener en cuenta en una corrida de este signo. Sobre esta faena concluimos que Noé no estuvo por debajo del toro, tampoco brilló al nivel que Madrid demanda, su actuación fue agradable, correcta, y no pasó de ahí. Eso sí, emborronada por la espada.

 

El de Peñajara fue uno de esos toros que caldean el ambiente los días previos a su lidia, la espectacularidad de su trapío propició debates y pronósticos, multiplicados por el altavoz que otorgan las redes sociales. El suflé estaba en todo lo alto cuando el de Peñajara saltó a la arena venteña, la bellísima capa ensabanada botinera era coronada por dos pitones espeluznantes; su cuerpo, dada la simiente contreras, carecía de exageraciones. La ovación para recibirlo estaba servida. Atendía por Mexicano (nº 47, 518 kg, 11/18, algunos pitos de veredicto) y desde los primeros lances se apreció que tenía poco interés por acudir a los cites. Estuvo bien en la suerte de picar Antonio Peralta, Mexicano acudió en tres encuentros con el varilarguero, tardeando en demasía, escarbando y acortando las distancias, sin excesivo empuje en la pelea, no obstante ese galope codicioso una vez que se arrancaba entusiasma a cualquiera. Siguió parándose en banderillas y no fue por las mañas de la cuadrilla, pues estuvieron de lujo intentando alargar la embestida con la capa, y Marcos Prieto con los palitroques pareó con clasicismo a un toro que, como hemos reflejado, tenía una cabeza pavorosa. Llegó completamente parado a la muleta, poco o nada se podía hacer con tan escaso material. Serafín entró a matar con telonazo, la espada cayó atravesada y asomó la punta por el costillar de Mexicano, cuyo juego fue mucho más agitado los días previos que durante su lidia.

 

Pensábamos que el de Escolar era un candidato para poner las cosas en su sitio, pero al verlo asomar la gaita decayeron gran parte de las ilusiones. Otro toro feo, sin cara y sin aparentar, protestado de salida. Eso sí, humillando desde el inicio, la pelea en el caballo no dijo nada y tomó un segundo puyazo a menos. En banderillas cortaba el viaje y los banderilleros se dedicaron al arte del rejoneo a pie. El Escolar, de nombre Castellano (nº 58, 503 kg, 12/18; palmas de despedida), regaló varias embestidas al paso arando con el hocico por el lado izquierdo, la gente lo vio, pero Rubén Pinar no pudo exprimir ese pitón e insistió por el lado derecho. El de Valdetiétar se puso áspero rápidamente y Rubén Pinar lo pasaportó de una estocada corta y un golpe de descabello.

 

Para finalizar esta concurso otro toro recibido entre rumores de protesta, Sombrero (nº 25, 597 kg, 09/18, arrastrado en medio de una ovación), de Pedraza de Yeltes. Esqueleto grande y agalgado como corresponde, pero una carita y una expresión de niño chico que desmerecía el conjunto. Tocan para que salga el caballo y aquí vino todo el meollo de la corrida. El toro cogió una primera vara, por parte de Sangüesa, de una manera sublime, agrandándose, echándose sobre las patas traseras para dedicarse a meter riñones que aquello era una epifanía. Luego se fue disimuladamente a tablas buscando a los capoteros. Lo ponen para un segundo envite, se arranca al galope y se pone a meter riñones del mismo modo que había hecho anteriormente, definitivamente, algunos estábamos viendo a la Virgen de la Paloma. De repente, miramos al palco y asoma el pañuelo blanco, Noé había pedido el cambio y el presidente, el inefable presidente y sus magníficos asesores, lo habían concedido inmediatamente. ¡Qué era aquello, por qué! Nadie entendía nada, quedamos en estado de shock, por fin un toro que se crece de verdad en el castigo y, ahí estaban, poniéndole las banderillas. Se suponía que estábamos en una corrida concurso de ganaderías. No vimos el segundo tercio porque seguíamos en trance, las protestas arreciaban, Gómez del Pilar, el torero lidiador que acompaña al caballo metro y medio cuando sale al ruedo había pedido el cambio y, el presidente… ¡qué podemos decir del presidente! Siguió la bronca cuando el torero, después de todo aquello, brindó el toro al público. Sin más preámbulo, se puso de rodillas y ligó una tanda de derechazos en una cuarta de terreno y, los mismos que lo habíamos abroncado hacía unos instantes, batíamos palmas entusiasmados. Siguieron dos tandas emocionantes, en gran medida gracias a la arrancada poderosa del ejemplar de Pedraza de Yeltes, recordándonos a aquel tremendo Huracán lidiado el San Isidro del año pasado. Se vino muy a menos, puede que cerrarlo en tablas y acortar las distancias no le sentara bien. Para culminar Gómez del Pilar dejó media estocada soltándose rápido la espada, con el obstinado e indeseable acoso de los banderilleros tratando de derribarlo, el burel necesitó un golpe de descabello. Gómez del Pilar saludó entre palmas y pitos, y no era para menos. El mal sabor de boca que dejó esta lidia no se olvidará fácilmente.

 

El galardón para el toro más bravo de esta corrida concurso de ganaderías fue para Sombrero, ejemplar de Pedraza de Yeltes. Esperamos que regrese el próximo año y que nos dejen ver lo que los toros dan de sí en el tercio de varas.


El de Peñajara. Foto: Alejandro Lara




El ganador de la concurso, Sombrero, de Pedraza de Yeltes


Sombrero en varas. No tenía mal estilo


Gómez del Pilar con el de Pedraza, la serie de rodillas que puso paz después de la bronca durante la lidia


lunes, 26 de septiembre de 2022

La Palmosilla se lleva el gato al agua

 

Crónica para la web y el libro de crónicas de la asociación El Toro de Madrid.


Domingo, 25 de septiembre de 2022. Con un cuarto de entrada y tiempo agradable y otoñal se ha celebrado una corrida concurso de ganaderías dentro de la serie de festejos de cariz torista que vienen celebrándose los últimos años en el mes de septiembre. Con toros, por este orden, de Juan Luis Fraile, Fermín Bohórquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral.

 

Javier Castaño. Pinchazo saliéndose y estocada delantera; SILENCIO. Estocada rinconera y unos diez golpes de descabello; PITOS.

Rubén Pinar. Buena estocada ligeramente trasera, SALUDOS. Estocada contraria; DIVISIÓN DE OPINIONES.

Gómez del Pilar. Estocada traserilla; SALUDOS. Pincha saliéndose, estocada corta, pinchazo y estocada honda caída; SILENCIO.

 

Presidente: D. Ignacio Sanjuán Rodríguez. Tuvo que cambiar el tercio de banderillas del primero de la tarde con tres palos debido a la infinidad de pasadas en falso que llevaban los banderilleros. Al primero de Juan Luis Fraile y tercero de Pallarés los cambió con dos puyazos, uno por blando y el otro porque el picador Juan Manuel Sangüesa lo inutilizó (esperamos que lo sancionara) cuando la premisa hoy era de tres entradas al caballo.

Tercio de varas: Mal, muy mal. Solo se salva la actuación de “Puchano” con el de la Palmosilla que casi puso más el toro y el jaco de su parte que el propio picador. El resto han venido a machacar a los toros sin valorar las condiciones, sin calcular que hay varias entradas y posibilidades sobradas de ir ahormando al toro paulatinamente. Juan Manuel Sangüesa, con el jugado en tercer lugar, arreó un leñazo al de Pallarés en el brazuelo y lo dejó inútil para la lidia, sin ver que el toro se estaba templando por momentos -embestía pastueño- y que no le sobraba alegría, quitándole todas las posibilidades a su matador; esperamos que fuera sancionado por ello.

Cuadrillas: Marco Galán estuvo bien con el capote todo el festejo, sin embargo los banderilleros Joao Ferrera y Mariano Ruiz dieron un sainete y un ejemplo de incapacidad en la lidia de burel que abría plaza. Por otra parte y a las órdenes de Gómez del Pilar, destacaron Ángel Otero, con un primer par primoroso, y Pedro Cebadera, con el tercer toro de la tarde siendo obligados a saludar.

 

Por orden de antigüedad de cada hierro rompió plaza el toro de Juan Luis Fraile (Gañanito nº 84, 576 kg. 04/18; silencio y algún pito en el arrastre), de pelo negro y de fachada más bien discreta, rehuyendo del capote de Javier Castaño y blandeando en los primeros compases. Evidenciaba falta de fuerzas y, tanto fue así, que al salir del segundo encuentro con el picador perdió las manos y el presidente, meditándolo, se vio obligado a cambiar el tercio. Las opciones que pudiera tener este Gañanito se fueron al traste conforme los banderilleros iban pasando en falso, incapaces de dejar cuatro palos en lo alto, el astado estiraba la gaita impidiendo que los rehileteros clavaran a la par que fue desarrollando sentido y reponiendo las energías, de manera que cuando Castaño cogió la muleta el de Juan Luis Fraile ya se sabía la tabla de multiplicar. Hay que decir que la actuación del salmantino ha sido todo un desastre por falta de pundonor y de capacidad, para replanteárselo. Recortó al toro en los lances de inicio, le pajareó dos tandas por el derecho desde la lejanía, con muchas precauciones y, sin enseñarlo al natural, se fue a por la espada para entrar a matar a paso de banderillas, ¡menudo recital!

Continuamos con el ejemplar de Fermín Bohórquez, elección que ningún aficionado se explicaba dado el pésimo recuerdo que dejó en Madrid la última vez que lidió a pie, allá por el mes de junio de 2018, dando una exhibición de invalidez y descaste. Embarcaron un toro muy en el tipo murubeño, voluminoso, que atendía por Reducido (nº 47, 556 kg, 02/2018; tímidas palmas en el arrastre) y en los primeros compases dio señales de su falta de fuerzas. En varas salió suelto en los dos primeros puyazos, si bien en el tercer encuentro se queda y no se naja; en banderillas se dedica a mugir y a abrir la boca observando parsimonioso como le ponen las banderillas. Sin sorpresas, el toro se dedicó en la muleta a lo mismo que hizo durante toda la lidia, es decir, a blandear. A esto hay que sumarle la buena condición que tenía, así que Rubén Pinar estuvo ahí, machacón, dando muletazos y más muletazos, una veces el toro perdía las manos, otras pegaba el derrote en el trapo y, las menos, Pinar le pegaba algún muletazo de buen trazo. La estocada, eso sí, fue superior y apreciada por los aficionados que le tocaron las palmas por ello.

Para Gómez del Pilar aguardaba un cárdeno de Pallarés de nombre Pantera (nº 92, 490 kg, 12/17; despedido con aplausos), recibido con algunos reproches porque no aparentaba gran cosa y, más todavía, después de que el ojo se acostumbrara al aparataje del toro de Bohórquez. Esto se olvidó pronto porque Gómez del Pilar lo esperó decidido en el tercio y le ligó un ramillete de verónicas de buen trazo, tres medias y una larga llevándoselo a los medios que puso a la gente en pie. El toro tenía una embestida muy templadita y humillada, asaltillada que dicen algunos, lo vio toda la plaza menos Sangüesa que, sin venir a cuento, le arreó un segundo puyazo en el brazuelo con dolo y premeditación que dejó al animal medio cojo y manando sangre el resto de la lidia como un guarro en la matanza. Gómez de Pilar quería lucirse con esa embestida dulzona, estaba a gusto, claro, y el toro muerto en vida. Así que se pasó de faena y el toro terminó por echarse merced a la escabechina de Sangüesa, quitándoselo de encima con una estocada pasada y saliendo a saludar por el conjunto de su labor: capote, lidia en varas y estocada.

José Escolar escogió un señor toro para esta concurso, Minerito (nº 10, 587 kg, 10/17, división en el arrastre), de apabullante trapío, terrorífica testa y mirada penetrante, recibido con gozo y con aplausos por los aficionados como no podía ser de otra forma. No sabemos si lo avieso de su condición era una cualidad que traía del campo o una creación de Javier Castaño y su cuadrilla durante la lidia. Y es que ya desde salida empezó dudándole mucho, incapaz de hacer que pasara en el capote y de enseñarlo a embestir. Antes de que saliera la caballería Minerito ya había dejado varios capotes para ponerlos en venta en el segunda mano. Era un pavo de Escolar así que lo de las varas lo estábamos barruntando: le pegaron tres buenos lanzazos, dos en el mismo agujero, sin que Minerito desarrollara trazas de bravo, y todavía lo quiso llevar Castaño para que le arrearan un cuarto puyazo que finalmente no se produjo. A duras penas consiguieron dejar cuatro palos los peones y Castaño, que no lo veía por ningún lado, lo probó un par de veces por el derecho −era un prenda por el izquierdo− y cogió la calle de en medio yéndose a por la espada de verdad, sin someterlo ni machetearlo. Duro de patas, el poderío de tamaño toro salió a relucir a la hora de morir, negándose a doblar con una estocada en lo alto Castaño necesito una decena de descabellos para acabar con la historia de este Minerito que, si bien no fue bravo, hace justicia a la leyenda de ese ganadero sin par que es José Escolar.

Se cumplió el aforismo de no hay quinto malo con el ejemplar de La Palmosila. El ganadero embarcó dos toros y aquellos que se decidieron por este Brasero (nº 38, 560 kg, 11/06, ovación de despedida) acertaron de pleno. Era cinqueño, negro, bajo y generoso de carnes, no impresionaba en demasía quizá por la comparativa reciente que teníamos con el de Escolar. Salió de la jaula muy vivo e incierto enganchando el capote de Rubén Pinar y en varas dio un juego interesante, romaneando en las tres reuniones que tuvo con “Puchano”, propiciando un tumbo en la primera de ellas. Recibió un castigo medido, no salió suelto, pero hay que tener en cuenta que antes de acudir a esa tercera vara buscó excusas y se fue a capotes, lo que no me terminó de convencer acerca de la bravura innata del astado. Se descompone al ser banderilleado, muestra la lengua y no llega nunca a tablas, lo que no fue óbice para que el de La Palmosilla diera un recital en la muleta, acometiendo incesante por ambos pitones sin echar una mala mirada. Embestía como un tejón y Rubén Pinar no consiguió templarlo en las primeras series, toreó mecánico y tirando líneas, despegado, lo que provocó el enojo de muchos. Gracias que lo mató bien, el toro lo merecía, aunque los peones lo atosigaron y estropearon lo que hubiera sido una muerte digna de tan notable ejemplar.

Con expectación venía el ejemplar de Sobral, cuyo historial como sobrero de Pamplona era conocido por muchos, un toro grande de espectacular pelaje ensabanado, botinero, capirote, que atendía por Cebadito (nº 55, 520 kg, 02/17, despedido con silencio). Se dejó torear con la capa antes de que hiciera aparición a horcajadas Aguado, dando un ejemplo más, el enésimo de la tarde, de cómo picar un toro sin atender a sus condiciones. Salió de najas Cebadito al sentir el hierro y cuando regresó Aguado se cebó de manera desproporcionada con el animal. Lo pusieron de nuevo, le arrea otro puyazo y Cebadito sale perdiendo las manos vaticinando lo que iba a pasar a continuación. El animal se fue desfondando progresivamente, acusando el castigo sobremanera, de modo que se aplomó en la franela de Gómez del Pilar, que no tuvo otra que abreviar y terminar con la historia de este espectacular toro de Sobral, cuyo desenlace ha resultado decepcionante para todos.

Antes de finalizar no quiero concluir sin señalar el recital que dieron Gómez del Pilar y Rubén Pinar con el capote poniendo los toros en suerte, especialmente este último. Manejaron los vuelos de manera primorosa, variada, ciertamente bella y efectiva, propiciando lidias alegres, vistosas y colocando los toros para que los picadores mostraran una vez más su incompetencia a la hora de administrar el castigo.   

El premio al toro más bravo se lo llevó el ejemplar de La Palmosilla, su picador el del mejor tercio de varas y el de la lidia quedó desierto.


Brasero, de La Palmosilla


Brasero. Foto: Javier Alvarado

El de José Escolar


¡Casi nada! Foto: Andrew Moore


La espectacularidad del ejemplar de Sobral. Foto: Alejandro Lara

jueves, 2 de junio de 2022

Escolar, dos toros y un torero

 




El toro de arriba, tan prototípico de Albaserrada, es Arbolario nº 39, 601 kg, cinco años y cuatro meses. Se corrió el pasado 31 de mayo, sobreviviendo a dos puyazos infames de David Prados en mitad del espinazo, acudiendo de largo al segundo encuentro, embistió largo por el derecho y fue tobillero por el izquierdo. Alberto Lamelas no lo embarcó en ningún momento. 








El quinto de la tarde fue este Palomito nº 70 con 585 kg, rebasando los cinco años por cuatro meses. Grande, generoso de carnes, cornalón, rematado por los cuatro costados, un señor toro, un toro de Madrid. Este año, aun lidiando Escolar en Pamplona, hemos tenido suerte y ha traído una corrida que ha convencido por su presencia. Otros años Pamplona se los llevaba todos, se nota el efecto pandemia y el remanente que había en los cercados de Valdetiétar. 

Palomito recibió muchas palmas de salida y se llevó dos señores trancazos del picador acudiendo largo para el segundo envite. Como suele suceder con el Albaserrada legítimo, había un pitón aparentemente imposible, para cavilar, este era el lado diestro. Por el izquierdo sin embargo regaló un buen ramillete de arrancadas sin que Lamelas fuera capaz de gobernarlas conforme al arte. Duro para morir, como toda la corrida, un toro notable, que caló arriba por su tremendo trapío y la seriedad que imprimían todos sus movimientos. Palomito, nº 70.


-o-


Capítulo aparte merece la actuación de Gómez del Pilar con un toro de movimientos totalmente inciertos, el tercero de la tarde. De esos animales que dudas que pudiera estar burriciego porque anda colándose constantemente y cazando moscas por el lado izquierdo. A base de puro valor, de querer, se fue metiendo en sus terrenos y, quedándose quieto, le corrió lo mano por el izquierdo de manera tal que hizo rugir a la plaza. Tremendo, un toro a priori imposible por el izquierdo y terminó cruzándose al pitón contrario, en la plaza se vivió con verdadera emoción. Todo esto reponiéndose al tantarantán que sufrió a portagayola y un revolcón en la faena de muleta, por el pitón por donde a continuación bordaría el toreo. 

Es Gómez del Pilar esa clase de toreros que han ido madurando la profesión con el paso de los años, conociendo los gustos de Madrid, y está en un momento espléndido como demuestran sus actuaciones en las últimas temporadas en la plaza capitalina. Capaz de cortarle las orejas a toros de José Escolar y de Dolores Aguirre en Las Ventas, eso no lo pueden decir muchos. No pudo lidiar el sexto por cogida a portagayola, una verdadera pena. Se le espera. 




Un toro que por su comportamiento incierto, su cuerna veleta y cornipaso, y que acabo con un capote colgando del pitón, trajo reminiscencias de aquel Cazarratas de Moreno Silva; pero este Milagroso en verdad fue otra cosa y no tuvo nada que ver


Bordándolo al natural

viernes, 15 de noviembre de 2019

Sevillano, de José Escolar



Jugado el 28 de mayo de 2019

Nº 68, 04/2014, cinqueño, 520 kilos


 Foto: Ana Escribano

Foto: Andrew Moore



Foto: Javier Alvarado


Para no variar Gómez del Pilar se fue de nuevo a porta gayola a recibir a su segundo y, por segunda vez, una vez puesto en pie manejó con gran eficacia el capote, consintiendo al toro en su ímpetu hacia los adentros y sacándoselo luego hacia los medios sin un solo tropezón en el percal. Cuando el toro, Sevillano, arremete contra la cabalgadura de Juan Manuel Sangüesa, lo desmonta del leñazo que le mete. En la segunda entrada el toro acomete con vigor y Sangüesa le pega duro; en la tercera le cita dándole el pecho y agarra una buena vara. En banderillas espera y no da facilidades, tirándose al pecho directamente y pese a eso Iván Aguilera y Pedro Cebadera dejan sus seis rehiletes en el toro, tragando lo que no está escrito. Muy bien ambos. El capote del Ruso vuelve a serle arrebatado de las manos, que ésta no era su tarde, y Gómez del Pilar, blanco y plata, se dispone a torear la fiereza, la embestida cortada e incierta, la guasa de Sevillano presentando un argumentario de menor entidad que el de su primero, pero es que las condiciones del toro, su presencia, su pavorosa presencia eran un puerto de primera categoría especial ante el que Gómez del Pilar puso su decisión y, nuevamente, su valor. Con un pinchazo y media estocada tendida lo mandó a manos de los destazadores.

José Ramón Márquez. En Salmonetes ya no nos quedan.

lunes, 10 de abril de 2017

Sin toreros no hay victorinos

Corridas del estilo que echó Victorino necesitan toreros muy versados, conocedores de las pautas técnicas que necesitan estos animales, claras y bien definidas a lo largo de todos estos años; que si un aficionado conoce, un torero debería tener grabadas a fuego. Visto lo visto, analizando lo que pasó en la arena de Las Ventas en tarde tan propicia, uno duda si los coletas conocen de qué van estos toros, o bien, es tal la jindama que anula la capacidad de pensar en la cara. No hay otra.


Que no fue la mejor victorinada lo sabemos todos, ahora bien, que hubo toros para darles fiesta, está tan claro como el cielo que ayer disfrutamos en la plaza de toros de Madrid. No puedes presentarles la muleta a media altura ni porfiar por el pitón que vienen avisados, como hizo Gómez del Pilar con el primero por el lado derecho, en una faena, como la del quinto, amontonada, sin darle aire a los toros, tratándolos muy brusco. A cabezonería no les vas a ganar, hay que faenar por el pitón más potable y luego ya veremos lo que pasa. En esto se parecen a los miuras. 

La gente no sabe ver toros y el ojo humano es traicionero. Al quinto, Murallón, con la morfología de tantos victorinos que hemos visto en Las Ventas, lo abroncaron de salida, y es que se acababa de lidiar una mole de 631 kilos, Bosquimano, con más pinta de toro viejuno de Buendía, y a la gente se le hizo chico el bueno de Murallón, que tuvo un pitón izquierdo de dulce. Hace poco pasó algo similar en una corrida de Miura. Salió un sobrero de Valdefresno y el personal se escandalizó con aquella mole de carne comparándola con los agalgados miureños, y era lo mismo que vemos en todas las corridas del hierro salmantino.

A Fandiño deberían correrle a gorrazos en el momento que empieza las primeras tandas de faena toreando en redondo, echándose el toro detrás de la cadera. Mandamiento número uno de las santísimas tablas del paleto de Galapagar: "Las primeras tandas en línea recta". Barbacano se llamaba, el segundo, un toro con viveza, que cumplió en el peto y tuvo un buen número de embestidas con el hocico por la arena. Chocó con la inefable muleta de Fandiño, incapaz de darle una tanda con armonía, no hablemos de construir faena con un hilo argumental. Mató a paso de banderillas y dejó una estocada infame en el chaleco.

Mejor no profundizar en cómo estuvo el de Orduña con Bosquimano, que metía mucho miedo, no solo por su fachada imponente, sino porque tenía tendencia a ir con la cara alta, gazapear, quedarse corto y pensar mucho todo lo que hacía. Es probable, incluso, que pensara más y mejor que Fandiño, a merced y sin fundamento continuamente. Petardo gordo y palmas -de castigo al torero- al toro en el arrastre. 

Alberto Aguilar tiene un don, si es que a esto le podemos llamar don, de vérselas con toros de poderío marmóreo que embisten como auténticas fieras. A bote pronto, y hay muchos más, recuerdo haberle visto con Lirio, de Montealto; Aviador, de Cuadri; Camarín, de Ibán; uno de José Escolar en Ceret que quitaba el aliento, Conducido; u otro pájaro de Palha en la pasada Feria de Otoño, Yegüero. Si hay alguien que sepa lo que es sentir la fiereza y el poderío del toro de lidia en sus carnes ese es Alberto Aguilar. Ayer se echó en cara a Buscador, un toro que, como bien me decía De Diego en las cañas, se encogía y se estiraba para embestir como hacen los guepardos del Serengueti cuando se arrancan tras los antílopes. Embestía muy fuerte, largo y metía la cara; Aguilar era consciente de ello. Hubo un aviso por el derecho y Buscador lo lanzó a la arena. Era de esos toros que si le pegas tres tandas la plaza ruge y abres la puerta que da a la calle Alcalá de par en par con todas las de la ley. Se vio algún muletazo de mérito, pero también pausas entre pase y pase y muchas dudas. Quedarse en el sitio y ligarle, qué fácil es escribirlo.

Echaron al corral al otro cinqueño de la corrida, con el pelo del testuz rizado y la cabeza acarnerada se daba un aire a las cabezas de toros antiguos. Creo que en la muleta hubiera aguantado sin doblar, otra característica típica de los victorinos. Salió en su lugar uno de San Martín que también se podría haber ido de vuelta, blando y pastueño, con el que Aguilar tuvo momentos para poder gustarse. Comparado con el resto de la corrida se me hizo demasiado empalagoso y no le eché muchas cuentas.

A Victorino hay que animarle a que siga criando toros que necesiten de toreros inteligentes, valientes y conocedores de sus triquiñuelas; que pidan dominio en cada embestida y les pongan a cavilar. Seguiremos esperando a que aparezca el que pueda con ellos, no queremos victorinos tontos. 

A los toreros les dejamos el mandamiento segundo de las santísimas tablas del paleto de Galapagar: "nada de toques bruscos si no quieres amoscar al Victorino". Y como muestra de generosidad un mandamiento extra, nacido de la sabiduría de habérselas visto con decenas de ejemplares como los que vimos ayer: "Algo que hace fracasar a muchos toreros con Victorino es salir a dominar. Es un toro al que no se domina. Se le ha de engañar. Si vas a dominarlo, aprende enseguida"; Luis Francisco Esplá en el número uno de la revista El Monosabio, del Ateneo Orson Welles.

domingo, 17 de agosto de 2014

José Escolar vuelve a Cenicientos

   Volvía José Escolar a una de las plazas donde forjó su leyenda, Cenicientos, que junto con el Valle del Tiétar y el agosto venteño serían los principales lugares donde el campechano ganadero consolidó su fama de ejemplar criador de reses bravas, trampolín donde saltaría a la élite de las grandes ferias y las plazas de España y Francia donde sienten predilección por el toro auténtico. Y volvió con una corrida fenomenalmente presentada, con tres toros de Madrid (1º, 5º y 6º) y tres para cualquier capital de provincia. Es una forma de hablar, ya quisieran en la mayoría de capitales de provincia... El juego ofrecido, en conjunto, podríamos decir que no pasa de mediano, bueno para los generosos. A la segunda parte de la corrida le faltó empuje y codicia para seguir las telas y llegar con más vibración a los tendidos. En el caballo, una vez más, los lidiadores nos han escamoteado el tercio, con la salvedad de Iván García que ha echado una gran tarde, ha vuelto ha dejar patente su poderío con el capote, colocando los toros en suerte y comportándose como un auténtico director de lidia toda la tarde, con una generosidad inusual para con sus compañeros en los tiempos que corren; desde aquí mi más sincera felicitación. Hubo un toro excepcional en la muleta que persiguió los vuelos humillado hasta el final y permitió una buena faena artística a Salvador Cortes, el corrido en segundo lugar. Demasiado desentendido el primero, y los tres últimos nobles y pastueños, cada uno con su personal estilo, porque si algo tienen los toros de José Escolar es personalidad, no como en esas torofactorías en la que visto uno, vistos todos. A la muerte se comportaron con una dureza despiadada, engallándose y viniéndose arriba al recibir la estocada.

 Fuera las fundas. Afición francesa en Cenicientos, ¡chapeau! 

 El día anterior todos soltaron la capa para saltar al callejón. Así se para un toro

 Aleluya. Pensábamos que la suerte de varas había emigrado definitivamente a Francia


  Cántito, un cuatreño de espectacular trapío y seriedad. El único ejemplar que en dos días de toros fue puesto en suerte, gracias a Iván García, por lo que podemos decir sin miedo a equivocarnos que fue manso en el jaco y cantó la gallina en el segundo puyazo, desentendiéndose, como hizo en la muleta. Iván García, lo paró sin amilanarse con unos lances genuflexos de bella factura.


 Palomita II tenía una facha más santacolomeña

 Hombre al agua


  Palomita II, fue un toro sobresaliente, solo con la objección de algo de falta de fuerzas al final de la lidia. Puede que sea primo de un gran Palomito que vimos en Las Ventas, no puedo afirmarlo con certeza porque el Tío Pichorronco juega al despiste con las reatas. Un tumbo en el primer envite y un puyazo largo empujando con los riñones, en banderillas no quiso nada por el derecho y embistió como un tejón en la muleta por los dos lados, gran ovación en el arrastre con leve petición de vuelta al ruedo. Cortés se lio con el estoque, saludos desde el tercio. Dejó algunas tandas rematadas de principió a fin.



 Iván García en director de lidia con un toro que no le corresponde, una imagen atemporal

Estocada enterrada en el morrillo, hocico cerrado

  El tercero tuvo un pitón izquierdo de aviesas intenciones que enseñó a las claras desde el principio, cuando Gómez del Pilar tuvo que tomar el olivo evitando la inminente cornada. Incomprensiblemente pidió el cambio con un solo puyazo, e incomprensiblemente el señor Gonzalo de Villa Parro, delegado del callejón en Las Ventas concedió. Poca vista y afición por parte de ambos. Cocinero, con casi seis años, llegó fresco como una rosa a banderillas, con sus instintos homicidas en plenas facultades. Ivan García asumió la lidia ante el desconcierto, y menos mal, porque si no aún estamos en la Plaza de Cenicientos. Gómez del Pilar, como incomprensiblemente hacen la mayoría de matadores con esta clase de toros, se intentó poner en redondo en vez de tratar de dominar y castigar, sin ningún lucimiento por supuesto, con más posturas que otra cosa porque aquello estaba imposible para ponerse guapo con los derechazos. Lo mejor fue la estocada en la yema entrando derecho.




  Iván García con el cuarto, Armensito II, un toro blando que solo admitió un puyazo y acabaría metiendo en el canasto, cortándole la oreja tras una buena estocada tirándose con decisión.


 Os quejabáis de que los subalternos ya no paran los toros a una mano, ahí tenéis a uno


  El torazo que saltó al ruedo en quinto lugar, Chupeteno II, quedó muy soso después de un dos en uno en la paletilla por parte del picador. Salvador Cortés tampoco puso la alegría que le faltó al burel, que no se comía a nadie y acometía pastueño y noble. 


 Un toro con plaza

  Pidiendo el cambió antes de probar el Escolar, cuánto hay que aprender...

   Al toro sexto Gómez del Pilar le pegó como quinientos muletazos, así que tan malo no sería. No dijo nada, absolutamente nada. Para colmo Cazador I se vino arriba con la estocada y casi le dan los tres avisos. Iván García salió a echar una mano para culminar su sobresaliente actuación.

lunes, 8 de octubre de 2012

Feria de Otoño. La novillada


  Vamos a ver si soy capaz de ir desgranando, poco a poco, lo que en mi opinión ha sido esta Feria de Otoño. Un ciclo breve bien acogido por el abonado que, curtido a base de tardes plomizas en cantidades industriales, lo recibe como ese bombón racionado en casa del pobre, que siempre deja buen sabor y no empalaga.
 

Novillos de Alcurrucén - El Cortijillo; para Gómez del Pilar, Luis Gerpe y Gonzalo Caballero.

 
  En Madrid, hasta hace bien poco, al anunciar las novilladas se podía leer aquella coletilla pasada de moda que decía: "defectuosos y desechos de tienta". Y digo hasta hace bien poco porque tengo el cartel oficial de Taurodelta delante y observo que ha desaparecido. Sin embargo, a razón de los novillos que han echado, para la familia Lozano la frase de marras se encuentra en plenitud, si no cómo explicar tan penosa presentación en una casa que cuenta con un número ingente de cabezas.
  Se vieron los clásicos del Cortijillo tan abrochados que resultan indecorosos en Madrid (2º); la sardina sin carnes (2º y 5º); e incluso un ¿Núñez? de pelo berrendo, bajo y ancho de pechos (4º). En juego, como era de prever, tomaron el camino de la mansedumbre más deslucida que viene siendo costumbre en el hierro con forma de ancla. Salvamos el primero, de Alcurrucén, buen novillo; y el sexto, que haciéndole bien las cosas hubiera sido otra historia.
 
  Gómez del Pilar ha vuelto por sus fueros, igual que lo hemos visto en tantas novilladas de temporada, confirmando que la tarde dada en San Isidro con los de Guadaira fue mero espejismo. Desaprovechó el mejor animal de la tarde, el primero, de comportamiento muy Núñez, calentándose en el caballo y yendo a más en la muleta, con recorrido, suavidad y boyantía. Toreó desangelado desde el extrarradio de Madrid y vendió demasiado humo entre tanda y tanda para tan poco toreo. Inició bien la faena con el berrendo, sometiéndolo, y poco pudo hacer en redondo dado que el novillo estuvo a la defensiva durante toda la lidia. Gran tarde echó el tercero de la cuadrilla, Fernándo Sánchez, cosechando aplausos en banderillas.
 
  Luis Gerpe estuvo bien con el descastado y esmirriado segundo, sacándole todo lo que tuvo, toreando con verticalidad y con porte. Nada pudo hacer con su segundo pues no había oponente de puro descaste. Hay mucho que pulir por supuesto pero apunta cosas distintas, veremos cómo evoluciona...
 
Luis Gerpe encajando la cintura de muleta
 
 
   Cosa parecida sucede con Gonzalo Caballero, uno de los novilleros que más ha ilusionado esta temporada. En todo momento busca el toreo de frente, con las zapatillas apuntando al toro, pero aún falta el temple y el mando necesarios para construir el toreo en redondo. Vale que su primer oponente no valía un duro pero el animal que cerró la tarde merecía más, pese a mansear en el segundo puyazo, tuvo alegría en banderillas y buena embestida en los capotes. A base de tropiezos en los engaños y llevarlo corto, el novillo se puso áspero  y peligroso, poniendo al novillero en apuros en más de una ocasión. Dejó la mejor estocada de la tarde en los medios y el público no se enteró.
 
 
Gonzalo Caballero matando en los medios