sábado, 14 de septiembre de 2024

Toros que pasaron a la historia

 

EL PREMIO DEL AYUNTAMIENTO AL TORO MÁS BRAVO DE LA FERIA (I)

      Hagamos un poco de memoria. En 1946, por fallecimiento del gerente de la empresa Jardón −Nueva Plaza de Toros de Madrid− se le encomienda este cargo a un joven que, principalmente, había sido contratado para los asuntos jurídicos y apenas tenía conocimientos taurinos, se llamaba Livinio Stuyck, que a la sazón pasaría a la historia de la tauromaquia por su agudeza y deslumbrante gestión al frente del coso de la calle de Alcalá. Don Livinio fue el creador de la Feria de San Isidro, cuya primera edición se celebró en 1947 y tuvo cuatro corridas de toros y una novillada de abono, siendo también el impulsor de la Venta del Batán, que abriría sus puertas por primera vez en 1950.

Los festejos taurinos alrededor del día del Patrón fueron un éxito y continuaron los años siguientes, de manera que en 1950 se instituye, por parte del Ayuntamiento de Madrid, el premio al toro más bravo de la Feria. El galardón venía acompañado de un pergamino para el ganadero y de un obsequio económico, cinco mil pesetas de la época, para el mayoral de la ganadería. Este fue el primer premio que surgió alrededor de San Isidro, precisamente en torno al toro y a sus capacidades sobresalientes para la lidia, una prueba más de que Madrid siempre fue una plaza de cariz torista. Otro dato interesante es que en esa misma temporada de 1950 las banderillas negras de castigo sustituyeron a las de fuego y el olor a pelo chamuscado −como en la matanza del cerdo− desaparecía de las plazas de toros. 

El 14 de junio de 1950, la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Madrid hizo público el acta con el resultado del Jurado, el premio al toro más bravo de los lidiados con ocasión de las corridas de San Isidro, en su primera edición, recayó en el toro Fuentes, número 22, lidiado en sexto lugar el día 21 de mayo de 1950 por el torero portugués Manuel dos Santos, perteneciente a la ganadería de Felipe Bartolomé.

No está muy clara la actualidad de la ganadería de Felipe Bartolomé, las últimas noticias que tenemos es que mantiene muy pocas cabezas y lidia principalmente en novilladas. En el año 2014 tuve la fortuna de asistir a una corrida de este hierro en la icónica plaza torista de Ceret, se anunciaron Frascuelo, Alberto Lamelas y Esaú Fernández. Todavía recuerdo la faena de Frascuelo a uno de los ejemplares de esta ganadería, su maravilloso temple y la torería por bandera, entrando y saliendo de la cara del toro. Acerca del juego de esta corrida de 2014, tengo anotado lo siguiente: Mansos y de poco poder en varas; en la muleta vimos dos boyantes y nobles, dos de condición mular, uno blando y pastueño, y uno duro y avieso. En cuanto a la historia de la ganadería y su sangre, Felipe Bartolomé Sanz, proveniente de Soria, entabló negocios con Juan Buendía en la provincia de Sevilla, relacionados con el agro, y el periplo comienza cuando compran la ganadería al conde de Santa Coloma en 1932. Buendía se quedó con el hierro de Santa Coloma y Felipe Bartolomé con el que tuvo previamente de Rafael Surga. Durante mucho tiempo la selección de ambas ganaderías fue a la par y la llevó a cabo el hijo de Juan, Joaquín Buendía y después su hijo José Luis. En 1959 fallece Felipe Bartolomé, desde entonces sus herederas, las hermanas Sanz de Andino, así como alguna de las hijas de estas, se hacen cargo de la vacada, estableciéndose una suerte de matriarcado en la dirección y selección de la ganadería. La de Felipe Bartolomé, por tanto, es una casa pareja a la de la familia Buendía, el encaste es puro Santa Coloma – Buendía.

Durante la década de los cincuenta, sesenta y setenta la vacada de Felipe Bartolomé gozó de años de gloria, ejemplo de ello es esta corrida y el toro que conmemoramos hoy. En los años ochenta todavía se lidiaban corridas de este hierro en nuestra plaza, por ejemplo, el excelente conjunto presentado el 2 de junio de 1988 para Julio Robles, Ortega Cano y Sánchez Puerto, la corrida en la que compitieron en quites Robles y Ortega Cano; el mayoral de Felipe Bartolomé salió a hombros de la plaza junto con Ortega Cano. En los noventa llegó el declive, después una disminución de cabezas por problemas de saneamientos, no obstante, las herederas continuaron luchando por el crédito de su ganadería, consiguiendo lidiar en una plaza de la exigencia de Ceret, como hemos comentado, o el premio al toro más bravo de la corrida concurso de Zaragoza del 2011, que fue a parar a un ejemplar de esta casa de nombre Gargantillo.

Sobre el toro que ponemos hoy de relieve, el escritor y genial taurófilo Alberto Vera, Areva, escribió en las páginas de El Ruedo: Con tipo ibarreño que, por su bravura y codicia, por su temple y nobleza, por su celo y alegría, fue un bicho digno de los mayores elogios y, para nosotros, el toro mejor de cuantos se lidiaron en la semana de San Isidro. Fuentes, nº 22, negro y precioso de lámina, resultó bravísimo con los caballos, recargando en tres varas. En las mismas apretó de forma impresionante, durmiéndose en la suerte, mientras el picador le castigaba a placer. Desangrándose mucho, llegó el bicho a la muerte bravo, alegre, codicioso, noble y suave hasta más no poder.

Los premios del Ayuntamiento fueron una constante desde entonces y, con ellos, los azulejos o lápidas para rememorarlos en el patio de mayorales de la Venta del Batán. Recientemente hubo un lapso en el que este premio se pierde y luego se recupera, coincidiendo, probablemente, con la alcaldía de la señora Manuela Carmena. Lo que sí tenemos claro es que desde el año 2014, en el que el toro Zahonero de Miura recibió su homenaje en el Batán, no se ha vuelto a colocar una lápida honorífica al toro más bravo de San Isidro, tradición que nunca debió perderse y que desde El Toro de Madrid luchamos por recuperar. Salvo el caso del toro Duplicado, de Victoriano del Río, lidiado en 2022, al que le pusieron un azulejo en el patio del desolladero de Las Ventas, lo que censuramos en el número 53 de este boletín, en junio de 2023, porque su colocación no tenía ninguna lógica, rompía con lo establecido y no marcaba ninguna pauta de cara al futuro.

Esperamos que esta pieza haya sido del agrado de la afición, de manera que podamos continuar la serie y rememorar grandes momentos de bravura ahondando en la historia y en los entresijos del toro en Las Ventas. Sirva de homenaje a los toros bravos, a sus ganaderos y a los toreros que se enfrentaron a ellos. Por mi parte, solo me queda felicitar a las ganaderas de Felipe Bartolomé, agradecer su trabajo y su tesón por seguir manteniendo una de las ganaderías señeras y más puras de la estirpe que dejó tras de sí don Enrique Queralt y Fernández-Maquieira, conde de Santa Coloma.


Azulejos en el Batán




Frascuelo en Ceret


Manuel Dos Santos con el bravo Fuentes


 

sábado, 18 de mayo de 2024

La corrida de La Quinta

 

Crónica para la web y el libro de crónicas de la Asociación El Toro de Madrid


MÁS DISPOSICIÓN QUE TOREO

 

Feria de San Isidro, lleno de “no hay billetes” con las andanadas de los tendidos uno, dos y tres a medio llenar; con un público, como es costumbre los últimos años, que impone la dictadura de los beodos, recrudecida especialmente los viernes y fines de semana. Contra las promesas que la empresa hace en invierno la discoteca de la terraza del siete a pleno funcionamiento cuando los espectadores abandonaban sus localidades, teniendo que aguantar la música a todo volumen y el desorden y peligro de una salida en la que unos van y otros vienen.

Acudió al festejo el líder del Partido Popular, señor Feijóo, en una barrera del diez. Vivimos tiempos de politización de la Fiesta, unos la atacan y otros dicen que la defienden. Le brindó Perera la muerte del cuarto entre división de opiniones.

Tiempo fresco y algunas rachas de viento, se ha lidiado y estoqueado una corrida de toros de La Quinta, casta Santa Coloma – Buendía, cinqueña y bien rematada, de comportamiento dispar, destacó por encima de todos el quinto de la tarde, Periquito, mucho más alegre y encastado que sus hermanos. A varios de ellos no les vimos las puntas de los pitones por más que observábamos con los anteojos, otros sí venían más buidos.

 

Miguel Ángel Perera. Aviso antes de entrar a matar, pinchazo y media estocada en el hoyo tapando la cara del toro (dos avisos); SALUDOS. Estocada honda en el rincón entrando bien (un aviso); VUELTA AL RUEDO.

Emilio de Justo. Estocada caída; SALUDOS. Estocada trasera caída entrando al hilo del pitón, tres golpes de descabello (dos avisos); VUELTA AL RUEDO.

Ginés Marín. Dos pinchazos, estocada corta en el sitio (un aviso); SILENCIO. Estocada enhebrada, pinchazo y estocada contraria (un aviso); SILENCIO.   

 

Presidente: Presidió el festejo el excelentísimo señor don Eutimio Carracedo Pastor. Mantuvo el rigor y acertó no concediendo trofeos a la muerte del cuarto y quinto de la tarde, hubo más petición para Emilio de Justo pero en ninguna de las dos la pañolada superaba la mayoría. El señor Carracedo Pastor, en esta ocasión, no se prestó a seguir degradando la categoría de la Plaza de Madrid con trofeos depauperados, esperamos que siga manteniendo este criterio.

Tercio de varas: No se ha picado con especial saña para lo que suelen ser estos festejos. Ángel Rivas se agarró en buen sitio con el primero antes de hacer la mayonesa; y Germán González recibió algunos aplausos por su labor con el quinto, más por la emoción que ponía el toro que por su propio hacer.

Cuadrillas:  Con los palitroques hay que mencionar al Fini con el primero, El Algabeño con el que hizo segundo, y saludó Morenito de Arles tras parear al quinto.

 

 

Rompió plaza un torazo cárdeno anchote, redondo, bien puesto de cara, que trajo a la memoria de algunos aficionados las hechuras de los antiguos pablorromeros. Cedadero se llamaba el morlaco, al que recibió Perera a portagayola, de juego muy blandito y muy rajado, antes de que hiciera su aparición el picador ya mostró lo que iba a acabar haciendo en el último tercio. Poca historia, muy venido a menos el toro, Perera le dio una tanda de derechazos mala para empezar la faena, luego una en versión carrusel, sin solución de continuidad, que fue jaleada por la plaza como si fuera la apoteosis, y seguidamente se paró. Perera se lo llevó a terrenos de los mansos, a la enfermería, con buen criterio, y allí intentó aprovechar inercias por el lado izquierdo, consiguiendo algunos muletazos aseados, dos de ellos a pies juntos que resultaron vistosos. El cuarto de la tarde, Vidriero, un toro recogido de tamaño y muy guapo, parecía que iba largo en los capotes. Le dieron poco en varas, sin embargo cuando llegó a la muleta tenía tendencia a colarse y acortar el viaje, Perera se llevó un par de tantarantán que no pasaron a mayores. Hubo mucha disposición, desplantes por parte del espada, pero poco toreo, poco mando y poca imposición. Se puso por la mano izquierda, un pitón ciertamente complicado, parecía que iba a imponer el dominio de su muleta de otras tardes pero no, de uno en uno, perdiendo muchos pasos tuvo que desistir sin conseguir sacar al menos una serie en redondo en la que quedara por encima del toro. Como decimos, hubo más disposición que toreo. Si lo mata mejor puede que hubiera cuajado una petición como para conceder la oreja pero el trasteo, ciertamente, no lo merecía.

 

El primero que sorteó Emilio de Justo nos pareció más feote que sus hermanos, hacía segundo de la tarde. Salía de los puyazos afligido, buscando el abrigo de las tablas. Fue un toro que se llevó dos quites por chicuelinas, uno de su matador y otro de Ginés Marín, lance que no nos parece el más indicado para un santacoloma con más cinco años. El conjunto de la faena de muleta se mantuvo en un tono bajo, el toro estaba muy agarrado a la arena, parado y soso, Emilio tampoco lo atacó en exceso, y solo le apuntamos una tanda de buen nivel por el lado derecho al inició de faena, quizá razón suficiente para que el toro se afligiera. El pasaje del quinto de la tarde contuvo la esencia de la corrida, fue este burel un animal bajo y astracanado, de un trapío intachable, que recibió algunas palmas de salida con toda justicia. Lo capea bien De Justo llevándoselo a los medios para rematar con una media verónica. En el caballo, al revés de como deben ser las cosas, lo dejo muy largo para el primer envite, al toro le costó mucho acudir, cuando lo hizo tuvo una arrancada espectacular. Luego en el peto peleó enrabietado. En el siguiente puyazo se vio que se quiso ir rápido de la pelea, desentendiéndose en el burladero de matadores. Tuvo este bonito ejemplar, apodado Periquito, una embestida con brío y alegría durante la lidia, yendo largo, muy superior a la de sus hermanos. En los primeros compases de faena le echó mano por el derecho, lo lanzó cayendo Emilio con la espalda, a continuación lo prendió por una pierna y lo volvió a revolcar. Este percance nos trajo los peores presagios y los peores recuerdos, conociendo las gravísimas lesiones de columna de las que Emilio se tuvo que recuperar. Volvió a la cara del toro con la muleta en la mano izquierda, consiguiendo un par de naturales que hicieron rugir Madrid, después hubo un par de series con la disposición y la colocación que caracterizan al torero extremeño, en los terrenos más comprometidos y por momentos adelantando la pierna, si bien no consiguió la brillantez en estos muletazos que su disposición y su verdad pretendían. Cogió el estoque de matar y se llevó el cárdeno a los medios, solos toro y torero en los terrenos que más pesan, se colocó Emilio un poco al hilo, cuarteando más de lo deseable y poniendo la muleta plana, cobrando una estocada trasera y algo caída. Una faena con mucha emoción, con mucha autenticidad y con menos toreo del que esperábamos.

Ginés Marín sale de este festejo perdiendo crédito en Madrid. Un torero que aquí ha dejado faenas memorables y ha sabido hacer el toreo grande, hoy se le ha visto realmente perdido, sin saber por dónde meterle mano a sus oponentes. Recibió al tercero de la tarde a portagayola, un toro de embestida sosa y vulgar, aunque se movió más que los dos toros anteriores. El toro sexto, el más feo del encierro, por su escasa cabeza y por avacado, tuvo un buen ramillete de arrancadas que nunca consiguió dominar ni templar, así que tanto toro como torero quedaron desapercibidos, como si no hubieran estado.

La corrida de La Quinta satisfizo a los aficionados por su presentación, remate y trapío; el juego fue diverso, en general sin terminar de romper, ni en varas ni en la muleta. Estuvo bien enlotada porque fue de menos a más en su desarrollo y, como nota muy resumida, podría decirse que fue una corrida mediana.



El precioso Periquito



Emilio de Justo, con la verdad por delante

lunes, 6 de mayo de 2024

miércoles, 1 de mayo de 2024

Hay que picar

 

   Estamos comprobando últimamente que hasta en las plazas repletas de aficionados, no digamos en las otras, cuando llega el tercio de varas, lo que se le pide con ansia al picador desde los tendidos es aquello que tanto se escucha de "¡levanta la vara!". No se tolera que el del castoreño se aplique en su función, y lo que se demanda a toda costa es que el picador acabe en la postura que pueden ver a continuación. Es decir, lo que muchos aficionados denominan "hacer la mayonesa", esta es la suerte que ahora se lleva, la que gusta, la que el público y los aficionados exigen y cierta mayoría no deja de protestar hasta que la ejecutan.

 

La mayonesa, la baticao, el puyazo de hogaño


Los incautos más desaforados gritan aquello de "¡levanta la vara!" incluso cuando el toro está empujando, poniendo en un brete al pica y su jaco. Así que, por unas o por otras, los tercios de varas de las corridas actuales, la mayor parte, se resuelven con esta "mayonesa" o "baticao", postura o suerte infame, que trasmite debilidad del toro, superioridad inmensa del acorazado, desigualdad en la lid, y no atesora nada de torería. Se da la paradoja que los picadores, si gustan y créanme que suelen gustar, con esta "suerte" pueden hacer muchísimo daño a los toros. Muy sencillo, mueven el brazo de un lado a otro, generando nuevos cortes con la pirámide de la puya, haciendo un boquete al animal; o giran la muñeca que sujeta la vara como si empuñaran un destornillador y apretaran y desapretaran un tornillo, es decir barrenando. Y el público tan feliz porque el picador "ha levantado la vara". 

Sí, estoy harto de esta aberrante suerte, si es que podemos llamarlo de este modo. A los toros hay que picarlos, el picador tiene que sujetar la vara, no debe recargar percutiendo, esto es, sacar y meter el palo repetidamente ni, por supuesto, barrenar. Hay que instar a los matadores para que saquen a los toros del castigo cuanto antes, no a los picadores, y mucho menos pedir que levanten la vara cuando los toros están empujando porque la puya es su única defensa y la de la cabalgadura. 

Es motivo de gozo para el aficionado y síntoma de bravura que los astados se crezcan al castigo, metan los riñones y empujen en el peto. Si esto sucede el picador no tiene porqué "levantar la vara" y adoptar la infame postura que motiva este artículo. El jinete se puede defender en todo momento, ojo, decimos defender no masacrar, contando con que el puyazo haya caído en buen sitio de manera que el animal no se lastime. Si el toro se encela en el caballo por bravo, véase un Bombito (Miura), un Fusilito (Palha) o un Bastonito (Ibán) podrá quitar el palo para que le metan el capote al hocico o, llegado el caso, lo coleen. Ojalá pasara esto más a menudo, porque es gloria bendita para el aficionado. 

La puya sirve para ahormar al toro, no para ejecutarlo, no para masacrarlo, el picador ha de sujetar el puyazo midiendo la intensidad y la fuerza con que lo hace −bastante lesiva es de por sí la puya que se utiliza y desmedida la dimensión del caballo−, contando con que en Madrid el cornúpeta podrá entrar varias veces al jaco, es decir, no hay que cebarse en el primer puyazo, cosa que vemos muy habitualmente. Hay que ir calibrando la fuerza y la casta del toro, administrando el castigo en consecuencia.

“Levantar la vara” es una pantomima que sirve justo para lo contrario de lo que muchos piensan. Exijamos una suerte de varas bien hecha, pulcra y bien medida. Hay que picar, ¡basta de mayonesas!


Estética de picador, estética torera


Sujetar, no machacar, no barrenar, no percutir, simplemente sujetar al toro y medir el castigo





martes, 19 de marzo de 2024

De pitón a pitón

 

A la espera de que publiquen el libro en vegetal, aquí podéis leer mi prólogo para la obra de Sobaquillo, Mariano de Cavia, titulada De pitón a pitón, reedición a cargo de la Fundación Toro de Lidia.


Acceso a la obra: aquí. También habilitada la descarga en PDF.

Acceso a todos los libros reeditados por la FTL: aquí.




jueves, 14 de marzo de 2024

Se acerca la primera de temporada...


Se acerca la primera de temporada... ¡Cuadri!
¿Darán la talla los siempre esperados y queridos cuadris? ¿Reverdecerán sus mejores laureles, sus mejores días de gloria, de los que ya han pasado varios años? Aparentemente la corrida no es tan rotunda y tan aparatosa como otras veces, ¿o son las fotos un simple trampantojo? ¿Retornará la casta genuina de castaños míticos como Ribete o Aviador? En cualquier caso, intentaremos vivirlo en la plaza. 


Un saludo a la afición.