viernes, 24 de agosto de 2012

Carácter español




16 de octubre de 1913, alternativa de Juan Belmonte. La desastrosa presencia del ganado y el escasísimo juego que ofrecieron, sumado al encarecimiento de los billetes para tan insigne fecha, propicia una severa bronca con invasión del ruedo cuando se corría el que hacía tercero del encierro. La tarde continuó, aunque en los mismos derroteros. Curiosamente, en aquella ocasión, el público sí actuó con la rigurosidad que merecía el abuso; posiblemente en exceso.



  Un español suele ser un buen hombre, generalmente inclinado a la piedad. Las prácticas crueles -a pesar de nuestra afición a los toros- no tendrán nunca buena opinión en España. En cambio nos falta respeto, simpatía, y sobre todo, complacencia en el éxito ajeno. Si veis que un torero ejecuta en el ruedo una faena impecable y que la plaza entera bate palmas estrepitosamente, aguardad un poco. Cuando el silencio se haya establecido, veréis, indefectiblemente, un hombre que se levanta, se lleva dos dedos a la boca, y silba con toda la fuerza de sus pulmones. No creáis que ese hombre silba al torero -probablemente él lo aplaudió también-: silba al aplauso.

Antonio Machado en Juan de Mairena (1936)


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  Una nación, para estar bien gobernada, necestita que el pueblo, sepa adoptar enfrente de la autoridad, una de estas dos actitudes, según convenga; o de sumisión voluntaria en tanto que la autoridad no excede en su jurisdicción propia, o de imperio inquebrantable, si la autoridad fuese arbitraria o abusiva. En las corridas de toros el pueblo aprende y se habitúa a conducirse justamente de las dos maneras opuestas: con mofa y escarnio, ante la autoridad justa e inofensiva; con debilidad, ante la autoridad arbitraria o abusiva. Por una diferencia de apreciación sobre el número de pares de  banderillas, se le llama "burro", a coro, al concejal, diputado o gobernador que preside. Si la Empresa comete un abuso fraudulento, y el presidente con su autoridad lo mantiene, se le llama asimismo "burro", pero en seguida, los espectadores vanse tranquilos a su casa. En aquel libro raro del siglo XVIII, titulado El pensador matritense, el autor de la impugnación contra las corridas de toros refiere cómo los asistentes acosan a denuestos e insultos al alguacil, "sólo por ser alguacil", desmedrada y carnavalesca encarnación del principio de autoridad. ¡Lástima que el cúmulo de energía que se malgasta en los toros no se conserve para la vida cívica y pública, fuera del coso!

  Si injusto es el espectador de toros con la autoridad, no lo es menos como juez de toreros. La justicia impulsiva se excede, por lo pronto, en el fallo; y poco después reacciona, se arrepiente y peca por exceso de lenidad. Nunca mantiene sus sanciones. El espectador de toros aplica a lo toreros la sanción momentánea e impulsiva; les asaetea con viles improperios, les denigra, les mienta la madre, les lanza almohadillas, naranjas y otras cosas arrojadizas; pero sale el toro siguiente, el torero ejecuta una pamplina revolera, y el espectador ya lo ha olvidado todo. El ciudadano español se conduce en la vida pública como espectador de toros.

Ramón Pérez de Ayala en Política y toros (1918)




29 de mayo de 2012, despedida de Julio Aparicio tras cortarse la coleta a raíz de dos tardes de ausencia en cuerpo y espíritu. Bronca con improperios y lanzamiento de almohadillas, de las más gordas que se recuerdan en los úlimos años. (Foto de Extrapicurciela)






Toritos de Madrid jugados en la Feria del santo patrón. Arriba uno de Valdefresno, casta Atanasio-Lisardo; se lidiaron dos de la ganadería anunciada (Vellosino) y cuatro remiendos de Valdefresno. Sobre estas líneas uno de Cuvillo; baile mañanero en su primera tarde (dos devueltos) y remiendos para la segunda, en Beneficencia, cartel anunciado con siete meses de antelación. Así, día tras día. Resultado: no paso nada, niguna manifestación de protesta que significar.


miércoles, 22 de agosto de 2012

El día antes

 
 

 
 
Sábado, 15 de mayo 1920.
 
  - Han desechado la corrida de Albaserrada. Es terciada, pobre de cabeza, y no está gorda. Va en su lugar la de Murube buena moza y tan bien criada como en aquella casa se acostumbra.
  - Pues lo siento. Verás como le atribuyen el cambio a "Gallito". Los toros de esa nueva ganadería habían despertado gran expectación.
  - ¡Pero no hay tal novedad! Santa Coloma ha vendido a su hermano la mitad de su ganado. Es de suponer que se haya quedado con lo mejor. El debut del marqués fue con una corrida pasada, fuera de tipo, que salió bravísima y con mucho temperamento y que trajo de cabeza a los toreros. Pero las aguas tienen que volver a su cauce. Y estos toros pronto serán preferidos por todos los toreros.
 
    [...]
                                         
    ¡Qué desagradable ha sido la corrida! El público iba de uñas contra José, porque, en efecto, le atribuían el cambio de los toros y, además, ha sentado mal que no toree aquí mañana... ¡Menuda silba ha escuchado en el paseo! Para colmo de males, los Murubes, como les ocurre a veces, han dado en caerse, y las  broncas han sido fenomenales. Los dos de "Gallito" han ido al corral y el segundo de Belmonte. Los tres espadas han estado mal, es decir, se han limitado a salir del paso. La gente ha chillado a José con verdadero ensañamiento. Hasta le han tirado una almohadilla. En el sexto toro ha hecho un quite magnífico, por verónicas y con delantaleo, allá por los toriles, y ha salido una voz en el tendido de sol, diciendo: "¡Seis mil pesetas por un quite! ¡Ladrones!"
  Nos hemos apeado del tranvía en la Puerta del Sol y, al pasar por las Cuatro Calles, comentando el infortunado festejo, nos indigna el pregón de un golfillo: "¡La Tribuna! ¡Con el fracaso de Joselito!" ... ¡Como si los demás hubieran quedado a gran altura! ¿Qué llegaría a pasar si hubiera dado un mitin de veras? Mi padre decide, de pronto, ir a verle, porque supone que estará desesperado y casi solo, contra costumbre.
 
Luis Fernández Salcedo; Mientras abren el toril
 
 
-o-
 
 
[...] La aparición del primer bicho fue un escándalo. Con manifiesto escarnio de los espectadores se fue jugando el animal, cayendo y levantándose; la grita era imponente; el pobre toro, muy noble, muy bravo, pero sin poderse tener, no debió ni salir por los chiqueros. Cuando tocaron a matar y salió Joselito, un espectador tiró al diestro una almohadilla y le dio en pleno rostro. Gallito, entonces, soltó los avíos y se negó a torear. El presidente, como la otra tarde, torpe y tardíamente, mandó salir los mansos. Salieron, y el cornúpeto no los quiso seguir. En otra de las caídas de la indefensa fiera le dieron la puntilla. El tremendo alboroto no era más que... templar. Faltaba el resto de la tarde en igual tono, en continua protesta, en confusión, denuestos, burlas y ocasión ejemplar para que los isidros de Navalagamella vean que sus acreditadas capeas son un Areópago al lado de una fiesta de toros en Madrid [...]
 

Aquel domingo 16 de mayo, en Talavera de la Reina, el toro Bailaor de la ganadería Señora Viuda de Ortega segó la vida del Rey de los Toreros
 
 

lunes, 23 de julio de 2012

Peligro, La Guadamilla



  Cuidado, si esta ganadería se anuncia en tu ciudad, en tu pueblo o en cualquier clase de espectáculo taurino que tengas intención de presenciar, corres serio peligro de aborrecer las funciones taurómacas. La Guadamilla es un producto nocivo para la Fiesta de los Toros. Ayer en Madrid asistimos a un encierro esperpéntico, bichejos que salían renqueantes del toril y derrotados del peto, todos ellos perdieron las manos en algún momento de la "lidia", arrastrando sus lenguas por la arena. Tontos de remate, no dudo que novillos como estos se arrojarían al vacío desde cualquier peñasco al igual que haría una piara de ovejas, uno detrás de otro. Con una cobardía tal que en varias ocasiones terminaron arrinconados en las tablas, acosados por los novilleros. Nula codicia. Animales semovientes que jamás deberían jugarse en los circos taurinos, por el bien de la Fiesta.

  Ahora bien, la empresa Taurodelta, que vive ajena al sentimiento de los aficionados y a los méritos que los protagonistas se ganan en la plaza, no dudo que colocará este hierro la temporada venidera. Tiempo al tiempo.

  Juan Leal entró en la final del ciclo de novilladas gracias a dos vuelapies de temeraria ejecución, muchas agallas para volcarse así sobre la cerviz de los astados. Fue lo único reseñable de la tarde.


sábado, 21 de julio de 2012

Hablemos de Fuente Ymbro


  Ayer Fuente Ymbro volvió a las andadas. Ricardo Gallardo echó una corrida muy seria en la plaza francesa de Mont de Marsan. Vamos a hablar de ello teniendo en cuenta, desde hoy y en adelante, que los vídeos distorsionan la realidad porque los toros son un espectáculo que hay que sentir en la plaza, si bien en este caso no queda otra que basarnos en las imágenes.
  Como decía, fue un encierro a tener en cuenta, el toro Jazmín (sí, nombre muy cursi para un animal bravo) se ganó el indulto, algo que  debería ser excepcional y ocurre prácticamente a diario (mal asunto para la Fiesta banalizar con la bravura de los toros). Dejando a un lado la tarea de Matías Tejela, en una faena de altibajos con alguna tanda buena, vamos a fijarnos en el toro.
  En primer lugar hablemos de la presentación, en esa faceta no queda otra que felicitar al ganadero, habitualmente sus toros lucen una lámina irreprochable. Ha conseguido un toro distinguido. El Fuente Ymbro tipo es un animal lustroso, bien rematado, aleonado, muy hondo y de mucho pecho, con el morrillo y sus musculos posteriores muy desarrollados, astracanado, mirada seria, desafiante, y pitones bien colocados. Jazmín, en versión más reducida de lo que acostumbramos por Madrid, es el ejemplo perfecto, un fuenteymbro que se ve a la legua.
  El comportamiendo. En primer lugar hay que decir bien alto y por enésima vez: ¡No a las fundas! y no a cualquier tipo de manipulación del toro de lidia, menos aún si no está explícitamente regulada por el Reglamento. Obsérvese, de salida, el derrote de Jazmín al burladero, el pobre animal no sabe utilizar sus armas y pega un hachazo al aire igual que sacaría el gancho un boxeador de mala pegada. Esto es un punto en común en muchas ganaderías que ponen fundas, así como puntear los capotes en los primeros lances. Según cuentan el toro tomó tres varas y es por esto que se hace acreedor de esta entrada, ese tercer puyazo (como mínimo) arroja mucha luz sobre las condiciones de bravura de un animal de lidia. Jazmín tuvo una embestida humillada y larga de principio a fin en cada lance, y lo hizo desde salida hasta la última tanda de muleta, un primor de embestida, el bicho realmente quería coger. Pero hay un defecto; la bravura es igual a valentía, el animal salió al ruedo a combatir, sesenta o setenta muletazos y no hubo una sola mirada a su contrincante, el celo con la muleta fue total y absoluto. Ni una sola vez le advirtió a Tejela que anduviera con ojo, que esa batalla no iba a ser fácil. Es decir, el toro tuvo una nobleza tal que rayaba la tontería. Hubo una buena alquimia para el público y excelente para el torero, entre fiereza, acometividad y nobleza, pero cuidado señor Gallardo, si salen muchos como este y lo ven las figuras, no tardarán en demandar nuevamente sus productos.

  Jazmín en acción:



  Hubo un tercero bis premiado con la vuelta al ruedo y un quinto ovacionado en el arrastre, en el vídeo de estos toros se ve un comportamiento complicado y lleno de matices. Fuenteymbros de armas tomar. Aquí está, David Mora y Fandiño frente a los toros de Ricardo Gallardo en Mont de Marsan:



 Las novilladas de Madrid que dieron a conocer el hierro se inclinaron más por casta y fiereza, posteriormente destacó la nobleza, una época en la que se apuntaban las figuras. Ahora parece que hay buena proporción, según el día y la pericia de los espadas la balanza se decanta por algún lado pero siempre manteniendo ese equilibrio que refiero. Es la clave de Fuente Ymbro, sin embargo, las figuras no se anuncian con ellos.
  Esta temporada ha posibilitado la reivindicación de algunos toreros que hay que tener muy en cuenta. Por ejemplo en Pamplona, donde Jiménez Fortes dió un golpe en la mesa. O en Sevilla con un Nazaré muy puesto que mantiene a los aficionados muy pendientes desde ese día. Las ganaderías de casta siempre sacan a relucir toreros nuevos.

  Por ello, hay que dar la enhorabuena al ganadero y desear que siga echando una temporada tan buena como hasta el momento. Próxima cita de compromiso nada menos que en Bilbao, toros de Fuente Ymbro para Diego Urdiales, Leandro y David Mora. Suerte.

miércoles, 18 de julio de 2012

La temporada de Madrid y Hemingway


Portada del libro Muerte en la tarde, de donde salen algunos escritos de esta entrada


  Reconozco con orgullo mi debilidad por la plaza de Madrid, su historia, su afición y todo lo que le rodea, quizás por ser el lugar donde uno ha aprendido lo poco que sabe. Al igual que tengo inclinación por la literatura de Hemingway, seguramente por ese estilo tan realista que lo caracteriza, el cual admiro y me siento identificado.

  Esta, por ejemplo, sería una opinión de Hemingway sobre Madrid allá por los años 20, desfasada si la trasladamos a las ferias de abono vigentes pero válida si la aplicamos al clásico tercio de entrada de un domingo cualquiera:

Aranjuez sería un excelente lugar para ver su primera corrida. Sería un buen lugar, mucho mejor que Madrid, si únicamente piensa ver una corrida, pues posee todo el colorido y el pintoresquismo que se requiere cuando todavía se está en la etapa de apreciar el espectáculo. Más adelante, lo que se busca en una corrida, además de buenos toros y buenos matadores, es un buen público, que no es el que asiste a la fiesta donde se celebra una corrida, todos beben, se lo pasan muy bien y las mujeres acuden con traje típico; ni es el público borracho danzarín de Pamplona, ni el de los toreristas patrióticos de Valencia. Un buen público es el de Madrid, pero no el de las corridas de beneficencia con decoraciones vistosas, mucho espectáculo y precios elevados, sino el publico serio de los abonos que sabe de toreo, toros y toreros, que distingue lo bueno de lo malo, lo fingido de lo sincero, y a quien el torero debe ofrecer lo mejor de sí mismo. Lo pintoresco sirve para cuando eres joven o estás un poco bebido y todo te parece real, si nunca has llegado a madurar, si estás con una chica que nunca lo ha visto, para verlo una sola vez en una temporada  o para aquellos a quienes de verdad les atrae lo pintoresco. Pero si realmente desea aprender de toros, si le llegan a gustar, tarde o temprano tendrá que ir a Madrid.



  Por todos es conocido la desidia de la actual empresa por la temporada de toros en Madrid, actitud que también es válida para el rentable abono de ferias, en otro tiempo un bien muy preciado que ahora está a la baja, en decadencia. Pese a las protestas y reivindicaciones de muchos sectores de la afición madrileña solicitando una labor seria para la recuperación de los festejos de fin de semana, verdadera idiosincrasia de la plaza donde se forman buenos aficionados, los resultados siguen siendo desalentadores, encontrándonos con una programación de festejos que más bien parece maquinada para echar al público del coso y argumentar de este modo el cierre definitivo de la temporada, convirtiendo Madrid en una plaza de ferias como otra cualquiera.  No sabemos qué oscuros intereses motivan este proceder aunque podemos imaginarlos, las promesas que los mandamases hacían a principios de año se confirman como auténticas engañifas vistas las combinaciones en el abono y fuera del mismo que, a mi juicio, tanto en una como en otra variante, son las de menor interés en las últimas temporadas.
  El sinsentido y abaratamiento de costes rige cualquier movimiento de la empresa Taurodelta, y sólo de esta manera podemos entender que se repitan una y otra vez las mismas ganaderías que pegan el petardo y muestran no sólo una preocupante falta de bravura sino también de fuerzas, y no es que se insista de un año para otro como era costumbre, sino que se repiten de un día para otro, como es el caso de la ganadería de José Luis Pereda. Si hablamos de toreros, el patrón de comportamiento es el mismo, no existe justicia con los de a pie, ni se valoran los méritos ganados a pulso en el ruedo. Las combinaciones suelen ser esperpénticas, carentes del mínimo interés. 
  Hoy se han hecho públicos los carteles para el mes de agosto, en la misma tónica que estoy argumentando, antes, los sufridos aficionados venteños tendrán que soportar una novillada de La Guadamilla y otra de Garcigrande.  Juzguen ustedes mismos:

 -Toros del Conde de la Maza para Aníbal Ruiz, Sergio Marín y Juan Antonio Siro (confirma alternativa). 5 de agosto.
 -Novillos de Soto de la Fuente para Javier Antón (presentación en Madrid), Ángel Bravo y Emilio Huertas. 12 de agosto.
 -Toros de Gavira para Leandro, Fernando Cruz y Miguel Ángel Delgado (confirma alternativa). 15 de agosto.
 -Toros de José Luis Pereda y la Dehesilla para Sergio Aguilar, Octavio Chacón y Gabriel Picazo. 19 de agosto.
 -Novillos de Villamarta para Miguel Hernández “Miguelín”, Raúl Cámara (se presenta) y Luis Gerpe. 26 de agosto.


  Conde de la Maza, a pesar del interés y de la buena filosofía que impera en esta casa, el verano pasado echó un encierro malo. Gavira, viene dando un petardo tras otro en Madrid, incluso, fue capaz de parar la meteórica ascension de Fandiño y David Mora en la última Feria de Otoño. Pereda echó una corrida plomiza en abril y otras tantas que se han visto, los mentideros dicen que hay un cartel de 2x1 a la entrada de la finca. Soto de la Fuente está formada con reses de Luis Algarra, ganadería que ha lidiado recientemente en nuestra plaza mostrando una preocupante falta de casta, los datos que encuentro acerca de Soto de la Fuente los dos últimos años han sido en festejos de rejones. Y Villamarta, que lidió una novillada la temporada 2011 en Sevilla y según las reseñas dio un comportamiento manso y descastado. 
  Tampoco vemos toreros que estén en buen momento, de los que vienen arrasando allí donde torean, o toreros del gusto de la plaza, con las honrosas excepciones de Fernando Cruz y Sergio Aguilar. ¿Dónde están Javier Castaño, Alberto Aguilar, Antonio Nazaré, Fernando Robleño, Jiménez Fortes, Eduardo Gallo, Raúl Velasco, Andrés Palacios... y tantos otros que han hecho méritos?
  Con semejante percal la desazón invade una vez más al aficionado venteño que ve como su querida plaza de temporada se va marchitando poco a poco sin que el estamento competente de la Comunidad de Madrid mueva un dedo por evitarlo y sin que la Empresa tenga una mínima consideración con la opinión del cliente. Y nuevamente recurro a Hemingway en un brillante extracto de Muerte en la tarde. Él me da algunas respuestas que invaden esa cabeza de aficionado que a todo le da vueltas, no es una opinión inapelable por supuesto, pero sí contiene ciertas sentencias explicadas con su estilo inconfundible, nítido y directo, que no dejan indiferente al lector. Merece la pena transcribirlo:

Una  vez que has asistido a corridas durante cierto tiempo, cuando te das cuenta de lo que pueden llegar a ser si acaban gustándote, tarde o temprano te verás obligado a adoptar una posición definitiva al respecto. O defiendes los toros verdaderos, la lidia completa, y esperas a que se formen buenos diestros que sepan torear, por ejemplo, como lo hace Marcial Lalanda, y que surja un gran torero capaz de romper las reglas, como hizo Belmonte, o bien aceptas la condición de la fiesta actual, conoces a los toreros, entiendes su punto de vista -en la vida siempre hay excusas buenas y válidas para cualquier fallo-, te pones en su lugar, achacas sus desastres a los toros con los que fracasan y aguardas a que aparezca el animal que desean. Pero cuando lo haces, te vuelves tan culpable como todos aquellos que viven del toreo y lo destruyen, e incluso más culpable, porque estás pagando para contribuir a destruirlo. Muy bien, ¿pero qué es lo que tienes que hacer? ¿Debes permanecer al margen? Es una posibilidad, pero sería como tirar piedras a tu propio tejado. Mientras la fiesta te siga gustando, tienes derecho a acudir a verla. Puedes protestar, puedes hablar, puedes convencer a los otros de lo idiotas que son, pero son manifestaciones completamente inútiles, por más que las protestas resulten necesarias cuando estás en la plaza. Sin embargo, hay una cosa que sí puedes hacer, y es saber lo que es bueno y lo que es malo, apreciar lo nuevo, pero no permitir que nada confunda tus criterios. Puedes continuar asistiendo a las corridas, aunque sean malas, pero no aplaudir jamás lo que no sea bueno. Como espectador, debes mostrar tu aprecio por una actuación buena y valiosa aunque no haya sido brillante. Debes valorar la lidia ajustada y la muerte cabal de un toro con el que es imposible lucirse. Un torero no será mejor que su publico por mucho tiempo. Si éste prefiere los artificios a la sinceridad, en poco tiempo el diestro sólo utilizará artificios. Para que surja un buen torero y siga siendo honrado y sincero y no se sirva de trucos ni mistificaciones debe existir un núcleo de espectadores para quienes lidiar cuando aparezca. Si todo esto se parece demasiado a un programa de Christian Endeavor**, permítanme añadir que soy un firme defensor del lanzamiento de almohadillas de todos los pesos, trozos de pan, naranjas, hortalizas, animalillos muertos de todo tipo, incluidos pescados y, si es necesario, de botellas, siempre que no se arrojen a las cabezas de los toreros. Incluso en algunos casos soy partidario de prenderle fuego a una plaza si las protestas decentes y respetables no han surtido efecto.


**Organización estadounidense, fundada en 1881, dedicada a promover la vida espiritual entre los jóvenes, bajo el lema: "Para Cristo y la Iglesia". De niño, Hemingway fue miembro de la Christian Endeavor Society.


lunes, 16 de julio de 2012

Robleño para la historia



  Por fin llegó el fin de semana que tanto anhelaba y después de vivir mi primera experiencia en Ceret las sensaciones no han podido ser mejores, una vez en casa, evocando mentalmente la experiencia, la satisfacción como aficionado es plena y absoluta. Por encima de todo, lo más sorprendente y destacable para el visitante neófito es el trato que Ceret dispensa a la Fiesta de los Toros, otorgando un respeto máximo y cuidados detalles en todo lo que concierne a toro, torero y aficionado; antes, durante y después del rito. Desde el primer momento se palpa que el acontecimiento está organizado por aficionados que aman el Toro y la Tauromaquia y no por una mafia de empresarios que miran exclusivamente por sus intereses y juega con los del resto sin ningún tipo de miramiento, como sucede en la práctica totalidad de esta piel de toro llamada España. Sobre Ceret y su ambiente encuentro un magnífico escrito de Rafael Cabrera de lectura obligada.


  El plato fuerte del ciclo corría a cargo de Fernando Robleño, anunciado para dar lidia y muerte a seis toros de la acreditada, brava y extraordinaria ganadería de don José Escolar. El juego de los toros y lo que se hizo con ellos es el siguiente:

  1º. Calerito, cinqueño, con traje cárdeno, cornidelantero, escasa lámina y 480 kilos. Adormilado en el segundo cuarto de la lidia recibe dos varas de Juan Alfonso Doblado, agarrándose en el espinazo en el segundo encuentro. El toro se centra en banderillas tomando bien las telas a la vez que va espabilando según van pasando los peones. Robleño le saca todo el jugo en tres tandas de inmenso toreo ligadas en un palmo de terreno, dos por la izquierda y una por la derecha. Sin dar un paso atrás, llevando al toro humillado y en redondo hasta detrás de la cadera. La locura en los tendidos. El Albaserrada, que todo lo ve por el rabillo del ojo, se entera y no admite ni uno más de semejante cuantía. Cobra una estocada caída entrando de verdad que vale una oreja con petición de la segunda. Ovación para el toro.

  2º. Caralegre, cinqueño, pelo cárdeno, veleto de cuerna, mirada de toro antiguo y 510 kilos en la báscula. Sale como una furia, llegando y rematando en todos los burladeros. Torea a caballo con maestría el piquero Gabin Rehabi, que a la postre recibiría el premio por el mejor tercio de varas. El toro se arranca en tres envites, receloso en el segundo pero a más en el tercero, yendo con fijeza y a galope, empujando en la pelea y embistiendo al salir de la misma. Ángel Otero pone la plaza en pie pareando sublime. Caralegre acomete a media altura y se revuelve con la agilidad de un lince, Robleño lo va metiendo poco a poco hasta conseguir dos tandas por el pitón izquierdo superiores. Lo despena de un pinchazo y una estocada caída. Saludos para el torero y ovación para el toro.

  3º. Con el mítico nombre de Chumbero, negro entrepelado, excelente trapío y seriedad aterradora. 520 kilos. Presenta credenciales desmontando tablas como si aquello fuera de cartón mientras recibe una ovación por su irreprochable lámina. Robleño va a por él, lo lancea y lo deja parado. Remiso con la caballería, el bicho recibe dos puyazos de Manuel José Bernal para ser lidiado a continuación por el gran Rafael González que brinda un tercio perfecto, llevando los pitones del bruto a dos milímetros del capote sin que roce ni una sola vez. Una tanda notable al natural, una por el derecho en la que el toro puede, otra en la que puede el torero y regalo final de tres naturales citando de frente llenos de pureza y emoción, rematados con uno de pecho. La plaza en pie, emocionada, el toro no regaló ninguna embestida. Estocada rinconera entrando derecho. Oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo. Bronca para el presidente. 

  4º. Cocinero, negro entrepelado y muy bien colocado de cara. Da un peso de 540 kilos. Aplaudido de salida, Robleño lo recibe con un ramillete de excelentes verónicas rodilla en tierra rematadas con una larga. Mansurrón en la cabalgadura de Francisco Plazas aguanta dos varas, Robleño se entretiene en dejarlo en suerte con una verónica y una media a pies juntos de mucha clase. Cocinero tiene buena condición por el derecho pero es manso y rajado, de hecho es el único toro del encierro que protesta en banderillas. Robleño lo intenta cerca de tablas con algún buen muletazo suelto y desiste rápido, el toro huye del trapo; finiquitando de dos pinchazos y una entera arriba. Silencios 

  5º.  Artillero, cárdeno, con gran remate y respetuosas defensas. Pesa 530 kilos y es recibido con una ovación por los aficionados. Picado de forma nefasta por Pedro Iturralde que se ensaña en la paletilla en tres puyazos de enorme castigo. Desarrolla sentido en banderillas merced a una mala lidia, llegando con poder y muy orientado a la muleta. No admite ni uno en redondo. Robleño torea sobre las piernas y castiga al toro con solvencia. Deja una estocada en buen sitio y el toro hace hilo tras el espada al galope, de una punta a otra del escaso ancho del ruedo, salvado por una toalla que arrojó la Providencia cuando iba a ser prendido al abrigo de las tablas. Silencios

  6º. Caloroso, cárdeno claro, con botines. Un pavo de tremenda presencia y encornadura que arroja 600 kilos en la báscula. Exclamaciones de admiración y ovación para el toro de salida. Manso en varas, coge dos puyazos perfectamene dosificados por Tito Sandoval, recibido y despedido entre ovaciones. El toro toma bien las telas y esboza su buena condición. Robleño lleva el delirio a los tendidos en una faena en la que pone sentimiento e improvisación, basada principalmente en el pitón derecho. El toro es boyante y tiene duración, la conjunción con el torero es perfecta. Deja media estocada suelta arriba, entrando con toda la verdad que pueda hacerse. Caloroso le propina un pitonazo en el pecho y algún apuro debido al último arreón de casta. Se conceden las dos orejas solicitas por el público y el toro es despedido con ovación.


  Los toros: Encierro de excelente presencia y buen trapío. De comportamiento discreto en el caballo, dieron buen juego en la muleta gracias al torero que tuvieron enfrente. Encastados y duros de patas, hubo buenas estocadas, las cuadrillas tuvieron que emplearse a fondo para tumbar a los toros. Manso declarado el 4º y muy avisado el 5º. Gran corrida de toros.


  El torero: Genial, brillante, ¡torero! Despachó una seria corrida de toros con una capacidad pasmosa, exhibiendo firmeza y mucha torería. Estoy seguro que el 95% del escalafón no hubiera sacado tanto partido de los toros y es que entendió perfectamente las características del encaste para la muleta. Inolvidables las tres tandas al primero, la faena de Chumbero que no regalaba ni una embestida y el delirio con el sexto ejemplar en una faena larga. Sobrado parando a los toros de salida, ninguno se le subió a la chepa. Mató con sinceridad buscando siempre hacerlo por arriba. Como notas negativas la faena al 4º que debió sacarlo de tablas e intentarlo por el buen derecho que tenía y que en una plaza como Ceret se podría haber sacado a los toros del caballo con quites artísticos para volver a colocarlos en suerte, no hay mejor marco para hacer el auténtico quite, aunque esto es algo utópico hoy en día por variadas razones que no vienen al caso. 

 

  Gracias José Escolar, gracias Fernando Robleño


Como también hay que dar las gracias a la afición francesa por el excelente trato dispensado y, por supuesto, a los amigos que nos juntamos que propiciaron un fin de semana épico, calidad humana y afición a raudales. Chic@s, sois la hostia: Susana, Blanca, Óscar, Kakel, Josemi, don José Marcuello, David, Felipe y Rafa Blanca