jueves, 18 de agosto de 2016

Regidor, de Pilar Buendía



  Regidor, de Pilar Buendía. Jugado en tercer lugar el pasado 15 de agosto, en la plaza de Cenicientos. Resaltaba por su espectacular cabeza, su pelaje claro, la seriedad de los rizos y lo oscuro de sus ojos achinados. La mirada debía calar delante del bicho, de hecho Sebastian Ritter, que hubo de enfrentarse a él y darle muerte, no tenía cara de estar pasándolo bien. Regidor fue un toro que de salida hizo algún regate. Fiero. Pedía manos firmes y aplomo de hierro. Se creció en el primer puyazo, empujando fuerte, y se fue por su cuenta al caballo desde el tercio después de que Ritter cambiara el tercio. Quería pelea. En banderillas Raúl Cervantes le echó agallas y brindó uno de los momentos más toreros de la tarde, dejándose ver y clavando valerosamente. Regidor aguantó tres tandas por el derecho y se paró, puede que ahogado por las cercanías que planteaba el coleta. Por el izquierdo sabía multiplicar con decimales. 

   La corrida de Pilar Buendía fue muy blanda de remos, descastada, con pocas ganas de embestir. El quinto sobresalió entre todos, Romano, buen toro que embistió repetidamente con franqueza. El sexto se dejó hacer en un tono menor, pasando con escaso celo, Ibarreño se llamaba. Todos cogieron un puyazo, la terna no estuvo por enseñar la corrida y el ganado no pedía mucho más, quitando el ejemplar que da nombre a esta entrada.

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