martes, 10 de septiembre de 2019

Monteviejo en Villaseca de la Sagra








      
      Afortunadamente no todo son malas noticias y no todos los encastes que no son domequianos desaparecen, algunos se mantienen. A duras penas, porque las malas lenguas dicen que si llega un buen comprador Victorino se quita este ganado de en medio. El caso es que estos son algunos de los novillos que se lidiarán esta tarde en Villaseca, plaza donde se están haciendo muy bien las cosas. El año pasado salió una novillada muy del encaste y pidió los papeles, a ver hoy si el ganado hace gala de su sangre brava. Allí estaremos. 

lunes, 9 de septiembre de 2019

Desafío gris y un gran toro de Rehuelga


[Crónica para la Asociación El Toro de Madrid]


8 de septiembre de 2019. 

Primero de los llamados “Desafíos ganaderos” entre las ganaderías de Rehuelga y Pallarés, ambas procedencia Santa Coloma – Buendía. Se lidiaron tres ejemplares de cada casa, si bien hubo de salir un sobrero de Pallarés al lastimarse de los cuartos traseros el nº 4, de nombre Iluso, de la misma ganadería. Muy bien la empresa colocando un sobrero de cada hierro titular para que no se desvirtúe el “desafío” y, muy bien, como hicieron en temporadas anteriores, programando una tertulia con los ganaderos al finalizar el apartado, dándole la importancia que se merecen. La pena es que el festejo apenas convocó un cuarto de plaza, ¿dónde está la afición?, sencillamente no la hay. Añadir que la climatología fue ideal para el espectáculo taurino.

Arturo Macías. Inédito con la espada, corneado cuando finalizaba el muleteo con el primero de la tarde con pronóstico grave.
Oliva Soto. Estocada en los blandos y un descabello alargando mucho, era el toro de Arturo Macías; silencio. En el tercero de la tarde necesitó tres pinchazos saliéndose y una entera contraria; silencio. En el quinto estocada trasera (un aviso); silencio.
Thomas Dufau. Un pinchazo y una estocada caída para acabar con el segundo; palmas. En el cuarto una trasera entrando bien; saludos con división de opiniones. Y en el sexto media estocada, caída, tapándole la cara, y un golpe de verduguillo (un aviso); silencio.

Presidencia: D. Víctor Oliver Rodríguez. Bien en el cuarto invitando al matador a que pusiera al toro de nuevo en el caballo para verlo, a demanda de la afición. Mal retrasando tanto la devolución del jugado en quinto lugar, claramente lesionado de la pata derecha.

Tercio de varas: Se pintaron las rayas estilo corrida concurso, con las marcas de distancia incluidas, para acabar viendo un espectáculo, en general, bastante lamentable. Los picadores no estuvieron por hacer bien la suerte, ¡un día más! y los puyazos se fueron a sitios muy lesivos, por decirlo suavemente. Barrenar, recargar el castigo, poner varios puyazos en una entrada, tapar la salida… fueron prácticas habituales.

Cuadrillas: Hubo lidias notables con el capote. Con los palos sobresalió “El Monteño” en el segundo de la tarde haciendo la suerte con toda pureza y obligado a desmonterarse; así como un quite de Antonio Vázquez a una mano en el sexto cuando el banderillero pretendía llegar a tablas, eficaz y de bellísima factura.

Herido: El parte médico de Arturo Macías rezaba lo siguiente: “Herida por asta de toro en 1/3 superior cara externa de pierna derecha de 25 cm. que produce destrozos en músculos tibial anterior y perineos. Fractura de cuello de peroné, contunde nervio ciático poplíteo externo con arrancamiento de rama colaterales del mismo. Intervenido bajo anestesia general. Pronóstico grave que impide continuar la lidia. Fdo.: Máximo García Leirado”.




Toros.

1º. Chamorro, nº 60, de Pallarés. Justo de presencia sale blandeando. Dos puyazos, el segundo trasero, saliendo apagado de los mismos. En banderillas protestón, enseñando la lengua. A media altura, gazapón y despistado en la muleta. Toro bajo de casta y blando. Silencio.

2º. Artillero, nº 72, de Pallarés. Con plaza, leves palmas de salida. Lo ponen tres veces al jaco pero solo acude dos porque en la segunda, de largo, busca excusas y se va a capotes. Salió crecido del primer puyazo bajando los humos en el segundo, empujando con la cara alta. Galopa en el segundo tercio y persigue a los banderilleros. En las primeras tandas embiste como un torbellino aunque rápidamente se aburre y empieza a mirar al personal de los tendidos. Toro encastado venido a menos. Ovación.

3º. Torrelarga, nº 15, de Rehuelga. Cárdeno claro, zancudo y estrecho. Bruto de salida. Tardea mucho en la segunda vara y se lleva cinco heridas en dos encuentros, sangrando en una de ellas por el costillar. El autor de semejante escabechina fue Rafael Galán. A partir de ahí el toro se fue apagando, como es lógico, y quedó aplomado en la muleta. Tercio de varas toricida que acabó con el morlaco, inédito. Tibias palmas en el arrastre.

4º. Guanaguato, nº 7, de Rehuelga. Guapo, sin exageraciones. Embiste bronco de salida. Empuja con codicia en los dos primeros puyazos, Dufau pide el cambió, el público otro puyazo, lo admiten. En vez de pararlo y dejarlo de largo, a regañadientes por no admitírsele el cambio de tercio, el torero francés lo deja pegado la segunda raya, el picador sale a buscarlo y Guanaguato se arranca derecho para un tercer puyazo, ¡trasero! Con fijeza en banderillas, en la muleta fue un toro encastado y boyante que no se toreaba solo. Encastado en bravo. Ovación.

Guanaguato, de Rehuelga. Gran toro

5º. Dichoso, nº 82, de Pallarés (sobrero). Con lucero en el testuz, recortado de lámina, bien hecho y rematado. Sale muy vivo. En las puyas apuntó muy buenas maneras por cómo empujó en el peto, pero Oliva Soto lo escondió en el segundo encuentro. Se protestó que no dejaran ver un tercer puyazo. Galopa y muestra un gran pitón izquierdo en la brega. El torero lo encima en las rayas por el lado derecho en la primera serie y en la segunda le toca continuamente la tela. Con semejante muleteo, el toro cambia y se pone reservón y apagado. Sin ver en varas y a menos en la franela, probablemente por la impericia del matador. Silencio.

6º. Tejero, nº 10, de Rehuelga. Negro entrepelado, calcetero de las patas, aldiblanco y caribello. Veleto de pitones y de gran trapío, palmas de salida. Sale con poco celo, coceando y saliendo huido del picador de contraquerencia. Le dan dos buenos leñazos en frente de la enfermería, saliendo el picador a buscarlo a las afueras en el segundo encuentro con buen criterio. Persigue a tablas a los rehileteros, en el último tercio pasa con tendencia a ceñirse y con media embestida. En los medios, permitió estar en la cara y una faena larga. Manso en varas y mediano en la muleta. Silencio.

Tejero, de Rehuelga, precioso animal


El primero de los desafíos de los atractivos carteles ganaderos que la empresa viene programando en época septembrina quedó empañado por la escasa capacidad y la impericia de la terna. En estas corridas hay que anunciar otro tipo de toreros porque si no no vemos nada. Arturo Macías no es matador para este tipo de lides, el rompeplaza ya le avisó a inicios de faena que hacía hilo si no dominaba la situación y, al final de la misma, en los mismos terrenos, lo volvió a hacer y le pegó una cornada seca por detrás cuando el torero huía a la espera de que la cuadrilla se lo quitara de encima.

Oliva Soto es un torero puro de muchísima clase, tan puro como temeroso. Vino sin rodaje y eso en la plaza de Madrid y ante este tipo de corridas suele pasar factura, como así fue. El tercero de la tarde fue aniquilado por el picador y al quinto le recetó un inicio de faena perfecto para neutralizar las capacidades del toro, todo a la contra. Mató a paso de banderillas emulando a su paisano, el gran Curro Romero en las tardes de bronca y alboroto. Eso sí, dejó su impronta en un saludo capotero de arte ante el quinto, que al final acabaría devuelto, unas verónicas excelsas.

Oliva Soto haciendo un quite a Artillero, de Pallarés. Nótese dónde tiene la herida de un puyazo


Del francés sólo me gustó el recibo al segundo de la tarde, rodilla genuflexa, recetando unos preciosos lances de capa. A este toro ni siquiera le echaría la izquierda, abreviando rápido, y eso que no se comía a nadie. Con el más propicio de la corrida, Guanaguato, estuvo despegado y anodino, si bien aquello tuvo más alegría y ritmo gracias al toro. Con el precioso burel que cerró la corrida anduvo por ahí, sin que nadie le echara cuentas, y es que el personal andaba un tanto mosca por cómo se había desarrollado la tarde, por la falta de actitud de los toreros y, especialmente, por unos tercios de varas verdaderamente desastrosos, un día marcado para realzar esta suerte, al final lo que se vio fue un completo desastre. Así llevamos todo el verano y el domingo próximo espera una corrida concurso. Señores picadores: un poco de vergüenza torera.


Dufau frente a Guanaguato, de Rehuelga. Foto: Ana Escribano

lunes, 2 de septiembre de 2019

Gran tarde de Los Maños en Madrid y un novillo: Aviador



     Probablemente no fue el mejor novillo del excelente conjunto que presentaron los ganaderos aragoneses en Madrid, pero como ya hay crónicas completas y muy fiables de acreditados aficionados, como la de Alejandro Martínez en El País o la de Rubén Sánchez en el blog Reflexionando a la verónica, me limitaré a dejar unos comentarios de un animal que a mi modo de ver y concebir los toros fue uno de los que más me gustó.

La pena es que fue el rompeplaza y ya se sabe que los que se lidian los primeros suelen pasar más desapercibidos, para bien y para mal. Aviador se llamaba, nacido en abril de 2016, es decir, tres años y cinco meses y 467 kilos. ¿Entrepelado claro o ensabanado mosqueado, además de botinero? Las reses de Los Maños ponen en un brete al más versado en tema de pelajes, y es que se dan todo tipo de capas. Un novillo largo, cornidelantero, contenido de cruz, sin exageraciones aunque rematado. Una pintura.


Salió embistiendo como una locomotora, por abajo, creciéndose incluso cuando el novillero que le tocó en suerte, José Cabrera, lo llevaba hacía los medios. A una primera vara a toro corrido de la que salió perdiendo las manos -la única ocasión en toda la lidia- le siguió un puyazo en mitad del espinazo, empujando sin grandes alardes. El animal se iba calentando. En banderillas salió el matador y ya en el primer par cortó una barbaridad por el derecho. El toricantano no sabía parear por el otro pitón así que pasó un mal rato, resolviendo al final con unos pares al violín muy apurados. Mientras tanto, el novillo se llevó un buen ramillete de capotazos exhibiendo un galope y una arrancada de gran codicia.


En la muleta Aviador iba con todo, reponiendo y revolviéndose como una felino cuando no encontraba el mando que requería, cosa que sucedió la mayor parte de las veces puesto que José Cabrera fue incapaz de asentar la planta y correr la mano. De ese tipo de animales con el que pones la plaza a hervir si consigues imponerte a él. Una media después de dos pinchazos, muriendo con la boca cerrada, dio paso al tiro de mulillas. 


En definitiva, un novillo al que había que imponerse, encastado con brío, que no hizo nada de manso, cuyo comportamiento en varas no terminamos de ver puesto que parecía que se estaba calentando pero no lo colocaron para un tercer y clarificador encuentro. Lo aplaudimos cuatro, si hubiera salido en otro orden estoy seguro que el premio hubiera sido muy distinto. 


Por cierto, lo de los picadores en las tres últimas novilladas que llevo vistas en Madrid es de juzgado de guardia. No ponen una sola vara que se aproxime a la zona apropiada, aunque venga el animal andando o vayan a buscarlo, todo son marronazos o lanzadas en el espinazo, cuando no se van a los bajos o pegan un navajazo dejando a la vista el tocino de la res. ¿Son así de malos o lo hacen adrede? Uno tiene serias dudas. 


No todo fue excelso, para más detalle me remito a las crónicas que antes he enlazado. Si bien, e
n definitiva, gran novillada de Los Maños en conjunto, de variada y seria presencia, que mejora notablemente la que lidiaron la temporada pasada. Cabe mencionar la apabullante regularidad que mantiene este hierro, allí donde va triunfa. Un caso excepcional. 

Todo apunta a que ha llegado el momento de lidiar en feria en Madrid, en San Isidro o en Otoño, ahí no me meto; y a poder ser que lidien más toros, en una corrida desafío de las que vemos en septiembre no estaría nada mal, a buen seguro que iban a dar posibilidades de triunfo a los de luces y a los del tendido de disfrutar de la sangre brava de esta formidable ganadería. 

Enhorabuena a Los Maños, que siga la racha. 












viernes, 30 de agosto de 2019

domingo, 25 de agosto de 2019

Las "bolitas" de Fuente Ymbro


     Hablamos de Fuente Ymbro en este caso porque es una de las que más destaca en esto, pero podríamos hablar de otras muchas. A propósito de la corrida que lidió ayer en la feria de Bilbao, en la que nuevamente volvimos a ver -además de unos toros en general rematados y acorde a la exigencia de la plaza- unas puntas de pitones artificialmente redondeadas, prácticamente idénticas las unas a las otras, es decir, las famosas "bolitas"

Estamos cansados de repetir que las fundas son una forma soterrada de manipulación que el gran público no ha comprendido, en gran medida gracias a las monsergas que los ganaderos arguyen y han ido inoculando para defenderlas. "Que si no fuera por ellas apenas podría lidiar, que si no se me matan todos los toros..." Pues bien, el toro es manoseado, es movido para meterlo en un mueco, reducido o bien dormido con algún sedante para poner los apósitos; pierde el sentido de las distancias; recibe cornadas internas, muchas veces más lesivas; es despojado del uso libre de sus atributos axiales;  la materia córnea bajo la férula deja de recibir las inclemencias de la naturaleza, el viento, el agua, el sol... se pudre, se debilita; y, por fin, hay que quitarlas, momento que es aprovechado por la gran mayoría de ganaderos -de chichinabo- para hacer todo tipo de arreglos, esto es, bien sacar punta para las plazas de primerísima con carteles de toreros sin autoridad, bien dejando la punta prácticamente roma para las plazas de segunda, bien redondeando la punta sutilmente para las plazas de primera en las que se anuncian toreros con cierto mando, como es el caso de Fuente Ymbro que estamos comentando, y también el de otras muchas. No hace falta haber presenciado cómo lo hacen en la finca, ya lo veo en la plaza con mis propios ojos.

No nos cuenten milongas, se puede criar un toro sin ponerle fundas, hay varios siglos de recorrido que lo atestiguan empíricamente. Puede que se necesite más labor, mayores cuidados, prevenciones, un manejo mucho más esmerado, pero se pueden criar reses bravas sin tocarles sus defensas, garantía que debe tener todo aquel que paga por ver una corrida: "Los espectadores tienen derecho a recibir el espectáculo en su integridad" (art. 8.1 del Reglamento). Ya me dirán qué integridad tiene un toro que ha sido enfundado y desenfundado.

Hay una manipulación clara y flagrante de las astas de los toros, de sus defensas y atributos que lo definen como tal, porque un toro sin cuernos no es toro. Hay un vacío legal, pues no se regula de ningún modo de manera explícita, que muy pocos estarán pensando en resolver; y vacío también verbal, por parte de los profesionales del toro, por supuesto, estos siempre están del lado de la corruptela, del lado siempre del que ofrece más rédito por menos esfuerzo. Pero, lo que es peor, también hay un vacío verbal por parte de una gran mayoría de aficionados, que en vista del manido discurso de los ganaderos por coloquios y tertulias y de que muchas ganaderías idolatradas de las llamadas toristas han caído en la blasfemia de las fundas, muchos aficionados han caído junto con ellas. Y su silencio, el de muchos aficionados, se hace doloroso y temerario para la fiesta, es cómplice y traiciona los principios de una secular tradición de fieles integristas para los que el toro siempre fue un tótem intocable que ha de llegar al ruedo con toda su naturaleza inmaculada y perfectamente íntegra.

Aficionados integristas, espabilen. 


Lo volvemos a decir y no nos cansaremos: 

¡FUNDAS NO!