lunes, 6 de mayo de 2013

Carriquiri

  Buen encierro de Carriquiri vimos ayer en Las Ventas, con más posibilidades de las que realmente obtuvieron los coletudos. El conjunto de los toros, sin ser muy corpulentos ni impresionar por sus cabezas, tuvo trapío, trapío de Núñez, algunos con una estampa realmente bella. Toros cinqueños, salvo el segundo, de gran finura, bajos de cruz, apretados de carnes, con rizos en la pelota y miradas serias. Hubo un garbanzo negro en sexto lugar, devuelto por inválido que fue sustituido por un ejemplar de Aurelio Hernando. De comportamiento variado que desgloso a continuación.  
 
  El primero quizás, por ser más basto, regordío y recortado de viga, fue el que más se diferenció de sus hermanos en hechuras. Un colorado anteado de nombre Flautista, que buscó los terrenos de la enfermería de salida pero acabó empujando en la contraquerencia en un tercer encuentro con los de a caballo. José María Arenas pasó en falso en dos ocasiones con los palos, dando la sensación de falta de poderío y facultades. Con la franela el toro tuvo un pitón derecho potable, voluntarioso y con cierta humillación, sin ser un dechado de codicia. Por el izquierdo apenas porfió Arenas tras un desarme. Mató arrancando de estocada trasera y caída, dejando una sensación anodina con el toro de su confirmación.
 
  Con muchos pies salió del toril Palillo, negro, bajo, largo y bien puesto. Empujó con brío en una primera vara, a media altura, y después Oliva Soto lo metió bajo el peto al relance privándonos del tercio de varas, como es costumbre actual.  Manseó muchísimo al sentir los arponcillos e incluso se descompuso con el peonaje. El toro peleó fenomenal en una primera tanda por el derecho, bien toreada por Oliva Soto y después se apagó y ofreció solo media embestida que el torero de Camas aprovechó para sacar muletazos de adorno muy pintureros. Toro rajado.
 
  El primero del lote de Esaú Fernández fue un colorado, ojo de perdiz, y apretado de armas, con el que pasó un mal rato y dejo evidencias de mal lidiador durante el tercio de varas. El toro no quería caballos y Esaú no tuvo recursos para imponerse, solo gestos de desaprobación para su cuadrilla que sonaban a excusa. El primer puyazo lo tomó el bicho por su cuenta en toriles y el segundo en la contraquerencia, haciendo el picador la suerte de la aceituna más allá de la primera raya, con la correspondiente bronca del público ignaro, que toma esto como una auténtica afrenta. Cuando tocaron a matar el toro quedó embestidor y tuvo faena por los dos pitones, como así se vio en las cuatro primeras tandas, antes de que Esaú se dedicara al toreo encimista de péndulos y caderazos en los hocicos del bicho. Mató entrando derecho de una estocada baja.
 
  Despúes salió el cuarto, para Oliva Soto, un toro que lo dejó en evidencia a pesar de las ganas y la actitud que transmitió. Este ejemplar, algo recortado de lámina y ensillado, lució una seriedad y un trapío incuestionable, amén de un comporamiento voluntarioso y sin reacciones reprobatorias en las dos varas que tomó en la Puerta de Madrid, siendo castigado arriba y no muy trasero, ¡por fin! Con fijeza y buen galope en banderillas, haciendo hilo a los de a pie, pasó a la muleta con muchísimo que torear: había que engancharlo, conducirlo y dominar al toro en todo momento, en una palabra, había que torear. Oliva Soto no hizo nada de esto en ningún momento y fue superado continuamente por Delicioso, falto de técnica y de mando, de bragueta, dejando nuevamente algunos lances de toreo accesorio y algún natural citando de frente, con el compás abierto, en la rectitud, de muy bella factura, aunque supo a poco para tan noble y boyante ejemplar. Lo pasaportó de una media en la cruz.


Delicioso de salida

Toreo de frente al natural de Oliva Soto, extraordinario planteamiento, escasos resultados. (Foto Francisco Pastor)



  El quinto daba aspecto de línea Villamarta, más alto, escurrido y ofensivo que sus hermanos, de hecho fue el de menos peso del encierro. Gañan se apodaba, de gran viveza y nervio durante toda la lidia. Se arrancó como un rayo al primer envite, se coló bajo el caballo y al levantar la cabeza en los cuartos traseros del caballo dio un tumbo espectacular del que Anderson Murillo, picador de dinastía, salió mal parado y tuvo que retirarse. Hubo unos segundos dramáticos, el toro corneando al caballo, los monos coleando al toro, el picador entrillado y el peonaje bastante pasivo a la hora de hacer el quite y alejar el toro del peligro. Después, colocado de nuevo en suerte, el toro tardea, se hace el distraido y se vuelve arrancar con celo, empujando fuerte en una segunda vara a cargo de Ricardo Romero, traserísima y carnicera que desangró al animal, dejando un reguero de sangre allí donde paraba el bicho sus pies. Imposible hacer faena a un toro en ese estado, aún así humilló y tuvo cierta codicia, antes de apagarse como era de esperar.
 
Gañán, de Carriquiri, derribando

Muy mal, ningún torero al quite. (Fotos Francisco Pastor)
 

 Cerró la corrida, tras devolución de un inválido de Carriquiri, un jabonero sucio de Aurelio Hernando, feote. Curiosamente se comportó al revés que un Vazqueño, frío y huidizo en los primeros tercios y a más en la muleta, codicioso y rebrincado. Esaú, con su tauromaquia rural, se hinchó a pegar pases, algunas veces limpios y otras deslucidos cuando los remataba por arriba y el toro cabeceaba el trapo. Pinchó una vez antes de finiquitar al jabonero, para darse una vuelta al anillo por voluntad propia muy protestada por el público.

El de Aurelio Hernando
 

4 comentarios:

DIEGO dijo...

ESTUPENDA CRONICA VAZQUEÑO

Vazqueño dijo...

Gracias Diego.

andres dijo...

Los Lozano siempre han tenido una ganadería de bravura dispar. Han sacado novillos supermansos, barriobajeros, navajeros, que acometen a los caballos buscándoles la grupa y al año siguiente han sacado toros (es decir de la misma camada) bravos y nobles. Te estoy hablando en concreto de las temporadas 93 y 94, que ya ha llovido, pero la tónica sigue siendo la misma. Deben tener varias reatas con las que hacen pruebas y sacan mansos de libro y de casta confusa. Enhorabuena como siempre por tu atinado análisis.
Andrés

Vazqueño dijo...

Y casualmente sale mucho mejor ganado del hierro de Alcurrucén que de las marcas "B": Cortijillo y Lozano Hermanos.

Gracias, un saludo.