jueves, 8 de noviembre de 2018

Otra ganadería única que perdemos


   La gran tragedia zoológica de la tauromaquia de las dos últimas décadas es la cantidad de ganaderías, encastes enteros en el peor de los casos, que estamos perdiendo. Por supuesto no hay una única causa, no obstante la más acusada es la moda que imponen los toreros, principal demandante de ganado bravo, además del aficionado, cuyo peso es minúsculo comparado con el de los toreros, con mucho más poder. Pues bien, la última pérdida, ya intuida y, seguramente, conocida por muchos aficionados, es la de los gracilianos de la familia Escobar con sus dos hierros:  Herederos de don José María Escobar y don Mauricio Soler Escobar. 




Me lo confirma el aficionado francés Florent Moreau a través de twitter después de leer (usando el traductor) una entrada en su blog "Afición a los Toros" que les enlazo aquí.




Las dos últimas oportunidades que he tenido de ver estos hierros, y creo que las únicas, fueron en Ceret, en una novillada en 2012,  y en Madrid, en otra novillada en 2014.

De la novillada de Ceret tenemos crónica de Rubén con fotos de Josué. La pueden leer aquí.


Dejo imagen de dos novillos de aquella tarde ceretana. El de abajo muy en la línea ibarreña del encaste, la que en teoría ha de prodominar en Graciliano.


De la novillada de Las Ventas yo mismo hice crónica que pueden leer aquí, aunque ya les adelanto que tuvo dureza y salió mala en el sentido de desaborida:
Tenían tendencia a ceñirse cuando no iban directamente al cuerpo de los toreros, el viaje corto, la cara por las nubes o a media altura en el mejor de los casos, eran reservones y con grandes dosis de inteligencia. En el caballo en general se dejaron dar de lo lindo, con la cara arriba, teniendo que salir los picadores a buscarlos. El mejor el serio quinto, boyante, permitió una faena larga. 

No busquen fotos en la web de Las Ventes porque con el cambio de empresa y remodelación de la página se han perdido muchos festejos y este de Escobar ha desaparecido de las reseñas de aquel año. 

En fin, otra ganadería que perdemos con una sangre en peligro de extinción, la gran tragedia del campo bravo. 

Saludos a la afición.



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