viernes, 18 de mayo de 2012

Hola figuras, adiós figuras

Alejandro Talavante, hasta el 6 de junio, si te he visto no me acuerdo



 Seguimos de toros por Madrid, el desproporcionado maratón taurino de San Isidro no ha llegado aún ni a la mitad del ciclo. Ayer la plaza estaba a reventar, hicieron acto de presencia las que dicen máximas figuras del toreo, y digo "dicen" porque a mi entender no pueden ser calificados como figuras unos toreros que comparecen solamente un día en todo el ciclo isidril, serán grandes toreros pero una figura del toreo debe demostrarlo en Madrid por encima de todas las plazas, tendrá que soportar la presión del público que, como siempre ha sucedido, los recibirá con la máxima imposición, habrá de convencerlos con su buen hacer y finalmente deleitarlos con su arte y su sabiduría.  

  Lejos de aquellos tiempos en los que las figuras soportaban el peso de la que era la mejor feria del mundo, ahora, como digo, comparecen a una sola tarde,  y claro, esta situación se convierte en un arma de doble filo y pasan cosas que no son normales en esta plaza. Todo el público taurino de España quiere estar en día tan señalado, es la única oportunidad para ver a los artistas, partidarios de todas las provincias llegan a Las Ventas deseosos de animar a su torero. Incluso el público madrileño, cansado de la mediocridad que soporta día tras día quiere ver algo bonito a toda costa, es la única oportunidad. Todo ello torna en una actitud contagiosa en favor de los toreros, de júbilo, y hace que la plaza de Madrid pierda el acertado criterio que mantiene otras tardes de San Isidro valorando a los toreros que no son figuras.

  Pero no todo son alabanzas, acertadamente la exigencia está por encima del resto de toreros y, como secularmente ha sucedido en esta plaza, hay un sector iconoclasta que reniega de los máximos espadas, achacándoles muchos de los males que se sufren en la Fiesta, alguno degenera de tal forma que renegará pase lo que pase, los cabales opinan diligentemente con su compañero o los vecinos de todos los días, y los sabios callan.

  Entre estas dos corrientes que he descrito, en los últimos años, se viene produciendo un ambiente de tensión en los tendidos muy desagradable que tendría solución si, por ejemplo, Manzanares y Talavante comparecieran en San Isidro cuatro o cinco tardes y el público de Madrid se habituara con ellos, haciendo el esfuerzo con alguna ganadería en buen momento del gusto de la afición, léase Celestino Cuadri, Dolores Aguirre o Albaserrada, y además se dejaran de producir los bailes de corrales de los últimos años que son muy indecentes. Los toreros también se quitarían el peso de tener que jugárselo todo a una carta y demostrar su saber en una sola comparecencia.

  Y ya entrando en materia hay que decir que ayer se lidió un encierro de Victoriano del Río, ganadería que se encuentra en mal momento como ayer se vio, remendado con un toro del hierro de Cortés que nunca debió saltar al ruedo pues tenía facha de novillo. No ha habido la mansedumbre de todas las tardes anteriores, los animales, en general, han empujado mucho y bien en la primera vara y se les ha perdonado la segunda.

  Se ha bregado magnífico, las cuadrillas han estado perfectamente colocadas en el ruedo y las lidias han sido rápidas y muy limpias. Gracias a ello se ha evitado alguna desgracia. La cuadrilla de Manzanares trae justa ventaja por la labor de otras tardes, estuvo fenomenal con el quinto toro de la tarde pero fue mal aplaudida en el segundo por unos pares que Curro Javier afrontó excesivamente sesgado. Por contra, la excelente cuadrilla de Castella ha pasado desapercibida y estuvo superior en los dos toros; Javier Ambel echó una gran tarde.

  Hoy, por falta de tiempo, voy a ser injusto ya que no voy a detallar en demasía lo que se hizo bien y mal a tenor del comportamiento de cada toro. Castella tuvo el pundonor y la casta torera de estoquear a sus dos ejemplares con una cornada de diez centímetros en el muslo, dejando a un lado esta proeza sobrehumana hay que decir que ha estado igual que siempre, el que lo haya visto todos estos años no necesita más explicación.

  Manzanares no tuvo su tarde, peleó con sus toros muy al abrigo de las tablas quizá por desconfianza. Lo más jaelado fue una tanda de derechazos ligada al relance en la que echó por tierra las máximas aquellas de parar, templar y mandar. Se mantuvo muy firme pero también a merced de su segundo oponente, un toro violento que tiraba el hachazo. Esto es un alarde de valor que se debe valorar como tal ya que puede costar una cornada, pero no es torear.

  Talavante tuvo un lote regulero, el primero fue muy blando y no servía para el toreo tan obligado que el extremeño pide a sus toros. El animal que cerró la corrida acortaba el viaje y tampoco le permitió deleitar al público con su exquisito toreo de muleta. Dejó bonitos lances de capa.

  Pienso que estos toreros están demasiado acostumbrados a toros que dejan estar en la cara con mucha tranquilidad, animales que permiten cualquier alarde, lo cual explica que permanezcan continuamente abstraídos en la estética y que en ningún momento se preocupen por enseñar a los animales a embestir y menos aún por dominarlos y someterlos convenientemente. Como ejemplo sirvan esos lances de recibo en los que sueltan el capote y dejan pasar el toro a su aire o los recortes que tanto perjudican; con la muleta, se inician muchas faenas con un batiburrillo de invertidos por la espalda, estatuarios por alto mezclados con remates por bajo ignorando la condición del toro, quebrantando en exceso el arrojo del animal. En resumen, están tan acostumbrados a toros tremendamente nobles y boyantes que se quiere hacer siempre la misma faena y eso no sirve, para eso están los carretones, unas veces, como ocurrió ayer, habrá que someter para después torear, y otras, si el toro lo permite, destacará el estilismo.   

   

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando hay tardes donde los carteles llenan la plaza y se llena de aficionados ( unos con mas sabiduría que otros); es muy difícil crear un veredicto al gusto de todos.

Ante la ignorancia de muchos asistentes de saber si estan toreando bien, lo que prima es la estética, la colocación y postureo.

Esta claro que las tardes con figuras existe mas expectación en los tendidos y gradas, que en el ruedo y estoy de acuerdo contigo que la solución a este problema seria que vinieran mas tardes, con ganaderías al gusto de la afición y así poder demostrar todos ellos porque son figuras, porque cobran mas que otros, en definitiva, porque llenan plazas.

Un saludo. Susies

Vazqueño dijo...

Susies: Tengo la impresión que el número de "figuras" iba a bajar ostensiblemente si se animaran con todo tipo de toros, como apenas se les exige permanecerán acomodados en el lugar que ocupan ahora, respaldados por el sistema.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Señor Vazqueño,

Si lo de Castella le parece sobrehumano: ¡Qué pocas hazañas ha visto usted en las plazas!
Si llega un día a ver a José Tomás, o al mismísimo Pana, haciendo caso omiso de sus heridas (grandes, no de míseros 10 cm.) seguro se desmaya. Y afortunadamente no le tocó ver a Frascuelo (Salvador El Grande, no el viejo iluminado que toreó hace poco en Madrid) o a Machaquito, que bien podría ud. haber muerto de éxtasis ante tanta valentía.
Un saludo afectuoso de El Moro Muza.