martes, 22 de mayo de 2012

Nacho Meléndez y el tercio de varas






  Lo más emocionante de la corrida de ayer vino del tercio de varas que nos ofreció el piquero Nacho Meléndez con un toro manso de Bañuelos que salía de najas, de arrancada dura y seca. Tres varas a las antigua, por la honestidad del picador y el comportamiento del toro, que pusieron de acuerdo a entendidos y público bisoño que tanto predomina, cada vez más. La plaza en pie, con la espontaneidad que produce la emoción, tributó la ovación más calurosa de la tarde y el picador fue despedido entre vitores.

  Nacho Meléndez toreo con verdad, siempre en la rectitud del toro, provocó la arrancada citando desafiante, confiado en su vara de detener, incluso después de sufrir un costalazo de muy señor mío en el que el toro derribó a la caballería como si de una marioneta se tratara. Y el público aplaudió, simple y llanamente, porque percibió con toda nitidez la hombría de un torero frente a un toro que imponía mucho respeto. 

  Seguramente no fue el mejor tercio de varas de la historia pero fue eso precisamente, un tercio de varas con toda la emoción y el riesgo que entraña, y no el trámite incómodo al que estamos acostumbrados porque, según dicen,  al público de hoy lo que le interesa únicamente es la faena de muleta. Y yo que no me lo creo.



  Nota: Francisco Pastor nos regala las fotografías que ilustran esta entrada, muchas gracias.

3 comentarios:

Jose Morente dijo...

Siempre es bueno darse una vuelta por este blog para poder leer lo que de verdad ocurrió en la plaza.

Y es que lo que mandó en ese tercio de varas fue la emoción, pues el toro de mucha dureza no fue bravo, como usted señala, aunque la espectacularidad de su pelea haya confundido a muchos aficionados.

Tampoco fue el mejor tercio de la historia pero proporcionó incidencias suficientes para que un tercio habitualmente de trámite se convirtiese en momento estelar de la tarde.

Un abrazo

Vazqueño dijo...

Así es Sr. Morente. En el segundo encuentro, cuando el toro se arrancó veloz y mandó al picador a comprobar el estado del ruedo para después salir en estampida, el público aplaudió de pura emoción y se levantó de la piedra como un resorte. Entretanto, yo me acordaba de esas películas viejas del tercio de varas en las que se ve gran agitación en los tendidos mientras los toros acometen a los caballos desprotegidos.
Después de la caída, el picador tuvo la vegüenza torera de dirigirse al toro en las mismas y valientes condiciones, y claro, aquello llegó a toda la plaza.

Un abrazo

Anónimo dijo...

espectacular actuacion de nacho melendez, y del publico mas exigente en la fiesta brava, como la es la gente de las ventas, supo reconocer la actuacion tan espectacular que realizo enchinandonos la piel a muchos........ merecido reconocimiento que creo que no confundio a nadie, tuvo un muy limpia actuacion, ojala usted lo hiciera y lo hicera mejor, a ver si asi entendemos la mayoria de la gente que vio lo que vio en las ventas