martes, 9 de octubre de 2012

Decepción la tarde de Valdefresno

 Sí, decepción, mas nada tiene que ver con el comportamiento de los Valdefresno, prácticamente nulos de casta y vacíos de poder (salvando el buen juego en la muleta de 2º y 3º), igual que hemos visto en trescientas cincuenta mil ocasiones anteriores. El fiasco viene con la pareja que ha creado tanta ilusión en la afición y vemos evaporarse entre la vulgaridad, el pegapasismo y las ventajas que detenta la mayoría del escalafón. Hablamos de Iván Fandiño y David Mora, toreros en los que teníamos depositadas muchas esperanzas, toreros machos que han triunfado con todo tipo de hierros, diluidos como un terrón de azúcar en el café mañanero cada vez que han tenido ocasión de pegar el aldabonazo en Madrid. Van ya un par de temporadas, que sí que no, que sí que no; y está ganando el no. Toros han tenido, créanme, ya sea en las ferias de abono o fuera de ellas. Nunca han rehusado comparecer con todo tipo de ganaderías: Victorino, Cuadri, Guardiola, Palha, Carriquiri, Adolfo... cosa que se agradece y esperamos que siga en la misma tónica porque ambos lucen más con el toro duro que con el chochón bonancible, aunque empiezo a tener serias dudas, sobre todo con David Mora, pues esta temporada ha desaparecido de este tipo de carteles. También se han anunciado con Montecillo, Jandilla, Cortijillo, Valdefresno, Salvador Domecq, Montalvo, Gavira... algunas veces en momentos cruciales como los dos mano a mano que han tenido, uno con Gavira y otro con Jandilla, que fueron como estrellarse contra un muro, el muro del descaste total. Fandiño ha cortado muchas orejas en Madrid, Mora salió por la Puerta Grande en el Arte y la Cultura, no son unos "cualquieras", por eso se les exige más cada día, creándose en la afición esa atmósfera en busca de nuevos ases, esa necesidad de enfrentar los que llegan con los que están que desemboque en rivalidad y grandes tardes de toros, sin embargo, no parece que alcancen el estatus de "torero grandioso", ni compitan de tu a tu con las figuras actuales, cosa que seguramente no sea imputable a Fandiño y Mora. Conceptos muy distintos pero carreras paralelas desde que confirmaron en Madrid la temporada 2009, albergamos esperanzas, aún tienen mucho que decir...
 
Gaviras y Jandillas: suicidio
 
 
 
  Fandiño, en esta tarde de feria otoñal que nos concierne, ha sorteado un toro para hacer mucho más, el segundo de la tarde. Un toro teciadito, alegre en la muleta, que repetía e incluso metía la cabeza en el engaño. Tenía inclinación a rajarse, a buscar las tablas cada vez que veía la puerta abierta. Fandiño se equivocó de pleno toreando en las rayas, era un toro para encelarlo en los medios y aprovechar hasta que se sintiera vencido, y no vale la excusa del viento porque no soplaba ni gota. Realizó una faena sin consistencia, el toro se quería marchar a cada pase, y los pocos muletazos lucidos que hubo fueron aprovechando las querencias. Eso sí, mato de lujo, la espada cayó pasada pero ejecutó la suerte con una seguridad admirable, sólo de verlo perfilarse se intuía el estocadon que iba a dar. Después vino la oreja regalada por la presidencia con ínfima petición, pero esto es lo de menos, el aficionado se queda con otras cosas.

Fandiño preparando uno de sus fenomenales volapiés, efecto balsámico de carencias muleteras
 
  En quinto lugar se enfrentó a un muerto viviente por el que pocos apostaban, de embestida mortecina y lengua por la arena. El caso es que Fandiño le dio distancia y el animal respondió, iba de aquí para allá, a su aire, según la voluntad que dictaba su irracionalidad puesto que en ningún momento fue sometido por la eterna ley del temple y el mando, componentes sine qua non para hacer el toreo verdadero. Suspenso para Fandiño, tuvo dos toros para haber toreado mucho mejor.


  Si Fandiño suspendió, David Mora obtuvo un muy deficiente. Su reputación sale muy tocada de este festejo. Dejó crudo en el caballo a Cartuchero, del hierro Hermanos Fraile Mazas, un toro que, sencillamente, se fue sin torear. No sé si era de una o de dos orejas, lo que sí tengo claro que el animal no paró de galopar, unas veces con la cabeza suelta, y otras, las pocas que David bajo y corrió la mano, con la cara humillada. Y el torero pajareando toda la faena, sin recursos, con el toro galopando a su rollo. Verdederamente lamentable. Se despidió al burel con bastantes palmas, que sonaban de castigo para el torero.

Mora recibe a Cartuchero con uno de esos gigantescos capotes que ahora se estilan
 
  Con tan clamoroso petardo, de nada sirvieron ya los alardes con el último de la corrida, los circulares y las miradas al tendido con el toro en paralelo y a cabeza pasada confirmaron el mal momento que atraviesa el torero madrileño y el bajón que ha registrado su toreo esta temporada. Esperamos que sólo haya sido un bache.



Toreo por los adentros con un manso. Sergio Aguilar con la izquierda

  A Sergio Aguilar, que actuó como director de lidia, lo he dejado para el final pero le apuntamos la mejor tanda de naturales de toda la Feria de Otoño con un manso espantado. Apechugó con el peor lote. Torero de perfil clásico que siempre se agradece en los carteles. Todavía hablan los aficionados de la faena que cuajó en agosto, y se seguirá hablando de ella durante el largo invierno sin toros que nos espera a la vuelta de la esquina...
 

3 comentarios:

Jose Morente dijo...

Vazqueño

Magnífica reseña como todas las suyas.

Solo matizaría la actuación de Fandiño en su segundo toro. Para mí, muy interesante la lidia que le planteó dandole mucha distancia y haciendo "crecerse" a un toro manso. Me resultó muy interesante como todo lo que se sale del camino trillado.

Un abrazo

Vazqueño dijo...

Qué duda cabe. Muy pocos esperábamos que sacara tanto partido de un animal que tenía toda la pinta de quedar desfondado para el último tercio, en plan marmolillo.

Gracias. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Grande Fandiño, inteligente y con mucho valor. Otra cosa es Mora, que no hay quien entienda como un torero tan vulgar está donde está. Aguilar otro buen torero.